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martes, 25 de septiembre de 2007

Publicado por Seina @ 8:00


Nunca antes de los nueve años, de forma gradual y siempre que el menor esté de acuerdo
Muy diferente es el tema de los adolescentes
. «En estos casos son ellos los que quieren quedarse solos en casa porque se sienten mayores
LAS CLAVES

Edad: La ley española no recoge a partir de qué edad se puede dejar a un niño solo en casa, de ahí que los especialistas aconsejen que no sea antes de los nueve años y siempre que se considere que el menor está preparado para ello.

Legislación: La Ley Orgánica de Protección Jurídica del Menor 1/96 ampara todo tipo de casos, entre ellos el maltrato o el desamparo. Así, se puede sancionar a la familia e incluso retirar la custodia del niño si los servicios sociales consideran que el menor está en una situación de riesgo para su salud o que le provoque un sufrimiento innecesario.


Preparación: Una vez que los padres consideren que su pequeño está preparado para quedarse en casa solo, hay que hablar tranquilamente con él para exponerle el tema y ver su reacción. Nunca se debe dejar sin supervisión a un niño que no quiera.
Normas: Antes de dejar al menor solo en el hogar, la familia debe darle una serie de recomendaciones de seguridad. Por ello, es conveniente practicar simulacros de distinto tipo para que el pequeño sepa cómo comportarse en ciertas situaciones, como en el caso de si llaman a la puerta o al teléfono.
Consejos: Las salidas de los padres deben realizarse de forma gradual. Asimismo, los niños deben tener a mano el teléfono de los padres, el de emergencia o el de algún familiar o vecino que pueda acudir a la casa inmediatamente.
Control: Dejar al pequeño solo no implica desentenderse completamente de él.
24.09.07 - ESTER REQUENA
Un niño de ocho años es accidentalmente olvidado en su casa mientras el resto de la familia se va de vacaciones. Pese a su edad, el pequeño consigue sobrevivir sin sus padres. El nombre de la película viene a la mente enseguida: 'Solo en casa'. Aunque pueda parecer un poco exagerado, estas secuencias se repiten en muchos hogares, aunque los padres sí son conscientes de que sus hijos no están vigilados. De hecho, distintos estudios estiman que el 40% de los menores se quedan solos en casa en algún momento de su infancia, pero en pocas ocasiones pasa la noche sin la compañía de un adulto.

Sin embargo, casos como el de Madeleine McCann han puesto de manifiesto que esta práctica no es tan segura como parece a simple vista. «Ahora nos echamos las manos a la cabeza, pero esta situación es más habitual de lo que imaginamos, y no sólo en las clases menos pudientes», comenta la psicóloga María José Zoilo. Ir a la compra, a cenar con los amigos o simplemente bajar cinco minutos al trastero aumenta las probabilidades de que los pequeños sufran un accidente doméstico. «Dejar a un menor solo supone mucho riesgo, ya que son niños y no pueden responder ante situaciones difíciles como lo haría un adulto», destaca Javier Urra, defensor del menor desde 1996 hasta el 2001.

Situaciones difíciles

Pero, ¿cuándo un niño está realmente preparado para quedarse en casa sin la compañía de un adulto? La mayoría de los expertos sitúa esta franja entre los nueve y los 12 años, aunque la edad exacta dependerá de la autonomía y responsabilidad que demuestre el pequeño. Eso sí, dejar a los hijos sin supervisión antes de los siete años es de «desaprensivos», ya que aún no son conscientes del riesgo ni saben cómo comportarse en situaciones difíciles, según recalca Urra. Tampoco vale la excusa de que el pequeño duerme plácidamente en su cama. «Un niño sano tiene un sueño profundo pero muy intenso, por eso cuando se despierta, lo hace agitado y, si encima se encuentran solo, la ansiedad que tiene en ese momento se puede generalizar cada vez que se vaya a la cama», recuerda el ex defensor del menor.

Además, a los menores no se les debe dejar solos en casa de la noche a la mañana. Hay que prepararlos para la ocasión, una vez que la familia considere que ha llegado el momento de dar este paso. «Es necesario comprobar que el niño reacciona de forma correcta ante determinadas situaciones -como no abrir la puerta a un extraño-, que es precavido y responsable», relata Zoilo. Así, los padres deben darle una serie de pautas y normas a seguir durante el tiempo que no van a estar en el hogar, donde no puede faltar su número de teléfono móvil o el de emergencias. Pero eso siempre que el menor esté de acuerdo en quedarse solo, «ya que no se le debe obligar, porque podría ser una experiencia negativa con mucho riesgo de convertirse en traumática», asegura María Victoria Trianes, catedrática de Psicología Evolutiva de la Educación.

Exceso de confianza

Los especialistas también aconsejan que las salidas de los padres sean de forma gradual y que exista cierto control por parte de vecinos y familiares, sin olvidar llamarlos por teléfono cada cierto tiempo para comprobar que todo está en orden. «Siempre deben tener a mano a alguien que pueda acudir de forma inmediata a la casa por si tuvieran algún problema», explica Trianes. Y es que muchas familias no sólo dejan unas horas solos a sus hijos un determinado día. Algunos incluso pasan todas las tardes sin nadie y hasta comen sin la compañía de un adulto. En países como Estados Unidos a estos pequeños se les conoce como 'niños llave', en referencia a la llave de la casa que suelen llevar colgada al cuello. En España, la ley no establece a partir de qué edad se puede dejar a un menor solo, aunque sí puede sancionar a la familia e incluso retirarles al niño si los servicios sociales consideran que está en una situación de riesgo por pasar demasiado tiempo solo.

Muy diferente es el tema de los adolescentes. «En estos casos son ellos los que quieren quedarse solos en casa porque se sienten mayores», matiza Zoilo. Lo que pasa es que a estas edades suelen pecar de exceso de confianza.eNDC

  • ¿Los podemos dejar solos?
    Los expertos sugieren firmeza y diálogo con los jóvenes ante casos como el de Tenerife

    . Noticias tan dolorosas como la desaparición y asesinato en Tenerife de Fernanda Urzúa pueden llevar a muchos padres a plantearse si están educando correctamente a sus hijos para que sean capaces de evitar en la medida de lo posible las situaciones de peligro. Una cuestión compleja, sobre todo en una época como la adolescencia, cuando los jóvenes emprenden el camino de la madurez y comienzan a reclamar mayores cuotas de libertad. Los expertos consultados reflexionan sobre dónde se encuentra el punto de equilibrio de una conducta que evite tanto la sobreprotección como la permisividad.

    Alicia Rodríguez de Paz | Barcelona | 04/08/2007 |
    Ante las ansias de independencia de los preadolescentes y adolescentes, los padres tienen que marcar unos límites que les ayuden a sortear los riesgos de la vida cotidiana. Esos límites, afirman los especialistas, deben quedar claros, ser coherentes e ir adaptándose a la evolución de cada joven. Los menores han de conocer los peligros que entraña vivir en sociedad, pero esa información les tiene que llegar sin histeria ni alarmismo. Así, desde la Plataforma de ONG de Infancia, que agrupa a entidades como Save the Children, Cruz Roja y Cáritas, recuerdan que los niños y los adolescentes tienen tanto derecho a ser protegidos como a poder desarrollarse como personas.


    Saber de los hijos y del mundo en el que viven

    Para minimizar las situaciones de riesgo a las que se enfrentan los menores, los expertos coinciden en destacar la necesidad de contar con un conocimiento claro de qué hacen nuestros hijos, qué amigos tienen y cómo se comportan habitualmente. Hay que tener en cuenta también los riesgos del entorno: no es lo mismo vivir en un pueblo que en una gran ciudad; tampoco es igual residir y frecuentar zonas que están bien iluminadas y en las que siempre hay gente que estar obligados a pasar por lugares poco transitados, como el lugar donde se cometió el crimen de Tenerife. "Tenemos que hacer un análisis sosegado del comportamiento ordinario de nuestros hijos y en qué ambiente se mueven", asegura José Antonio Luengo, secretario general del Defensor del Menor de Madrid. "Hay que preguntar, no interrogar y no olvidar nunca que, aunque con 14 o 15 años parezcan pequeños hombres y mujeres, en parte siguen siendo niños, personas necesitadas de consejo permanente", apostilla Luengo.

    La actualidad como una excusa oportuna

    La seguridad de los niños y los adolescentes bien merece una charla. O más de una. En opinión de Esteban Cañamares, psicólogo especialista en familia, conviene tomar un suceso terrible como el ocurrido en Tenerife para abordar la cuestión desde un caso concreto. "A los chicos se les ha de explicar lo que ha sucedido, a poder ser con el periódico delante. A esa edad, si damos normas generales de precaución, lo habitual es que no las tengan en cuenta. En estos casos de poco valen las clases magistrales". Por ello, recomienda explicar los hechos de manera sencilla y aprovechar la ocasión para reforzar las conductas sensatas y prudentes. El representante del Defensor del Menor asegura además que este tipo de acontecimientos son una buena oportunidad para reflexionar con los hijos sobre las relaciones con los demás y para buscar la empatía con las víctimas, para que se hagan cargo de la gravedad que puede conllevar una imprudencia: "Les podemos hacer ver cómo están sufriendo los padres de Fernanda y lo mal que lo deben de estar pasando sus amigos".

    Huir del alarmismo y de las burbujas de cristal

    En todo caso, hablar de una forma abierta de los riesgos que puede representar a una determinada edad salir hasta muy tarde o volver solo a casa no significa ni alarmar "ni presentar el mundo como algo globalmente peligroso", apunta Cañamares. Gabriel González Bueno, portavoz de la Plataforma de ONG de Infancia, defiende que casos como el de la joven de 15 años asesinada en Canarias, "donde no hubo ningún fallo de seguridad por parte de su familia, son un hecho excepcional en España. Según un informe de Unicef, vivimos en un país privilegiado en cuanto a violencia contra la infancia. Por otra parte, es necesario respetar el derecho de todo adolescente a madurar y tener presente que encerrarlo en una burbuja de cristal atenta contra su desarrollo".

    Cómo establecer los límites...

    En función del desarrollo del adolescente, del entorno en el que vive y con quién se relaciona, sus progenitores tendrán que ir evaluando hasta dónde puede llegar su independencia. Xaro Sánchez, doctora en Psiquiatría por la UAB, es partidaria de que los padres hagan uso sin ambages de su autoridad: "Se debe poner límites sin miedo. No hay por qué ser despóticos ni antipáticos, sino actuar con mucha tranquilidad y transmitir seguridad. En la adolescencia, cuando la credibilidad paterna está a la baja en favor de la influencia de los amigos, resulta más importante la actitud que los argumentos". Y, sobre todo, ser tan seguros y persistentes - si es necesario, incluso implacables- como afectuosos. Frente a esta firmeza, prosigue, conviene dar a entender que la libertad no es sólo poder ir a la discoteca sin importar la edad, sino que también está la libertad de acceder al mundo, de estudiar lo que uno quiera, de respetar las aficiones e intereses.

    ... y cuándo empezar a 'soltar cable'

    >Los psicólogos advierten de que la edad cronológica es un referencia, pero pesa mucho más el nivel de madurez personal de cada muchacho. Entre los 12 y los 16 años, recuerdan, la edad de madurez fluctúa mucho y ni siquiera se repite dentro de una misma unidad familiar, así que no se deben aplicar automáticamente las normas que tal vez funcionaron con los hermanos mayores. Como no hay reglas generales, los padres deben detectar actitudes de madurez antes de permitir que un adolescente salga por su cuenta, apuntan los psicólogos, como "ser capaz de demorar sus apetencias y deseos, o demostrar que se protege de pequeños peligros cotidianos". Eso sí, precisan, "a cada nuevo nivel de libertad le ha de corresponder una obligación más: ´Ahora que puedes regresar a casa a las diez tendrás que llevar a tu hermano al entrenamiento de baloncesto´". En resumen, reflexiona José Antonio Luengo, "conviene ir soltando cable, sin dejar de tener la cuerda bien cogida".

    Una confianza surgida desde la infancia

    Tal como apunta la psiquiatra Xaro Sánchez, la adolescencia no es precisamente la mejor etapa para "empezar de cero" y mucho menos a la hora de poner límites. Por ello, resulta imprescindible comenzar cuanto antes a establecer una relación de confianza entre padres e hijos. Este clima de entendimiento que llevará al adolescente a contar si ha tenido algún problema se basa en el convencimiento de que sus padres antepondrán el interés por él y lo que le ha pasado a un posible enfado y castigo. ¿Cómo conseguir esa confianza? "Desde la niñez - explica Cañamares-, los padres tienen que dar ejemplo de coherencia, imponer castigos justos, consensuados y no levantarlos sin criterio, además de acumular un cierto prestigio ante los hijos porque se esfuerzan, porque son luchadores...". Fuentes del Defensor del Menor afirman que generar un clima de comunicación "no es tan difícil". "Si se cimienta en la infancia, cuando sea un adolescente seguirán confiando y distinguirá su mundo particular de aquel que quieren seguir comunicando a sus padres", añaden.

    Ante los nuevos riesgos, implicación


    Luengo alerta de que, además de los consabidos riesgos "físicos" a los que se enfrentan los menores, hay que tener en cuenta los riesgos de carácter "virtual". En su opinión, algunos padres centran sus esfuerzos en fiscalizar la vida social de los hijos, sus idas y venidas, y en cambio no se preocupan por lo que hacen a través de internet, con quién chatean y las páginas que consultan. Por ello, aconseja demostrar a los jóvenes que a sus padres les interesa cómo funciona la red e implicarse en su manejo y supervisión.

    Los peligros de estar sobreprotegido


    El miedo se convierte en el principal delator del menor que sufre un exceso de protección por parte de su familia. Cuando uno se encuentra ante un pequeño sobreprotegido, explican los especialistas, la primera señal de alarma es precisamente el miedo que lo rodea, la dificultad para encarar los problemas, que puede transformarse en ansiedad. "Es un crío que no sólo ha tenido menos experiencias, sino que las que vive están rodeadas de inquietud". LV


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    LOS NIÑOS QUE SE QUEDAN SOLOS EN LA CASA


    educarC 22 de enero de 2005
    Todos los días miles de niños llegan de la escuela a una casa vacía. Todas las semanas miles de padres deciden dejar a sus hijos solos en la casa para ir a trabajar, hacer recados o por compromisos sociales. Se estima que más de un 40% de los niños se quedan solos en la casa en algún momento dado, aunque muy raramente pasan la noche solos. En las situaciones más extremas, algunos niños pasan tanto tiempo solos, sin sus padres, que se les clasifica como "niños de llave" ("latch key children"), refiriéndose a la llave de la casa o apartamento que visiblemente llevan colgada al cuello... educarC

    Latch Key Children
    Los Niños que se Quedan Solos en la Casa No. 46

    AACAP American Academy of Child and Adolescent Psychiatry

    Todos los días miles de niños llegan de la escuela a una casa vacía. Todas las semanas miles de padres deciden dejar a sus hijos solos en la casa para ir a trabajar, hacer recados o por compromisos sociales. Se estima que más de un 40% de los niños se quedan solos en la casa en algún momento dado, aunque muy raramente pasan la noche solos. En las situaciones más extremas, algunos niños pasan tanto tiempo solos, sin sus padres, que se les clasifica como "niños de llave" ("latch key children"), refiriéndose a la llave de la casa o apartamento que visiblemente llevan colgada al cuello.

    La película popular "Solo en la casa" (Home Alone) y su secuencia, presenta las destrezas de un niño para sobrevivir de manera muy humorosa pero poco realista. La realidad que enfrentan los niños que se encuentran solos es muy diferente. Hay muchos asuntos y peligros potenciales que deben considerar los padres antes de exponer al niño a esa situación. Los padres deben de considerar lo siguiente:
    • la edad del niño
    • la definición paterna de "las reglas y expectativas"
      cómo ponerse en contacto con los padres u otros adultos (por ejemplo, números de teléfono)
    • situaciones potencialmente peligrosas (por ejemplo: emergencias médicas, fuego, el alcohol, las drogas, personas desconocidas, armas de fuego, etc.)
    • cuándo y cómo deben de contestar el teléfono o el timbre de la puerta
    • el uso del teléfono, 112 para emergencias
    • el uso de la computadora ("internet")
      amigos y visitantes que vienen a la casa
    • las responsabilidades hacia los hermanos
      cómo pasar el tiempo no estructurado (por ejemplo, mirar televisión, videos, etc.)
    • el acceso a canales de televisión por cable para adultos, grupos de charlas en la "internet" y los "web sites" de adultos.
    No se puede generalizar acerca de cuándo se puede dejar a un niño solo en la casa. Muchos estados tienen leyes que hacen a los padres responsables de la supervisión de sus hijos. Los adolescentes mayores tienen, por lo general, suficiente sentido de responsabilidad para quedarse solos por períodos limitados de tiempo. Los padres deben de considerar el nivel de madurez del niño y la evidencia pasada sobre su comportamiento responsable y buen juicio. Cuando un niño está listo para quedarse sólo, se debe de comenzar con un período de tiempo muy corto (ej.: 1 hora) e irlo aumentando gradualmente.

    Los padres deben de hablar con sus hijos para prepararlos a enfrentar cada uno de los asuntos o problemas potenciales antes enumerados. Además, los padres deben de asegurarse de que la casa esté libre de peligros y amenazas, y deben de desarrollar y ensayar un "plan de emergencias" con sus niños. Además, los padres deben enseñarles a los niños cuáles son las precauciones importantes para la seguridad (ej: cerrar las puertas, cómo tratar con visitantes desconocidos que vengan a la casa, el uso de las hornillas, etc.).

    El quedarse solo en la casa puede ser aterrador y es una situación potencialmente peligrosa para muchos niños y adolescentes. Los padres deben de tratar de limitar el tiempo que los niños están solos en la casa. Los padres deben de preparar por adelantado a los niños indicándoles cómo hacerle frente a las situaciones que puedan surgir.Información para la Familia
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    Información para la Familia, en hojas sueltas, pertenece y es distribuida por la "American Academy of Child and Adolescent Psychiatry". No se requiere permiso escrito para reproducir las hojas para uso personal o educativo, pero no se pueden incluir en material que se presente a la venta. Toda la información se puede ver y se puede reproducir del "website" de la "AACAP" (www.aacap.org). Las hojas no se pueden reproducir, duplicar o presentar en cualquier otro "website" de la "Internet" sin el consentimiento de "AACAP". A las organizaciones se les permite crear un vínculo con el "website" de "AACAP" para ciertas hojas en particular. Para comprar la serie completa de Información para la Familia, por favor llame a: "AACAP Circulation Clerk" en el tel. 1.800.333.7636, ext. 131.

    by http://www.aacap.org/, Resources for Families

    Tags: solos, casa, hogar, niños, adolescentes, mayores, latch key children

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