Los mismos padres de los componentes de la Joven Orquesta, a través de la asociación, son los que organizan anualmente este curso en las instalaciones del Centro Eurolatinoamericano de la Juventud (Ceulaj) de Mollina y en el que tienen cabida niños de todo el mundo. La mayoría de los participantes son adolescentes malagueños de entre 10 y 20 años, pero también ha habido jóvenes de otros puntos de Andalucía e incluso varios niños extranjeros han participado a lo largo de la semana pasada en este curso impartido por profesionales del Conservatorio Nacional de París, RTVE, la Escuela Superior de Música Reina Sofía, la Orquesta Filarmónica de Málaga o la Orquesta Ciudad de Granada.
Abierto a todos
Nuria González es una de las adolescentes que ha tenido que pedir permiso a sus profesores de Córdoba para faltar al colegio «tres días» y poder asistir en Mollina al Curso de Formación Musical para Jóvenes, ya que en su provincia no existe la Semana Blanca como periodo vacacional. A sus 12 años ya sabe tocar la viola, pero con su profesora Alejandra Poggio, que imparte clases en el Conservatorio Superior de Granada, ha aprendido a hacer «escalas, mucho floreo para que suene bien y cambio de posición».
Cada alumno tiene un aprendizaje personalizado al asistir a clases individuales abiertas, en las que también pueden participar otros compañeros. Poggio defiende este modelo educacional en música para los jóvenes aprendices, ya que tocar un instrumento «es algo complejo que requiere una atención muy individual y personal». Durante la semana pasada ha trabajado con los niños los aspectos técnicos, pero al igual que Sestakova les ha intentado enseñar a interpretar las obras, sacando partido de sus recursos.
Ese trabajo individual se fundía posteriormente en las horas de ensayo para el concierto de clausura que celebraron el pasado sábado en la Escuela de Telecomunicaciones de Málaga bajo la supervisión de Ángel Luis Pérez, director de la Joven Orquesta Provincial de Málaga y del Curso de Formación Musical 'Eduardo Ocón'.
El músico considera que esta es una oportunidad única para que los alumnos de la Joven Orquesta completen su formación. «De aquí salen nutridos musicalmente. Tienen clases individuales, tiempo para el ocio, charlas, coloquios, clases de cámara, conciertos todas las noches, orquesta sinfónica... Esto se convierte realmente en un centro de alto rendimiento durante una semana», apunta Pérez.
Además de aprender nuevas técnicas y trabajar con profesores de alto nivel, sobre todo los niños han aprendido a convivir con sus compañeros y a combinar ocio con aprendizaje musical... y han hecho nuevos amigos. No en vano, además de los alumnos que no pertenecen a la Joven Orquesta, este año el curso ha estado abierto a la Orquesta Escuela, una especie de primer paso en el que empiezan a formarse los músicos de mañana. DS / FOTO: ANTONIO FUENTES / MOLLINA
Tags: Málaga, curso, perfeccionamiento, música, genio, talento, rendimiento
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