"A LAS OCHO DE LA TARDE DE UN DOMINGO AQUÍ SE PUEDEN JUNTAR HASTA 70 FAMILIAS", DESCRIBEN El personal del único punto de encuentro que funciona en Vigo solicita la creación de otro debido a la gran demanda existente.
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La psicóloga y coordinadora del punto de encuentro vigués, Beatriz González, junto al trabajador social César Cedeira, en una de las salas del centro
VIGO 13 Feb Una zona neutral para evitar conflictos. Ésto es lo que ofrece el Punto de Encuentro Familiar de Vigo de la Asociación Aloumiño, uno de los primeros centros que empezó a funcionar en España para garantizar el cumplimiento de los derechos de visita de los hijos con sus padres separados. La demanda de este servicio es cada vez mayor y la prueba está en que en la actualidad acuden a él un total de 233 menores con sus progenitores, casi el doble que en A Coruña. "Y si hubiese otro, se llenaría enseguida", asegura la coordinadora del centro, Beatriz González.
La mayoría de los casos que se atienden en este punto de encuentro, el primero de los siete que se crearon en Galicia y el que registra mayor actividad, son por incumplimiento del régimen de visitas o por conflictos en el momento del intercambio de los hijos. "Hay ocasiones en que los padres, cuando van a entregar a los niños, discuten delante de ellos, se cruzan insultos; aquí se evita que el menor se enfrente a esa situación", explica González. El progenitor que tiene la custodia, generalmente la madre, lleva a su hijo al centro y el personal se lo entrega al padre.
"Generalmente la pareja no se ve; sin embargo, tenemos charlas con ellos y si vemos que la situación es más llevadera intentamos que estén los dos presentes en el momento del intercambio para que llegue un momento en que puedan realizarlo en su medio natural, es decir, en sus casas", manifiesta el trabajador social César Cedeira, que sostiene que el menor es el que lleva "con más naturalidad" acudir al punto de encuentro. "Los adolescentes son más reacios, pero para los más pequeños esto es la casa de los juguetes", puntualiza Beatriz González, que añade que en el centro, que depende de la Consellería de Igualdade, hay niños que tienen entre un mes de vida y 14 años.
El punto de encuentro no sólo trata de garantizar el derecho de visitas. "Son la mayoría de los expedientes, pero también son numerosos los casos de violencia doméstica o aquellos en los que hubo falta de contacto con uno de los progenitores durante mucho tiempo y se busca reanudar la relación", afirma la subdirectora xeral de Tratamento da Violencia de Xénero de la Xunta, Belén Liste, que reconoce la "gran demanda" que tiene el centro vigués, que también atiende a concellos del entorno. "Queremos buscar un nuevo local más adecuado", dice.
La petición que se hace desde Vigo, donde trabajan cuatro personas, es la de un segundo centro. "A las ocho de la tarde de un domingo, cuando vienen sus padres a traer a sus hijos tras el fin de semana, aquí se pueden juntar hasta setenta familias", cuentan.
farodevigo.es