
España es el cuarto país consumidor de agua mineral (las cifras se han incrementado en un 80% en la última década) y el noveno productor de agua embotellada en Europa, hasta alcanzar una media actual de unos 170 litros por habitante y año. Sin embargo, es mucho lo que los consumidores desconocen; por ejemplo, que las tres cuartas partes de las botellas disponibles en el mercado contienen simple y llanamente agua del grifo purificada y a la que se llegan a añadir ciertos elementos para poder etiquetarla como mineral.
Tampoco sabe el consumidor medio que sólo el 3% del agua existente en el planeta es agua dulce; es decir, apta para el consumo, por lo que, si se requieren 2.000 litros para fabricar un kilo de plástico (40 litros van sólo en una botella de un tercio de litro), cada español desperdicia indirectamente 13.600 litros de un agua que, tras el proceso de fabricación de las botellas, queda prácticamente inservible.
NO SÓLO EMBOTELLADA
Pero a todas estas cifras vertiginosas habría que añadir muchas más, porque no sólo de agua embotellada vive el hombre. Desde que nos levantamos y hasta que nos acostamos, nuestro consumo de plástico es irracional y, muy a menudo, frívolo e innecesario: el plástico está presente en el tetra brick de leche, en el embalaje del pan de molde para la tostada, en los artículos de higiene (botellas de champú y gel, cosméticos, cepillo de dientes ), en las perchas de las que colgamos la ropa, etc.Es decir, cada día y antes de salir de casa, hacemos un flaco favor a la naturaleza y nos lo hacemos por ende a nosotros mismos, que dependemos del agua como fuente esencial de vida. Pero dejando a un lado los motivos ecológicos y agarrándonos al bolsillo, el agua mineral constituye una nueva aberración en cuanto al precio: 100 metros cúbicos de agua del grifo cuestan tanto como un litro y medio de agua embotellada. Con todo y aunque España sea uno de los países europeos con el precio más bajo de agua doméstica, parece que las estrategias de márketing han hecho más mella en la población que el precio de oro al que nos venden un agua por otro lado muy similar a la que utilizamos en la ducha o para lavar los platos.
Sin embargo, no está todo perdido, no por el momento. José Luis intenta curso tras curso académico concienciar a sus alumnos en el ahorro de recursos naturales para crear una bola de nieve en la que estos conciencien a sus padres y amigos que, a su vez, concienciarán a otros convirtiéndose en lo que con orgullo le gusta llamar "profesores ambientales". Así, les propone formas eficientes y sencillas para evitar al máximo el consumo de plástico.Entre ellas, algo tan fácil como sustituir el film transparente del bocata por una servilleta de papel "con la que además pueden después limpiarse la cara y, por tanto, darle un nuevo uso para a continuación depositarla en el contenedor verde de reciclado.El papel, por supuesto no es la panacea: para la producción de un kilo se usan 250 litros de agua, que también es una cifra espeluznante, pero ni de lejos tan salvaje y abrumadora como la del plástico, que gasta ocho veces más del líquido elemento".
A día de hoy, los embalses de España están al 44% de capacidad: un 14% menos que en 2007. En la costa levantina, la situación es agónica: no rebasan el 21%. Además, las calidades del agua en ésta y otras zonas del país dejan mucho que desear: son aguas duras, con exceso de cal y, cerca del mar, aguas generalmente desaladas, lo que les confiere un sabor poco apetecible para los paladares. Precisamente es la calidad del agua lo que más nos impulsa al consumo de la embotellada. Por eso, José Luis propone a las administraciones públicas hacer fuertes inversiones en el saneamiento de tuberías, depuradoras y demás infraestructuras hídricas.
En 2007, la alcaldía de Nueva York impulsó una campaña a favor del consumo de agua del grifo. Ese mismo año, el consistorio de San Francisco prohibió a las instituciones públicas comprar agua embotellada y en San Sebastián repartió jarras para agua en los establecimientos hosteleros de la ciudad, con el lema "¿El agua? En jarra, ¡naturalmente!". La semana pasada, el Ministerio de Medioambiente británico inició una campaña apoyada por un documental que emitirá mañana la BBC bajo el título Agua embotellada, ¿quién la necesita?, en el que se afirma, por ejemplo, que la producción de un litro de agua Evian o Volvic genera 600 veces más CO2 que el agua del grifo. Mientras tanto, José Luis emprende de septiembre a junio su modesta campaña entre los que pasan por su aula.
Sus cuentas del agua
Para fabricar un plato grande se necesitan
6 litros de agua
Para fabricar el embalaje de un bocadillo se necesitan
8 litros de agua
Para fabricar un vaso de 150 ml. se necesitan
10 litros de agua
Para fabricar una botella de 330 cl. se necesitan
40 litros de agua
Para fabricar una botella de un litro se necesitan
80 litros de agua
Para fabricar una botella de cinco litros se necesitan
350 litros de agua
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25/02/2008 La Crónica de Badajoz
Las alumnas de Educación Primaria del colegio Attendis Puertapalma han elaborado un Museo Interactivo Bilingüe sobre el calentamiento global, con el que pretenden implicar a padres, profesores y alumnos sobre este asunto.
Cada una de las salas del museo, según informa el centro en una nota de prensa, desarrolla alguno de los temas principales relacionados con el calentamiento global, y se ha organizado un circuito que va recorriendo todas las salas en orden.
Las alumnas ofrecerán todas las explicaciones en inglés y español. De este modo, explica el centro, "los visitantes tendrán la oportunidad de valorar el excelente nivel de inglés de las escolares del centro". El recorrido dura aproximadamente una hora y media. LCB
Tags: medio, ambiente, ecología, cambio, climático, reciclaje, reutilización
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