ACÁ y ALLÁ· Entrevista a la Dra. Inger Enkvist· Universidad de Lund, Suecia
LOS JÓVENES NO VEN EL RETO INTELECTUAL DEL ESTUDIO
“Es demoledor no haber sido obligado a entrar en el mundo del libro”, lamenta la Profesora
BUENOS AIRES 13/08/2007 UALa Dra. Inger Enkvist, profesora de la Universidad de Lund, Suecia, y autora del reciente “Repensar la educación”, visitó la Universidad invitada por la Escuela de Educación.
“Si la verdad no importa, si no importan los conocimientos, entonces estamos en una guardería, donde lo que importa es que los niños no se maten los unos a los otros, y que no haya ningún accidente mortal dentro de las paredes del colegio”, considera con su perfecto castellano de especialista en filología española.
-¿Cuándo hablamos de crisis de educación estamos hablando de una crisis de maestros, una crisis de profesores?
-Estamos hablando de una crisis con muchas facetas. Una es la de los maestros, la de los profesores; otra es la de la conducción de la escuela en sí, de las reglas según la cual se organiza el trabajo en la escuela; estamos hablando del respeto por el conocimiento; estamos hablando del uso del dinero en la educación… Casi todos los países invierten mucho en educación, pero el resultado no es comparable con la inversión. Se puede mirar desde diferentes puntos de vista….Pero algo muy grave es la convivencia en las aulas. Ahora ha habido ataques a los docentes, ataques de un alumno a otro alumno, cosas impensables hasta no hace mucho. Hay alumnos que roban a los profesores… No puedes educar a alguien que te va a robar... Sí, tenemos una crisis en varios aspectos diferentes.
-¿Desde qué ámbitos hay que repensar la educación?
-Tenemos que trabajar con varias áreas a la vez. Creo que debe haber una ley escolar que brinde un marco jurídico. El profesor tiene que decir que no a la presencia de un alumno que molesta a los demás alumnos, o que no deja trabajar al profesor o a los otros. Ese es uno de los temas. También debe haber una evaluación objetiva y correcta al final de los estudios para que los alumnos sientan que no es el capricho del profesor lo que decide si van a obtener una recompensa por el trabajo hecho. El alumno necesita una garantía de que no va a perder su tiempo estudiando en el colegio porque eso también pasa. Muchos alumnos se aburren, dicen que no pasa nada, que no hay ningún reto, que el profesor no tiene mucho que enseñar.
-Suele Ud. decir que el alumno tiene que volver a sentir el estudio como un reto. ¿Cómo se logra?
-Vemos que algunos jóvenes se interesan por la música, por el deporte, porque la escuela no es ningún reto. No ven el reto intelectual en su vida, porque los maestros y profesores son bastante mediocres. Para que exista reto hay que mostrar un plan de estudios interesante, hay que poner metas interesantes. Por ejemplo, si el examen es muy fácil, los alumnos inteligentes no necesitan prepararse, no es ningún reto. Tiene que haber distintos niveles de examen, quizá no tanto para aprobar sino para obtener sobresalientes. Se debe exigir mucho.
También los estudiantes deben adquirir muy jóvenes la costumbre de estudiar. Suena muy raro, pero hay bastantes estudiantes que pasan a través de un sistema escolar sin aprender a estudiar, y se encuentran un día en la Universidad, y no han entendido bien como se hace. Piensan que los contenidos son muy largos, son muy duros, que los profesores hablan muy rápido porque simplemente no han adquirido la costumbre del estudio.
-¿Podría explicar con un ejemplo?…
-Un buen ejemplo es Francia. En muchos barrios hay muchos inmigrantes y se ha visto que los chicos acuden a la escuela con una madre analfabeta en casa, con un padre que trabaja mucho... Muchos jóvenes no tienen espacio para estudiar en su casa y simplemente no estudian, sobre todo los varones. Algunas chicas tienen más respeto por la autoridad y van a la biblioteca y estudian un rato. Pero se ha visto que muchos chicos pasan a través del colegio sin adquirir la costumbre del libro. Negocian con los profesores: para entregar un trabajo, puede ser de media página, contestando unas preguntas, pero sin realmente haber leído el libro en el que supuestamente se basa el trabajo. Así logran pasar el colegio y se encuentran en la Universidad, donde los libros son mucho más difíciles. Nunca han llegado a ser estudiantes. Tienen más años de edad, pero no han adquirido las destrezas que necesitan, y es algo tan fácil como leer y escribir, tener conocimientos básicos para orientarse en historia, geografía...
Una de las cosas más importantes que se adquieren con el estudio es la capacidad de verse a sí mismo desde fuera, que cuando leemos cuentos como niños de corta edad nos metemos en la piel del héroe y somos chicos o chicas, niños o adultos, de un país o de otro país, ricos o pobres. Es el primer acercamiento a la vida del otro. Después pasamos a los libros para adolescentes quizá, y de vez en cuando vivimos en diferentes épocas y lugares. Y adquirimos a través del libro la costumbre de ver el mundo desde diferentes perspectivas. Así que si no entra en el mundo del libro, no adquiere esa posibilidad de las personas cultas de verse desde afuera, de empatía, de comprensión del mundo. Y a la vez vocabulario, capacidad de abstracción, de escribir. Es tan demoledor no haber sido obligado a entrar en el mundo del libro.
-El pedagogismo que explica en su libro plantea salir a la calle…
-Se da una suerte de cliché, de abrir la escuela a la vida, a la calle, de invitar a la gente a que hable en el aula. No es que esté mal en sí, lo importante es que el niño aprenda a leer y a escribir y a contar, porque podría tener contacto con diferentes profesiones en su tiempo libre, pero no va a aprender a leer a escribir y a contar fuera de la actividad del aula. Está bien enriquecer la vida del alumno con diferentes elementos, pero no se le puede quitar lo esencial, lo propio de la escuela.
-¿Ha tenido la oportunidad de leer el discurso de Sarkozy al asumir en Francia?
-Sí, sí, dijo que la escuela que él quisiera tener es una escuela en la que los alumnos se ponen de pie cuando entra el profesor. Esto ha sido muy repetido, y ha quedado como símbolo. Quiere que haya un respeto por el conocimiento, y hay que volver a imponer ese respeto por el conocimiento tanto en profesores como en los alumnos. El conocimiento como centro de la vida en el colegio, y está muy bien.
-¿Pero cuando un político es el que propone estas cosas, no se está ideologizando la propuesta?
-Es que la historia está tan ideologizada. Uno podría protestar contra esta tendencia si no estuviera hecho ya el mal, y yo diría que en casi todo occidente ha habido una fuerte ideologización, por lo menos durante los últimos cuarenta años. Y en vez de enseñar historia, geografía o matemática, los diferentes gobiernos han querido cambiar a los alumnos en otras personas. La educación ha sido utilizada como instrumento para lograr el hombre nuevo del Che Guevara y otros. Un hombre más volcado hacia lo social que hacia lo intelectual, y lo que a mi me entristece es que la escuela como proyecto nacional es una manera de a través de los conocimientos llegar a acuerdos entre todos sobre lo que debemos hacer. La nueva tendencia ha sido “vamos a enseñar a los chicos cómo deben ser. Que aprendan conocimientos importa menos, vamos a ir en camino recto hacia una nueva actitud, y no vamos a pasar por los conocimientos que son un camino largo y forzado que no gusta a todo el mundo y no todo el mundo tiene la capacidad, sino que vamos a buscar un atajo para ir a lo que queremos como resultado, que es el respeto por el otro”. Pero esto no da el respeto por el otro. Y lo digo por mi propio país (Suecia), porque he leído con lupa los documentos de las diferentes leyes educativas y ya a mediados de los años 70 la ley educativa decía que la educación obligatoria tiene por meta la convivencia que va a aumentar la armonía social y al mismo tiempo aumentar los conocimientos de los estudiantes. Así que primero la convivencia, y después si hay tiempo, algo de conocimiento. Hay un vuelco, cambia la prioridad.
Ahora llevamos 35 años con esa ideología y cada vez vamos peor. Hay más violencia en el colegio, hay menos conocimiento, hay menos respeto de un alumno a otro alumno o hacia los profesores. Ya sabemos, no es una construcción. Tenemos los resultados: priorizando la convivencia no llegamos a la armonía sino a más violencia. Y es lógico cuando uno piensa en eso. ¿En que se va a basar la convivencia o el buen acuerdo entre los estudiantes sino hay una base objetiva, que son los conocimientos? Los que hicieron las leyes seguramente tenían una buena intención, pero no habían estudiado antes cómo funciona la educación, la convivencia humana.
-En el fondo, hay una desvalorización de la verdad.
-Sí, empecé a darme cuenta hace 5 años, por mis estudios de la filosofía moderna. Entonces me pregunté: ¿Cómo es esto? ¿Estos profesores universitarios cómo pueden decir que la verdad no importa? Deberían desistir de sus puestos de trabajo y dedicarse a otra cosa. Son impostores que siguen allí y dicen que ni siquiera intentan llegar a la verdad. Y después si uno ve cómo está organizado el trabajo escolar, que dice que lo importante es lo lúdico, lo social, y ¡claro! Si la verdad no importa, si no importan los conocimientos, entonces estamos en una guardería, donde lo que importa es que los niños no se maten los unos a los otros, y que no haya ningún accidente mortal dentro de las paredes del colegio.
Yo no creo que el gran público haya entendido la enormidad de lo que ha pasado en la educación. Porque si ni la verdad, ni los conocimientos importan, no se puede ser. Los posmodernos se consideran modernos, sofisticados, pero son como emperadores desnudos.
-¿En qué puede aportar la Universidad siendo el último eslabón en la formación de una persona?
-Primero tiene que intentar hacer lo que se pueda, aún cuando los alumnos no vengan con la preparación apropiada. Algo que parece muy sencillo es que hay que exigir que trabajen mucho, y que hay que leer mucho… Yo sé que es algo elemental, pero si realmente leen dos libros por semana durante 4 o 5 años serán diferentes, porque van a tener una masa de conocimiento, algo concreto para sacar conclusiones ellos mismos. Lo que pasa es que si uno presenta a los estudiantes un manual, breve, estará aprendiendo lo que está en el manual para reflejarlo en el manual. Pero lo aprenden de manera autoritaria. No tienen ninguna experiencia práctica de que eso es así, lo aprenden porque la información está en el libro y el autor debe tener razón. Esa es una manera perezosa y autoritaria de aprender. Es mucho mejor obligar al alumno a leer muchos libros para que saque las conclusiones y se sienta convencido de que él llega a la conclusión tras haber leído todo. Y la importancia del profesor sigue siendo grande, porque si le pone lecturas y libros que le van a mostrar diferentes puntos de vista y muestra que no oculta nada, y está preparado para discutirlo todo, el estudiante se deja enganchar por la aventura intelectual. El profesor tiene que elegir de manera inteligente el campo que va a recorrer el estudiante.
-¿Se puede ser exigente sin ser autoritario?
-Sí, tiene que ver con el aprendizaje en sí. El aprendizaje tiene algo de personal. Tiene que ser experiencia, pero aprendemos también de la experiencia de los otros. En educación si veo lo que han hecho diferentes colegios, y profesores, incluso algunos profesores equivocados, estoy aprendiendo yo misma. Algunos me convencen más, otros menos, pero saco las conclusiones, y después en un nivel superior ya sé lo que voy buscando. Por ejemplo en un máster de educación puedo querer ver cómo trabajar en una escuela rural, cómo trabajar con padres analfabetos… Uno va agudizando la perspectiva, buscando ciertas cosas después de tener una cierta base. Pero si va buscando puntos precisos sin tener una base, estás siendo autoritario, porque otra persona va a decirte “esto es lo que tiene que mirar” y es lo mismo que leer en un manual. Para resumir, para aprender bien y convertirse en un intelectual, y trabajar a nivel universitario, hay que estar preparado para hacer un trabajo de base que significa leer bastante. Cuando lees mucho, tienes un trato continuo con el mundo de la cultura, también vas haciendo tu vocabulario, tus referencias, y te vas convirtiendo en un intelectual sin saberlo, porque vas a redactar mejor, vas a leer mejor, a tener un vocabulario más rico a tu alcance. Además, tu respeto por la verdad, por las experiencias del otro, se hace solo. El método no requiere mucho dinero, tampoco tecnología, está ahí… La biblioteca es muy importante…
-¿Y cómo puede contribuir la universidad en su rol de formador de formadores; qué tiene que hacer, motivar?
-Yo creo que hay que dar a los alumnos de Educación una buena base en la materia, porque si se estudia en la materia con lecturas amplias, el propio futuro profesor va a dejarse contagiar por el estudio, por la vida intelectual. Además hay algunas técnicas de educación, evaluación, trabajo en grupos, etc. que pueden añadir una formación pedagógica. Sin embargo, fundamentalmente, hay que lograr que los futuros docentes sientan que éste (el de la Universidad) es un periodo maravilloso, magnífico, en el cual no necesitan trabajar para ganar dinero, sino que pueden leer, levantarse y leer; pueden decir: “soy diferente de lo que era una semana atrás, porque sé mucho más”. Tienen la posibilidad de convertirse en otra persona a través del estudio. Si ellos sienten esa idea, vana a trasmitirla a sus estudiantes. Eso es mucho más fuerte que enseñar una técnica pedagógica. Yo creo en los contenidos.
Cuando empecé a estudiar castellano mis compañeras me preguntaban: “¿Para qué lo haces, para qué sirve?”. Y yo les decía: porque me interesa, me abre mundos interesantes. Sirve para vivir más. Hacen mal en pensar que cada conocimiento va a dar cierta recompensa inmediata. No han entendido el mundo intelectual, están muy atados a lo material. Se pierden mucho de lo interesante de la vida…
by www.austral.edu.ar/
- Resultaría negativo el afán de convivencia educativa
UNIVERSIA 13/08/2007
La especialista visitó nuestro país, invitada por la Escuela de Educación de la Universidad Austral
"Poner a la convivencia en aula por encima de la adquisición de conocimientos" constituye la razón de la crisis de la educación. Así lo afirma la especialista sueca, Inger Enkvist. Según sus investigaciones el enfoque que privilegia la autonomía y la convivencia armónica, dejando de lado los conocimientos sistemáticos, provoca más desorden y violencia.
De nada sirve empeñarse en alcanzar un objetivo sin contar con el correspondiente fundamento que otorgará la fuerza para conseguir la meta propuesta. De forma muy sintética, es lo que afirma la doctora Inger Enkivst, profesora de la Universidad de Lund en Suecia y autora de la reciente publicación "Repensar la educación". La especialista visitó nuestro país, invitada por la Escuela de Educación de la Universidad Austral para dictar la conferencia "Las tendencias pedagógicas actuales y la calidad de enseñanza: un problema no sólo sueco".
En dialógo con Universia, conversando en un perfecto castellano, la experta en filología española, expuso los argumentos de su teoría basada sobre investigaciones realizada en el sistema educativo sueco que, según ella, bien podría explicar la "la crisis actual de la educación occidental".
Sus críticas se originan en la modificación de la ley de educación en Suecia realizada en 1969 que "puso a la convivencia en aula por encima de la adquisición de conocimientos". "Si la verdad no importa, si no importan los conocimientos, entonces estamos en una guardería, donde lo que importa es que los niños no se maten los unos a los otros, y que no haya ningún accidente mortal dentro de las paredes del colegio", señala Enkvist.
Según señala la especialista sueca, en busca del afán por convertir en supuestas "buenas personas a los niños" se han confundido los términos, despreciando los conocimientos que fundamentan las virtudes y enseñando simplemente a convivir en armonía. "En vez de enseñar historia, geografía o matemática, los diferentes gobiernos han querido transformar a los alumnos en otras personas. Un hombre más volcado hacia lo social que hacia lo intelectual", indica.
Sin embargo, la profesora sueca apunta que desde la aplicación de la nueva ley en su país no se ha logrado una mayor preocupación social ni tampoco un mayor respeto. "La ley educativa decía que la educación obligatoria tiene por meta la convivencia que va a aumentar la armonía social y, al mismo tiempo, los conocimientos de los estudiantes. Así que, primero la convivencia y, después, si hay tiempo, el conocimiento. Hay un vuelco que cambia la prioridad. Ahora llevamos 35 años con esa ideología y cada vez vamos peor. Hay más violencia en el colegio, hay menos conocimiento, hay menos respeto entre alumnos e incluso hacia los profesores. Tenemos los resultados: priorizando la convivencia no llegamos a la armonía, sino a más violencia. Y es lógico pensarlo. ¿Sobre qué se basará la convivencia o el buen acuerdo entre los estudiantes sino hay una base objetiva, que son los conocimientos?".
Por supuesto, de acuerdo con el pensamiento de Enkvist, este nuevo tipo de pedagogía no surge de malas intenciones, sino de enfoques que equivocan su mirada sobre la educación. Para explicar las reformas educativas la especialista señala la influencia de ideas que circulan entre sociólogos, políticos y algunos pedagogos. "Estas teorías son presentadas como modernas y como científicas y han influido en la educación tanto en Suecia como en la mayoría de los países occidentales. Sin embargo, han sido introducidas sin que se haya probado antes su validez en el campo de la educación".
Según la profesora invitada por la Universidad Austral, cierta sociología de la educación ha prolongado la escolaridad obligatoria en casi todos los países, "lo cual debería haber impulsado una escuela más estructurada para educar a los alumnos de origen más variado durante más tiempo. Sin embargo, el sistema escolar se ha utilizado más para obtener igualdad social que para promover la adquisición de conocimientos. Se ha producido, por tanto, una desviación del centro de atención desde el aprendizaje hacia los factores sociales", explica.
En segundo lugar, Enkvist señala al constructivismo como responsable de la crisis de la educación. En principio, la visión no resulta perjudicial ya que afirma que para aprender el ser humano crea en su cerebro el conocimiento. "No obstante, ciertas variantes del constructivismo van más allá al señalar que resulta imposible aprender a través de una enseñanza preparada por otra persona: ha de ser el alumno quien lo entienda todo por sí solo. Entra en juego, entonces, la pedagogía activa en la que cada alumno debe contar con medios suficientes para obtener la información que le permita a él mismo crear los conceptos necesarios".
Por otra parte, la profesora de la Universidad de Lund se refiere al enfoque en los modos de trabajar relacionado directamente con el constructivismo, si el trabajo es individual, algunos alumnos trabajarán, otros lo harán algo y otros no realizarán absolutamente nada. "La responsabilidad pedagógica queda así trasladada del profesor al alumno debido a que el foco de interés se centra no en el docente ni en la asignatura, sino en la personal disposición del estudiante, el profesor se convierte así en un simple facilitador".
Apelando a la teoría del entorno, la especialista apunta que "el aprendizaje ya no ocupa el primer lugar en importancia, ahora éste se corresponde a la igualdad obtenida a través de la organización del aula".
Considerando que el profesor es un facilitador una variedad de materiales que el alumno elegirá conforme a su criterio, el docente, entonces, tal como indica Enkvist, debe centrarse en un enfoque lúdico preparando excursiones, materiales y meriendas, potenciando los aspecto lúdicos del aprendizaje. Paradójicamente, "se hace hincapié en la importancia creada por el profesor, cuando, en realidad, se está diciendo que es el alumno quien debe buscar información de modo individual. Otra contradicción de este enfoque es que si cada alumno trabaja a su modo y con su propio material, ¿cómo esperar que los resultados que alcancen sean iguales?".
En contradicción con lo que sucede en la normalidad, que los jóvenes utilizan la tecnología como instrumento de comunicación y juego, "la nueva pedagogía privilegia las tecnologías modernas, relacionadas con la búsqueda individual de la información y lo lúdico", sostiene la profesora de origen sueco.
Según Enkvist, durante los últimos quince años, ha crecido de forma paralela la importancia de la idea de igualdad y del derecho a la diferencia. Por ejemplo, "las alumnas tienen derecho a estudiar antes escritoras femeninas que autores masculinos o los extranjeros puedan centrar sus estudios sobre la región de origen de los padres. El derecho a la diferencia, sin embargo, socava por completo la idea de la escuela y el papel del profesor, imposibilitado de saber todo lo que cada alumno puede elegir estudiar. En esta situación, ¿para qué sirven las escuelas, creadas en principio con objeto de que los alumnos aprendan lo que el maestro puede enseñarles y lo que la sociedad ha decidido que es útil aprender?".
Si se considera que en la educación pasa a ser prioritario que cada alumno pueda elegir qué va a estudiar sin un conocimiento anterior de lo realizado por las generaciones predecesoras, esta visión, a juicio de la especialista, implica "un cierto desprecio hacia la cultura", apunta Enkvist.
A la ahora de preguntarle sobre el aporte que puede realizar la universidad siendo el último eslabón de la formación de una persona, Enkvist sostiene que "primero, tiene que intentar hacer lo que se pueda, aún cuando los alumnos no vengan con la preparación adecuada. Algo que parece muy sencillo es que hay que exigir que trabajen y lean mucho. Sé que es algo elemental, pero si realmente leen dos libros por semana durante 4 o 5 años serán diferentes, porque tendrán una masa de conocimientos, algo concreto para extraer conclusiones por sí solos". www.universia.com.ar
- La crisis educativa no es sólo un problema argentino
El mundo contemporáneo exige una adecuación de la escuela, pero sin descartar valores fundamentales.
Roxana Bavaro, 13 de Agosto de 2007 Buenos Aires
La académica de la Universidad de Lund en Suecia, Inger Enkvist, expuso esta semana en la Universidad Austral una conferencia sobre "Ideologías negativas para la educación"
Desde la restauración democrática, hubo varias iniciativas "refundacionales" de la educación. Las tres presidencias que lo intentaron lo hicieron con diversas estrategias: Raúl Alfonsín con el Congreso Pedagógico, Carlos Menem con la ley Federal y Néstor Kirchner con una verdadera batería de leyes. Hasta ahora, ninguno logró frenar la decadencia de la escuela pública.
La académica de la Universidad de Lund en Suecia, Inger Enkvist, expuso esta semana en la Universidad Austral una conferencia sobre "Ideologías negativas para la educación" en la que se presentaron casos de Suecia, Francia y Gran Bretaña.
Las reformas educativas son un asunto que no ocupa o preocupa solamente a la Argentina. De hecho, en el mundo, se han propuesto diferentes tipo de reformas a las que Inger Enkvist propone tomar como referencia.
Valores clásicos
Lo llamativo es que la educadora propone en primer término un llamado a la sensatez y a valores históricos. En su libro "Repensar la Educación" Enkvist define como factores indispensables para recuperar la educación la decisión de revalorizar con seriedad la formación que los niños reciben en el seno familiar, alentar a los padres para que se interesen y supervisen el aprendizaje de sus hijos y vigilancia de las familias ante las modas pedagógicas que intentan continuamente ingresar en las escuelas.
También propone no encadenar la educación a los vaivenes y tiempos de la política.
"La escuela tendría que consolidar su enseñanza en asignaturas nucleares (lengua y literatura, matemáticas, historia, filosofía, etc.); el nivel medio tendría que enseñar a estudiar, pensar, escribir y hablar; mejorar y elevar la formación docente; los profesores universitarios tendrían que reaccionar con mayor vigor y preocupación ante el "pedagogismo" y otras modas semejantes", sugiere.
Inger Enkvist invita a efectuar un serio estudio de las distintas crisis por las que han atravesado países industrializados como Suecia, Francia y Gran Bretaña en la búsqueda de una mejor educación.
Enkvist mostró en su ponencia que, la reforma educativa debe permanecer más allá de los cambios políticos y de los caprichos de los gobiernos de turno. "Es algo más profundo que involucra a la sociedad toda", enfatizó.
Cambio radical
Gran Bretaña fue el único país que supo reaccionar a tiempo. En la década del 80 fue la misma sociedad la que interpeló para que se produjera un cambio radical en la educación.
Se introdujo un plan de estudio nacional, exigente y moderno, relativamente concreto en el que los alumnos se veían obligados a conocer determinados temas. Los alumnos deben aprobar tres pruebas obligatorias a los 7, 11 y 14 años en lugar de una única que anteriormente se tomaba a los 16 años.
Las pruebas exigen muy buen rendimiento en el área de lengua y matemáticas. La reforma incluyó una elevada responsabilidad administrativa con el uso transparente de los presupuestos así como fuertes inspecciones cada seis años en las materias no evaluadas en los exámenes obligatorios. eltribuno
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