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 Los chicos del Portal C  11-15 a.

    

martes, 24 de octubre de 2006

Publicado por Seina @ 8:00


ABANDONO ESCOLAR ¿Por qué cuelgan los libros?
Uno de cada cuatro estudiantes de ESO aparca los estudios antes de obtener el título. España es el país de Europa con la cifra más alta de abandono escolar. Sólo nos superan naciones cómo México, Brasil o Turquía. Indagamos las causas de esta masiva sangría intelectual.
Isabel Navarro 22 OCT. XLsemanal «Al principio, cuando repites curso, los padres se lo toman como que eres un fracasado, pero lo acaban aceptando. Mi madre me amenaza con no darme dinero, pero nunca lo hace. Soy hijo único de padres separados. Cuando me empezaron a ir las cosas mal, me llevaron al psicólogo. Llevo un año, pero es una pérdida de dinero, porque un psicólogo te ayuda si tú quieres que te ayude. Cuando termine bachillerato, me gustaría hacer un módulo, de cocina o algo así, algo fácil que pueda hacer cualquiera. No tengo ni idea de qué quiero hacer».

Es un hecho: los adolescentes se aburren y sus padres se desesperan. Los adultos no entienden la desgana de unos hijos sin metas. De hecho, el 70 por ciento del fracaso escolar se debe, sobre todo, a la falta de estudio. Los chavales se encierran en la habitación, los padres creen que están estudiando, pero se olvidan de la sobreestimulación de unos dormitorios que incitan a pensar en cualquier otra cosa, menos en los libros: les han regalado la televisión, la consola, el ordenador, la cadena de música y, algunos, hasta la nevera portátil.
Los padres pasan el día fuera de casa por culpa del trabajo y cuando se despierta el fantasma del fracaso escolar, recurren al psicólogo o al psicopedagogo esperando que los profesionales les hagan el trabajo. Los progenitores vuelcan en ellos sus frustraciones y ponen etiquetas con mucha facilidad. Demasiado peso para unas espaldas tan pequeñas.

Cuando buscan ayuda para tratar de combatir el fracaso escolar de sus hijos, acuden a profesionales como Francisco Javier Arroyo, psicólogo y psicopedagogo, que dirige un centro donde ayudan a superar los problemas de aprendizaje. «Aunque parezca mentira, hay niños con ocho años que ya empiezan a tener dificultades de aprendizaje, sobre todo en colegios concertados o privados donde las exigencias son más altas que en la escuela pública. Pero los mayores porcentajes de fracaso se producen a partir de 3º de la ESO, cuando las asignaturas requieren estudio diario.»

En este gabinete psicopedagógico tratan de inculcar a los alumnos temas como la concentración, hacer un subrayado o tomar apuntes. Los cursos duran un fin de semana y cuestan 120 euros, pero en ocasiones el psicólogo se desplaza fuera de Madrid para asistir a un alumno a domicilio y sus honorarios pasan de los 700 euros. «Viajo constantemente dando cursos particulares en familias con un alto nivel adquisitivo. No sirve de nada que los padres tengan un alto nivel cultural si no apoyan a los chavales diariamente con un estudio dirigido. Es muy importante que los padres se preocupen por ellos activamente, pero, a veces, también me encuentro con lo contrario, padres que están completamente encima de los hijos, que pretenden que sean perfectos, y los han bloqueado por culpa de tantos psicólogos, logopedas y profesores particulares».

Pero en España no sólo hay un alto índice de fracaso escolar, el dato más preocupante es que uno de cada cuatro jóvenes da carpetazo a la educación y se incorpora al mundo laboral sin cualificación. Muchos, cansados de repetir y pasear los libros, deciden entrar en la ESPA (la educación para adultos) para sacarse el título de la ESO de una vez. La ESPA tiene menos asignaturas y los profesores son menos exigentes, así que las aulas se están llenando de chavales que no son adultos, pero quieren tomar la vía rápida. Según el informe Panorama de la educación 2006, elaborado por la OCDE, el 25 por ciento de los alumnos no termina la ESO y el 31 por ciento no continúa sus estudios tras finalizar la enseñanza obligatoria. De hecho, España es el cuarto país con mayor tasa de abandono educativo, por detrás de México, Turquía y Portugal.

Los expertos avisan de que si no se frena el abandono escolar podemos llegar a una situación polarizada, con un sector muy amplio de población universitario y otro que ni siquiera tenga el título de la ESO, el equivalente al antiguo graduado escolar. Según Jorge Calero, catedrático de economía, el abandono temprano «es un problema en términos económicos, ya que estamos compitiendo con países que tienen una fuerza de trabajo más cualificada que la nuestra; y por otra parte, es un grave problema social porque las desigualdades que se producen en estas edades se arrastran toda la vida. Alguien que no acaba la ESO va a ocupar una posición en la vida mucho peor que un titulado».

Las estadísticas nos emparejan con países como México y Turquía, que poco tienen que ver con nuestra realidad socioeconómica, pero ¿cuáles son las causas que motivan a uno de cada cuatro jóvenes españoles a dejar la ESO? Jorge Calero es autor del informe Desigualdades tras la educación obligatoria y ha observado que el primer motivo se refiere a la clase social. «El hijo de un trabajador no cualificado tiene un 27,5 por ciento de probabilidades de seguir estudiando, mientras que el de un profesional tiene un 85,3 por ciento. Además, en muchas de estas familias, cuando llegan los malos resultados con diez u once años, se marca a los hijos con una etiqueta de `malos estudiantes´. La imagen que tiene de ti la familia va a influir en tus posibilidades de éxito y en la visión que tienes de ti mismo: cuando esperan poco de ti, das poco».

Otro de los aspectos que ha descubierto es que no sólo el origen social determina el éxito en los estudios, también el territorial. En las comunidades del arco mediterráneo es muy fácil encontrar trabajo en el sector servicios y el dinamismo en el empleo empuja a los jóvenes a que dejen de estudiar.

Pero hay más variables que llevan al fracaso escolar. Las estadísticas dicen que los hijos de padres separados suelen obtener peores resultados; los nacidos de septiembre a diciembre, también, así como los miembros de familias numerosas. «A igualdad de todo lo demás, es decir, independientemente del nivel económico –explica Jorge Calero–, un hijo solo es mucho más probable que estudie que un hijo que pertenece a una familia con tres hermanos. Para los padres es más difícil mantener la atención, el énfasis y el cuidado que se da y acaban siendo menos exigentes».

Más allá de las causas sociológicas, hay expertos que hablan de la falta de motivación de alumnos y profesores. «Los chicos se aburren en la escuela porque no encuentran atractivo para estar allí –explica Rafael Pérez, director del proyecto educativo Construir las matemáticas–. El profesorado debe ser el motor de todo el sistema educativo, pero está desmotivado, en parte, porque se le ha perdido el respeto. La administración educativa le ha ido quitando autoridad y muchos se encuentran incómodos en un papel cada vez más limitado. Hay que apoyar al profesorado y dotarlo de medios. La tecnología tiene que formar parte de la educación, pero no como un hecho anecdótico, que es lo que están haciendo la mayoría de las comunidades autónomas».

Francisco Javier Arroyo, psicólogo y profesor de técnicas de estudio, cree que Internet es el futuro de la enseñanza. «No es lo mismo leer del libro una lección de historia sobre la Revolución Francesa que hacerlo vía Internet, con vídeos, páginas interactivas… El problema es que la tecnología hace que consigamos cosas con un clic, y esta generación piensa que el estudio es igual. No se dan cuenta de que el estudio requiere esfuerzo, con un solo clic de ratón no vas a memorizar, y esto es algo que tienen inconscientemente aprendido y los lleva a la ley del mínimo esfuerzo».

Hay quien insinúa que el alto porcentajede abandono prematuro español tiene que ver con la incorporación de inmigrantes al sistema educativo, pero los expertos lo niegan, ya que de momento se concentran en los cursos más bajos y su impacto es imperceptible.

Las estadísticas son alarmantes, pero ¿qué podemos hacer para recuperar a esos jóvenes? Jorge Calero recomienda a las instituciones educativas una serie de políticas: por un lado, permitir o facilitar que la gente estudie y trabaje simultáneamente, fomentando asignaturas en bachillerato con contenidos más profesionales; otra propuesta es que reformen el sistema de becas para que puedan ayudar económicamente a los estudiantes en secundaria y bachillerato y, por último, un programa de intervención educativa muy temprana, de cero a tres años.

«Se está detectando –explica Calero– que en esta franja de edad es cuando comienzan las diferencias en el sistema educativo. Una escuela infantil de alta calidad aplicada a los niños que tienen más dificultades desde el origen puede ser muy beneficioso y evita problemas que se siguen arrastrando toda la vida.» xlsemanal.com Número: 991
Del 22 al 28 de octubre de 200

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