TRIBUNA Bachillerato competitivo
CÓRDOBA 16/05/2007 GONZALO GUIJARRO Según nos vienen advirtiendo organismos internacionales, España lleva ya unos cuantos años perdiendo competitividad en el mercado mundial.
Entre las causas señaladas para tan lamentable decadencia se cuenta la alarmante disminución de titulados en Secundaria postobligatoria (Bachillerato y módulos profesionales de grado superior), que comienza con la plena implantación en nuestro país de la llamada "enseñanza comprensiva".
La relación causa-efecto entre la puesta en práctica de esta teoría pedagógica y la alarmante disminución del número de bachilleres parece fuera de toda duda, ya que entre las geniales innovaciones introducidas por los comprensivistas figuraba la llamada "promoción automática" que pasa al alumno de curso sin necesidad de que haya aprendido nada, y ¿a quién puede extrañar que alumnos así acostumbrados encuentren insufrible la idea de tener que estudiar para conseguir algo?
Por otro lado, la universidad se queja amargamente del cada vez más bochornoso nivel de conocimientos con que le llegan los estudiantes tras el escuálido Bachillerato de tan sólo dos cursos impuesto por la teoría pedagógica comprensiva, y se ve obligada a establecer cursos previos para que sus nuevos alumnos sean mínimamente capaces de abordar una carrera. Parece razonable suponer que este hecho tampoco favorezca un aumento de la competitividad patria.
Así las cosas, uno podría encontrar razonable que se aumentasen a tres los cursos del Bachillerato, bien añadiendo un nuevo curso tras los ya existentes, con lo que habría trece antes de la universidad, como por ejemplo en Alemania, o bien por el procedimiento de ofrecer varios caminos académicos al terminar tercero de Secundaria Obligatoria (ESO), uno de los cuales sería el Bachillerato.
Lo primero tendría el inconveniente de su coste, pero supondría un año más de preparación en el que se podrían incluir los contenidos que la universidad echa de menos; lo segundo tendría la ventaja de no incrementar el presupuesto y, aunque no supusiera del todo un curso añadido de preparación, permitiría un notable incremento de la motivación del alumnado y, por tanto, de su rendimiento académico, ya que solemos poner mayor empeño en aquello que escogemos libremente.
El Ministerio de Educación, en cambio, gracias sin duda al asesoramiento de sabios pedagogos comprensivistas, ha optado por una solución ecléctica que aúna todos los inconvenientes de las posibilidades antes mencionadas evitando al mismo tiempo cuidadosamente sus ventajas: se mantiene el Bachillerato de dos cursos, pero bastará con que un alumno apruebe la mitad más una de las asignaturas del primero para que pase a segundo; aunque, eso sí, sólo se podrá matricular de algunas asignaturas de este curso.
Ya tendrá tiempo de acabarlo al año siguiente. Con lo que se sugiere que lo normal es hacer en tres años de Bachillerato lo que hasta ahora se hacía en dos cursos.
¡A eso se le llama fomentar la competitividad y la cultura del esfuerzo! DC
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