Educación de La Rioja tiene en marcha varios programas y convenios con las entidades que trabajan con los menores y sus familias
Pueden ser necesidades puntuales derivadas de una hospitalización o enfermedades permanentes que requieren atención constante
La ONCE y el caso de los niños autistas son dos ejemplos distintos de adaptación e integraciónATENCIÓN ESPECIAL
Hospital: Por el aula hospitalaria pasaron 673 alumnos, la mayoría de corta estancia. Hay un profesor y un completo apoyo informático.
Centros especiales: Para alumnos que necesitan apoyo permanente. En La Rioja hay dos centros para quienes padecen minusvalías de diferente consideración. En el Marqués de Vallejo rondan el centenar de alumnos y en Los Ángeles cerca de cuarenta. Además otros quince acuden a aulas especiales en varias cabeceras de comarca.
Centros ordinarios: 750 alumnos con necesidades especiales acuden a clase con el resto de niños.
Otros: dificultades motóricas, auditivas, fisioterapéuticas o de tipo alimenticio -celíacos, diabéticos, etc...- que se atienden en los centros. |
En la ONCE apuestan por integrar a los niños en los colegios ordinarios. |
CONCHI AQUESOLO/ 23 ENE. LOGROÑO Es uno de los derechos fundamentales de la infancia y a todos corresponde garantizarlo. Pero en algunos casos el simple hecho de acudir al colegio puede convertirse en un problema cuando falla algo también básico para el ser humano: la salud. Y aunque eso no esté en su mano, sí puede aportar soluciones. El año pasado cerca de mil quinientos estudiantes riojanos recibieron algún tipo de atención personalizada. Desde la Consejería de Educación han ido poniendo en marcha varios programas que permiten adaptar el sistema educativo a las circunstancias de cada alumno con necesidades especiales.
Pueden ser puntuales y precisar hospitalización. Para ellos existe un aula en el complejo hospitalario San Millán-San Pedro en la que reciben tutorías apoyadas por un completo sistema informático de alta generación. «Tanto el profesor del hospital como el alumno están en contacto permanente con el colegio para intentar estar lo más al día posible y disponer de todos los recursos necesarios», explica el director general de Educación, Juan Antonio Gómez Trinidad.
En los últimos años, desde Sanidad apuestan por evitar la hospitalización siempre que sea posible -por ejemplo en los casos de traumatismo que no necesitan un control diario-. También estos pacientes reciben la visita de docentes -cinco horas semanales- en coordinación con el colegio de procedencia del niño.
Casos puntuales
En el caso de los alumnos con necesidades educativas especiales permanentes existen dos centros para aquellos que padecen minusvalías de cierta consideración. Además hay aulas de refuerzo en La Rioja Alta y La Rioja Baja para que los chavales no se alejen de su entorno. Otros setecientos cincuenta acuden a los centros ordinarios para integrarse con el resto de estudiantes.
También existen colegios especialmente adaptados para casos puntuales. Por ejemplo, para aquellos que padecen dificultades motóricas, auditivas -se les entregan receptores especiales para que sigan la clase con normalidad- o fisioterapéuticas. Sin olvidar otro tipo de enfermedades de tipo alimenticio que son atendidas en los comedores. eCD

Dos niñas con problemas de visión juegan con material especial.Aula de hospitalización en el Hospital San Millán.
La lección más difícil de sus vidas
Cada caso es uno más y, al mismo tiempo, se convierte en único porque las circunstancias que lo rodean también lo son. Quienes han pasado por ello saben dar el valor que merece a la sonrisa de un niño que ha aprendido demasiado pronto la lección más difícil de su vida. Por eso no quieren protagonismo. Porque no lo han buscado y porque el anonimato es la garantía de la normalidad.
Ni iniciales, ni detalles. Es sólo un ejemplo de superación, por muy tópico que pueda sonar. Desde que nació ha tenido que convivir con una malformación que le ha llevado a pasar en más de treinta ocasiones por la mesa del quirófano. Cada día acudía a clase como uno más hasta que una complicación le privó de su ya limitada movilidad. «Venía un tutor a darle unas horas de clase y eso le animó mucho. Surge una relación más profunda y familiar que con cualquier profesor», explica su padre.
Su voluntad y el ansia por aprender han hecho que hoy en día, pueda compatibilizar esas tutorías particulares , con unas cuantas horas de clase en el aula, junto a sus compañeros. «Es curioso, pero otros chavales van al colegio obligados y a él le encanta estudiar y pone mucho de su parte. Además poco a poco va ocupando sus horas con ejercicio físico y otras actividades y eso es el mejor aliciente». eCD
El debate en torno a la integración con el resto de escolares
La ONCE y el caso de los niños autistas son dos ejemplos distintos de adaptación
Sus libros no son como los del resto de niños. Tampoco lo son sus utensilios de clase, ni el material que emplean en sus actividades extraescolares. Pero son sólo diferencias en la forma que se suplen en el fondo. «Van al colegio como los demás y llevan una vida como la del resto de niños, pero adaptándose a sus limitaciones visuales. Apostamos por integrarlos en su entorno porque no tienen por qué sentirse diferentes. La experiencia es positiva porque los otros niños también se interesan por ellos. Están acostumbrados a convivir desde los tres años y lo toman como algo natural. Despierta su curiosidad ver que los libros son más grandes, o que no utilizan bolígrafos, pero nada más», explican desde el departamento de Servicios Sociales de la Delegación de ONCE en La Rioja.
En la actualidad hay cuarenta y tres afiliados repartidos por los distintos colegios riojanos. A través de un convenio, la Consejería de Educación cede una maestra que se traslada a los centros en los que hace falta -desde infantil hasta Bachillerato-, y la ONCE aporta otros dos docentes -desde atención temprana hasta la etapa de la Universidad-.
Esta institución tiene un organizado y completo entramado que da todas las facilidades posibles tanto a los alumnos, como a sus familiares. «Pedimos con bastantes meses de antelación el material que cada niño necesitará el curso siguiente, sobre todo los libros (en braille). La mayoría están en los fondos de la ONCE, pero si no están siempre tenemos margen para preparalos a tiempo», añaden.
Experiencia mixta
El director general de Educación asegura que hay un debate pedagógico abierto sobre la conveniencia de que los alumnos con necesidades educativas especiales acudan a centros ordinarios. «Está claro que cuando la minusvalía es más extrema, asisten a centros especiales, pero hay una amplia franja en la que no tiene por qué ser así. La corriente es que estén con el resto de chavales, pero esa tendencia se está revisando porque a veces no ayuda.Hay casos como los niños autistas en los que los propios padres piden que se agrupen en aulas especiales por encima de lo que recomiendan los pedagogos», explica Gómez Trinidad.
Este año han puesto en marcha una nueva experiencia. Un programa 'mixto' en el que participan cinco escolares. Por las mañanas acuden al colegio con los demás, y por la tarde a un aula específica para ellos. www.elcorreodigital.com
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