Para pequeños con problemasPara ayudarles, a ellos y a sus padres DESORDEN. Los niños hiperactivos, como Daniel, siempre andan a prisas, parece que nunca se cansan y agotan a sus cuidadores.
PRESENTACIÓN De izquierda a derecha, Carmen Casal, Ana López Rodrigo, Conchita García, Ana Díaz y Luis Ordóñez.
Oviedo 6 Abril Daniel es un terremoto. Es el chico más popular de su barrio, el que primero se levanta por las mañanas, pero también el que más tarde llega a clase. A Daniel le distrae hasta una mosca y del mismo modo que todos los días se le olvida de algo, no siente rencor ni envididas. Sencillamente va a lo suyo. Daniel es el protagonista de un cuento para niños con trastornos de atención impulsado por la Asociación de Niños Hiperactivos del Principado de Asturias (ANHIPA).
Editado por C. y Ediciones del Norte, 'Un torbellino llamado Daniel' pretende rebajar el tono en el que siempre se habla de los niños que padecen hiperactividad. «Estamos cansados de que todos los textos que llegan a nuestras manos sean demasiado técnicos, demasiado clínicos. Necesitábamos algo más sencillo y que pudiera ser compartido entre padres e hijos, de ahí la idea de escribir un cuento», explica Ana Díaz, presidenta de ANHIPA.
Otro de los objetivos del relato es «elevar la autoestima de estos menores que, primero, tienen que escuchar que son los más malos del parque, los maleducados y traviesos, y después el tono sube hasta llamarles sinvergüenzas», añade.
Como complemento al cuento, escrito por la psicóloga Ana López Rodrigo y con ilustraciones de Marta Alija, el también psicólogo Luis Ordóñez ofrece una serie de pautas orientativas para los padres.
Ante un trastorno que padecen dos niños de cada clase en Asturias, los profesionales del sector y las familias afectadas creen que «toda información es poca para diagnosticar la hiperactividad».
Uno de los primeros consejos que se da a los padres tiene que ver con la manera de abordar el carácter del pequeño: «Son niños que no admiten un no, ni las exigencias tajantes. Atienden mejor a formas más sutiles de educación», comenta Ana Díaz, quien además de conocer los casos que pasan por la asociación es madre de un niño que padece el trastorno.
«No se trata de reírles las gracias, pero sí de aplicar mano dura con guante blanco. El psiquiatra Rojas Marcos se considera a sí mismo hiperactivo y asegura que logró remontar sus estudios a los 18 años gracias a sus dos ángeles de la guarda: su madre, que siempre supo comprender sus impertinencias, y su profesora que al captar su facilidad para distraerse procuraba sentarle en la primera fila y hacerle partícipe en las clases».
De esos y otros consejos habla 'Un torbellino llamado Daniel', el primer libro de una colección a la que seguirán cuentos para niños con diabetes, ansiedad y fibrosis quística, entre otras dolencias físicas y psíquicas. www.elcomerciodigital.com
«Un torbellino llamado Daniel», la vida de un niño hiperactivo
De izquierda a derecha, Carmen Casal, Ana López Rodrigo, Conchita García, Ana Díaz y Luis Ordóñez.
El Club acogió la presentación de un cuento que explica las características del trastorno de atención
Oviedo, M. J. IGLESIAS
La hiperactividad puede superarse y controlarse para que los niños que la padecen lleven, en la fase adulta, una vida lo más normal posible. Un buen ejemplo es el psiquiatra Luis Rojas Marcos, el típico niño hiperactivo que salió adelante gracias al cariño y la comprensión de su madre y la ayuda de profesores que nunca le desprestigiaron ni le pusieron en evidencia ante los compañeros.
Un niño que duerme poco, no hace caso cuando le riñen, no atiende en clase, aprueba por los pelos, es olvidadizo y aparentemente no se interesa por las cosas responde a algunos de los síntomas que definen el trastorno de atención e hiperactividad (TDHA), la enfermedad con mayor prevalencia en la edad infantil y un auténtico drama para la familia si el tratamiento de la disfunción, presente entre un cuatro y un ocho por ciento de la población, no se aborda de la forma adecuada.
El Club Prensa Asturiana de LA NUEVA ESPAÑA acogió ayer la presentación del cuento «Un torbellino llamado Daniel. Algo más que una historia». El relato de un niño hiperactivo en el que el protagonista cuenta, con toda naturalidad y sin caer en dramatismos, las cosas que le suceden en casa, en el cole o de vacaciones con los abuelos.
Además del cuento, el volumen incluye una serie de pautas para padres y educadores. Es el primero de una nueva colección infantil iniciada por la editorial Comunicación y Ediciones del Norte.
Tratamiento multidisciplinar
En el acto quedó claro que el tratamiento de los niños con hiperactividad debe abordarse desde una perspectiva multidisciplinar. Así lo recalcó José Ramón Riera, director general de Prestaciones Sanitarias del Principado.
Luis Ordóñez, psicólogo jefe del Centro Psicológico Alameda, recomienda al progenitor más consciente del problema que tenga paciencia y que dé lugar a conversaciones y lecturas de libros como el presentado ayer, para que el que está más distante del problema se vaya acercando. No es infrecuente que el padre niegue el problema del niño. Incluso son muchos los que se oponen a que una vez diagnosticado el pequeño reciba tratamiento. La psicóloga y autora del cuento, Ana López Rodrigo, destacó la importancia de la historia de Daniel, por ejemplo, para que los niños con TDHA comprendan que no están solos en el mundo, porque hay más a los que les pasa lo mismo.
Ana López enumeró, entre los rasgos de comportamiento de un hiperactivo, su enorme impulsividad, con una energía desbordante. La especialista aclaró que al niño le mueven sus síntomas, «no actúa con mala intención». Recomendó a los padres y maestros que se pongan en el lugar del niño: «Sería bueno que el maestro pasase una semana en el cuerpo de un niño hiperactivo, así entendería muchas cosas». En la historia, Daniel tiene la suerte de contar con una madre serena y tranquila, que la sabe manejar, «no es lo típico, lo más frecuente es que los padres se desesperen con las cosas de sus hijos», señaló la especialista.
La psicóloga recomendó la lectura del cuento a quienes no padecen directamente el problema de la hiperactividad, «así se darán cuenta de que cuando estos niños están en el parque y no se están quietos no es porque estén maleducados».
Luis Ordóñez reconoció que los padres no suelen tomarse bien el diagnóstico de una hiperactividad: «Saben que será un hándicap para sus hijos a la hora de manejar su existencia y eso no hace gracia».
Ana Díaz, presidenta de la Asociación de Niños Hiperactivos del Principado de Asturias, aclaró que la hiperactividad no tiene nada que ver con un nivel alto o bajo de inteligencia, se da en todo tipo de casos.
Los padres, según añadió, no deben seguir con estos niños unas reglas diferentes a las que aplican a los demás hijos, aunque sí tener cuidado en distinguir qué comportamientos corresponden al trastorno de atención.
Si por lo general los mensajes para los niños deben ser rápidos y claros, en los TDHA esto debe cuidarse de un modo más especial. También es necesario que el maestro conozca la disfunción. Los expertos coincidieron en asegurar que un TDHA es mucho más que un niño muy inquieto e impulsivo.
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