REPORTAJE: LITERATURA JUVENIL Nuevos aliados de la lectura
A partir de los 12 años se presenta la mayor deserción de lectores
. Un grupo de expertos da claves para incentivar la lectura que no debe ser excluyente de las otras formas de ocio de los menores que empiezan a descubrir el mundo: lecturas voluntarias y nunca obligatorias, dejar que ellos elijan, participar en los clubes de las bibliotecas e interactuar en los chats de literatura juvenil.
WINSTON MANRIQUE SABOGAL 23/06/2007 EL PAIS
Antes que nada hay que saber cómo son los jóvenes de hoy para poder incentivar y fomentar la lectura entre ellos, coinciden los especialistas.
"Ellos intentan tener un grado de independencia en sus gustos, prácticas y actitudes antes que las otras generaciones. Hay que aprender a respetarlos y comprenderlos", pide Pedro Cerrillo del Cepli (Centro de Estudios y Promoción de la Lectura y Literatura Infantil y Juvenil).
"Los chavales se mueven como en un triángulo: amigos, familia y colegio. La principal referencia es los amigos; la familia ya no es una fuente de oposición tan fuerte, incluso es un referente positivo; mientras el colegio tiene ahora las referencias negativas por el mayor rol que ha adquirido de disciplina y obligatoriedad. Ya no hay tantas tribus urbanas, y no es que no tengan intereses, lo que sucede es que los motivan otras cosas como la música o el mundo de internet", asegura. Elsa Guiar, gerente editorial de SM de 6 a 18 años.
"Es la población escolarizada más alta de la historia de España, casi el ciento por ciento. Son partícipes y coprotagonistas de una cultural global donde su capacidad de lectura sobre fenómenos internacionales es más amplia. Pertenecen a la generación de las nuevas tecnologías y su facilidad de acceso a la información es apabullante. Pueden servirnos de guías en ese nuevo mundo. Hay que entenderlos", sugiere Antonio Basanta, vicepresidente ejecutivo de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez.
Claves para acercarse a los libros
- A partir de los 14 años los chavales ya son prácticamente adultos en sus gustos literarios, y hay que respetarlos.
- Es fundamental no imponer la lectura. Proponerla como invitación y nunca como obligación o castigo porque así se le sataniza. Los libros obligatorios suelen ser perjudiciales para descubrir el gusto por la lectura.
- Dejar que sean ellos mismos quienes elijan sus libros y lecturas.
- Sugerir lecturas desde el convencimiento y dando ejemplo.
- Las lecturas compartidas con los menores son buenos pretextos para establecer contacto y diálogo con ellos.
- Proponer libros que hayan sido pensados para los jóvenes.
- Crear espacios físicos y temporales.
- Las bibliotecas públicas están fomentando clubes de lectura ideales para esta práctica y para el diálogo entre adultos y jóvenes.
- No empeñarse en que lean a los clásicos porque la mayoría de éstos no fueron escritos para el público juvenil. Esa inversión de los hechos es nefasta para descubrir el placer por la lectura.
- Leer no sólo significa leer narrativa; es también acercarse a la enciclopedia, a los periódicos, a las revistas, a los textos de internet o al cómic. Estas lecturas recuperan o crean poco a poco el hábito lector.
- Hay que tener en cuenta la literatura clásica contemporánea en todos sus géneros.
- No hay que evitar la literatura más comercial. Si en otra época se leían libros del Oeste o a Corín Tellado, ahora existen otros temas o autores de best sellers que llaman la atención de los jóvenes. No debe haber lecturas excluyentes.
- Es un error querer homologar los criterios, intereses y gustos literarios de los adultos con los de los hijos o jóvenes en general.
Sin miedo al al ciberespacio
Los especialistas consultados son claros en afirmar que los padres y adultos en general no deben ver las nuevas tecnologías, que tanto interesan a los jóvenes, como enemigos de los libros y el conocimiento. Aconsejan que no hay que verlas desde el plano competitivo sino que hay que buscar fórmulas para que adolescentes y jóvenes aprendan a compaginar la lectura con el mundo del ciberespacio, amigos, deportes y otras formas de ocio que bien entendido siempre es fructífero. Algunos aspectos a tener en cuenta son:
- Reconocer que cada momento del desarrollo tiene unas prioridades.
- Comprender que ellos están empezando a descubrir el mundo y, por tanto, les surgen otros intereses.
- El verbo leer no admite imperativos.
- Tener claro que no se trata de competir con internet y otras actividades del ocio que despiertan el interés de los adolescentes y jóvenes. Lo que hay que buscar es que aprendan a compaginarlas todas. Ninguna en detrimento de otra.
- No hay que tenerle miedo a internet. Allí también se crean lectores, y hay juegos de ordenador que convierten al lector en protagonista. Incluso algunos despiertan capacidades muy buenas en ellos.
- La interacción entre el libro físico e internet está dando excelentes resultados. Los libros ofrecen la posibilidad de crear webs, foros o blogs donde los jóvenes participan activamente. Una de las pioneras fue Laura Gallego que con su trilogía Memorias de Idhún ha tenido éxito y sus lectores han conectado activamente con este libro a través del ciberespacio donde pueden compartir opiniones o preguntar sobre diversos asuntos. Incluso algunos hacen trailers o cortos sobre el libro o sus personajes que cuelgan en la red a través de YouTube.
- La interacción ha sacado al libro de la escuela para ponerlo en un espacio a la medida de los jóvenes.
* Sugerencias de Antonio Basanta, Gemma Lluch, Pedro Cerrillo y Elsa Guiar. elpaisTags: lectura, literatura, libro, juvenil, verano, vacaciones, aficiones