VUELTA AL COLE *La vieja escuela ha muerto Un gran porcentaje de alumnos ya no está obligado a usar el tradicional guardapolvo blanco. Otros traen notables conocimientos desde su hogar. Desde la ola cibernética a la violencia doméstica conviven en las aulas. Alicia es maestra hace 39 años y hace 20 que dirige la EGB 119 de Olmos. Cuenta su vivencia y cómo fue la transformación de la escuela
Cuando enfrentó por primera vez un curso en una escuela rural del partido de Daireaux, al sudoeste de la provincia, Alicia Ramos se acordó de las enseñanzas de su madre. Igual que ella, primero fue maestra rural y después llegó a directora. En el momento de su primera clase, Alicia tenía 18 años y mucho miedo.
Hace 29 años que está en La Plata y 20 que es directora de la EGB 119 de Olmos, donde estudian más de mil chicos de 6 a 17 años. Está a punto de festejar su día del maestro número 39 cuando se despide de los alumnos en el patio de la escuela. En la fila sobresale Leonardo, que con 16 años cursa el noveno ciclo. No se destaca por su estatura, sino por los veinte centímetros que mide la cresta de su pelo.
Alumno y maestra. Leonardo y Alicia representan a la relación educativa modelo siglo XXI Los nuevos peinados, los modelos de la televisión, internet, los teléfonos celulares, crearon una nueva geografía en los colegios platenses y la mayoría de las ciudades del país. A esas transformaciones deben adaptarse los maestros del siglo XXI.
Los efectos de la crisis económica en los hogares y la violencia escolar también son parte de la nueva realidad. Para afrontarla, la educación plantea cambios en los hábitos escolares y la formación de los docentes.
“La educación cambió y los métodos de enseñanza también deben cambiar. No podemos enseñar de la misma manera que en la década del ‘70, porque los chicos vienen con mucho conocimiento desde la casa”, dijo Alicia. Para ella, “ahora los chicos están muy estimulados y el maestro debe saber aprovechar esas motivaciones y adecuar su proyecto a las necesidades de los alumnos”.
El año pasado, la dirección general de Cultura y Educación de la Provincia determinó que el uso del guardapolvo no es más obligatorio para el tercer ciclo de la Educación General Básica, que se transformó en la Educación Secundaria Superior.
Como la mayoría de sus compañeros Leonardo dejó de usar el tradicional guardapolvo. Lo cambió por un buzo que lo identifica como fanático de la banda de punk rock Flema. Alicia, aunque no puede dejar de mirar ese peinado sin sorprenderse, reconoce: “Son cambios físicos que hacen que los chicos se identifiquen, no me molestan. Lo que es grave es que pierdan el respeto al profesor y a la escuela, y que no estudien”.
Como reflejo de la crisis económica, los colegios también son protagonistas de casos de violencia. Para castigar las indisciplinas, desde 1958 regía el régimen de amonestaciones, por el cual el docente elevaba un informe a la dirección y desde allí se impartía la sanción. En 2003 se crearon los acuerdos institucionales de convivencia. Además de las amonestaciones, un tribunal integrado por directivos, docentes, alumnos y padres determina cuál es el castigo que corresponde al alumno por la indisciplina, que puede incluir medidas reparadoras como de trabajos de mantenimiento de las aulas.
La directora de Educación Primaria Básica de la Provincia, Graciela De Vita, apuntó que “antes, cuando hablaba un adulto el chico tenía que callarse y obedecer. Ahora la palabra de ellos vale tanto como la del maestro o la de los padres y todos tienen que ser escuchados”.
A comer a la escuela
La crisis también hizo que las escuelas debieran atender otras necesidades, como la alimentación. En la provincia comen alrededor de dos millones de chicos en los casi siete mil comedores escolares. De Vita reconoció que las escuelas y los maestros “deben atender otras necesidades además de las educativas”. Sin embargo, para la funcionaria el desafío es “generar hechos educativos y recordar que el sentido fundamental es el de enseñar”.
El impacto económico no sólo afectó a los hogares de los alumnos. Los docentes cambiaron su forma de trabajo a partir de necesidades económicas. “Cuando empecé a trabajar compraba cartulinas, revistas, el nivel económico era otro y había más tiempo para preparar las clases”, recordó Alicia Ramos. “Hoy la calidad educativa bajó por muchos factores, se dejan muchas cosas de lado y se perdieron muchos valores que daban fuerza a la razón de ser del educador, el rol del maestro está desvalorizado”, agregó al directora de la EGB 119, de 196 y 45 en Olmos.
Las nuevas características de la educación hicieron cambiar también la relación entre el docente y el alumno. “Hoy hay una relación más franca, más directa y más sincera, con menos hipocresía por parte de los adultos y menos ocultamiento por parte de los chicos. Eso hace que los docentes nos encontremos muchas veces con situaciones vitales concretas de los alumnos que nos afectan”, consideró De Vita.
En esa relación, Alicia cree que “el maestro debe estar cerca de los alumnos, lo que no quiere decir que deban ser amigos, hay que entenderlos y tener un nivel de exigencia, no ser demasiado facilitadores”.
Otro de los cambios que se introdujeron en la educación primaria está relacionado con el armado de los cursos. Antes, la distribución de los alumnos en divisiones respondía a un criterio de unificación para trabajar con grupos homogéneos, con capacidades intelectuales y características culturales similares. Ahora, se busca la heterogeneidad para enriquecer el aprendizaje, de acuerdo a lo informado en la dirección de Cultura y Educación bonaerense.
El avance de los medios de comunicación y el acercamiento a las nuevas tecnologías es uno de los mayores cambios en la vida cotidiana de los alumnos. Esta característica comenzó a notarse en las últimas décadas del siglo XX y se acelera en este milenio. El consumo de televisión, el acceso a mayor cantidad de información y la utilización de computadoras y celulares es cada vez más frecuente entre chicos de edad escolar. A la par, el hambre y la violencia calan cada vez más hondo entre los más desprotegidos. Los maestros deben adaptarse a esa realidad y educar a los nuevos alumnos
DE cada 100 alumnos/as,
entre 4 y 6 menores sienten mal-trato escolar habitual
Problemática educativa en Educación Secundaria Obligatoria -España.
Contribuir a Dignificar la etapa de los 11 a los 15 años
Nuevas tecnologías
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