ENTREVISTA· José Ramón Rioz
· Profesor de Música
«La música posee un potencial
pedagógico que mejora la condición
humana»
Dirige siete corales de la región que abarcan
desde voces infantiles y mixtas a colectivos de jubilados
LOS DATOS
Nombre: José Ramón Rioz Ruiz.
Fecha de nacimiento: 3 de septiembre de 1954, en Gajano.
Profesión: Profesor de música.
Centro docente: Colegio María Sanz de Sautuola, de La
Albericia.
Corales: Dirige la Escolanía de Guriezo, Coro Infantil
'Alberi', Coral Tierra Verde, Coral Mateo Escagedo Salmón,
Coro Polifónico de la Unate, Coro Amigos del Mar y Coro
Ronda Trasmiera. |
SANTANDER 10.03.08 - 02:48 - MAXI DE LA PEÑA
José Ramón Rioz (Gajano, 1954) ama la
música y cree que ayuda a mejorar la condición
humana. Como profesor de Educación Primaria siempre ha
defendido su dimensión pedagógica. En el colegio
de Liendo, donde estuvo nueve años, hizo sonar a Beethoven
en el patio del recreo.
Además dirige a siete coros: Escolanía de
Guriezo, Coro Infantil 'Alberi', Coral Tierra Verde, Coral Mateo
Escagedo Salmón, Coro Polifónico de la Unate,
Coro Amigos del Mar y Coro Ronda Trasmiera.
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Dirigió otras
corales como la reconocida Schola Cantorum de Liendo, la Coral Santa
María de Castro Urdiales y el Ars Polifónica de
Friburgo (Alemania).
Ha estado presente en prestigiosas programaciones musicales como el
Palacio de Festivales, el FIS, la Fundación Marcelino
Botín, de ciudades españolas como Madrid y
Barcelona y de otros países como Francia, Alemania, Italia,
Austria y Portugal. Colaboró con la
compañía de teatro La Machina y ha sido
galardonado con el Pejín de Oro de Laredo y nombrado hijo
adoptivo de Liendo. Rioz cree en una sociedad utópica y esta
convicción la traslada a su labor musical al frente de los
siete coros «Cada uno tiene su voz y lo que se busca es una
conjunción de voces. En definitiva, una armonía
que representa convivencia y el respeto entre unos y otros».
-Lo curioso de todo es que usted es un músico autodidacta.
-Lo soy porque sólo estudié dos años
música en el Conservatorio Municipal Ataúlfo
Argenta y lo dejé porque no lo podía compaginar
con mi labor docente.
-¿Quién le abre los sentidos a este arte
abstracto y sensorial?
-Un gran maestro, el compositor cántabro Miguel
Ángel Samperio. Lo conocí cuando estudiaba
Magisterio. A él le debo todo. Le admiro en todos los
sentidos aunque ya no esté con nosotros. Ha sido un
extraordinario creador, obviado en Cantabria. Esta región es
muy pequeña, sólo caben cuatro y cogen prestigio
los que tienen poder de decisión. ¿Es muy triste,
verdad?
-Su periodo como profesor y director en el colegio público
de Liendo, un total de nueve años, le marcaron
definitivamente.
-Aquella fue una época maravillosa. Entré en el
curso 1978-1979, después de haber ejercido la docencia en
Mogro, todavía durante el régimen franquista y
que el alcalde de entonces me prohibió hacer reuniones con
los padres, y en el colegio Fernando de los Ríos de El
Astillero. Impartía las asignaturas de Plástica y
Ciencias Sociales, pero es en Liendo donde me doy cuenta de la
importancia de la música para formar personas con
sensibilidad. Compaginé al principio las clases con cursos
específicos de polifonía renacentista, con Jordi
Casas; dirección coral, con el Coro de RTVE; seminario de
técnica vocal con Montserrat Caballé y Alfredo
Kraus, y otro de música contemporánea con Luis de
Pablo.
-¿Es cuándo funda la Schola Cantorum de Liendo?
-Sí, ese fue el momento porque toda la dinámica
escolar giraba en torno a la música y la
educación plástica. La dimensión
pedagógica con los niños de la
educación artística es especialmente esencial
para formar ciudadanos y personas.Visitamos hasta tres veces el Museo
del Prado. De aquella generación de estudiantes salieron
varios profesores de música, estudiantes de viola,
violonchelo y canto, hasta ingenieros. Del coro salió Javier
González, que tocó la guitarra con
Joaquín Sabina. Fueron unos años geniales.
-¿Había algún método
especial?
-Bueno, hubo un tiempo en que cuando los alumnos estaban en el recreo
yo colocaba dos altavoces por las ventanas y ponía
música de Beethoven mientras ellos jugaban al
balón.
-¿Qué tipo de canto polifónico
hacían en la Schola?
-Polifonía clásica. Empezamos como una
escolanía infantil como el Coro de Niños de
Liendo, y luego entraron los adolescentes y se convirtió en
un coro de voces mixtas. Representamos a Cantabria en dos ocasiones en
los Encuentros de Polifonía Juvenil Española en
Salamanca y Cuenca.
-¿Usted siguió perfeccionando sus conocimientos
musicales?
-Sí, hice un curso de música dirigido por
Cristóbal Halffter.
-¿Qué instrumentos sabe tocar?
-Guitarra, piano y flauta.
-¿Y de oído?
-Eso es, en plan autodidacta.
-Abandona el colegio de Liendo en 1988 con el cargo de director.
¿Su siguientes destinos cuáles fueron?
-Me nombraron coordinador del equipo de minorías
étnicas del equipo de educación compensatoria,
que dependía de la Consejería de
Educación. Estuve cuatro años dentro en este
equipo cuyo trabajo estaba dedicado a los niños gitanos.
Todavía no había llegado el fenómeno
de la inmigración. En 1991 obtuve plaza en el colegio
María Sanz de Sautuola, de La Albericia.
-¿Usted sigue ejerciendo la docencia en el colegio de La
Albericia?
-Me siento muy identificado con La Albericia y además
quería trabajar con los niños gitanos para lograr
su integración social.
-En la actualidad compagina la dirección de siete corales.
Su pasión no conoce límites.
-Para mí es algo muy fuerte. Son los coralistas los que me
ayudan mantener viva mi pasión por la música.
-Además cada coro tiene una característica
diferente.
-Pues sí. La Escolanía de Guriezo está
formada por niños y jóvenes adolescentes. El Coro
Infantil 'Alberi' fue fundado en el mismo año, en 1990, que
la Coral Tierra Verde, que está integrada por los padres de
los niños del colegio de La Albericia. Tiene su sede en la
Avenida del Deporte y abarcamos todos los campos de la
música polifónica, desde la clásica a
la popular. Fundé la Coral Mateo Escagedo Salmón
de Cacicedo para niños y después para adultos,
que es la que mantengo. Hacemos un repertorio paralelo al de Tierra
Verde.
-Todavía le quedan tres corales.
-Estoy en ello. El Coro Polifónico de la Unate (Aulas de la
Tercera Edad) que está compuestos por jubilados y jubiladas.
El repertorio lo integran habaneras y música
cántabra. Esta agrupación tiene un
espíritu más recreativo que artístico.
Luego está el Coro Amigos del Mar, del Barrio Pesquero, que
ha cumplido el vigésimo aniversario de su
fundación. Fue creado por Basilio Gomarín en
1987, y en 1991 asumí la dirección. Tiene la
peculiaridad de que está compuesto sólo por
hombres. Las canciones marineras, como resulta evidente, es el
repertorio que abordamos. Por último, dirijo
también el Coro Ronda Trasmiera, de Pontejos. Hacemos
música cántabra y ha habido días que
hemos terminado de ensayar a la una de la noche. Cada coro cuenta con
su propio repertorio.
-Aún así, existe una fuerte querencia por la
música popular.
-Todos tenemos una deuda con la música popular, que es
más complicada de cantar de lo que parece. Me gusta que se
la trate con respeto y dignidad.
-Usted compone y admiraba mucho a Juanjo Mier.
-Juanjo Mier era una persona con una enorme sensibilidad, muy cabal.
Lástima que muriera tan joven. Como músico no
tengo palabras para elogiar lo que llegó a componer.
Él ha sido una fuente de inspiración para
mí. He compuesto 'El sullar del vientu', un homenaje a la
figura de Manuel Llano para orquesta, coro adulto y de voces
infantiles. Otra obra que es muy especial para mí es 'Cantos
a Saioa' en la que conecto con otras culturas: la africana y
centroamericana.
-Un compositor universal.
-Claudio Monteverdi. www.eldiariomontanes.es
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