La escritora madrileña Almudena Grandes presentó en Madrid su nuevo libro, un volumen de relatos titulado 'Estación de Paso' sobre la adolescencia Aborda en 5 relatos el tránsito de la adolescencia a la madurez.
«El adolescente es un ser perplejo que necesita autoafirmarse en ese pequeño o gran infierno que supone tomar conciencia de lo que nos rodea», subrayó.
Madrid 14 Sept.- Almudena Grandes vuelve al relato corto con Estaciones de Paso, un libro "triste pero optimista", protagonizado por cinco adolescentes a los que "el suelo se les mueve bajo los pies" al enfrentarse a circunstancias que les sobrepasan y que, a pesar de todo, aprenden a seguir viviendo.
Cinco historias para poner ante el "límite de la vida" a sus jóvenes protagonistas, al enfrentarse por primera vez ante la ''perplejidad" que provoca la muerte o el amor idealizado. "La vida les pone a prueba y ellos se apegan a ella. Mientras intentan arreglar las cosas, van descubriendo que lo importante no es resolver los conflictos, sino superarlos", explicó ayer la escritora madrileña al presentar su segundo libro de relatos, editado por Tusquets.
La muerte de un hermano, un padre en estado vegetal, la ruina de una familia o una toma de compromiso político y, por tanto, "una posición frente al mundo", son algunos de los puntos de inflexión en los que estos chicos se ven atrapados. Un contexto hostil que, combinado con la vulnerabilidad propia de la adolescencia, cincelará muchos rasgos de su futuro carácter.
La escritora regresa al cuento -«un formato que cada vez me gusta más»- tras el éxito de Castillos de cartón, una novela que publicó el año pasado y en donde recrea todos los excesos y las contradicciones de la célebre movida madrileña. «Mis novelas están protagonizadas por adultos que intentan dar sentido a sus vidas a base de mirar hacia atrás; en estos relatos el punto de vista ha cambiado; ahora son los adolescentes los que despiertan, de repente, a un mundo que no comprenden y donde necesitan respuestas, aunque muchas veces no las encuentren».
La autora recurrió a los personajes adolescentes como hilo conductor de los cinco relatos, para comprobar que la ''niñez no es ese mito de placidez" y que la adolescencia es el momento de vivir la ''primera madurez" al enfrentarse a la muerte de un pariente, a la enfermedad crónica del padre, a la quiebra de la economía familiar o a la experiencia del primer amor.
El mundo imaginario de sus personajes cobra vida en el contexto de otra serie de obsesiones o ''gustos" de la autora: la política, el futbol, la música y la cocina. Igual que la infancia no es el ''paraíso perdido", dice Grandes, sino ''la edad de la perplejidad, ya que los niños son más seres perplejos que felices"; tampoco la adolescencia es una época amarga y terrible, sino ''un periodo duro en el que los adolescentes no tienen claves para superar su confusión, saltan por encima de ella porque no es tan importante resolver los conflictos como comprenderlos para seguir viviendo".
En la primera de las narraciones, Demostración de la existencia de Dios, un joven seguidor del Atlético de Madrid mantiene un largo "diálogo" con Dios para recordarle las desgracias que le han ocurrido en la vida, entre ellas la muerte de una hermano por leucemia y las derrotas continuadas de su equipo. «No es un relato anticlerical, es una postura de rebeldía ante la divinidad», precisó Grandes, quien recordó que el relato recoge sensaciones que ella tuvo durante la enfermedad de su madre. «También murió, al igual que el hermano del protagonista, de una leucemia».
Todos los relatos tienen un final triste. Al menos, poco complaciente. «Yo no veo la adolescencia como un lugar desagradable del que nadie pueda salir; mis personajes salen a flote, a veces desorientados o a ciegas, pero salen». Para la escritora, es un viaje en el que «cada cual, si es un poco listo, aprende de los errores, y si es tonto no aprende nada».
Ya en Los Aires Difíciles (2002), una novela que la escritora considera "el principio del resto de su obra", había abordado Grandes esta edad, pero siempre desde la perspectiva de un adulto que rememora su pasado en busca de claves personales, "con las trampas y estratagemas que ese enfoque conlleva". En esta ocasión, prefirió ubicar la voz de los personajes en presente.
En Estaciones de Paso no hay elementos autobiográficos "aunque sí deudas pagadas", ya que, como cáscaras que guardan dentro temas ásperos, aborda en esta ocasión temas más generales, por los que siente una especial predilección, como son el fútbol -"soy del Atleti"-, los toros, la política, la cocina y la música.
Sin embargo, la autora de Malena es un nombre de tango sí confiesa que perviven en estos relatos rasgos definitorios de su adolescencia. "Yo era muy empollona y todos mis personajes estudian mucho. Además, como el protagonista del último, titulado Mozart, y Brahms, y Corelli, yo también era gorda y eso hace que busques otras formas de afirmarte: Él toca el violín, yo escribía".
La adolescencia es un viaje
en el que «cada cual, si es un poco listo,
aprende de los errores,
y si es tonto no aprende nada»
También sus hijos, adolescentes en el tiempo en que los cuentos fueron escritos -de 1999 a 2003- le ayudaron mucho a la hora de enfocar los relatos, ya que, dijo, "viéndoles tomar decisiones y aprender de los errores, te comprendes a ti misma en ellos y rastreas en la memoria sensaciones perdidas".
El libro, cuyo título inicial era Demasiado amor, iba a incluir en un principio el relato Castillos de Cartón (2004), que finalmente se alargó hasta superar las cien páginas y se convirtió en una novela corta -"si es que alguien sabe qué es eso"- y la última de sus obras publicadas.
Grandes prometió ayer nuevas historias en esta "distancia", que no es cuento ni novela, y en la que confesó sentirse "muy cómoda". Muchas de ellas, adelantó, nacerán como ramas secundarias de la ambiciosa novela en la que trabaja desde hace un año - "estoy en estado de ebullición"- y que saldrá publicada en 2007 bajo el título de El corazón helado.
Almudena Grandes prepara El corazón helado, nueva novela sobre los años cruentos de la Guerra Civil y la posguerra españolas. Nacida en Madrid en 1960, Grandes se ha convertido en una de las narradoras españolas más prolíficas de los años recientes, con la publicación de seis novelas y dos libros de cuentos, entre aquéllas Las edades de Lulú, una de las más leídas y galardonadas.
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