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domingo, 17 de junio de 2007

Publicado por Seina @ 8:00


INFORME IUVE El 76,5% de estudiantes de Bachillerato quiere proseguir sus estudios en la Universidad y el 63,55% ya tiene claro qué estudiar
. Los bachilleres no entienden lo que leen.

El 95,5% de los estudiantes vascos que se presentaron a la selectividad superó las pruebas, pero la mitad no entendió un artículo de Pérez Reverte que la UPV incluyó en el ejercicio de Lengua
. El terrorismo (29,5 por ciento), las drogas (23,3 por ciento) y la violencia, problemas que más preocupan a los preuniversitarios
Forges
Forges, 13/JUN/07 EL PAIS
MADRID, 12 Jun. (EUROPA PRESS) -
El 63,55 por ciento de los alumnos ya tiene claro qué estudiar tras realizar la Selectividad pero casi cuatro de cada diez (36,45 por ciento) no sabe que enseñanzas cursar a tres meses de tener que elegir, según las concluciones del VII Informe de la Fundación IUVE de la opinión de los estudiantes preuniversitarios sobre la Universidad española.

Sigue creciendo la opción por los estudios científico-técnicos (50,2 por ciento) por parte de los hombres
y continúa el crecimiento que se viene dando desde 2004 en las mujeres por la opción de las Ciencias Sociales, siendo este 2007 de nuevo su opción preferida (42,8 por ciento), tal y como refleja esta encuesta a 308 estudiantes de segundo curso de Bachillerato.

Las Humanidades adquieren fuerza entre los hombres creciendo en cinco puntos porcentuales, pero pierden popularidad entre las chicas.

Se confirma, al igual que en 2006, que la mayoría de estudiantes de Bachillerato no tiene intención de abandonar los estudios (93,8 por ciento). De entre ellos, un 81,6 por ciento quiere proseguir sus estudios en la Universidad [76,5% del total; 17,3% otros estudios y 6,2% abandono].

Sólo un 6,8 por ciento se decanta por realizar estudios de Formación Profesional aunque un 11,4 por ciento no sabe aún si optará por una u otra opción, a pesar de tener decidido que sí seguirá estudiando. La mayoría de los preuniversitarios (57,2 por ciento) cree que debería haber aprovechado más sus estudios, frente a un 42,8 por ciento que sí considera haberles sacado partido.

Entre los hombres que sí saben lo que van a estudiar, las licenciaturas preferidas son las Ingenierías (30,6 por ciento), seguidas de la Administración y Dirección de Empresas (11,2 por ciento) y, en tercer lugar la carrera de Psicología (9,6 por ciento). Le siguen en igualdad de posiciones las carreras de Comunicación y Derecho (6,40 por ciento).

La mayor parte de los preuniversitarios (78,4 por ciento) elige estudios en función de su vocación, considerando a ésta más importante que las salidas profesionales (15,6 por ciento). Por sexos, las mujeres que eligen la carrera en función de su vocación son un 82,1 por ciento frente al 71,15 por ciento que mueve a los hombres pero la salida profesional es más importante para ellos, con 19,2 por ciento en comparación con el 13,8 por ciento de las mujeres.

A los hombres sigue preocupándoles más que a las mujeres el prestigio asociado a una profesión: son un 4,8 por ciento de hombres los que eligen en función de tal criterio, frente a un 0,9 por ciento de las mujeres. También destaca que un 1,49 por ciento de las mujeres toma en cuenta la recomendación de sus padres en su elección frente al 0 por ciento de los hombres.

CASI TODOS SABEN QUÉ UNIVERSIDAD QUIEREN.

El 90 por ciento de los alumnos este año sí tiene preferencia por una Universidad concreta. Sólo el 7 por ciento de los alumnos elige como preferente una universidad privada frente a un 83 por ciento que opta por la pública. La preferida es la Complutense de Madrid, seleccionada por un 28,2 por ciento de los encuestados, seguida de la Universidad Alcalá de Henares (20,9 por ciento), la Autónoma (11,6 por ciento), la Politécnica (10,7 por ciento), la Carlos III (7,8 por ciento) y la Rey Juan Carlos (3,5 por ciento).

La oferta de carreras es el motivo más votado (42,15 por ciento) a la hora de dar las razones que influyen en su elección de universidad. En segunda posición está el prestigio (25,23 por ciento), seguida de los contenidos de los programas (11,08 por ciento) y la cercanía (6,46 por ciento). El 66,6 por ciento tiene una buena opinión de la Universidad española.

El valor de la vida es el más importante para los preuniversitarios (44 por ciento), seguido de la familia (31,4 por ciento) y de la amistad (18,8 por ciento). Los problemas sociales que más preocupan a los preuniversitarios son el terrorismo (29,5 por ciento) seguido de las drogas (23,3 por ciento) y de la violencia (17,8 por ciento), por encima de otros temas comúnmente asociados a la juventud como el alcohol (1,2 por ciento). ep

  • EL 36% DE LOS ESTUDIANTES NO SABE QUÉ QUIERE ESTUDIAR DESPUÉS DE LA SELECTIVIDAD
    Según el VII Informe de la Fundación IUVE


    MADRID, 12-JUN-2007 SERVIMEDIA El 36,45% de los estudiantes que han terminado el Bachillerato no saben qué carrera universitaria van a seguir en el caso de aprobar de la Selectividad, frente a un 63,55% que sí lo tienen claro, según el VII Informe de la Fundación IUVE de la opinión de los estudiantes preuniversitarios sobre la universidad española.

    El estudio fue difundido hoy, coincidiendo con el inicio de la Selectividad en Madrid, comunidad en la que se recogieron los datos para elaborar el estudio.

    Entre los hombres que sí saben lo que van a estudiar, las licenciaturas preferidas son las Ingenierías (30,6%), seguidas de la Administración y Dirección de Empresas (11,2%), Psicología (9,6%), Comunicación (6,40%) y Derecho (6,40%) Entre las chicas, Magisterio es la opción más buscada (16,1%), por delante de Administración de Empresas y Comunicación (ambas con un 11,2%) y Medicina (8,8%).

    Las Humanidades adquieren fuerza entre los hombres, al crecer cinco puntos porcentuales, pero pierden popularidad entre las chicas.

    VOCACIÓN Y SALIDA PROFESIONAL Las mujeres eligen la carrera en función de su vocación en un 82,1% frente al 71,15% que mueve a los hombres. En cambio, la salida profesional es más importante para ellos, con 19,2% de los hombres en comparación con el 13,8% de las mujeres.

    Además, el prestigio asociado a la profesión mueve al 4,8% de los hombres frente al 0,9% de las mujeres, y un 1,49% de las mujeres toma en cuenta la recomendación de sus padres en su elección frente al 0% de los hombres, Según el documento, la abrumadora mayoría de estudiantes de Bachillerato no tiene intención de abandonar los estudios (93,8%). De entre ellos, un 81,6% quiere proseguir sus estudios en la Universidad. Sólo un 6,8% se decanta por realizar estudios de Formación Profesional, y un 11,4% no sabe aún si optará por una u otra opción, a pesar de tener decidido que sí seguirá estudiando.

    Los estudiantes afirman que no abandonarán la carrera, aunque las cosas se pongan difíciles, por el temor a no encontrar un empleo (47,2%), y el impulso de realizar su vocación (45%).

    UNIVERSIDAD PÚBLICA El 90% de los alumnos tiene preferencia por una universidad concreta. Sólo el 7% de los alumnos elige como preferente una universidad privada, frente a un 83% que opta por la pública. El 9,9% no muestra preferencia por una u otra.

    La universidad preferida de los estudiantes madrileños sigue siendo la Complutense, seleccionada por un 28,2% de los encuestados, seguida de la Universidad Alcalá de Henares (20,9%), la Autónoma (11,6%), la Politécnica (10,7%), la Universidad Carlos III (7,8%) y la Rey Juan Carlos (3,5%). De este modo, las seis universidades favoritas son públicas.

    El 66,6% tiene una buena opinión de la universidad española.

    Un 14% opina que es muy buena y 1 de cada 100 estudiantes la considera mala o muy mala (1,03%). En resumen, un 80,7% considera la Universidad española buena o muy buena.

    El problema social que más preocupa a los preuniversitarios es el terrorismo (29,5%), seguido de las drogas (23,3%) y de la violencia (17,8%), todos ellos por encima de otros temas comúnmente asociados a la juventud, como el alcohol (1,2%). discapnet

    Idea >>http://www.iuve.org/

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    Los bachilleres no entienden lo que leen
    La mitad de los examinados de Selectividad no entendieron un artículo de Pérez Reverte

    El 95,5% de los estudiantes vascos que se presentaron a la selectividad superó las pruebas, pero la mitad no captó la ironía de una columna del 'sutil' Pérez Reverte que la UPV incluyó en el ejercicio de Lengua

    J. MUÑOZ 15/JUN/07 BILBAO
    «La narración consiste en referir un hecho o un acontecimiento cualquiera. Es el más sencillo de los géneros de composición. Una narración debe ser clara, breve e interesante. La narración es clara cuando los que la leen o escuchan pueden comprenderla fácilmente; el mejor medio para que sea tal es saber bien lo que quiere decirse, y emplear al expresarse frases cortas y correctas». Esta sencilla admonición, recogida en un manual de Gramática para alumnos de Primaria, un texto escolar que data 1947, brilla por su ausencia en gran parte de los exámenes de acceso a la universidad.

    El 95,54% de los estudiantes vascos que se presentaron a las pruebas de selectividad entre el 6 y el 8 de junio pasados -7.828 en los tres territorios históricos- las han superado sin problemas (las notas se pueden consultar desde ayer en www.ehu.es). Sin embargo, de esos resultados, que son muy similares en los tres territorios, no puede concluirse que todos los bachilleres de Euskadi 'saben bien lo que quieren decir' cuando ingresan en la universidad. Una profesora de Barakaldo que corrigió este fin de semana casi un centenar de exámenes de Lengua, correspondientes a tres colegios diferentes, certifica que la mitad de los alumnos fueron incapaces de comprender una columna de Arturo Pérez Reverte publicada en 'El Semanal', el suplemento dominical de este periódico. «No me explico cómo han sacado el título de Bachiller», confiesa, sin salir de su asombro.

    El escritor y miembro de la Real Academia de la Lengua Española anunciaba que no volvería a reciclar basura porque se había dado cuenta de que una persona vendía los desechos que él se tomaba la molestia de clasificar. Ponía ese ejemplo para denunciar que, por muchas leyes que se promulguen en España, nadie las cumple y siempre aparece un aprovechado.

    «Pocos estudiantes entendieron lo que habían leído», se lamenta la docente vizcaína, que llegó al borde de la desesperación el pasado domingo, cuando corrigió, exactamente, una treintena de exámenes procedentes de un colegio. «Sólo tenían que resumir el texto en unas pocas líneas -prosigue la examinadora-. Pero casi todos se detuvieron en el reciclaje, sin llegar al fondo de la cuestión».

    No es la única profesora que se ha quedado perpleja al comprobar que un buen número de los alumnos que se enfrentan a la selectividad, con 18 años cumplidos, no percibe la ironía de Reverte, a pesar de que es un escritor sutil como el cañonazo de un galeón. Los docentes consultados por EL CORREO reconocen que la preparación de los futuros universitarios vascos presenta «enormes oscilaciones» dependiendo de los colegios, ya sean públicos o privados; pero alertan de que un número cada vez más significativo de jóvenes «se queda en la simple anécdota cuando se enfrenta a una lectura». Les ocurre lo mismo que al televidente que, tras haber presenciado una copiosa entrevista a Rodríguez Zapatero, sólo se acuerda de que el presidente del Gobierno no acertó cuánto cuesta un café.

    La selectividad no sólo es un calvario para los estudiantes, sino para los profesores de la Universidad del País Vasco (UPV) que tienen que leerles. Estos últimos han utilizado este año, por vez primera, unos códigos que ocultan la identidad del examinando. La medida estaba pensada para prevenir cualquier 'presión' sobre el docente, pero se han producido errores al poner las calificaciones junto a los códigos, de manera que las notas han llegado al tablón de anuncios de Internet con cierto retraso.

    Muy sencillo, por favor

    Después de todo, los profesores se presentan voluntarios para revisar los exámenes y cobran una parte de los honorarios con arreglo a los alumnos calificados. La suma no es muy atractiva, pero algunos docentes veteranos aprovechan las pruebas para contemplar de cerca a los alumnos de COU y conocer lo que pueden esperar de cada añada. «Cada curso hay que ponerles un texto más sencillo. De otro modo, no se enteran», asegura una profesora de Getxo.

    Su colega de Barakaldo subraya que ese problema es más inquietante incluso que las endémicas faltas de ortografía -'arrebosar', 'voi'-. O que la proliferación del lenguaje y los signos característicos de los móviles y de las tertulias de Internet: 'q' en vez de 'que', 'xq' en vez de 'porque' «No soy enemiga de las nuevas tecnologías -señala la docente-. Incluso los videojuegos tienen esquemas narrativos. Así que no puedo explicarme por qué los estudiantes aparecen por la universidad con un nivel de comprensión tan bajo».

    Otro profesor de la UPV, habitual en los exámenes de selectividad desde hace diez años, también ha constatado que la capacidad de análisis ha sufrido una merma considerable entre el alumnado, aunque algunos centros de Secundaria mantienen un buen nivel y los primeros de la clase son mejores que los de antes. «Leyendo algunos exámenes, imaginas de qué colegio puede venir el alumno aunque no conozcas su nombre. En general, la mayoría de los estudiantes salen bien parados en las pruebas memorísticas, pero caen en el análisis. No saben argumentar a favor o en contra de algo. Cuando escriben, parecen más inmaduros de lo que realmente son. Para defender una tesis, algunos no citan a un intelectual o un personaje histórico, sino a un pariente».

    Precisamente, el autor más citado en lengua inglesa, después de Shakespeare, es Samuel Johnson, ensayista, biógrafo poeta y crítico literario del siglo XVIII. A un pariente que le pedía consejo sobre cómo prepararse para la universidad, el Doctor Johnson le escribió: «La tarea más exigente, y la más necesaria, sigue siendo alcanzar el hábito de la expresión, sin el cual todo saber es de escasa utilidad. Esto es algo necesario en latín y más si cabe en inglés; su adquisición sólo es viable mediante la imitación diaria de los mejores autores, de los más correctos y excelsos en el empleo de la lengua». ecd


    Prueba superflua

    SANTIAGO GONZÁLEZ/ Quedan ya bastante lejos los tiempos en que el Ángel Exterminador era metáfora de la selectividad que esperaba con su guadaña a los confiados adolescentes que acababan de superar el COU. La tragedia al repetirse acaba convertida en farsa, como dijo Marx que dijo Hegel, poco más o menos. Especialmente, si los alumnos comprueban año tras año que no es para tanto. Esta vez han superado las pruebas el 95,54% de los alumnos, lo que viene a demostrar, una de dos: que nuestro sistema educativo roza la excelencia o que estamos ante una prueba perfectamente prescindible. Está a punto de acuñarse el dicho: «Ser más tonto que Abundio, que se presentó al examen de selectividad y pencó».

    No parece que se trate de lo primero. El informe Pisa 2003 nos colocaba en los puestos de cola de la UE en cuanto al fracaso escolar. O tal vez deberíamos decir en los de cabeza. En días como éstos, los profesores encargados de corregir las pruebas tienden a sufrir arrebatos de melancolía. También los hay que desarrollan un sentido práctico y hacen copias de los exámenes para publicar antologías del disparate. Asomarse al interior del ser humano, es lo que tiene, que amenaza espanto, por el miedo a encontrarse con el horror o con el vacío. Yo tenía un amigo cura que sentía pánico cuando le tocaba confesión: «No te puedes hacer ni idea de las tonterías que dice la gente en el confesionario. ¿Y lo mal que las cuenta!». Corregir exámenes o confesar a la gente es tarea que recuerda al admirable 'Nosferatu' de Werner Herzog: «Mi querido Jonathan Harper, no sabe lo que es esta condena de repetir día a día, durante siglos, las mismas tristes, banales experiencias».

    Muchos profesores se lamentan del nivel con que llegan a la Universidad los jóvenes mejor preparados de la historia. Los optimistas dicen que no es para tanto. En realidad, sólo tienen dos problemas: uno con la lectura y otro con la escritura. Muy pocos alumnos de un colegio de Vizcaya, de cuyo nombre no quiere acordarse la profesora que lo contaba, entendió un artículo de Arturo Pérez Reverte en las recientes pruebas de selectividad, lo cual es una señal de lo que nos depara el futuro: los columnistas deberíamos reconvertirnos en dibujantes de historietas, eso sí, que sean mudas. ECD

    Tags: Selectividad, orientación, estudios, Universidad, profesional, opciones, IUVE

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