El colegio Virgen del Rosario creó en el 2000 un programa de acogida que se ha extendido por los centros educativos de toda la Comunidad ValencianaAL DETALLE
Censados: 13.040 extranjeros de entre cinco y diecinueve años.
Programas: se acompaña a niños y familias a su llegada al centro y se asigna a un alumno tutor que ayuda al recién
llegado. Se comunican con los padres a través de las nuevas tecnologías y mediante notas y organizan comidas de acercamiento a las distintas culturas. | LUISA SÁNCHEZ 03 DIC 2007 TORREVIEJA, Alicante
Con una población extranjera que supera a la nacional -53.818 extranjeros, frente a 48.863 españoles- y con sesenta idiomas diferentes, Torrevieja es un paradigma de la multiculturalidad. Esa diversidad de orígenes e idiomas se refleja, cómo no, en los centros docentes, que desde el año 2000 vienen aplicando programas específicos para la integración de alumnos extranjeros. |
En la actualidad, según los últimos datos recogidos por el departamento de Estadística del Ayuntamiento, son 13.040 los censados con edades comprendidas entre los 5 y los 19 años. Aunque la cifra no pueda extrapolarse a la totalidad de centros, es fácil darse cuenta de que de ese número de residentes de menor edad, un alto porcentaje son escolares que, cuando llegan al centro docente se pueden encontrar desplazados, a causa de las dificultades idiomáticas, o incluso por las costumbres marcadas por su procedencia.
Para evitar esos problemas, los centros docentes de Torrevieja vienen trabajando desde hace años en programas de integración de alumnos extranjeros. El colegio pionero fue el Virgen del Rosario, donde la profesora Marina Blanco creó un programa de acogimiento que fue la base de lo que ahora se hace ya en prácticamente todos los centros de Infantil y Primaria de la ciudad, doce, ubicados cuatro de ellos en aulas prefabricadas.
Ricardo Recuero, director del CP Ciudad del Mar, expone las grandes líneas de ese programa de acogimiento para los niños extranjeros, y para sus padres. El Ciudad del Mar alberga en sus aulas a 550 alumnos, de los que 272 son extranjeros, una media normal en los centros de Torrevieja, sobre todo entre los de reciente creación.
Aunque también centros más antiguos, como el ya mencionado Virgen del Rosario, o el Rumualdo Ballester, ubicado en Los Altos, tienen un porcentaje de alumnado extranjero que supera a los españoles.
«Antes incluso de matricular al niño, se tiene una entrevista con los padres, con el profesor tutor, se les pone un vídeo musical para que conozcan el centro y, una vez matriculado, se le presenta a sus compañeros», explica Ricardo Recuero, que añade que «al niño se le nombra un tutor compañero, otro niño de su misma nacionalidad, que le vaya acompañando en las actividades de recreo o de formación física, que le presente a sus compañeros, y que esté a su lado», explica Recuero. Incluso se le coloca una pegatina, con su nombre y país de origen, para que sus compañeros vayan familiarizándose con él.
El programa que se aplica en el Ciudad del Mar, en el resto de colegios públicos de Torrevieja, y también de Pilar de la Horadada, Rojales, San Miguel de Salinas y Los Montesinos, está inspirado en el primer proyecto que llevó a cabo la profesora Marina Blanco, y que fue posteriormente impulsado por el Inspector de Enseñanza Primaria Pablo Martínez Romera, que creó el grupo Escuela de Acogida.
La integración de los niños de otras nacionalidades no es tan complicada como en principio podría pensarse, sobre todo, y como destaca Ricardo Recuero «por la capacidad de adaptación de los niños», que hace que se superen muchos tabúes.
«La propia necesidad de relacionarse les hace a todos superar muy pronto la barrera del idioma», señala Recuero, aunque indica que «los niños de países del Este, tienen mucha más facilidad para aprender el idioma que, por ejemplo, los británicos». Entre las medidas articuladas para impulsar la integración también es importante el profesorado de apoyo.
Además, para Recuero, es «imprescindible una relación fluida con la familia». En ese sentido, han creado novedosos sistemas de comunicación, como la posibilidad del que los padres conozcan cómo va la educación de sus hijos a través de Internet.
También han creado agendas escolares donde los niños apuntan sus deberes, señalan incidencias, y los padres se comunican con los profesores a través de notas.
Una vez al año, el colegio organiza una cena donde los padres llevan los platos típicos de sus lugares de procedencia, para confraternizar. No ha habido en los centros de Torrevieja problemas con otras religiones o costumbres «como el de los pañuelos de las musulmanas», comenta Recuero, que precisa que por respeto a la diversidad sí tienen «menús especiales para los niños musulmanes». LV
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