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lunes, 25 de febrero de 2008

Publicado por Seina @ 8:01


Un consenso imprescindible
El autor cuestiona que las sucesivas reformas legislativas en materia de Educación hayan resultado verdaderamente efectivas para los objetivos de mejora que se perseguían
· Aboga, por ello, por la búsqueda de un pacto que permita incentivar tanto la dedicación de los profesores, como el interés comprometido de los alumnos

Potencial humano educativo integrador
VICENTE CARRIÓN ARREGUI 17.02.08  (www.ideal.es/granada)
SEIS reformas educativas desde 1980 y unos resultados crecientemente mediocres en los últimos informes PISA (2001, 2004 y 2007) no parecen haber creado el clima de consenso imprescindible para mejorar el nivel educativo de nuestros jóvenes, disminuir la elevada tasa de fracaso escolar (30%) y posibilitar una óptima integración de los emigrantes desde la convivencia en las aulas.

Si atendemos a una de las promesas estelares del Partido Popular, la supresión de la Educación para la Ciudadanía, asignatura contemplada en la LOE aprobada en abril de 2006, es de temer que continúe el rifirrafe legalista, como si los resultados del próximo PISA en 2010 pudieran mejorar a fuerza de diatribas parlamentarias. Dicha asignatura viene a sustituir a la actual Ética de 4º de la ESO, y quien compare los libros de texto de Ciudadanía que promocionan las editoriales con los actuales de Ética comprobará que son muy similares en sus contenidos. Los profesores de Filosofía y de Sociales seguiremos abordando la formación cívica de nuestros alumnos de un modo semejante. ¿A qué viene, pues, tanto alboroto? Sabiendo que las reformas educativas necesitan más de doce años para consumarse, ¿por qué atribuir al partido rival los fracasos que no se atajaron cuando el propio estaba en el Gobierno, y viceversa? ¿Acaso el debate en torno a temas-señuelo (las Humanidades, las Reválidas o la Ciudadanía) pretende distraernos de los problemas principales?

Se diría que utilizamos los temas educativos como tapadera de otros antagonismos, a sabiendas de que los cambios legales sin consenso no tienen gran alcance. Los conflictos principales estos últimos años -con la Iglesia por la asignatura de Religión, con la escuela concertada a cuenta de la financiación del Estado- se han resuelto al margen de la foto mediática y de un modo suficientemente favorable a las corrientes conservadoras como para que la polémica pública se limite a cuestiones menores, al mero ruido. Así, en esta campaña el PP propone reforzar el inglés y garantizar el castellano, mientras que el PSOE se inventa lo de las becas-salario a los jóvenes entre 16 y 18 para que perseveren en el Bachillerato, nuevamente minucias para no hablar de lo principal.

Sin embargo, lo principal es la brecha, el abismo que sigue abriéndose entre profesores y alumnos por los acelerados cambios sociales que se han producido en las últimas décadas. Las familias están demasiado ocupadas para proporcionar esa Educación General Básica que tanto echamos de menos y, paradojas de la sobreabundancia, las nuevas tecnologías (móviles, consolas, Internet, etc.) siguen achicando el escaso interés que produce en los alumnos el tipo de aprendizaje que el sistema educativo ofrece, demasiado repetitivo y mecánico y escasamente motivador. Crecen la incomunicación y la desgana en las aulas y sólo quedan los exámenes, las sanciones y las malas caras para intentar agarrar por el mango una sartén que echa humo. En castellano o en inglés, en catalán o en gallego, se echa de menos un lenguaje común que no sea sólo verbal: más cuerpo, más música, más manualidades, más Europa, más contacto con la naturaleza. Sea para abordar los problemas de convivencia, las relaciones afectivas, la educación vial, el uso crítico de las nuevas tecnologías o la sensibilidad medioambiental, es forzoso encontrar un modo más interactivo para adaptar los currículos a las necesidades vitales de las nuevas generaciones.

¿Significa esto rebajar los niveles, transigir en todo, arrinconar la lectura y renunciar al ejercicio de la capacidad de abstracción que nos distingue como humanos? Ni mucho menos. Ese pudo ser el malentendido principal provocado por la LOGSE con la implantación de la enseñanza obligatoria y común hasta los 16 años. Un gran logro social que fue la génesis de un gran malestar: todo profesor debía ser capaz de tener en clase a individuos que se consideraban con derecho a no hacer nada, cuando no a molestar todo lo que podían. Unido ello al repudio de la autoridad tradicional, sin herramientas materiales, didácticas ni humanas para afrontar la tan glosada «diversidad», la introducción de la ESO supuso la implantación de un igualitarismo a la baja provocado por la dificultad de atajar el protagonismo de los alumnos problemáticos. Así, se desplomaron los niveles académicos de muchos centros públicos, al tiempo que se incrementaba el malestar y la enfermedad psíquica de muchos profesores que desconocían su vocación de trabajadores sociales.

Ese igualitarismo que tanto daño nos ha hecho en los últimos años está tocando techo. Entre una y otra reforma, ha disminuido la ratio profesor-alumno, ha mejorado la atención específica a los chavales con problemas, los profesores vamos perdiendo el complejo por ser autoritarios cuando hace falta y, sobre todo, vamos comprendiendo que tan injusto es desatender al que no alcanza como no estimular a quien puede más. Tener una silla en el aula no es una obligación para el alumno, sino una gran oportunidad que ha de aprovechar al máximo. Tener un profesor que corrija a diario los deberes para casa es un lujo al que han de corresponder incrementando sus hábitos de estudio. A fin de cuentas, es la propia satisfacción de los jóvenes la que está en juego si conseguimos que comprendan que un buen aprendizaje puede ser mucho más vigorizante que esa desidia y desgana que tan atractiva les resulta. Baste pensar en cómo algunos acosadores atribuían recientemente su conducta ¿al mero aburrimiento! Tiene delito que muchos adultos hayamos caído en la trampa de creer que tratamos mejor a nuestros jóvenes cuanto más complacientes somos con su indolencia.

No, ni la mano dura del PP ni la permisividad del PSOE tienen la llave para mejorar el sistema educativo. Una combinación consensuada de ambas, administrada por profesores más incentivados para administrar tanto la gestión directiva de los centros como una atención más personalizada a los alumnos y a sus familias, sería mi receta electoral para renovar la ilusión por el trabajo bien hecho. Se llame como se llame la ley de turno. DM

Europa, horizonte 2010

El autor sitúa la próxima presidencia española de la Unión Europeo como el momento hacia el que han de orientarse los esfuerzos del Gobierno que resulte del 9 de marzo, tras una legislatura en la que España se ha mostrado excesivamente retraída en el ámbito europeo.

JOSÉ MARÍA DE AREILZA CARVAJAL 19.02.08   (www.ideal.es/granada)
LA Unión Europea casi no existe en la contienda electoral española, a pesar de que de modo creciente nos gobernamos desde Bruselas. La importancia de las políticas europeas en la vida diaria de los españoles es enunciada por todos los partidos pero en la campaña electoral no se traduce en un debate político sustantivo. En los programas de los partidos el futuro de la Unión suele recibir un tratamiento superficial y previsible. Como mucho, se proyectan hacia las instituciones europeas las propuestas nacionales (por ejemplo sobre inmigración o cambio climático) y muy pocas veces se reflexiona sobre las propias opciones europeas, sus equilibrios de poder y su cambiante marco y la progresiva transformación por la Unión de nuestro ámbito de decisión nacional.

Sin embargo, el momento europeo es delicado y es justo reclamar más atención hacia Bruselas por parte de los Estados miembros y sus arenas políticas. En esta legislatura la Unión ha atravesado una crisis de confianza, de la que todavía ignoramos sus consecuencias profundas. Tras la Constitución fallida y el poco ejemplar rescate de buena parte de sus contenidos en el Tratado de Lisboa, la actual Unión corre el riesgo de generar desinterés y apatía de gobiernos y de ciudadanos hacia sus deliberaciones y propuestas, justo lo contrario de lo que se pretendía con el debate constitucional iniciado en 2001. La paradoja es que la gran mayoría de los europeos esperamos siempre mucho más de la Unión pero no la dotamos de suficientes medios, ni nos movilizamos para influir en su devenir.

La política europea de España bajo el ejecutivo de Zapatero es otro elemento que invita a la reflexión y el debate en la rendición de cuentas electoral. Por primera vez desde el ingreso de España en la Comunidad Europea en 1986, la labor del gobierno en Bruselas a lo largo de una legislatura se salda con una disminución de nuestro capital político y una menor influencia. Este mal resultado no es imputable como a veces se pretende a la ampliación a 27 Estados miembros y al desconcierto europeo tras los noes francés y holandés al tratado constitucional. Detrás de la retórica europeísta inicial de Zapatero ha habido apuestas estratégicas equivocadas (por ejemplo sumarse ciegamente al tandem Chirac-Schröder, un intento efímero de ser un polo alternativo a EE UU, o la ratificación temprana por referéndum de la Constitución y la parálisis posterior ante la crisis). Pero sobre todo lo que ha faltado en estos cuatro años ha sido una verdadera política europea de España, con consenso suficiente, iniciativas y apuestas propias y con liderazgo, contactos y presencia continua del jefe del gobierno y del ministro del ramo en los foros europeos y las capitales de los demás Estados miembros. Se trata de un déficit reconocido en privado por eminentes socialistas, legítimamente preocupados por que la Unión Europea haya dejado de ser una verdadera prioridad para un gobierno español.

Tal vez la cita europea que debe concentrar los esfuerzos de cualquier gobierno surgido de las urnas el próximo 9 de marzo es la próxima presidencia española de la UE a partir de junio de 2010, una ocasión para levantar la vista y volver a hacer una contribución a la integración desde España. Si para entonces, y como es deseable, el nuevo Tratado de Lisboa ha entrado en vigor, la de 2010 será una presidencia limitada por la nueva presidencia permanente del Consejo Europeo y por la labor del alto representante para la política exterior, Javier Solana, que verá muy reforzado su puesto con la vicepresidencia de la Comisión y sus nuevas competencias en el Consejo. Este liderazgo europeo de España, además, será compartido con otros dos países, Bélgica y Hungría, a lo largo de 18 meses. No obstante, el horizonte 2010 ofrece la ocasión de fortalecer nuestra política europea y lograr un pacto entre los grandes partidos con el fin de hacer aportaciones originales al proyecto europeo, como se hizo con éxito en las pasadas presidencias españolas, en 1989, 1995 y 2002, bajo gobiernos de distinto signo político. La administración española tiene experiencia y nuestros expertos en asuntos europeos saben cómo hacerlo, pero necesitan ser activados por suficientes dosis de liderazgo político.

Una de las propuestas que ya ha hecho el gobierno de Zapatero para dar contenido a esta futura presidencia española de la UE es liderar el proyecto de Unión Mediterránea, lanzado por el presidente Sarkozy para estrechar los lazos entre los países ribereños del Mediterráneo y crear un proceso de cooperación y diálogo más sólido y profundo que el que existe hoy en día entre países vecinos con grades diferencias de desarrollo político, económico y social.

En esta ocasión ha primado el buen sentido y nuestro gobierno se propone reconducir la iniciativa del hiperactivo presidente francés para que crezca dentro del marco institucional de la UE y como parte de las políticas europeas y evitar que sea un foro externo en el que sólo participarían países ribereños. España trataría de desarrollar la iniciativa francesa para que fuera un proyecto de todos los Estados miembros, con la Comisión firmemente involucrada y lograr así que la Unión Mediterránea se convierta en la continuación del Proceso de Barcelona de 1995, una iniciativa española que fue pionera en este ámbito cada vez más urgente de la cooperación euro-mediterránea.

Pero hay otros grandes ámbitos en los que la presidencia española en 2010 debería intentar dejar su huella y aportar valor añadido al proyecto europeo. Por señalar sólo tres, parece muy necesario avanzar hacia una política común de inmigración a escala europea, poner en marcha las reformas económicas de liberalización de mercados enunciadas en la agenda de Lisboa en 2000 y conseguir que funcione el espacio europeo de educación, un objetivo previsto por el llamado proceso de Bolonia precisamente para 2010.

En todos estos capítulos, inmigración, competitividad y educación, España y el resto de países de su entorno tienen grandes retos ante sí. Ojalá el horizonte 2010 sea el momento de abordarlos con una auténtica mirada europea. IDEAL

Cabrera asegura que España está "muy cerca" de conseguir un "gran" paco en educación

MADRID, 22 Feb. (EUROPA PRESS) -
La ministra de Educación y Ciencia, Mercedes Cabrera, aseguró hoy que España está "muy cerca" de conseguir un "gran" pacto en educación, que no sólo incluya a las fuerzas políticas, "sino también a las familias y a la sociedad".

"Siempre hemos buscado el mayor de los acuerdos en el ámbito de la educación", apuntó la ministra en un encuentro con los lectores de 'Elpais.com', recogido por Europa Press, en la que recordó que "muchas fuerzas políticas" votaron en favor de la Ley Orgánica de Educación, después de realizar los cambios que el Gobierno consideró "consensuados".

Asimismo, señaló que este acuerdo no se materializó en su día con el Partido Popular, pero que actualmente esta formación política "tampoco parece oponerse a la LOE, puesto que lo único que propone es modificar la asignatura de Educación para la Ciudadanía".

De esta ley destacó que "refuerza el papel en la dirección de los centros escolares", mediante la aplicación de un plan de convivencia para los colegios, en el que participa "toda la comunidad educativa". Sin embargo, apuntó que la mejora de esta convivencia "es tarea de todos".

En cuanto a la educación de alumnos "cada vez más heterogéneos", la titular de Educación recordó que su departamento ha impulsado medidas para dotar a los profesores de la preparación que necesitan y que ya se han puesto en marcha planes de refuerzo en más de 2.500 centros.
EP


La asignatura pendiente
Los profesores de Secundaria dibujan un panorama inquietante del sistema educativo español, que nunca ha dispuesto de mayores medios y ha obtenido peores resultados

  Medina de Rioseco (Valladolid) 25.02.08 - JON AGIRIANO (VMT)

LOS DATOS MAÑANA
Según el último informe PISA el nivel de compresión lectora de los alumnos españoles de 15 años ha descendido de forma muy notable
Los chavales sólo pueden repetir un año en la ESO. A partir de ese momento pasan de curso por imperativo legal.
Tras Malta y Portugal, España es el país de la Unión Europa con mayor porcentaje de fracaso escolar.

En la sala de dirección del Instituto de Educación Secundaria ‘Campos y Torozos’, en Medina de Rioseco, a 42 kilómetros de Valladolid, al visitante le esperan tres profesionales de la enseñanza. (A lo largo de la charla comprenderá que, cuando escriba de ellos, podrá calificarlos de vocacionales, malpagados, pacientes y desencantados, y que dudará si el adjetivo heróico será excesivo para describir su sentido del deber por encima de incomprensiones, ingratitudes y un sueldo medio de 1.700 euros). Son Camino Núnez, la directora del centro; María José Mambrilla, la jefa de estudios, y Felipe Moro, el secretario.

El motivo del encuentro en estas vísperas electorales no es otro que charlar sobre la educación en España con los encargados de impartirla en un instituto de provincias. En uno cualquiera. En este caso, el de un pueblo castellano de 5.000 habitantes rodeado de latifundios de secano. El visitante lleva anotados en su libreta los datos más reseñables del último informe PISA. En su día, dieron pie a titulares muy gruesos y a la típica gresca entre Gobierno y Oposición. Datos, por ejemplo, como que el nivel de comprensión lectora de los alumnos españoles de 15 años ha descendido de forma «muy notable», que el de Matemáticas es «ligeramente inferior» al de 2003 y que el de Ciencias apenas sufre variación. También anotó en su día el cronista que, a juicio de la ministra Mercedes Cabrera, el sistema educativo español se mantiene en unos parámetros razonables, salvo en el caso de la lectura.

Sin autoridad

A pie de obra, sobre el terreno, el diagnóstico de los profesionales es mucho más crudo. La propia mención del informe PISA dibuja una sonrisa irónica en los tres profesores de este instituto en el que asisten a clase 480 alumnos procedentes de Medina y de más de veinte pueblos de su comarca. En realidad, es el detonante de una conversación abierta y sincera que tiene algo de desahogo y de encendida voz de alarma.

-«Se tapan muchas cosas. Los resultados son desastrosos. Ya no se valora el estudio. El que suspende seis hace gracia. Esto es como sembrar en piedras. Los chavales sólo quieren pasárselo bien. Les importa un huevo formarse»-, asegura Felipe Moro.

Mambrilla asiente con un mohín de resignación.

-«Antes lo que decía el profesor era sagrado. Ahora no tenemos ninguna autoridad. El decreto de convivencia de mayo de 2007 nos deja con las manos atadas. No puedes expulsar a un alumno. En realidad, no puedes hacer nada. Eso sí, papeleo que no falte. Nos come la burocracia. Te pasas el día haciendo partes, sanciones, escribiendo cartas a padres, abriendo expedientes...»-, se lamenta.

-«El tiempo que quitan los malos alumnos es un lastre enorme. De los buenos apenas nos podemos ocupar. Es triste, pero es así»-, reconoce Camino Núñez, la directora.

-«El problema es que muchos están por estar. Mira, lo normal es que en Segundo de la ESO haya 8 ó 10 repetidores de Primero. A partir de ese momento, ya no pueden repetir y tienen que ir pasando de curso»-, explica el secretario.

-«Es lo que se llama promoción por imperativo legal, el PIL»-, apostilla la jefa de estudios.

-«¿Y qué ocurre? Pues que en Tercero te encuentras con chavales que tienen 20 asignaturas colgadas y que son unos analfabetos funcionales. Muchos no saben ni leer en condiciones. Y no será por falta de medios o de atenciones»-, se duele Felipe Moro.

Un traje a medida

Al secretario del instituto 'Campos y Torozos' no le falta razón. La obsesión de los sucesivos ministerios ha sido que ningún alumno se quede atrás. Todos permanentemente unidos, sin importar su inteligencia o catadura, juntos, revueltos y encadenados Ghandi y Al Capone, Einstein y Abundio. Hay planes para todos, una oferta sin parangón en la historia de la enseñanza pública en España. Cada chaval dispone de un traje educativo a medida. Existe el Plan de Diversificación Curricular (PDC), que permite a los alumnos aplicados pero con una cierta lentitud en la compresión acceder al mismo título que los buenos alumnos pero a un ritmo menos exigente. Existe el Plan ACNES para los escolares con necesidades educativas especiales, que es como se llama ahora a los retrasados. Tampoco hay que desdeñar el plan ANCES, del que se benefician aquellos chavales con Necesidades de Compensación Educativa no por su inteligencia sino por sufrir unas circunstancias familiares adversas. Otro programa importante es el PROA, que sirve para que algunos estudiantes refuercen sus conocimientos en asignaturas instrumentales como Lengua y Matemáticas. Y no hay que olvidar porque es muy importante -a estos pueblos de la Tierra de Campos han llegado muchos búlgaros- el Plan de Acogida a Emigrantes.

-«Antes los grandes departamentos eran los de Lengua, Matemáticas y Geografía e Historia. Ahora todo es distinto. La Historia, por ejemplo, no la pueden ni ver. Te dicen que para qué tienen que saber cosas que ya han pasado, que lo importante es el futuro. En fin... Ahora el departamento clave es el de Orientación Académica. De los 60 profesores que somos, 11 están en Orientación. ¿Cómo se explica entonces que con los mejores medios haya los peores resultados? Yo creo que es un problema social. Los niños se crían solos y se acostumbran a hacer de su capa un sayo. Los padres les dan todo: móvil, ADSL, mp3, la Wii, el iPod, televisión en las habitaciones... Todo menos tiempo, educación y disciplina»-, disecciona Camino Núñez, que en su primera clase de este curso -ella da francés- tuvo que situar Francia en el mapa para aclarárselo a algunos despistados.

Vocacional de la enseñanza como la gran mayoría de sus compañeros -«sigues en esto porque lo llevas dentro y te gusta»-, la directora ve con preocupación las próximas elecciones.

-«Es imprescindible un Pacto de Estado sobre la Educación. Lo que no puede ser es que estemos cambiando continuamente. Imagínate que gana Rajoy. Pues la LOE fuera y otra vez a empezar de cero. Así no se puede seguir»-, enfatiza.

Es la hora del recreo. Muchos estudiantes salen del instituto a dar una vuelta, otros pasean por la arboleda del patio comiendo el bocadillo y algunos se quedan charlando por los móviles en la entrada, frente a la secretaría, junto a un gran panel de corcho donde cuelgan un mapa de la UE y carteles de incitación a la lectura, a dar la batalla contra el alcohol y a tratar dignamente a los profesores. De estas cosas no hay que darle lecciones a Javier Ganso y a Nuria Sánchez, dos de los alumnos más brillantes del centro.

Quizás sólo sea casualidad, pero el padre de ella y la madre de él trabajan en la administración del instituto. Los dos tienen opiniones bien argumentadas. Javier se queja de que hay una mala planificación previa y a Segundo de Bachillerato se llega con una presión excesiva. Nuria, por su parte, lamenta que Filosofía y Literatura sean obligatorias en Segundo para los estudiantes de Ciencias como ella. Ambos reconocen, con timidez, que son una excepción. Tras despedirse de ellos, el visitante piensa que eso no es lo peor. Lo peor es que Javier y Nuria ya no son ni siquiera un ejemplo. larioja - LV


Tags: consenso, pacto, partidos, ley, educación, comunidad, estamentos

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