La paga no me llega
En gran parte de los casos padres e hijos negocian la cantidad a percibir para sus gastos
Los chavales de 15 a 19 años son especialistas en estirar la asignación semanal que sus padres les dan, 20 euros de media, sin contar los gastos del teléfono móvil, claro
. Los padres españoles no son los únicos que se enfrentan a este asunto
. Vemos qué acostumbran en Roma, Londres, Moscú, EEUU, París...Jóvenes y adolescentes se quejan de que con lo que les dan sus padres no tienen para nada
Los expertos recomiendan que la cuantía sea acorde al esfuerzo | ITSASO ÁLVAREZ 10/DIC/2007 VMT
Como manirroto y un pelín exigente, también, cabría calificar a M.A.S., un muchacho sevillano de 22 años que el pasado mes de marzo acudió a los tribunales para pedir al juez que ordenara a sus padres que le subieran la paga. «Desde la entrada del euro, no me da», planteó el joven sin miramientos. |
Delito tenía por cuanto la cantidad que el chico recibía al mes -150 euros- procedía del único ingreso familiar que en ese momento llegaba a casa: un subsidio de desempleo de 700 euros de un padre en paro. Cantidad que, además, había que estirar y estirar hasta fin de mes porque había que dar de comer al matrimonio y a otros dos hijos más.
El Juzgado de Primera Instancia número 4 de Dos Hermanas (Sevilla) desestimó la petición de M.A.S.: «150 euros es una ayuda suficiente teniendo en cuenta que el reclamante recibe alojamiento, alimento, ropa y el servicio de limpieza y costura por parte de su madre», señalaba la sentencia. «Si rechaza comer o elegir ropa es sólo cuestión que a él incumbe», proseguía el dictamen del tribunal, por lo que «tampoco podrá obligar a sus progenitores a sustituir su manutención por una aportación económica, a menos que lo elijan así».
Y para quitar a este y a otros chicos las ganas de interponer nuevas demandas, en el fallo se precisaba que, «desde la perspectiva del Derecho, la actitud de los padres que cargan con los gastos de los estudios universitarios de sus hijos mayores de edad, de manutención y vestido, e incluso de ocio no responden a una obligación jurídica, sino a un impulso moral o ético que anida en la mayoría de las familias». Por lo que «esto no puede ser exigido jurídicamente, una vez que el Estado ya ha cubierto esa necesidad mínima mediante la enseñanza básica obligatoria y gratuita».
Huchas millonarias
Lo que precede es quizá un despropósito de un joven con demasiadas luces, o demasiadas pocas. Pero no quita que la entrada del euro cambió muchos aspectos de nuestra vida diaria: la cuenta de la tienda, los salarios, los impuestos, la paga que dan los padres a sus hijos, lo que ésta da de sí... Miguel González, presidente del Foro de la Infancia y la Adolescencia, es de la opinión de que la generación actual de adolescentes (entre 15 y 19 años) es «la más rica y con mayor poder adquisitivo de la historia». Hasta el punto de que la entidad que dirige cifra en 1.600 millones de euros los ahorros que atesoran los chavales en huchas y cuentas de ahorro. «Nuestros jóvenes tienen demasiadas cosas y muchos caprichos inexplicablemente financiados por sus padres, manejan dinero», añade González.
La 'paga', concepto que en otros tiempos era privilegio de unos pocos, parece haberse convertido en una obligación de los progenitores (ocho de cada diez familias la dan y suman con ello otro gasto a su economía doméstica) y en una costumbre que, «no debe fallar» para algunos hijos. Encuestados 1.449 chavales de ambos sexos de 161 municipios distintos, el Instituto de la Juventud ha hecho números y establecido en 20,23 euros la asignación semanal media que reciben los españoles de 15 a 19 años. Entre los que no faltan los que dirán que es una cicatería y que con un billete de veinte apenas llega. Cine, una hamburguesa, un cd pirata, y poco más.
«Tendría que verme negociando con mi madre», recuerda hoy una mujer de 27 años recién hipotecada. «Mi paga eran 2.000 pesetas cada fin de semana, cosa que no llegaba ni para comprar una bolsa de pipas, así que cuando llegó el euro intenté sisar algo y dije que me dieran 15 euros, con lo que yo saldría ganando unas 500 pesetillas». Hasta que la madre sacó del bolso el 'supercalendarioeuroconvertidor' y se plantó en los 12 euros. Al final, acordaron que serían 13, aunque hubo nuevos intentos de alcanzar una subida.
Gerardo Castillo, doctor en Pedagogía y autor de una veintena de libros, entre ellos, 'La aventura de hacerse mayor' (Pirámide, 2005), aconseja a los padres no utilizar argumentos del tipo 'mis hijos tendrán lo que yo no tuve'. «Eso es utilizar a los hijos para liberarse de un complejo personal que no se supo eliminar a tiempo». «Por otra parte -advierte-, prepara más y mejor para la vida tener poco que tener y gastar demasiado. Cuando se tiene poco se lucha; cuando se tiene demasiado se afloja».
Claro que conviene tener en cuenta un factor inexistente en la generación del pedagogo: el teléfono móvil, esa «imprescindible» necesidad para nueve de cada diez chavales que gustan de sentirse permanentemente «comunicados». En el 56,9% de los casos es el padre o la madre quien paga habitualmente la factura del teléfono móvil o la recarga de la tarjeta y también en la mitad de los casos son los progenitores los que compran a sus pequeños el aparato. El resto lo incluye entre sus gastos, también la factura, aunque los números del Injuve dejan entrever que son los padres de las chicas quienes, a diferencia de los que tienen hijos varones, pagan en mayor medida las facturas del uso del celular. La inversión en ropa también suele ser uno de los gastos más discutidos: una solución es considerarlo un gasto compartido. HOY
Objetivo de las marcas
«Los chavales se han trasformado en uno de los objetivos más atractivos para publicistas y anunciantes, tanto por el dinero que gestionan (paga y regalos en metálico), como por su fuerza en la toma de decisiones en la compra familiar», explican en The Kids & Teen Group, una agencia especializada en marketing infantil, que crea estrategias comunicativas dirigidas a niños y adolescentes.
En el Centro de orientación familiar Lagungo de Bilbao, la psicóloga Mónica Taibo se preocupa por hacer entender a los adultos que la paga es la herramienta para introducir a los niños en la economía del consumo y el ahorro. «El adolescente necesita el comprar como el comer. Puede llegar a ser manipulador y machacón». Taibo plantea establecer la paga como «el sueldo mensual» del pequeño. «En un trabajo, el salario hay que ganárselo. Pues en este caso, también», advierte. En su libro Padre pobre, padre rico para jóvenes, el escritor hawaiano Robert Kiyosaki propone elaborar con los críos una lista de gastos habituales y explicarles la relación entre ingresos, gastos, pasivos y activos. Como banqueros. LaVerdad
LA PAGA EN EL MUNDO
Los padres españoles no son los únicos que se enfrentan a este asunto
La 'paguetta' se eterniza
ÍÑIGO DOMÍNGUEZ CORRESPONSAL ROMA
En una encuesta reciente a 1.400 chicos de 14 a 18 años el 38% declaraba tener menos dinero del que necesitaba. La 'paguetta', como se llama en Italia, comienza a los 14 años con unos 14 euros semanales. Sube a 23 a los 17 años. La mayoría se va en el móvil, porque el 90% tiene uno. No obstante, un estudio del Observatorio del Menor de 2005 elevaba la paga media a 200 euros al mes, por los gastos en teléfono y tecnología. En Italia la paga dura mucho: ocho de cada diez italianos sólo acaban los estudios y tienen un trabajo entre los 30 y los 40 años.
Ganarse la 'pocket money'
ÍÑIGO GURRUCHAGA CORRESPONSAL LONDRES
La 'pocket money' es el dinero de bolsillo que los niños y adolescentes ingleses no confunden con las monedas con las que diariamente tienen que pagar su comida en los colegios. Según el estudio del banco Halifax, en 2006, el promedio de la paga semanal para niños de 7 a 12 años era de 8,73 euros, y para adolescentes de 12 a 16, de 13,52. Los escolares de 14 y 15 años suelen trabajar quince días como parte de su curriculum escolar. Los premios del Duque de Edimburgo reclutan a miles de adolescentes para trabajar gratis en asociaciones caritativas.
Los niños rusos se portan bien
RAFAEL MAÑUECO CORRESPONSAL MOSCÚ
En la época soviética, la hucha era el sistema más extendido de paga a los menores. Los padres introducían en el 'cerdito' una cantidad con cierta periodicidad. Las dotaciones aumentaban con la obtención de buenas notas o la realización de tareas domésticas (poner la mesa, ir a los recados..). Cada vez es más común que la frecuencia con la que se hacen los ingresos sea semanal y su cuantía esté vinculada al comportamiento. En Moscú, la paga media para niños de 13 a 15 años es de 7 euros a la semana. Sin la factura del móvil, que pagan los padres.
Paga 'virtual' del domingo
MERCEDES GALLEGO CORRESPONSAL WASHINGTON
En EE UU la paga del domingo es virtual. Cada vez son menos los adolescentes que ven físicamente el dinero. Ahora reciben una tarjeta de crédito. Los padres se arriesgan a que les vaya la mano pero ganan la posibilidad de escrutar sus gastos. Saeed Shabazz recuerda que cuando era pequeño tenía que cortar el césped, limpiar la cocina o lavar el coche de su padre para hacerse con unos ahorrillos. Su hija, sin embargo, no ha pasado de limpiar su habitación hasta los 18 años.
Desde los nueve años
FERNANDO ITURRIBARRÍA CORRESPONSAL PARÍS
La paga media es de 23 euros mensuales frente a los 15 del año 2000. El importe sube con la edad: de 7 a 10 años, 12 euros; de 11 a 13, 16; y a partir de 14 años, 30 al mes. Los chicos reciben más que las chicas: 28 frente a 16. Normalmente, es la madre la que da el 'argent de poche', en promedio a partir de los 9 años. Los chavales suelen optar por ahorrar o comprar ropa y zapatos. HOY
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