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miércoles, 21 de febrero de 2007

Cooperar, no competir
. El colegio La Salle desarrolla una experiencia para mejorar la motivación de los alumnos y la convivencia escolar
. Premiado por la Junta de Castilla y León
ImagenEl Colegio La Salle de Palencia ha sido premiado por la Junta de Castilla y León en la modalidad de mejores Iniciativas de Calidad por la experiencia de Aprendizaje Cooperativo.

Se está llevando a cabo por segundo año consecutivo en los cursos de 1º y 2º de la ESO. Son 15 los profesores implicados en esta innovación. Está suponiendo una apuesta por la calidad tanto para profesores como para alumnos.
Los resultados académicos, la mejora de la relación y convivencia y la disposición y protagonismo de los alumnos son aspectos que han quedado confirmados por los trabajos de investigación que han acompañado esta experiencia.
Ha sido propuesto por la Dirección Provincial de Educación de Palencia al Premio Nacional de Renovación Metodológica “Marta Mata”.
www.lasalle.es
J. OLANO/ 12 FEB. PALENCIA Todo se hace por y para ayudar a los compañeros que lo necesitan. Así resumen los alumnos de primero y segundo de Educación Secundaria (ESO) del colegio La Salle de Palencia el programa de aprendizaje cooperativo que desarrollan desde el curso pasado y que ha sido premiado por la Junta de Castilla y León con 4.200 euros para el colegio dentro de una convocatoria anual de iniciativas de calidad.

David Saura, uno de los tutores de la veintena de profesores implicados en el proyecto -coordinado por Javier Valle-, explica que la iniciativa surgió al detectar entre los estudiantes cierto descontento «con el sistema educativo, no con el colegio». La idea de trabajar en grupos se presentaba como una solución, avalada por experiencias americanas como el modelo de aprendizaje cooperativo Johnson&Johnson. Una experiencia de cooperación, no de competición, que persigue que todos los alumnos consigan mejores notas, su motivación se vea aumentada y mejore también la convivencia escolar.

Los responsables del colegio visitaron algunos centros en España con experiencias similares aplicadas para comenzar a marcar las pautas del aprendizaje en grupos, y también recibieron formación para desempeñar su nuevo papel, el de un profesor que ya no da clases magistrales sino que enseña a aprender.

Desde la puesta en marcha de la idea en primer curso de Secundaria, que en este año se ha extendido al segundo curso y que pretende llegar a otros progresivamente, las conclusiones son de lo más positivas. Los resultados son claros, ya que ha disminuido el número de suspensos entre los alumnos participantes y se han reducido los conflictos de convivencia.

«Trabajas un poco más con tus compañeros, lo cual te ayuda también a conocerles», explica María en una asamblea improvisada entre los alumnos de primero y segundo para explicar el proyecto. Y es que los escolares se reparten en grupos de trabajo -organizados por los profesores y que van rotando en cada evaluación para fomentar una mayor relación entre unos y otros- y cada lunes celebran una asamblea en la que exponen sus problemas. «Los grupos son de tres o cuatro estudiantes en todas las asignaturas y procuramos que sean heterogéneos para que estén equilibrados», detalla David Saura, quien a la vez reconoce la espontaneidad de los alumnos incluso a la hora de confesar su mal comportamiento.

«Es una nueva forma de aprender, también de aprender a trabajar con gente que a veces no te apetece», subraya Jaime, otro alumno. «Te proporciona paciencia y te sirve de gran ayuda si no entiendes algo», apunta Miguel.

Raquel Anero, Bárbara Curiel y Rosana Santos son otras tres alumnas de primero de ESO que también se muestran encantadas con la marcha de este programa. «Hacemos lecturas por parejas, uno lee y el otro explica lo que ha entendido, por ejemplo», explican estas alumnas. «Se trata de que cada uno pongamos de nuestra parte todo lo que podamos en beneficio de los demás», relatan también Evelyn Antúnez, Ana Fernández y Alicia Maraña, otras compañeras de clase.

El buen comportamiento, la capacidad de ayuda a los demás o la tolerancia son valores que los profesores que comandan el proyecto tienen en cuenta y compensan con puntos a los alumnos. Y los puntos se traducen en premios, que suelen ser excursiones. Pero no todo son puntos en positivo, también hay castigos, fundamentalmente para quienes se proponen mejorar a lo largo de la semana y el lunes siguiente se demuestra que no lo han conseguido. «Nosotros somos también quienes tomamos las medidas de castigo y quienes nos encargamos de vigilar a lo largo de la semana si los compromisos adquiridos se cumplen», resaltan Evelyn, Ana y Alicia.

La puesta en común de todas las virtudes y defectos de cada uno también requiere cierto aprendizaje, que se apoya en actividades planteadas «para perder la vergüenza», dicen los alumnos. Las danzas del mundo de los viernes sirven precisamente para combatir la timidez, igual que el coro formado entre los alumnos de Secundaria participantes en el programa premiado por la Junta.

Otro de los importantes resultados de este proyecto es que los alumnos lo ponen en práctica también fuera de las aulas. «Antes no me portaba bien en casa, pero ahora he aprendido a superar las diferencias y a ser más tolerante», confiesa David.

Asiente Álvaro, quien reconoce que antes era peor con sus hermanos, pero que ahora se esfuerza por hacer bien las cosas. Todo con el ánimo de cooperar, no de competir. NDC
Imagen
Dos alumnos de Secundaria de La Salle piden turno para intervenir en una asamblea, dentro del programa de aprendizaje cooperativo.

Idea http://www.lasalle.es/managua/

  • TALLER DE RESOLUCIÓN DE PROBLEMAS

    Todos los jóvenes experimentan problemas y padecen estrés (nerviosismo) en el colegio, en casa y en el vecindario. Cuando se les toma el pelo, cuando son rechazados de un grupo, cuando se les reta a pelear o se les incita a tomar drogas o alcohol, incluso cuando discuten con sus padres sobre sus obligaciones en casa, o cuando seleccionan a sus amistades son experiencias por las que han de pasar.
    Un fracaso constante a la hora de resolver tales problemas pueden afectar negativamente el desarrollo emocional del individuo.

    La propuesta es que a los jóvenes se les enseñe técnicas de comportamiento para resolver dichos problemas, como una estrategia preventiva para promover la superación y reducir la inadaptación (marginación).

    El objetivo del programa "Resolución de Problemas" no es ofrecer soluciones a situaciones específicas sino enseñar una amplia gama de estrategias de imitación en cuanto a comportamiento y conocimiento, con el fin, de manejar con efectividad cada situación a la que se enfrenten. Esto, se consigue enseñando un sistema de resolución de problemas que consta de 6 partes e incluye :

    - Control de impulsos.
    - Control de estrés.
    - Identificación de problemas.
    - Fijación de objetivos/ metas positivas.
    - Técnicas de comportamiento social necesarias para poner en práctica las soluciones.
    www.lasalle.es

    Tags: premios, calidad, cooperación, empatía, convivencia, ESO, CyL

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