Educate Street

 Los chicos del Portal C  11-15 a.

    

miércoles, 09 de mayo de 2007

REPORTAJE ¿En que piensan los preadolescentes?
. Todo su cuerpo cambia: la voz, la piel, la fisonomía...
No son niños ni adolescentes. Así se piensa a los 12 años
+

Maryluz, Guillermo, Félix, Verónica, Carlos y Raúl se sinceran
Isabel Navarro 6/05/07 Magazine/xlsemanal.
Son niños todavía pero están al borde de dejar de serlo. Viven la edad más frágil. También la más desconocida y breve. La de los descubrimientos y las contradicciones: la desconfianza ante los primeros besos; la incomodidad de verse distintos por fuera, siendo los mismos por dentro; la extrañeza frente al adulto... Ellos mismos abren la caja de sorpresas de la edad de la inocencia.

MARILUZ DE PAZOS MÁRQUEZ, 12 AÑOS. MADRID

Soy hija única y mis padres están separados. Echo mucho de menos no tener hermanos. Preferiría tener más hermanos y menos cosas, porque sola me aburro. Ahora, me siento mayor porque tengo que estudiar y soy más alta. Tengo la regla desde septiembre. ¡Fue horrible! Yo sabía que me iba a llegar pronto, pero, jooo, no ¡tan pronto! Me gustaba más como era de pequeña y por eso me gusta mirar mis fotos de antes. Ahora tengo la cara más grande, más cuadrada, las manos las veo raras y tengo granos, que tampoco me gustan. No me he dado un beso nunca porque, no sé, me da asco... Para beber del vaso de otra persona no soy escrupulosa, pero lo de los besos…, es que no me veo. Me he enamorado alguna vez, dos o tres veces..., pero fuerte no.
Sabes que estás enamorada porque sigues al chico, juegas más con él, lo sigues con la mirada... Mi sueño sería conocer a Orlando Bloom y a Johnny Deep, pero vestido como en Piratas del Caribe.

Para mí, ser mayor significa mucho trabajo. Estudio tres horas todos los días, pero en la ESO me han pegado un palo y me está costando mucho aprobar. Suspendí porque me pongo nerviosa en los exámenes y no sé expresarme por escrito. Tampoco me gusta leer, sólo los horóscopos, que me encantan. Leer me parece lo mismo que estudiar. Leo y es que no me imagino lo que está pasando..., prefiero salir a la calle a jugar. Mis asignaturas favoritas son música y educación física, aunque odio el test de Cooper.

En el colegio, toda mi clase es mi amiga. Nunca me he sentido sola. Sólo me pongo triste cuando suspendo. Con mi madre me peleo un montón porque soy un desastre, pierdo muchas cosas y lo dejo todo tirado..., pero ella tiene razón. Lo que más me gusta es ir a dormir a su cama, pero ella nunca me deja porque me muevo y le doy patadas.

Salgo con mis amigas a los centros comerciales. No tengo paga, pero cuando voy de compras mi madre me da diez euros.

En 4º, 5º y 6º me fui de campamento con mi prima. Me gusta ir de campamento porque te tienes que lavar la ropa y te vuelves independiente. Era un campamento militar en Cartagena y nos levantaban todas las mañanas con el himno de España. Si hablabas por la noche, te sacaban a dar vueltas por la pista o a bailar la Macarena para reírse de ti. También hacíamos excursiones por los submarinos, pero lo mejor era dormir en litera. Como nadie quería estar abajo las siete amigas dormíamos en las cuatro camas de arriba.

Me dan miedo las tormentas, el fuego y que me roben. No me importa estar sola, pero necesito ruido. Por eso cuando llego a mi casa y estoy sola, me pongo la tele, aunque no la mire.

De la política paso, sólo me gustan las noticias de accidentes. Zapatero me parece feo, aunque ha hecho muchas obras en Madrid.

Si yo fuera presidente, haría más parques naturales y quitaría la contaminación. Tampoco dejaría sueltos a los ladrones ni a los terroristas y pondría la cadena perpetua, porque no entiendo que a uno le digan que tiene que estar mil años en la cárcel y salga enseguida.

GUILLERMO VELÁZQUEZ ZUBIETA, 13 AÑOS. PAMPLONA
Los adultos a veces discuten como el perro y el gato y luego se ponen cariñosos. ¿Cómo pueden pasar de una cosa a la otra de repente?

Me están saliendo muchos granos, aunque supongo que es por el chorizo. ¿Qué le voy a hacer? Me encanta comer. Últimamente, me ha cambiado mucho la voz. Antes tenía voz de pito y ahora me sale supergrave. A veces me oigo y no me reconozco. Me gusta hacerme mayor, pero si quedamos con alguna chica y tengo un grano con pus me da mucha rabia.

Sólo he besado una vez, fue hace dos años en Cádiz, pero ya casi no me acuerdo de lo que se siente. Entonces le escribí un poema de amor a la chica y le gustó mucho. Ahora estoy enamorado, pero no me atrevo a decírselo ni por carta. Me gusta mucho escribir: escribo raps, poemas y chistes. A mi madre le he escrito poemas preciosos que le hacen llorar.

El colegio no me gusta nada, sólo la asignatura de historia. Ahora estamos estudiando el islam y Mahoma. La verdad es que es más difícil de lo que yo creía porque pensaba que era una religión más simple.

Voy a un colegio público, pero no conozco a ningún inmigrante. Bueno, debajo de mi casa hay una carnicería marroquí y, a veces, jugamos con el hijo, que se llama Azaar, al fútbol. Me gustan todos los deportes, sobre todo los de riesgo. Practico el fútbol y el tenis y monto a caballo. No tengo miedo a nada, sólo a los bichos. Cuando hay una avispa en casa, me pongo como una moto y le pido a mi madre que la mate.

Mis padres se separaron cuando yo tenía 9 años. Me sorprendió porque no esperaba que me lo dijeran justo después de la comunión. Me dolió, pero ahora me he acostumbrado. Lo que no entiendo de los adultos es que a veces discuten como el perro y el gato y luego se ponen cariñosos. ¿Cómo pueden pasar de una cosa a la otra de repente?

De mayor, me gustaría estudiar Arte Dramático y ser actor para que la gente disfrute. Soy muy bueno haciendo monólogos y contando chistes. No me importaría ir a Madrid o a Barcelona para estudiar Interpretación.

No me considero nacionalista. Hay muchos de mi colegio que están todo el día con eso. Me siento español, pero me gusta mucho el País Vasco. Mi padre me lleva a menudo a Donosti, porque su novia vive allí. Hay gente buena y mala en todas partes. Hay fachas buenos y fachas malos, como hay euskaldunes buenos y euskaldunes malos.

La última vez que lloré fue porque me peleé con unos del colegio. Seguro que la culpa la tenían los padres, por educarlos así, pero hay muchos como ellos, que llevan ropa de pijos pero son unos matones.

FÉLIX AZAGRA ITURÁIN, 11 AÑOS. PAMPLONA
Lo bueno de ser mayor es que puedes mandar a otros. Y lo bueno de ser pequeño, que te ayudan en los deberes y a poner la mesa

Soy pívot, como Gasol, y toco la trompeta. Tengo clases de música y baloncesto todos los días menos los viernes, que juego al fútbol. Los deberes los hago antes de la cena, de 8 a 9, y me acuesto a las 10, pero me gusta leer un rato en la cama antes de dormirme. Mis favoritos son los libros de miedo.

Me da vergüenza tocar la trompeta delante de la gente, sobre todo delante de mi madre y de mi padre, porque me da miedo equivocarme. Pero en las cabalgatas sí que toco y me lo paso muy bien.

Me considero medio niño, medio mayor. Lo bueno de ser mayor es que puedes mandar a otros más pequeños. Y lo bueno de ser pequeño es que me ayudan con los deberes y a poner la mesa. Normalmente, mis hermanos mayores me mandan y me enfado con ellos porque es injusto. Ellos son los dueños de la Play y siempre me dicen: «Si haces esto, puedes jugar», y si se enfadan, pues no juego. Eso no es justo. Tampoco es justo que todos los de mi clase tengan Messenger y que a mí no me dejen mis padres porque dicen que soy demasiado pequeño. Mis hermanos sí que tienen.

De momento, no me gusta ninguna chica. Luego ya se verá. La edad de besarse yo creo que son los 14 o los 15 años. Nunca he visto una revista porno porque sé que está mal. Conozco a algunos chicos que se juntan para verlas, pero a mí no me han dicho nunca que vaya, y que no se les ocurra, porque no pienso ir de ninguna manera.

Confío más en los chicos que en las chicas, porque las chicas no saben guardar un secreto, hablan demasiado y mienten. Una vez, en Halloween, las chicas vinieron a casa a coger caramelos, me dijeron que habíamos quedado en una plaza, fui y no había nadie. No sé por qué me engañaron, pero ya no me fío.

Sólo he probado el alcohol una vez, en sanfermines, que le di un trago a una cerveza y me pareció asquerosa.

La política no la entiendo. No sé lo que es el nacionalismo, pero lo de ETA me parece mal porque matan a gente que no ha hecho nada.

Todos los días, menos uno, doy euskera en el colegio, y me gusta mucho, pero en casa y con los amigos casi siempre hablamos en castellano. Me gustan mucho las canciones en euskera, pero canto poco porque soy tímido, sólo cuando hacemos viajes largos en el coche.

No conozco a ningún inmigrante, sólo de verlos en la calle, y a una ecuatoriana que viene a casa a limpiar y nos cuenta cosas de sus hijos, que están en su país y los echa de menos.

Me da miedo la gente mala, los asesinos, los que raptan niños. Nunca pienso en la muerte, pero a veces me imagino que en cualquier momento puede haber una bomba de ETA en la calle.

La última vez que lloré fue cuando me operaron de apendicitis. Estaba muy, muy nervioso, me dolía un montón. También lloro cuando me peleo con mi hermano y me da patadas.

Con mis padres tengo mucha confianza, pero hablo más con mi madre porque él casi siempre está en el trabajo o de viaje. Antes coleccionaba las tarjetas de todos los hoteles donde había estado mi padre y también chapas de botellas, pero ya me he cansado de coleccionar, supongo que porque me estoy haciendo mayor.

Creo en Dios, pero no suelo ir mucho a la iglesia. Me confieso por las noches yo solo y le pido a Dios que se acaben las guerras, pero no me confieso con los curas porque no me gustan demasiado.

VERÓNICA TATIANA BARROS VILLALBA, 13 AÑOS. MADRID
Mi madre me dice que no confíe en los chicos y que elija bien. Ahora no sufro por amor porque no me gusta ninguno. Pero he sufrido

Llegué de Ecuador hace dos años y ya tengo acento de Madrid. Algunos ecuatorianos se meten conmigo por hablar como una española.

Mis padres se fueron de Ecuador para buscar trabajo y me dejaron con mis abuelitos cinco años, por eso para mí son como mis segundos papás y les echo mucho de menos. Me hacía ilusión venir a España, pero cuando llegué al aeropuerto no reconocí a mis padres. Todo el mundo estaba llorando, y yo me sentí muy rara porque sólo reconocí a mi primo.

Con mis padres me llevo muy bien. Al principio, cuando llegué, me daban 20 euros todas las semanas, pero ahora no tenemos tanto dinero y me dan sólo dos euros para chuches.

De siempre me considero rapera porque me gustan los pantalones anchos y los pañuelos. Para mí, ser rapera significa ir de loquita, de malota, pero sólo en la pinta. Tengo unas amigas que están con los Latin King y dicen que se sienten protegidas, pero yo me siento más protegida sola.

El año pasado me bajó la regla. Al principio pensaba que era pis, pero no dejaba de salir, me dolía y mi madre me dio una compresa. No me la quería poner, pero qué remedio.

Mi madre me dice que no confíe en los chicos y que hay que saber elegir. A mí me gusta que los chicos sean guapos. Ahora no sufro por amor porque no me gusta ninguno. Pero he sufrido. Cuando sea mayor, me gustaría casarme por la iglesia y tener una niña y un niño. Al niño le pondría Richard y a la niña, Rachel, porque me gustan los nombres que empiezan por R (y la serie Friends).

Me encantaría ser mayor para ir a las discotecas. Ahora no me dejan porque soy pequeña y todos los sábados vamos a casa de mis tíos y hacemos fiestas. Me gusta el reggaeton y la bachata.

La política me parece una mierda. Se pelean y luego se dan la mano y luego se vuelven a pelear. Zapatero me parece medio tonto porque ha dejado a un terrorista irse a su casa. De Rajoy, me gusta como manda. Pero Zapatero manda las cosas porque lo obligan.

Cuando sea mayor me gustaría ser profesora de niños pequeños o pediatra. Sé que hay que estudiar mucho para ir a la universidad, pero no me da miedo.

CARLOS RUIZ LÓPEZ, 12 AÑOS. MADRID
Odio las discotecas. Las he visto desde fuera, pero me parece que hay mucha chusma. La verdad, yo prefiero los parques

Me gusta hacer el tonto, pero noto que me estoy haciendo mayor porque ahora juego menos y soy más responsable. Antes hacía más trastadas como, por ejemplo, pegar a mi hermana y decir que había empezado ella… Últimamente, también he empezado a notar cambios físicos, más pelo en ciertos sitios –y no digo dónde–. Soy más fuerte y me está cambiando la voz, pero no tanto como a otros. En el colegio hay algunos que ya han cambiado.

A mí se me da bien hacer que la gente se ría, contar chistes, hacer trucos de magia y patinar. También me gusta hacer parcour que es una forma de andar por la calle saltando todos los obstáculos. Si fuera presidente, pondría muchos skate parks, cobraría menos impuestos y lucharía para que no hubiera tantos pobres y tantos ricos.

No tengo amigos pobres ni inmigrantes, porque no los conozco, pero no me importaría tener un amigo extranjero.

Lo que más ilusión me hace es ponerme una cresta, pero mis padres no me dejan. Cuando sea mayor, me pondré una cresta y me compraré un coche. También me gustaría ir a una casa okupa, por verla.

Nunca me he comprado una revista porno, pero las he visto. Son un poco brutas, un poco surrealistas. Si la tienes delante, la miras, pero no me gustan.

La única diferencia que veo entre las chicas y nosotros es que ellas son más aplicadas y cuidan mejor los cuadernos.

Con mis amigos salgo por el parque o voy al centro comercial y al McDonald´s. No tengo paga, pero de vez en cuando me dan un euro para chuches. Odio las discotecas, las he visto desde fuera, pero me parece que hay mucha chusma. La verdad es que prefiero los parques, sobre todo si puedo patinar.

RAÚL PASCUAL SÁNCHEZ, 11 AÑOS. MURCIA
Todos los presidentes me parecen buenos. Pero me gustaría que hubiera menos guerras. Las guerras siempre son por dinero

Hacerse mayor es tener una vida muy difícil, con muchas hipotecas y problemas. De los adultos no entiendo cómo pueden trabajar tanto y las palabras que usan. Sobre todo las que busco en el diccionario y no encuentro.

El colegio me gusta, sobre todo la asignatura de lengua porque me gusta aprender palabras difíciles como `esternocleidomastoideo´, que es mi favorita.

Lo bueno de crecer es que puedes hacer cosas tú solo y salir de viaje. Y lo bueno de ser pequeño es que tienes más amigos y juegas más. Yo me he fijado que los mayores de 18 años no tienen tantos amigos.

Entre semana nunca salgo solo, pero los fines de semana sí, cuando vamos a la playa. Allí, me dejan ir con mis amigos al parque y me dan un euro para chuches.

No tengo secretos, pero hay cosas que no me gusta contarle a mis padres. Por ejemplo cuando en el colegio me pega alguien, y yo no lo digo para que no se crean que es por mi culpa.

Nunca he visto una revista porno y no hablo de sexo con mis amigos. Creo que hasta los 19 o los 20 años no me daré besos. Ahora, todo eso me da un poco de asco.

Nunca me he enamorado, pero hay una niña de mi clase que me gusta. Casi siempre va con coleta y es muy lista, pero sólo somos amigos y no lo sabe.

Si pudiera ser presidente de España, lo primero que haría sería darle más sueldo a todos los científicos para que salven el planeta. Y obligaría a la gente a que reciclara más. También me gustaría que no hubiera más guerras. Las guerras siempre son por dinero.

Zapatero me parece un hombre bueno que hace muchas cosas por España, pero a mí me da igual quién sea el presidente porque todos me parecen nobles y buenos. Me muerdo las uñas cuando estoy nervioso, como ahora. He contado tantos secretos…

by www.xlsemanal.com Número: 1019, Del 6 al 12 de mayo de 2007

Tags: reportaje, pubertad, adolescentes, cambio, testimonios, aficiones, opinión

Traductor/Translate

     

Ver perfil público del propietario del blog

Problemática educativa en Educación Secundaria Obligatoria -España. Contribuir a Dignificar la etapa de los 11 a los 15 años Nuevas tecnologías Centros Q

     

     

Buscador

     

     

Nube de tags

     


     

Calendario

     


     

     


     

Categorias

     


     

Archivo