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martes, 25 de abril de 2006

Un colegio para todo un Premio Nobel A los 50 años de la concesión del Nobel de Literatura a Juan Ramón Jiménez, es oportuno recordar sus años escolares en San Luis
J.R.Jiménez, niñoEl Puerto, CÁDIZ 22 Abril
Juan Ramón Jiménez ingresa -"tristón"- en el colegio de los jesuitas de El Puerto con 11 años, el 20 de septiembre de 1893, un día antes del comienzo de las clases. En Moguer, donde su padre y sus tíos eran cosecheros y comerciantes, ya había cursado los dos primeros años de bachillerato (1891-93), por lo que al llegar a El Puerto se matricula como alumno interno en el tercer curso.
Juan Ramón Jiménez durante su etapa en San Luis.
El prestigioso colegio de San Luis, reabierto en 1875 tras el paréntesis del Sexenio Revolucionario, se ubicaba entonces en las afueras de la ciudad: "sobre el mar y rodeado de grandes parques", en palabras de Juan Ramón, quien en la revista Renacimiento (1907) también recordaría que "cerca de mi dormitorio había una ventana que daba a la playa y por donde, las noches de primavera, se veía el cielo profundo y dormido sobre el agua, y Cádiz, a lo lejos, con la luz triste de su faro."

Durante los años en que Juan Ramón Jiménez estuvo en El Puerto (1893-96) hubo una media de 210 alumnos matriculados en San Luis Gonzaga, el 90% de ellos en régimen de internado. La pensión anual que debían pagar los internos ascendía a 1.100 pesetas, cifra elevada para la época que quizás se vio bonificada en el caso de Juan Ramón, pues su hermano Eustaquio era -desde 1889- también alumno de San Luis.

El trienio 1893-96 coincide con el rectorado del jesuita madrileño Pedro Castelló, a quien el autor de Platero describirá como "fino, bondadoso, caballero". Al P. Castelló debemos la fachada que domina la plaza del Ave María, inaugurada solemnemente el 12 de mayo de 1895. Disponía ya entonces el colegio de luz eléctrica, suministrada algunos meses antes por la Sociedad Electra-Peral Portuense.

Desde el punto de vista académico fue Juan Ramón Jiménez un alumno destacado, aunque no brillante. El P. Agustín Castro, S.J. ha resumido su expediente colegial: de un total de 14 calificaciones finales, el 42,85% fueron sobresalientes; el 21,42%, notables; el 21,42%, buenos y el 14,28%, aprobados. En su último curso consiguió el máximo galardón en la asignatura de Dibujo y Figuras. El examen de Grado de Bachiller, que hizo en junio de 1896 en el Instituto de Jerez, fue calificado con un aprobado. De excelentes habría que calificar, sin embargo, sus notas de conducta, llegando a obtener primer premio y a alcanzar las dignidades de edil y tribuno. En noviembre de 1893 es admitido por unanimidad en la Congregación Mariana (que dirigía el P. Espiritual, Juan N. Oliver-Copons), en la que tuvo los cargos de consiliario y capillero.

Tras los muros del colegio escribe Juan Ramón Jiménez sus primeros poemas, como por ejemplo "Epitafio", manuscrito en un libro de texto durante el curso 1894-95. Tuvo como compañeros de clase a dos autores de renombre: el poeta sevillano Fernando Villalón Daoiz -con quien protagoniza una leve travesura en clase de catecismo que les costó a ambos cenar "de rodillas y en cruz a la entrada del comedor"- y el comediógrafo portuense Pedro Muñoz Seca. Entre los jóvenes de El Puerto que coincidieron en San Luis Gonzaga con el futuro Premio Nobel podemos citar también al bodeguero Mariano Gaztelu Tirado, al jesuita Enrique Martínez Colom y a los ingenieros Félix Sancho Peñasco y Juan Gavala Laborde.
www.diariodecadiz.com

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