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jueves, 16 de febrero de 2006

Publicado por Seina @ 8:01


FERNANDO GARCÍA FERNÁNDEZ, 13 Feb. Pamplona <¿Videojuegos?
Permítanme utilizar este foro para matizar algunas de las afirmaciones que Santiago Cervera Soto realiza en su artículo titulado «Videojuegos» del pasado viernes 3 de febrero.Es cierto que «no hay ninguna evidencia de que los videojuegos puedan ser dañinos para el desarrollo de la personalidad». Al menos lo es a día de hoy. Ahora bien, con la misma autoridad podríamos afirmar que tampoco existe evidencia alguna de que no lo produzcan. Los videojuegos tienen una antigüedad de unas pocas décadas, y su masiva utilización se ha producido en los últimos años. Además, no tienen nada que ver los «comecocos» o los «marcianitos»,con los que jugábamos hace unos años en los salones recreativos, con los grandes éxitos actuales, en los que la calidad de las imágenes hace que el grado de realismo haya aumentado exponencialmente. Parece evidente que, con estos antecedentes, no es fácil establecer relaciones causa-efecto fiables.


Otros socialistas se rasgan las vestiduras porque en nuestra comunidad se restauren edificios eclesiásticos y se busquen vías de cooperación con órdenes religiosas para mantener su patrimonio
Por otro lado, desde muchas instancias que abarcan, digámoslo así, todo el espectro ideológico -desde Amnistía Internacional al defensor del menor de la Comunidad de Madrid, desde la senadora Clinton a la Asociación Protégeles o el grupo de investigación Civértice, al que pertenezco-, se están alzando voces de alerta sobre la conveniencia de regular el acceso de los menores de edad a algunos -los menos, gracias a Dios, aunque los más vendidos, lamentablemente- videojuegos comerciales. Quizá pueda resultar reveladora la siguiente cita de Diego Levis: «La tendencia de muchos videojuegos a presentar la violencia como única respuesta posible frente al peligro, a ignorar los sentimientos, a distorsionar las reglas sociales, a estimular una visión discriminatoria y excluyente de las mujeres, a alentar una visión caótica del mundo, a fomentar el todo vale como norma aceptable de comportamiento y a estimular todo tipo de actitudes insolidarias, no puede dejar de despertar una justificada inquietud».

Quizá sea cierto que, como afirma Santiago Cervera, «no parece que esos comportamientos pasen de la pantalla a la calle». Aunque no sé si podrá sostener con la misma rotundidad que no estén afectando a la sensibilidad de nuestros menores ante la violencia. Quizá exteriormente no haya ninguna manifestación estadísticamente demostrable, porque no existen legiones de niños o adolescentes asesinando transeúntes, pero, ¿qué pasa en el mundo interior de esos mismos niños?

Otra cuestión, que no habría que olvidar al poner sobre el tapete la influencia de los videojuegos en la formación de los menores, es la relativa al tiempo que dedican a este tipo de entretenimiento. Se discute si puede hablarse de algún tipo de adicción a los videojuegos, y yo soy el primero que muestra cierto escepticismo ante este hecho. Lo que es indudable es que hay bastantes niños que dedican una excesiva cantidad de tiempo a jugar con la consola, el móvil o el ordenador. Además, en muchas ocasiones, lo hacen en los momentos menos adecuados. Este hecho debe tener alguna influencia, que no me atrevo a cuantificar, en fracasos escolares y obesidades infantiles, por mencionar dos de los males que más parecen preocupar a la opinión pública en la actualidad.

Por todo lo expuesto anteriormente, a mí me parece que los padres y educadores sí tenemos algo que decir; creo que debemos controlar el tipo de videojuego, prestando especial atención a sus contenidos, el tiempo que se le dedica y el momento en que se utiliza. Así podremos extraer de ellos, buscando el bien de nuestros hijos, todo el potencial lúdico y educativo que, sin duda, tienen.

En fin, no quisiera alargarme en exceso, por lo que voy a terminar. Tal vez dentro de unos años los investigadores concluyan que no pasa nada porque nuestros niños jueguen sin ningún control con los videojuegos. En ese caso, lo más grave que nos habrá ocurrido es que habremos perdido algo de nuestro tiempo discutiendo sobre el tema. Pero, ¿y si pasa? diariodenavarra.es

* Fernando García Fernández es Director de comunicación del colegio Irabia y miembro fundador de civertice.com

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