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 Los chicos del Portal C  11-15 a.

    

lunes, 30 de octubre de 2006

Publicado por Seina @ 8:00


Tres de ellas nos explican por qué abandonaron las aulas
La Constitución española exige la educación obligatoria, pero no la escolarización
. Hay padres cuyos hijos lo pasan mal en el colegio y deciden dejarlo.

Mila Valle Puig, 39 años; My Lan, 12 años; Mimí, 11 años; Óscar, 4 años.

Nuria Aragón Castro, 32 años; Leila, 10 años; Altair, 9 años.

Juan Carlos Vila, 43 años; Carmen Ibarlucea,
40 años; Pedro, 15 años; Emmanuel, 14 años.

educar en casa
Isabel Navarro 28 OCT. mhmujer.com

Hace cuatro años, Mila sacó a sus hijas del colegio y desde entonces ha preferido evitar la calle en horario escolar "porque la gente pregunta y se pone pesada". El viernes, los Servicios Sociales le confirmaron que tiene derecho a educarlas en casa. Mila está contenta: ha decidido que, a partir de ahora, la familia no se esconderá y, siempre que haga buen tiempo, cogerán libros y bicicletas para escapar al campo. Mila es sólo un ejemplo de las 2.000 familias que se calcula que hay en España educando a sus hijos en casa. Esta forma de aprendizaje no está regulada, pero los padres se amparan en que la Constitución exige educación obligatoria, no escolarización obligatoria. y no es lo mismo educar que escolarizar. Como tampoco es lo mismo el absentismo escolar y la educación libre.

En el primer caso, los niños están matriculados en el colegio, pero los padres hacen dejación de sus responsabilidades, el Estado considera que los niños están abandonados y puede retirarles la custodia. Sin embargo, los padres que educan en casa tienen unos criterios pedagógicos diferentes a los de la escuela tradicional y han decidido convertirse en maestros. Si un inspector detecta uno de estos casos, visita a la familia para vigilar que los niños no tengan problemas y suele consentir esa situación.
Cada caso es un mundo y cada familia también. Las hay que no tienen horario ni sistema y dejan que los hijos apren dan a través de la experiencia; otros prefieren montar su escuela en casa; hay quien se pasa la vida en museos, y los más recurren a Clonlara, un colegio privado que ofrece un programa de educación a distancia. Clonlara facilita un tutor para hacer un seguimiento de los trabajos; proporciona materiales del currículo oficial español de Primaria y Secundaria; hace de intermediario entre la familia y la Administración; y, a final de curso, manda un boletín basado en los trabajos del alumno. No es oficial, pero al menos el niño tiene algo que enseñar.

TODO TIPO DE FAMIliAS
Según Xavier Ala, responsable de Clonlara en España, no existe un perfil de familia no escolarizada: "Las más conocidas son las que tienen una ideología antisistema, pero también hay familias protestantes (adventistas y evangélicos); y en los últimos años, mucha gente corriente, padres cuyos niños lo están pasando mal en la escuela y se plantean dejarla por un efecto rebote. Otro dato curioso es la cantidad de familias uniparentales, básicamente mamás, que educan en casa". Juan Carlos Vila es el presidente de ALE (Asociación por la Libre Educación), una organización que nació en 2002 con el objetivo de que el Estado reconozca la escuela libre: "No tenemos en común ni métodos ni orientación pedagógica, pero reivindicamos que nuestros hijos puedan tener el título de la E.S.O. a los 16 años. Actualmente deben examinarse por libre a los 18 y están obligados a seguir los núsmos pasos que los adultos que quieren el graduado escolar".

Somos el único país europeo donde esta educación no está reglada.

En EE.UU., el país del mundo con más "homeschoolers" (escolares en casa), la situación es distinta. Allí más de un millón de niños crecen sin escuela, las universidades compiten por ellos y diversos estudios demuestran que están más preparados que los escolarizados. "España es el único país de Europa donde la educación en casa no está regulada –añade Juan Carlos Vila-. Los sindicatos están en contra, porque piensan que las escuelas se van a vaciar, pero es ahora cuando todo se confunde. No se me pasa por la cabeza que nuestra opción sea universal, pero la igualdad se ha entendido como obligar a todo el mundo a que haga lo mismo, y eso no tiene sentido". <>

  • “Durante una época no les impníamos horarios pero nos dimos cuenta de que no funcionaba”
    Mila Valle Puig, 39 años; My Lan, 12 años; Mimí, 11 años; Óscar, 4 años.

    Decidí sacar a mis hijas de la escuela a raíz de una mala experiencia, Eran dos niñas alegres y espontáneas, pero con seis años les cambió el carácter, se mostraban estresadas y tristes. Tuve problemas con una profesora que le puso como castigo a My Lan escribir 200 veces "no me dejaré el material en casa". En ese momento estaba embarazada de Óscar y decidimos que queríamos otra educación para nuestros hijos. Durante la primera etapa fuera de las aulas no hacían nada. Al principio estaban tan programadas para el coleque tenían miedo, como si alguien fuera a castigarlas por no hacer los deberes. La mayor cuando iba al colegio le faltaba autoestima, sobre todo, porque la habían metido en el grupo de los supuestos tontos, pero ahora toca el piano, escribe poemas y está aprendiendo a jugar al ajedrez. Para nosotros también ha sido un aprendizaje y hemos pasado por muchas etapas. Tuvimos una época sin horario y nos dimos cuenta de que no funcionaba. Así que ahora estamos matriculados en Clonlara, una escuela a distancia pero que seguimos de una manera muy libre.
    • La parte intelectual no me preocupa, busco que tengan un corazón abierto
      Nuria Aragón Castro, 32 años; Leila, 10 años; Altair, 9 años.

      Nunca les he dado clase a mis hijos, pero he compartido todo con ellos. Si me voy a hacer un papeleo, es más incómodo, pero me los llevo y les explico lo que estoy haciendo y por qué; si estoy atendiendo un parto natural, ellos son mis ayudantes. La parte intelectual no me importa, lo que busco es que tengan un corazón abierto, que confíen en la gente; que sean autosuficientes y seguros de sí mismos... Dedicamos mucho tiempo a meditar y tenemos un ordenador en el que escribo mis libros, me conecto a Internet y vemos las películas (siempre históricas o basadas en hechos sagrados). Nos gusta hablar y normalmente le dedicamos cuatro horas al día a me que hagan preguntas del tipo: ¿daña mi alma si pienso una cosa y hago otra? ¿Por qué no se caen los aviones? ¿Por qué una persona que tiene un problema no busca soluciones?
      Estamos suscritos a varias revistas de naturaleza, dibujos animados, inglés y “Érase una vez la Ciencia”. No rechazo la tecnología, pero educo a mis hijos para que no dependan de lo material. No se apegan a las cosas y, por eso, nunca se quejan ni les oigo decir que se aburren. Hace años vinieron los de Asuntos Sociales. Cuando nos conocieron, se tranquilizaron. Lo que busca el Estado es que te comprometas con tus hijos, por eso me respetan
  • ¿Por qué llora un niño cuando va a la escuela? A veces, deberíamos escucharles mejor”
    Juan Carlos Vila, 43 años; Carmen Ibarlucea, 40 años; Pedro, 15 años; Emmanuel, 14 años.

    “La educación libre requiere sacrificios y es necesario que uno de los dos padres esté siempre en casa. En nuestro caso, al principio fui yo y luego mi mujer. Lo decidimos hace cinco años, hartos de que Pedro y Emmanuel ya estuviesen etiquetados como alumnos con fracaso escolar. El pequeño lloraba todos los días. ¿Y por qué llora un niño cuando va ala escuela? A veces deberíamos escucharles mejor. Lo más curioso es que la primera persona que nos animó a que utilizáramos este sistema fue un maestro. Decidimos probar. Además del trabajo en casa, van a clases de música y de inglés; una vez a la semana está con mi padre, que es una parte muy importante de su educación; viajamos, que es la mejor forma de aprender, y hacemos un trabajo de investigación en cada curso. El tema de la socialización no nos preocupa. Pedro y Emmanuel nunca han tenido problemas para hacer amigos. El mayor dice que quiere ser director de cine; y al pequeño le gustaría ser actor. Intentamos ayudarles para que se aclaren, pero sobre todo nos interesa que sean felices. Ellos saben que la universidad está ahí y que podrán acceder a ella, si quieren, un poco más tarde que el resto de los chavales. Eso no es lo importante, yo acabé la carrera de Filosofía a los 40 y aquí estoy.

    Imagen* Texto:Isabel Navarro, edición impresa del semanal Mujer hoy Del 28 de octubre al 3 de noviembre de 2006
    Fotos: Javier Zurita


    Idea >> www.clonlara-esp.org/
    >> www.educacionlibre.org
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