De los centros auditados, siete son de titularidad pública y tres privados concertados. Todos imparten educación infantil y primaria, y tres de ellos también educación secundaria. Disponen de una media de 37 aulas (la cifra más alta tras Vitoria de las 18 ciudades del informe), 520 alumnos matriculados (cien más que la media del estudio) y 21 alumnos por aula (en la media del estudio).
Nueve de los diez centros pamploneses estudiados cuentan con plan de seguridad, evacuación y/o emergencia, aunque sólo en siete de ellos está involucrado todo el personal. Además, todos afirman haber revisado este plan a lo largo de los dos últimos años (un 8% a nivel nacional admite no haberlo hecho) aunque uno de cada tres admite que no se ajusta a las características e instalaciones del centro. Asimismo, nueve de los diez aseguran que se realizan simulacros con una periodicidad anual (el 13% de los centros a nivel nacional admite no hacerlos), aunque tan solo seis realizan una reunión previa entre el personal del centro para planificarlos. No obstante, en todos se informa a los alumnos sobre las instrucciones que deben seguir y se convoca una reunión posterior en la que se evalúan los resultados del ejercicio.
La valoración también es positiva en cuanto a los dispositivos de seguridad en caso de emergencia. Hay extintores en todas las plantas de los centros, se observaron tomas de agua, detectores de humo y salidas de emergencia (en uso, practicables y libres de obstáculos, en todos los casos se abren hacia fuera y están convenientemente señalizadas) en nueve de los diez centros visitados. Asimismo, en siete de los diez centros escolares se observaron carteles o croquis sobre cómo actuar en caso de emergencia, circunstancia sólo apreciada en el 53% de los 208 centros que han formado parte del estudio de CONSUMER EROSKI. No obstante, a pesar de que todos los centros visitados en Pamplona cuentan con el preceptivo botiquín, tan sólo uno de ellos dispone de enfermería.
En cuanto a la seguridad exterior de los centros, los visitados en la capital navarra consiguen un "muy bien". Así, todos contaban con las porterías, canastas y restos de elementos de juego bien anclados, sólo se observaron elementos rotos en uno de los colegios y ocho de los diez mantenían el suelo de los patios en perfecto estado.
La seguridad interior de los colegios visitados en Pamplona obtiene una valoración de "muy bien", idéntica a la media del informe. No se observaron carencias de mantenimiento que entrañaran riesgo (columnas no acolchadas en zonas de ejercicio deportivo, espalderas en mal estado, equipamiento deportivo deteriorado) en ninguno de los diez centros (la media del estudio fue del 13%), aunque en cuatro se hallaron enchufes a baja altura sin protección. Sin embargo, no se vieron elementos peligrosos, en mal estado o rotos ni en las aulas ni en los aseos de ninguno de los 10 centros pamploneses auditados.
Tal y como obliga la normativa, los ocho que cuentan con cocina la ubican en la planta baja del edificio, aunque en tres de ellos se observó sólo una puerta de salida practicable (se exigen al menos dos). En uno de los diez centros (la media nacional del informe es del 29%) las puertas de algunas aulas se encontraban enfrentadas con puertas de otras aulas, lo que dificulta su evacuación en caso de emergencia. Además, en dos de cada tres colegios que cuentan con rejas en sus ventanas, éstas no se podían abrir desde dentro para poder salir en caso de emergencia.
La nota media de los 10 centros analizados en San Sebastián alcanza un "muy bien", cuando la media de las 18 ciudades es un aprobado. San Sebastián sobresale como una de las 6 ciudades visitadas con colegios más seguros. Consiguen un "excelente" en la seguridad de los espacios interiores (es la mejor ciudad en este apartado junto a Córdoba), un "muy bien" en cuanto a la seguridad en las zonas exteriores (en la media del estudio) y un "bien" personal del centro y sistemas contra incendios. Nueve de los diez centros obtuvieron valoraciones globales entre "excelente" y "muy bien", y el décimo recibió un "bien"; de forma que es una de las escasas ciudades en la que todos sus centros aprueban.
Todos los centros visitados en San Sebastián superan los cuatro apartados en los que se divide el informe, cuando la media nacional es de poco más del 50%. De los diez colegios evaluados, la mitad son de titularidad pública y la otra mitad concertados. Todos ellos imparten educación infantil y primaria, y cuatro de ellos también educación secundaria. Disponen de una media de 34 aulas (la media del informe son 26), 520 alumnos matriculados (cien más que la media del estudio) y 19 alumnos por aula (la media del estudio son 22).
Los centros donostiarras estudiados cuentan con plan de seguridad, evacuación y/o emergencia en el que está involucrado todo el personal en ocho de los diez centros. Además, nueve de los diez afirman haber revisado este plan a lo largo de 2007 (el restante admite no haberlo hecho en los últimos cinco años) y que éste se ajusta a las características e instalaciones del centro. Además, todos ellos aseguran que se realizan simulacros con una periodicidad anual (el 13% de los centros a nivel nacional admite no hacerlos) y con una reunión previa entre el personal del centro para planificarlos, informar a los alumnos sobre las instrucciones que deben seguir y convocar una reunión en la que se evalúan los resultados.
La valoración también es positiva en cuanto a los dispositivos de seguridad en caso de emergencia. Hay extintores en todas las plantas de los diez centros, se observaron tomas de agua y detectores de humo en todos los visitados. Además, en nueve de los diez centros cuentan con salidas de emergencia (en uso, practicables y libres de obstáculos, en el 78% de los casos se abren hacia fuera, aunque todas están convenientemente señalizadas). Además, en ocho de cada diez centros escolares se observaron carteles o croquis sobre cómo actuar en caso de emergencia, circunstancia sólo apreciada en el 53% de los 208 centros que han formado parte del estudio de CONSUMER EROSKI. No obstante, a pesar de que todos los centros donostiarras cuentan con el preceptivo botiquín, ninguno de ellos dispone de enfermería (el 12% a nivel nacional sí ).
En cuanto a la seguridad exterior de los centros, los visitados en la capital guipuzcoana lograron un "muy bien". Así, todos contaban con las porterías, canastas y restos de elementos de juego bien anclados, no se observaron elementos rotos en ninguno y siete de los diez mantenían el suelo de los patios en perfecto estado.
La seguridad interior de los colegios visitados en San Sebastián obtuvo una valoración de "excelente", por encima de la media del informe, que es "muy bien". No se observaron carencias de mantenimiento que entrañaban riesgo (columnas no acolchadas en zonas de ejercicio deportivo, espalderas en mal estado, equipamiento deportivo deteriorado) en ninguno de los diez centros (la media del estudio fue del 13%). Además, tampoco se vieron elementos peligrosos, en mal estado o rotos ni en las aulas, pasillos o aseos de ninguno de los 10 centros donostiarras.
Tal y como obliga la normativa, los seis que cuentan con cocina la tienen en la planta baja del edificio, aunque en dos se observó sólo una puerta de salida practicable (se exigen al menos dos). En uno de los diez centros (la media nacional del informe es del 29%) las puertas de algunas aulas se encontraban enfrentadas con puertas de otras aulas, lo que dificulta su evacuación en caso de emergencia. Por último, todos los colegios que contaban con rejas en sus ventanas (cinco de los diez visitados en San Sebastián), éstas se podían abrir desde dentro para poder salir en caso de emergencia.
La nota media de los 12 centros escolares analizados en Sevilla es de "regular", por debajo de la nota media de las 18 ciudades ("aceptable"). Sevilla se une a otras cinco capitales que también suspenden en la seguridad de los colegios: Alicante, Almería, Granada, Málaga y Valencia. Pese a quedar por debajo de la media del estudio en todos los apartados del estudio ("aceptable" en seguridad en espacios abiertos, "aceptable" en personal y seguridad del colegio y "regular" en sistemas contra incendios), la peor valoración frente a la media es la de la seguridad en los espacios cerrados, en el que los centros sevillanos estudiados suspenden con un "regular", cuando la media del informe es un "muy bien".
Este balance negativo se corrobora en las notas por centros: diez de los doce colegios estudiados suspendieron con valoraciones globales entre "regular" y "muy mal". Tan sólo uno consiguió un "muy bien" y otro un "aceptable". Además, sólo uno de los doce centros visitados superó los cuatro apartados del informe, cuando la media nacional es de algo más de la mitad. Por titularidad, los doce colegios de Sevilla analizados son de titularidad pública. Ninguno de los 90 centros privados y concertados de Sevilla con los que contactó CONSUMER EROSKI quiso colaborar en el estudio.
Los centros participantes, que imparten educación infantil y primaria, disponen de una media de 26 aulas (en la media del informe), 404 alumnos matriculados (casi en la media del estudio) y 23 alumnos por aula (en la media nacional).
Los doce centros sevillanos estudiados cuentan con plan de seguridad, evacuación y/o emergencia, aunque sólo en ocho está involucrado todo el personal. Además, dos de ellos afirman no haber revisado este plan a lo largo de los dos últimos años (un 8% a nivel nacional admite no haberlo hecho) e incluso otro de los colegios admite que estas medidas no se ajustan a las características e instalaciones del centro. Asimismo, uno de los centros asegura que no se realizan simulacros con una periodicidad anual (el 13% de los centros a nivel nacional admite no hacerlos), aunque apenas ocho de los once que sí lo hacen convocan una reunión previa entre el personal del centro para planificarlos e informan a los alumnos sobre las instrucciones que deben seguir.
La seguridad interior de los colegios analizados suspende con una valoración de "regular", bastante por debajo de la media del informe ("muy bien"). Así, en cinco de ellos se comprobaron deficiencias de mantenimiento que entrañaban riesgo (columnas no acolchadas en zonas de ejercicio deportivo, espalderas en mal estado, equipamiento deportivo deteriorado). También, se hallaron enchufes a baja altura sin protección en cinco de esos doce colegios sevillanos. Sin embargo, no se vieron elementos peligrosos, en mal estado o rotos en las aulas, pero sí en los aseos de la mitad de los centros educativos. únicamente, dos de esos doce colegios disponían de cocina y, tal y como obliga la normativa, éstas estaban situadas en la planta baja del edificio. Asimismo, estas estancias contaban con dos o más puertas de salida practicable. Sin embargo, en dos de los doce centros estudiados, las puertas de algunas aulas estaban enfrentadas con puertas de otras aulas, lo que dificulta su evacuación en caso de emergencia. Además, once colegios cuentan con rejas en sus ventanas, de las que sólo en tres se podían abrir desde dentro para poder salir en caso de emergencia.
En seguridad exterior de los centros, los visitados en la capital hispalense consiguen un "aceptable". Así, uno no contaba con las porterías, canastas y restos de elementos de juego bien anclados, en la mitad de ellos se apreciaron elementos rotos en el exterior y en la misma proporción el suelo del patio no estaba en perfectas condiciones.
Los centros escolares estudiados en Sevilla suspenden en dispositivos de seguridad en caso de emergencia. Hay extintores en todos los centros (y en todas las plantas del edificio) y se observaron tomas de agua en siete de los doce visitados (un 72% a nivel nacional). Sin embargo, únicamente en uno de cada cuatro centros se observaron salidas de emergencia (en uso, practicables, están libres de obstáculos, se abren hacia fuera y están convenientemente señalizadas). Sólo en cinco de estos centros escolares sevillanos se observaron carteles o croquis sobre cómo actuar en caso de emergencia, circunstancia apreciada en el 53% de los 208 centros que han formado parte del estudio de CONSUMER EROSKI. Además, a pesar de que todos los colegios contaban con el preceptivo botiquín, ninguno disponía de enfermería.
La nota media de los 12 centros escolares analizados en Valencia es de un "regular", por lo que la capital valenciana suspende en seguridad y se halla entre las peores ciudades del estudio junto con Sevilla, Málaga, Granada, Almería y Alicante. El punto más débil en Valencia es la seguridad contra incendios, apartado en el que suspende con un "regular", al igual, eso sí, que la media nacional. Recibe un "aceptable" en seguridad de los espacios cerrados (por debajo del "muy bien" del informe). Las mejores calificaciones recaen en formación del personal en caso de emergencia y en seguridad en los espacios abiertos, en ambos casos con un "bien". El balance negativo se corrobora en la evaluación por centros: ocho de los doce centros escolares suspenden con "regular" o "mal", uno aprueba con un "aceptable" y tres logran un "muy bien" o un "bien". Además, sólo dos centros educativos de los doce estudiados superan todos los apartados en los que se divide el informe, a diferencia de la media del estudio que es de algo más del 50%.
Por titularidad, ocho centros son públicos, tres privados y uno privado concertado. Todos imparten educación infantil, tres de cada cuatro cuentan con estudios para alumnos de primaria y un colegio dispone de educación secundaria. En estos centros hay una media de 18 aulas (ocho menos que la media), 280 alumnos matriculados (muy por debajo de los 420 de la media nacional) y 23 niños por clase (en la media).
Diez de los doce centros valencianos estudiados cuentan con planes de seguridad, evacuación y/o emergencia, y en todos ellos está involucrado toda la plantilla del colegio. Sólo nueve afirman haber revisado este plan a lo largo del último año (un 8% a nivel nacional admite no haberlo hecho) y que éste se ajusta a las características e instalaciones del centro. Diez de los doce afirman que se realizan simulacros con una periodicidad anual (el 13% de los centros a nivel nacional admite no hacerlos), y todos ellos convocan una reunión previa entre el personal del centro para planificarlos. Sólo nueve informan a los alumnos sobre las instrucciones que deben seguir.
En dispositivos de seguridad en caso de emergencia, tres de los doce colegios visitados ni siquiera tienen extintores en el edificio y en siete no han colocado tomas de agua. Pese a que diez de los doce centros escolares estudiados cuentan con salidas de emergencia, en dos de ellos hay obstáculos que estorbarían su uso, en tres no se abren hacia fuera y en una no están siquiera señalizadas. Tal y como pudo comprobarse, la información tampoco es el punto fuerte en los centros valencianos visitados, ya que en ocho de ellos no se observaron carteles o croquis sobre cómo actuar en caso de emergencia. Eso sí, todos los centros valencianos visitados disponían de botiquín y dos incluso de enfermería.
En seguridad exterior de los centros, los visitados en la capital valenciana consiguen un "bien", cuando la media nacional es de un "muy bien". Así, dos de los doce centros visitados no tenían las porterías, canastas y restos de elementos de juego bien anclados. Además, en dos colegios se observaron desperfectos en la zona de recreo y en otros cinco se vieron elementos rotos que suponían un peligro.
La seguridad interior de los colegios visitados en Valencia se conforma con una valoración de "aceptable", muy por debajo de la media del informe, que es de "muy bien". No se observaron carencias de mantenimiento que entrañasen riesgo (columnas no acolchadas en zonas de ejercicio deportivo, espalderas en mal estado, equipamiento deportivo deteriorado) en ninguno de los centros visitados (la media del estudio fue del 13%), aunque en la mitad sí se hallaron enchufes a baja altura y sin protección. Sin embargo, se vieron elementos peligrosos, en mal estado o rotos en las aulas y en los pasillos de cinco centros valencianos.
Tal y como obliga la normativa, seis de los diez que tienen cocina la sitúan en la planta baja del edificio, aunque en ocho de ellos se observó sólo una puerta de salida practicable, cuando se exigen al menos dos. En tres de los doce centros (igual que la media nacional del informe) las puertas de algunas aulas se encontraban enfrentadas con puertas de otras aulas, lo que dificulta su evacuación en caso de emergencia. Además, en siete de cada once colegios que cuentan con rejas en sus ventanas, éstas no se podían abrir desde dentro para poder salir en caso de emergencia.
La nota media de los 12 centros escolares analizados en Valladolid es de un "bien", con lo que supera la media de las 18 ciudades evaluadas ("aceptable"). Destacan en el apartado de la seguridad contra incendios porque, aunque obtienen un ajustado "aceptable", superan la media de "regular", y en seguridad en espacios abiertos (un "muy bien"). En seguridad en los recintos cerrados reciben un "bien", en este caso por debajo de la media ("muy bien").
La buena valoración se corrobora en la calificación por centros: siete de los doce estudiados consiguieron en las valoraciones globales entre un "muy bien" y un "bien", tres lograron un "aceptable" y dos suspendieron con un "regular". Además, ocho superan los cuatro apartados en los que se divide el informe, cuando la media nacional es de poco más de la mitad.
Por titularidad, nueve colegios son públicos y tres privados concertados. Todos ellos imparten educación infantil, once ofrecen también educación primaria y tres secundaria. Disponen de una media de 31 aulas (una de las cifras más altas en relación a la media del informe, tras Vitoria, Pamplona y San Sebastián), 461 alumnos matriculados (41 más que la media del estudio) y 20 alumnos por aula (en la media del análisis).
Todos los centros educativos de Valladolid analizados cuentan con plan de seguridad, evacuación y/o emergencia, aunque sólo en ocho de ellos está involucrado todo el personal. Además, sólo uno de los doce afirma no haber revisado este plan a lo largo de los dos últimos años (un 8% a nivel nacional admite no haberlo hecho) y que éste no se ajusta a las características e instalaciones en un colegio. Asimismo, sólo uno de los doce centros asegura que no lleva a cabo simulacros de emergencia con una periodicidad anual (el 13% de los centros a nivel nacional admite no hacerlos) y, de los once que sí lo hacen, dos no realizan una reunión previa entre el personal del centro para planificarlos ni informan a los alumnos sobre las instrucciones que deben seguir.
En dispositivos de seguridad en caso de emergencia, hay extintores (en todas las plantas del edificio) y tomas de agua en todos los centros escolares observados en Valladolid. Sin embargo, únicamente cinco de esos doce colegios cuentan con salidas de emergencia (en uso, practicables, libres de obstáculos, se abren fácilmente y están convenientemente señalizadas). Además, en uno de esos centros, esas salidas de emergencia no pueden abrirse hacia fuera. Asimismo, en ocho centros se observaron carteles o croquis sobre cómo actuar en caso de emergencia. No obstante, a pesar de que todos los centros visitados en Valladolid disponían del preceptivo botiquín, ninguno contaba con enfermería.
La seguridad exterior de los colegios analizados en Valladolid recibe un "muy bien". Las porterías, canastas y restos de elementos de juego de todos los centros visitados estaban bien anclados, no se observaron elementos rotos en ninguno, aunque tres de ellos no mantenían el suelo de los patios en perfecto estado.
La seguridad interior de estos centros educativos obtiene una calificación de "bien", por debajo de la media del informe ("muy bien"). En uno de los colegios estudiados se observaron deficiencias de mantenimiento que entrañaran riesgo (columnas no acolchadas en zonas de ejercicio deportivo, espalderas en mal estado, equipamiento deportivo deteriorado), aunque en cuatro se hallaron enchufes a baja altura sin protección. Sin embargo, no se vieron elementos peligrosos, en mal estado o rotos en las aulas de ninguno de los colegios, pero sí en los aseos de uno de ellos.
De los cuatro centros que disponen de cocina, tan sólo dos la sitúan en la planta baja del edificio, tal y como exige la normativa, y sólo una de ellas cuenta con dos o más salidas practicables. Por último, en uno de cada cuatro centros visitados en Valladolid las puertas de algunas aulas se encontraban enfrentadas con puertas de otras clases, lo que dificulta su evacuación en caso de emergencia. Además, siete de esos doce colegios disponen de rejas en sus ventanas y, de éstas, en cuatro de ellos no se podían abrir desde dentro para poder salir en caso de emergencia.
La nota media de los 10 centros escolares analizados en Vitoria es un "muy bien", cuando la media de las 18 ciudades es un aprobado. Vitoria-Gasteiz sobresale como una de las 6 ciudades con colegios más seguros. Consiguen un "muy bien" en tres apartados (seguridad exterior, personal del centro y seguridad contra incendios), y la valoración se queda en "bien" en seguridad de los recintos cerrados. Cinco centros consiguieron valoraciones globales entre "excelente" y "muy bien", y cuatro un "bien"; pero hubo uno que mereció un "aceptable".
Siete de los diez centros visitados superan los cuatro apartados en los que se divide el informe, cuando la media nacional de poco más del 50%. De los diez colegios evaluados, siete son de titularidad pública y tres concertados. Todos ellos imparten educación infantil y primaria y cuatro también imparten educación secundaria. Disponen de una media de 44 aulas (la cifra más alta de las 18 ciudades del informe), 606 alumnos matriculados (casi 200 más que la media del estudio) y 20 alumnos por aula (en la media del informe).
Los centros vitorianos estudiados cuentan con plan de seguridad, evacuación y/o emergencia en el que está involucrado todo el personal. Además, todos afirman haber revisado este plan a lo largo de 2007 (un 13% a nivel nacional admite no haberlo hecho) y que éste se ajusta a las características e instalaciones del centro. Además, todos ellos aseguran que se realizan simulacros con una periodicidad anual (el 13% de los centros a nivel nacional admite no hacerlos) y con una reunión previa entre el personal del centro para planificarlos, informar a los alumnos sobre las instrucciones que deben seguir y convocar una reunión en la que se evalúan los resultados.
La valoración también es muy positiva en cuanto a los dispositivos de seguridad en caso de emergencia. Hay extintores en todos los centros (y en todas las plantas del edificio), se observaron tomas de agua en ocho de los diez visitados (un 72% a nivel nacional) y al menos la mitad cuentan con sistemas de detección de incendios (el doble de la media del estudio). Además, en nueve de los diez centros cuentan con salidas de emergencia (en uso, practicables y libres de obstáculos, en todos los casos se abren hacia fuera y están convenientemente señalizadas). Además, en ocho de cada diez centros escolares se observaron carteles o croquis sobre cómo actuar en caso de emergencia, circunstancia sólo apreciada en el 53% de los 208 centros que han formado parte del estudio de CONSUMER EROSKI. No obstante, a pesar de que todos los centros vitorianos cuentan con el preceptivo botiquín, tan sólo tres de ellos (superior al 12% a nivel nacional) disponen de enfermería.
En cuanto a la seguridad exterior de los centros, los visitados en la capital alavesa consiguen un "muy bien". Así, todos contaban con las porterías, canastas y restos de elementos de juego bien anclados al suelo, no se observaron elementos rotos en ninguno y todos mantenían el suelo de los patios en perfecto estado.
La seguridad interior de los colegios visitados en Vitoria obtiene una valoración de "bien", por debajo de la media del informe, que es "muy bien". Se observaron carencias de mantenimiento que entrañaban riesgo (columnas no acolchadas en zonas de ejercicio deportivo, espalderas en mal estado, equipamiento deportivo deteriorado) en dos de los diez centros (la media del estudio fue algo menor, el 13%), mientras que en tres se hallaron enchufes a baja altura sin protección. Sin embargo, no se vieron elementos peligrosos, en mal estado o rotos ni en las aulas ni en los aseos de ninguno de los 10 centros vitorianos.
Tal y como obliga la normativa, los tres que la tienen sitúan la cocina en la planta baja del edificio, aunque en uno se observó sólo una puerta de salida practicable (se exige al menos dos). En tres de los diez centros (igual que la media nacional del informe) las puertas de algunas aulas se encontraban enfrentadas con puertas de otras aulas, lo que dificulta su evacuación en caso de emergencia. Además, en dos de cada tres colegios que cuentan con rejas en sus ventanas, éstas no se podían abrir desde dentro para poder salir en caso de emergencia.
La nota media de los 12 centros escolares analizados en Zaragoza es de un "bien", por encima de la calificación media del estudio ("aceptable"). Los colegios visitados en la capital aragonesa reciben un "muy bien" en seguridad en espacios abiertos y en recintos cerrados (en la media) y un "bien" en implicación del personal del plan de emergencias (también en la media del estudio). Idéntica valoración reciben en el apartado de los sistemas contra incendios (por encima de la media, un "regular").
La conclusión más importante para estos doce centros escolares visitados en Zaragoza es que ninguno de ellos ha suspendido la prueba. Dos centros han logrado calificaciones de "excelente", seis de "muy bien" y cuatro entre "bien" y "aceptable". De hecho, dos de cada tres centros consiguen superar los cuatro apartados en los que se divide el informe
De los doce colegios visitados, nueve son de titularidad pública y tres privados concertados. La totalidad de estos colegios imparten educación infantil y primaria y, además, uno de cada cuatro también educación secundaria. La media de aulas de los centros analizados en Zaragoza es de 24 (dato similar al resto del país), cuentan con 457 alumnos matriculados (la media del estudio son 420), 24 de ellos en cada clase (la media más alta de las 18 ciudades).
La valoración es muy positiva en los dispositivos de seguridad en caso de emergencia (incendio, inundación, evacuación, etc.). Hay extintores en todos los centros (y en todas las plantas del edificio), se observaron tomas de agua en diez de los doce visitados (un 72% a nivel nacional) y al menos la mitad cuentan con sistemas de detección de incendios (el doble de la media del estudio). Sin embargo, sólo en ocho de los doce centros visitados se hallaron salidas de emergencia (en uso, practicables y libres de obstáculos), aunque en todos los casos se abren hacia fuera y están convenientemente señalizadas. Sin embargo, en sólo en cuatro de los centros escolares se localizaron carteles o croquis sobre cómo actuar en caso de emergencia. No obstante, a pesar de que todos los centros zaragozanos contaban con el preceptivo botiquín, ninguno de ellos disponía de enfermería.
En seguridad exterior, los visitados en la capital aragonesa obtuvieron un "muy bien". Así, todos contaban con las porterías, canastas y restos de elementos de juego bien anclados, no se observaron elementos rotos en ninguno y todos mantenían el suelo de los patios en perfecto estado. No obstante, se apreciaron deficiencias en el vallado exterior que pudieran acarrear algún peligro en uno de los centros.
La seguridad interior de los colegios visitados en Zaragoza obtiene una valoración de "muy bien", en la media del informe. No obstante, se localizaron carencias de mantenimiento que entrañaban riesgo (columnas no acolchadas en zonas de ejercicio deportivo, espalderas en mal estado, equipamiento deportivo deteriorado) en uno de los doce centros (la media del estudio, un 13%), mientras que en otro se hallaron enchufes a baja altura sin protección. Sin embargo, no se vieron elementos peligrosos, en mal estado o rotos ni en las aulas ni en los aseos de ninguno de los 12 centros.
Tal y como obliga la normativa, los siete que disponen de cocina la ubican en la planta baja del edificio, aunque en dos se observó que sólo disponían de una puerta de salida practicable (se exigen al menos dos). En seis de los doce centros (la media del informe es del 29%) las puertas de algunas aulas se encontraban enfrentadas con puertas de otras aulas, lo que dificulta su evacuación en caso de emergencia. Además, en uno de los ocho colegios que cuentan con rejas en sus ventanas, éstas no se podían abrir desde dentro para poder salir en caso de emergencia.
Según afirman sus responsables, los 12 centros estudiados cuentan con plan de seguridad, evacuación y/o emergencia, en el que además está involucrado todo el personal. Todos ellos afirman haber revisado este plan a lo largo de los dos últimos años y que éste se ajusta a las características e instalaciones del centro. Aseguran que se realizan simulacros con una periodicidad anual (el 13% de los centros a nivel nacional admite no hacerlos), aunque sólo en diez de los doce organizan una reunión previa entre el personal del centro para planificarlos.
By: CONSUMER, marzo 2008Tags: prevención, seguridad, riesgos, accidentes, incendio, evacuación, emergencia
| Enviar
Buscador
Calendario
Articulos Anteriores
Categorias
Archivo