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viernes, 04 de enero de 2008

Los padres deben tener en cuenta la edad, el sexo y el grado de madurez del niño a la hora de elegir el juguete más conveniente
· Los pedagogos recomiendan juegos con reglas, de mesa y de números para los más pequeños
· La Unión de consumidores de Almería recuerda la necesidad de una actitud responsable e informada en la compra y uso de videojuegos

Existen instrumentos informativos que permiten una elección adecuada a la edad del niño
y a su formación
Palma 3 Enero 2008(EP).-
Juegos simbólicos, de mesa, de números, de ensamblaje o con reglas son los que permiten desarrollar un número de habilidades entre los más pequeños y mantienen un alto nivel de diversión, según aconsejan los pedagogos,
que recomiendan a los padres y abuelos que elijan juguetes que diviertan, distraigan y gusten a los destinatarios.

Estos son algunos de los consejos que se conceden en el Punto de Orientación de Juguetes (POJ) ubicado en la planta Infantil de El Corte Inglés de Palma, único en la isla, y que atiende diariamente a una media de 40 familias al día, que reciben asesoramiento personalizado sobre qué juguetes se acercan más a las necesidades cognitivas y sociales de cada niño, dependiendo de la edad, las necesidades e intereses de cada persona.

El POJ está atendido a lo largo de todo el día por pedagogos y estudiantes de Cuarto de Pedagogía que ejercen sus prácticas profesionales en las tiendas de El Corte Inglés, gracias a un convenio de colaboración firmado con la Universitat de les Illes Balears (UIB).

Según explican a Europa Press estos expertos, los padres deben tener en cuenta la edad, el sexo y el grado de madurez del niño a la hora de elegir el juguete más conveniente, que debe, además, fomentar la imaginación y creatividad del niño. Así, un juguete puede ayudar a desarrollar hasta nueve habilidades psicomotrices (sociabilidad, lenguaje, habilidad manual, inteligencia, motricidad global, imaginación, afectividad, desarrollo sensorial y orientación espacial).

Los pedagogos aconsejan a los padres comprar juguetes que permitan al niño ser el protagonista del juego, evitando elegir aquellos que transmitan valores no deseados, como el sexismo, violencia o racismo. También comentan la necesidad de no dejar de regalar juegos y juguetes a los niños más mayores, ya que el juego es necesario para el desarrollo y, por tanto, señalan que se debe facilitar en todas las etapas de la niñez, no sólo al principio.

Para los más pequeños (de 0 a 3 años), los pedagogos recomiendan juguetes que impliquen destreza manual con los dedos; para los de seis años, juegos de números y abecedarios y cuentos interactivos; y a partir de los ochos años, los mejores son los de números y de reglas (con instrucciones que respetar y que suelen ser colectivos).

Abuelos que no saben qué regalar a sus hijos y madres con niños menores de dos años son el perfil de cliente que más asesoramiento solicita en el POJ. Las principales dudas suelen proceder de si el juego es adecuado para la edad del niño, si el juguete es duradero o si es adecuado para su uso en el contexto escolar. MD

  • La Unión de consumidores de Almería recuerda la necesidad de una actitud responsable e informada en la compra y uso de videojuegos

    Almería 3 de enero de 2008 Indalia.es
    Existen instrumentos informativos que permiten una elección adecuada a la edad del niño y a su formación

    La llegada del Día de Reyes es una fecha propicia para la compra de videojuegos, como entretenimiento que atrae especialmente a niños y adolescentes.

    En ambos casos es conveniente hacer una adquisición y un uso razonables, informados y adecuados a las características del usuario final. Es por ello que reproducimos el decálogo elaborado por el Instituto Nacional del Consumo en colaboración con la Asociación Española de Distribuidores y Editores de Software de Entretenimiento (ADESE) y el Consejo de los Consumidores y Usuarios (CCU).

    La innovación tecnológica y la interactividad propia de los videojuegos hacen que su utilización pueda ser no sólo divertida, sino también potenciadora de habilidades y conocimientos para los niños. Pero, del mismo modo, su uso también puede conllevar efectos negativos, e incluso dependencia, si su utilización no es la adecuada o sus contenidos no se ajustan a lo recomendable para cada edad.

    Hay que tener en cuenta que la propia dinámica interactiva de estos productos de entretenimiento puede provocar que el niño o adolescente deba asumir roles que en muchos casos pueden ser contraproducentes o reaccionarios desde el punto de vista ético/moral. La minusvaloración del diálogo como vía para solucionar los conflictos o la validación de criterios racistas, sexistas o xenófobos son mensajes demasiado comunes en este tipo de productos, y especialmente en los que más se venden. Además, hay casos en que esta actividad de ocio invita al ensimismamiento y puede provocar adicción, circunstancias que dificultan el pleno desarrollo de las aptitudes sociales de los menores y potencian el sedentarismo.

    Por tales razones, la Unión de Consumidores de Almería-UCA/UCE recuerda el Decálogo para una compra responsable e informada de videojuegos elaborado por el Ministerio de Sanidad y Consumo, el Consejo de Consumidores y Usuarios (CCU) y la Asociación Española de Distribuidores y Editores de Software de Entretenimiento (ADESE), que contiene las recomendaciones básicas dirigidas a los adultos que vayan a elegir un videojuego para los menores.

    1. Se debe comprobar siempre la clasificación por edades y la descripción de contenidos que aparece en las carátulas de los videojuegos, especialmente los adheridos al sistema voluntario de clasificación “PEGI” que responde a criterios acordados internacionalmente. Este Código permite saber si los contenidos del videojuego son aptos para todas las edades, para mayores de 7, para mayores de 12, para mayores de 16 o para mayores de 18 años. Asimismo, permite conocer si el videojuego contiene violencia, sexo, imágenes que puedan generar miedo, referencias al consumo de drogas, lenguaje soez o discriminación de algún tipo.

    En cualquier caso, estas orientaciones deben considerarse siempre como una recomendación, y podrían no corresponderse con los criterios que el usuario considere idóneos. Además, esta clasificación la realiza la industria de forma voluntaria y sólo compromete a las empresas adheridas al sistema de clasificación PEGI.

    2. Se debe recabar información sobre el contenido del videojuego, el tipo de escenas que incluye, qué valores transmite o su nivel de dificultad, ya que las clasificaciones de los videojuegos se refieren sólo al contenido, pero no al grado de complejidad del juego o la destreza necesaria para jugar con él. Con ese fin, puede consultarse la información existente, entre otras, en las páginas Web de los fabricantes o de la patronal del sector (www.adese.es); en las revistas y guías especializadas y en las páginas del Instituto Nacional de Consumo (www.consumo-inc.es). También puede pedirse consejo al vendedor o solicitarle esta información por si dispone de ella.

    3. No se debe hacer dejación de las obligaciones que corresponden a un comprador adulto y responsable: la clasificación por edades es meramente orientativa y existe el riesgo de que el menor adquiera en el punto de venta un videojuego no adecuado para su edad. Los videojuegos destinados a adultos pueden utilizar un lenguaje o tener unos contenidos violentos, sexuales u otros inadecuados para el desarrollo del menor. Además, hay que evitar comprar aquellos videojuegos que fomenten la violencia, la competitividad o la discriminación.

    En todo caso, si se detecta cualquier anomalía en el contenido del videojuego, debe comunicarse a la empresa y a los organismos de protección de menores.

    4. Hay que identificar claramente el producto específico que se desea adquirir. Existen muchos videojuegos con nombres muy similares (casi siempre en inglés) y difíciles de diferenciar. Asimismo, se comercializan variaciones o partes sucesivas de un videojuego con clasificaciones por edad diferentes, de modo que unas pueden ser para todos los públicos y otras incluso para adultos.
    También se dan casos en los que modifica el contenido de un mismo videojuego dependiendo de la plataforma para la que se comercializa (PC, Gameboy, Play Station, Xbox, etc.), lo que puede llevar a recomendaciones de edad diferente.

    5. Se debe prestar especial atención, en el punto de venta o alquiler, a la hora de seleccionar un videojuego. En la mayoría de los establecimientos de venta los videojuegos se colocan en el lineal clasificados por plataformas, temas o marcas, pero no por niveles de edad. Además ocurre que, en caso de alquiler, en muchas ocasiones los videojuegos se entregan sin su carátula, por lo que es difícil conocer exactamente la clasificación por edades y la descripción temática del producto.

    6. Debe evitarse la compra de videojuegos piratas y en el top manta, pues más allá de sus implicaciones legales, puede ser una factor de riesgo a la hora de garantizar la correcta clasificación del producto y la adecuación real de los contenidos a dicha clasificación.

    7. Se debe propiciar el uso compartido y en común de los videojuegos, que no tienen porque ser siempre una actividad solitaria, aunque prestando siempre atención a los intercambios y a las descargas de videojuegos a través del ordenador que puedan realizar los menores, ya que es difícil controlar la correcta clasificación y la adecuación de los contenidos.
    Hay videojuegos de alto contenido pedagógico, aunque a veces no sean los más conocidos. Se debe optar preferentemente por este tipo de productos, cuya bondad en valores no tiene porqué estar reñida con la diversión y la atracción para el menor.

    8. Deben adoptare criterios responsables e informados sobre la utilización correcta de videoconsolas y videojuegos: limitación de tiempo, posturas correctas, distancia ante la pantalla, alternancia con otros juegos, etc. Las videoconsolas de últimas generaciones incorporan la posibilidad de control parental, lo que permite proteger a los menores de contenidos inadecuados.

    9. Hay que hacer un esfuerzo por penetrar en el mundo de los videojuegos, con el fin de conocer aquéllos con los que juegan los hijos, y procurar también jugar con ellos. Esto ayudará a comprender mejor los factores que les atraen; a valorar sus aspectos positivos; a mantener criterios más adecuados a la hora de comprarlos y, a facilitar la comunicación en el entorno familiar.

    10. Finalmente, hay que tener en cuenta, lógicamente, los aspectos económicos:

    • Antes de elegir qué equipo usar, tener en cuenta el coste que supondrá cada una de las opciones, así como el coste de los distintos complementos que se necesitarán.

    • Antes de comprar un juego, verificar si el equipo cumple con las necesidades técnicas mínimas requeridas para que el juego funcione correctamente.

    • Evaluar, antes de comprar, las posibilidades reales de juego elegido.

    • Hay factores que encarecen el precio del videojuego, como el caso de aquellos relacionados con películas de estreno, o con marcas conocidas (de juguetes, por ejemplo), sin que esto suponga una mayor calidad. www.indalia.es

    Tags: juguetes, ocio, juego, PEGI, orientación, código, videojuegos

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