ENTREVISTA · GENERACIÓN EX ·
DAVID R.CAMPÓN · TERCERO DE ESPAÑA EN FÚTBOL-CHAPA
«Yo descubrí la madrugada jugando a las chapas, de muy pequeño»
Es profesor de Informática y se entrega, con gloria, a un hobbie-deporte muy de los ochenta y que en Cáceres levanta pasiones EL FÚTBOL-CHAPA
Campeón: David lleva un año y medio como «profesional» del fútbol-chapa. Quedó primero en competiciones locales y es tercero individual en toda España. Es profesor de Informática en Cabezuela del Valle y difunde entre sus alumnos esta práctica que, asegura, transmite muchos valores, como la unión intergeneracional.
La afición: En Cáceres hay un club que está abierto a personas de todas las edades. Está en la calle Doctor Fleming, 19.
Actividades: Actualmente hay una liga para chavales de 9 a 11 años que trata de dar a conocer esta práctica entre los más pequeños. |
CÁCERES 01.02.08 - CRISTINA NÚÑEZ NEBREDA
La frontera psicológica de los treinta permite -hay que ser positivo- retozar entre la nostalgia de la niñez con cierta perspectiva. Presumir del privilegio de haber sido niño en los ochenta, con todas esas crestas rojas, la Bruja Avería invocando truenos y Naranjito -que hoy tendría canas- dando chutes al balón. Y recordarlo con nitidez velada de romanticismo. David R. Campón, de 32 años, descubrió hace un año y medio que podía recuperar la mayor afición de su infancia sin ser tomado por un raro. Vio en prensa la existencia de un club de fútbol chapa en su ciudad, Cáceres, y allí que se lanzó, con su colección de chapas 'new age' y las nuevas tecnologías puestas al servicio de su equipo, el Boca Juniors. Poco meses después demostró haberselo tomado con ganas. Quedó primero en el campeonato local y de ahí pasó al concurso nacional, en Valladolid, donde quedó tercero. «Pero me da vergüenza decirlo», asegura. Modestia pura de un treintañero reencontrándose con su pasado.
-¿Qué es el fútbol-chapa?
-Pues lo que te puedes imaginar. Es trasladar el juego que hacíamos de pequeños, pero haciéndolo un poco más serio, porque somos gente ya mayor, de treinta para arriba. Lo hemos adecuado a unas normas comunes, porque hay una Federación Española que reglamenta todo el juego y hay sedes y asociaciones en distintas provincias.
-Así que no queda nada de la improvisación de cuando niños. Todo muy calculado.
-Claro, las porterías tienen que tener una determinada dimensión, el balón tiene que ser un balón de Lego.
-¿Y no puede ser un garbanzo?
-No puede ser un garbanzo, no. Se ha adaptado, y es un balón de plástico que lo proporciona la casa de juguetes Lego. Tiene que tener unas dimensiones, un peso, tiene que ser lo más real posible, tiene pintados los hexágonos, la marca de Adidas...
-Así que usted debe ser el típico niño que iba de bar en bar recogiendo chapas...
-Eso lo hacíamos de pequeños. Nos íbamos por los bares y pedíamos las que estaban menos dobladas, más lisas. Ahora lo que se suele hacer es coger chapas de rosca, porque así no salen deformadas.
-¿Pero esto está muy profesionalizado! ¿No ha perdido cierto encanto?
-El aspecto romántico que se le quiera dar va con cada uno. Antes, para hacer las equipaciones, las hacíamos con rotulador. Yo las hago por ordenador, pero hay gente que sigue haciéndolas así, a mano, o que utilizan las mismas chapas de hace veinte años o utilizan los cromos de los años setenta. El aspecto romántico que tiene este juego es enorme, es un juego que te evoca tu infancia. Yo me metí a este club con mi hermano, que era con quién jugaba de pequeño. Es un nexo más a la edad que tenemos ahora.
-Y además reivindican los valores positivos de fútbol-chapa.
-Sí, sí. Tiene muchos valores. Uno de los más importantes es la intergeneracionalidad del juego. Hay muchos casos de padres con sus hijos, es un nexo de unión que va más allá de la edad o de las condiciones físicas que se tengan.
Nocturnidad
-¿Cuáles son sus recuerdos de infancia más ligados a las chapas?
-El recuerdo que tengo de cuando jugaba de chico a las chapas es la ilusión que me hacía ir a casa de mi primo y quedarme hasta las tantas de la madrugada, porque era la única forma de que nos dejaran estar despiertos. Para mí era el descubrir la madrugada, algo muy novedoso y que recuerdo de mano del fútbol chapa.
-Ni las discotecas, ni las chicas, ni la juerga...
-Claro, es que eso vendría mucho después, pero de chico yo descubrí así la noche.
-Lo que está claro es que su vocación es grande. Llegó al club y en un año y medio ya se había hecho campeón. ¿Cómo lo vieron sus compañeros?
-Bien, bien. Bueno, por lo menos eso me dijeron. Es que durante muchos años era el único juguete que tenía prácticamente. Bueno, tenía más, pero es que me gustaba mucho. Tenía una buena base.
-Y el campeonato nacional, ¿cómo va?
-Este año fue en Valladolid. Hay varias sedes en España. En función del número de socios de cada sede asignan un número de plazas para el campeonato nacional. Es bastante vistoso, lo suelen celebrar en hoteles de cuatro estrellas. A la fase final de Valladolid fueron 64 personas. Yo quedé el tercero.
-El tercero de España.
-Pues sí, pero eso me da un poco de vergüenza.
-Usted es profesor.
-Sí, soy profesor de Informática en un instituto de Cabezuela del Valle. Hay varios profesores que también son aficionados al fútbol-chapa, e intentamos inculcárselo también a los niños. Los chavales de eso no saben lo que es, les suena a chino. En las semanas culturales metemos esta actividad, es algo que a a gente que no lo ha visto la verdad es que le engancha mucho.
-¿Se meten muchos goles?
-Muy parecido al fútbol de verdad, dos o tres. Los partidos duran media hora en total divididos en dos tiempos.
-Me han dicho que lleva siempre el equipo encima.
-Bueno, es que a veces cuando voy de cañas vengo directamente de jugar, y me ve la gente.
-¿Y qué le dice su entorno?
-Mi familia está encantada, porque a mis padres les hace mucha ilusión ver a mi hermano y a mí jugar a algo que jugábamos de pequeños, y además que creen que es algo muy sano.
-En Cáceres parece que hay bastante afición a este hobbie-deporte.
-Según el campeonato nacional Cáceres es la segunda mejor sede de toda España. La sede de Cáceres está en Doctor Fleming, ahora hay una actividad dirigida a chavales de entre 9 y 11 años que está abierta a cualquier persona interesada. HOY.es
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