JOAQUÍN LEYÚN IZCO"Estoy desamparado; Educación debería haber solucionado el problema y no lo ha hecho" Dos bofetadas han cambiado su vida. Y no las propinó él, sino que fue la víctima. Joaquín Leyún Izco, de 52 años, profesor del Colegio Público Mendialdea de Berriozar, sufrió la agresión del padre de una alumna el pasado 11 de octubre. Ante la negativa de Educación para cambiar a la niña de colegio, ha decidido pedir el traslado porque, afirma, no puede trabajar en un centro donde en cualquier momento puede encontrarse con su agresor. Pamplona 24 Ene. -¿Cuál es su estado de ánimo?
Me encuentro bien, porque creo que tengo la suficiente fortaleza para separar las cosas, es decir, mi campo profesional de mi vida. Por ningún motivo voy a consentir que este suceso tan desagradable altere mi vida privada.
¿Cómo valora la actuación del departamento de Educación en este asunto?
Me parece bien que el departamento de Educación declare su rechazo a cualquier agresión como manifiesta en su nota, pero a mi juicio con eso no basta, pues a él le corresponde sancionar con actuaciones este tipo de sucesos, como es la agresión a un profesor.
¿Cree que Educación no le ha prestado suficiente apoyo?
Me encuentro desamparado, pensando que Educación, que debería haber tomado alguna medida desde un principio que hubiese corregido la situación, lo ha dejado pasar acogiéndose a la legalidad. Otras veces, cuando interesa, se llevan a cabo diferentes interpretaciones de las leyes.
Educación, sin embargo, afirma que se ha interesado por este asunto desde el mismo día que lo conoció.
Si Educación considera que se ha interesado por mí enviándome el Inspector del centro, creo recordar en un par de ocasiones, sus saludos por teléfono a través de la directora del centro, pues sí, creo que se ha interesado.
¿Se cree el arrepentimiento del padre?
Me parece que es muy poco creíble y así se lo manifesté al Inspector del centro cuando leyó ante el claustro del centro la carta firmada por él y dirigida a mi personalmente. Por cierto, la leyó sin mi permiso, lo cual denota poca delicadeza.
¿Qué opina de esa carta?
Dicha carta fue redactada por los Servicios Sociales, entregada a la directora del centro que me la hizo llegar el mismo día que nos visitó en el centro el Inspector Jefe y el Inspector de Zona, quienes bajaron al colegio con la intención de leérnosla para que desistiéramos en llevar a cabo una huelga, acción que les habíamos comunicado que íbamos a emprender si la niña regresaba.
¿Cree que la carta es, entonces, insuficiente para reconducir la situación?
No me sirve una carta de arrepentimiento fechada el día 12 de enero, justo tres meses después de ocurridos los hechos y, ¡oh, casualidad!, la víspera de la reincorporación de la niña al centro.
¿El padre se ha dirigido a usted personalmente?
El departamento de Educación afirma que el padre ya ha pedido perdón en su carta y que estaría dispuesto a hacerlo personalmente. Yo me pregunto quién se lo impide. No lo ha hecho todavía.
¿Por qué duda de su arrepentimiento?
El arrepentimiento no es sincero como yo me temía y como queda demostrado por lo ocurrido el primer día de reescolarización de sus hijos. Al terminar la jornada escolar tuvieron que acudir dos coches patrulla de la Policía Foral al centro a calmar al padre de la niña que acudió junto a otras tres personas de muy malas formas para pedir explicaciones de por qué se le había enviado a su hijo a casa en el autobús escolar como al resto de alumnos.
Educación sostiene que no se puede castigar a la niña por los actos del padre y que debe ser escolarizada. ¿Qué opina?
Aplaudo la medida del departamento de Educación de recordar a la familia la obligatoriedad de que su hija debía estar escolarizada. Pero, ¿qué les pasó al departamento y los Servicios Sociales el curso pasado con esta misma niña que estuvo más de cinco meses, sí, cinco meses, desescolarizada? Estos datos son contrastables, porque están en el centro.
Educación también alega que al padre le ampara el derecho de elección de centro.
Alguien, no sé si por ignorancia o voluntariamente, está confundiendo dos términos muy importantes, como son la escolarización y el derecho de elección de centro. Nadie ha pedido que la niña esté sin escolarizar. De hecho, no se acierta a comprender que el departamento de Educación lo haya consentido durante tres meses. Lo que toda mi comunidad educativa pidió desde el principio fue un cambio de centro de la niña. No creo que sea algo tan descabellado.
¿Habría que cambiar la legislación para casos como éste?
Los padres forman parte de la comunidad educativa y éste, al agredirme, creo que debería perder ese derecho de elección de centro. ¿O ese derecho es para siempre, haga uno lo que haga? He de decir, para el que no lo sepa, que el derecho a la libre elección de centro se pierde simplemente por duplicar una solicitud de matrícula entregándola en dos centros simultáneamente. En mi caso, el padre no entregó dos instancias, sino algo mucho peor y la Administración se empeña en preservarle ese derecho.
Aunque el padre insista en escolarizar a su hija en el colegio de Berriozar, ¿la situación no recomendaría lo contrario?
Desde luego, Educación sabe de qué modo se va a escolarizar a la niña a partir de este momento. Yo considero que no es la mejor forma, ya que debería ser de una forma regular, como a una alumna más. Ahora tengo entendido que va a estar con la profesora de compensatoria la mayor parte de horas del día y no sé cómo se las van a arreglar para que pueda realizar las actividades de grupo con el resto de sus compañeros, como son clases de educación física, música, religión,
Tal y como está la situación, usted ha pedido a Educación que le trasladen a otro centro en comisión de servicios. ¿Por qué?
En este estado de cosas, que siga perteneciendo él a la comunidad educativa que ha despreciado con su actuación, que yo prefiero buscar otra donde se pueda convivir.
¿Ha recibido respaldo legal por parte del Gobierno de Navarra?
He pensado en dirigirme al departamento de Educación para pedir un abogado que me asista en el juicio que se va a celebrar por esta causa.
El apoyo de toda la comunidad educativa de colegio Mendialdea, sin embargo, es unánime.
Sí, eso es cierto. Por eso querría enviar mi agradecimiento más sincero a todos los que me han apoyado desde el principio en este camino de desamparo: claustro y personal no docente del CPI y Primaria Mendialdea y IESO de Berriozar, asociaciones de padres, ex alumnos y al Ayuntamiento de Berriozar. Viene muy bien su apoyo en estos duros momentos. Yo voy a intentar olvidar esta película surrealista de la que, a mi pesar, he sido protagonista. www.noticiasdenavarra.com +
2 ENTREVISTA CON JOAQUÍN LEYÚN IZCO PROFESOR AGREDIDO POR UN PADRE EN EL COLEGIO PÚBLICO MENDIALDEA DE BERRIOZAR «Con una disculpa del padre, sincera y cara a cara, todo se hubiera solucionado» Se siente «indefenso» porque nadie, desde el departamento de Educación, se ha puesto en contacto con él para interesarse por su estado o para saber si necesita ayuda.
Profesor desde hace 29 años «por vocación», se siente «indefenso» porque nadie, desde el departamento, se ha puesto en contacto con él para preguntarle cómo está o si necesita ayuda.
- ¿Qué sucedió?
-Era a la entrada a clase, por la tarde. Vi a una chica que se quedaba en el pasillo y le dije que fuese a su clase. "Espera", fue su respuesta. Le insistí y me volvió a decir que esperase, que le estaba diciendo adiós a su prima. Ante esta situación, le agarré del codo para que fuese a clase. Empezó a gritar: "Suéltame, me estás pegando. Voy a llamar a mi padre".
- ¿Cómo reaccionó usted?
- Le dije que me acompañase a hacer un parte. Es norma en el colegio, ante cualquier incidente, reflejarlo por escrito y enviarlo a los padres. Una vez redactado, le dije a la niña que eligiese si dejábamos el asunto ahí o si quería llevar el parte a su casa. "Pues me lo llevo", me dijo. Sé que se juntó con unas primas y llamó a su padre. A los cinco minutos, el conserje me dijo que había unos señores que querían verme y que estaban "muy calientes".
- ¿Cómo es el encuentro?
- Eran cinco adultos. Me hicieron un corro y empezaron a gritarme. Yo les dije que quería hablar con el padre de la niña. Uno de ellos me dijo: "El padre soy yo y a mi niña no le pega nadie", y me dio dos bofetadas. Me dirigí al teléfono y uno de ellos, un ex alumno, me pidió que no pusiese una denuncia, que venían del entierro de un pariente, que estaban nerviosos. Le dije que me daba igual, que esa situación era inaguantable.
- ¿Puso la denuncia?
- Sí. Antes acudí al centro de salud y me dieron un parte de lesiones por equimosis en un ojo y enrojecimiento de la cara. Al siguiente día pedí la baja por ansiedad, porque así no podía trabajar. Entiendo que denunciar es algo que hay que hacer. Los educadores no podemos seguir callándonos. Y con la aquiescencia de la Administración, que sabe que ocurren estos hechos y no toma medidas.
- Agarrar a una alumna del brazo, ¿es algo habitual?
- Sí. La agarro para que vaya a clase, pero sin presión, sin hacer daño. Nunca he tenido el más mínimo roce ni amenaza con un padre. Discrepancias sí, y opiniones distintas, pero nunca llegar a esto.
- ¿Son actos como este la punta del iceberg de los problemas en los centros escolares?
- No quiero ser catastrofista, pero esta sociedad va hacia el fracaso. Los educadores están perdiendo las ganas, y los alumnos el respeto. La sociedad lo va a pagar. Creo que las instituciones que ostentan el poder deberían actuar y no dejar pasar estas situaciones que ellos igual califican como incidentes leves. Los profesores estamos en el filo de la navaja, en cualquier momento nos puede salpicar un tema como este o algo peor.
- ¿Hay culpables?
- Creo que muchos padres no tienen conciencia de que el último deber de la educación de un hijo les corresponde. El maestro colabora, en la medida en la que le dejan. Yo estoy decepcionado y cada vez me siento más enseñante, un mero transmisor de conocimientos, que educador.
El departamento de Educación
- ¿Se ha dirigido a usted alguien del departamento de Educación a mostrarle su apoyo?
- No. Sólo a través de la directora del colegio me llegaron los saludos del inspector. Ni me han ofrecido ayuda jurídica, aunque voy a pedirla mediante una instancia. El juicio es en febrero y no tengo abogado. Estoy indefenso y mi "empresa" no me dice nada. Ni siquiera me han dicho que no estoy solo, que me van a echar una mano
- Sin embargo el consejero de Educación, Luis Campoy, fue al centro a interesarse por el asunto. ¿Cómo lo vio usted?
-No quiero comprometerme, pero fue una actuación muy política. Cuando se levanta la liebre, cuando la gente muestra su disconformidad con la readmisión de la niña, cuando todo empieza a trascender a la prensa, anuncia su bajada al centro para decir otra vez lo mismo, que es ilegal actuar contra la niña porque es el padre el causante de los acontecimientos. No satisface a nadie.
- ¿Cree que la mejor solución es que la niña vaya a otro colegio?
-Indudablemente. No hay otra salida. Y creo que legalmente se puede justificar. En el momento en que hay una agresión, el padre renuncia al derecho de permanecer en esa comunidad educativa, por mucho que me haya mandado una carta de disculpa.
- ¿Y no las acepta?
- No me creo la carta. Me consta que no la ha redactado él, sino los servicios sociales. Y la envía el 12 de enero, tres meses después de los hechos y justo un día antes de la reescolarización de su hija. Ése es el motivo de la carta, el poder decir "ya se ha disculpado" y readmitir a la niña. Y lo demuestran hechos posteriores: a los pocos días de supuestamente escribir la carta, volvió a aparecer en el colegio con otras tres personas en actitud amenazante.
- ¿Hubiese bastado una disculpa sincera, cara a cara?
- Rotundamente sí. Si hubiese tenido la valentía de venir a mí, incluso a estas alturas lo hubiese perdonado.
- Javier Marcotegui, presidente del Consejo Escolar de Navarra, considera una "extravagancia" pedir el traslado de la niña.
- Creo que es más extravagante que yo tenga que abandonar mi comunidad educativa y que mi agresor siga en ella. Además, es curioso que reconozca que no se ha puesto en contacto con el centro pero diga que sigue el asunto con mucho interés. Afirma además no tener competencias, pero se toma la libertad de opinar. ¿Lo hace como presidente del consejo o como político?
- ¿Cómo valora las concentraciones de apoyo? ¿Ha sentido cerca a sus compañeros, a los padres, alumnos...?
- Es difícil movilizar a la gente, porque se cansa, y además no sé si da muchos resultados. Pero para el que está afectado, como es mi caso, sabe como un bálsamo y te viene muy bien, te sientes arropado al saber que hay gente que se solidariza contigo y te apoya. Se lo agradezco a todos.
- ¿Cambiaría algo de lo que hizo, ese agarrón?
- Dejaría de ser yo. No podría. Cada vez es más habitual no ver determinadas actitudes, que el profesor se inhiba, que pase. Quizás mi actuación correcta debía haber sido entrar en clase y olvidarme, pero no puedo. diariodenavarra.es
Problemática educativa en Educación Secundaria Obligatoria -España.
Contribuir a Dignificar la etapa de los 11 a los 15 años
Nuevas tecnologías
Centros Q