Mapa de ruidos de Valladolid presentado al Consejo de la Agenda
Local 21
Las
alteraciones acústicas que se producen en el exterior de los colegios,
institutos y facultades afectados superan los límites recomendados por
la normativa europea
VÍCTOR M. VELA 17 ABR 2008 VALLADOLID
Cerca
de 22.000 vallisoletanos sufren a diario niveles de ruido superiores a
los límites de calidad acústica recomendados por una directiva europea
del año 2002 que ha tenido su posterior desarrollo en la normativa
española el pasado 2007. De acuerdo con estas cifras, el 7% de la
población de la capital padece la contaminación sonora superior a los
65 decibelios en horarios de mañana y tarde, y la cifra se duplica
hasta el 14% (43.339 vallisoletanos) que soportan por la noche unos
niveles por encima de los 55 decibelios recomendados para el horario
nocturno. Son datos recogidos en el mapa de ruidos encargado por el
Ayuntamiento y presentado este miércoles por la mañana al Consejo de la Agenda
Local 21, organismo compuesto por políticos, organizaciones sociales y
ecologistas.
La normativa de calidad acústica hace todavía más
estrictos estos niveles cuando se refiere a calles que requieren una
especial calidad acústica, como aquellas en las que se encuentran
colegios o centros asistenciales y hospitalarios, donde las autoridades
entienden que es necesaria un mayor control de la contaminación sonora.
En estas vías, el límite diurno se rebaja en cinco decibelios (hasta
los 60). Y estas frontera es rebasada en el entorno de 74 de los 140
centros educativos de la ciudad (colegios, institutos y facultades
universitarias). Esta quiebra también afecta por el día a tres
hospitales (el Benito Menni, el Sagrado Corazón de Jesús y el Río
Hortega). Y por la noche, a esta lista se unen el Campo Grande, el
Clínico, el Felipe II y el psiquiátrico Doctor Villacián.
Tráfico, fuente de ruido
El
tráfico es la principal fuente de ruido de la capital, según recoge el
informe. Las arterias con mayor presión de vehículos son aquellas que
generan un mayor ruido en las viviendas del entorno. Así, las calles
con mayores problemas acústicos son el Paseo de Zorrilla, la avenida de
Salamanca, la rondilla de Santa Teresa y el paseo de Arco de Ladrillo.
El mapa del ruido encargado por el Ayuntamiento establece un dibujo de
la contaminación sonora de acuerdo con el ruido que llega a las
fachadas (no al interior de la vivienda o del colegio y el hospital, ya
que en estos casos habría que hacer mediciones interiores que tuvieran
en cuenta los materiales y el aislamiento de cada uno de estos
inmuebles).
La herramienta que mide el ruido en la ciudad
trabaja con proyecciones y cálculos (a partir del tráfico, número de
vecinos, presión urbanística, pero sin atender, por ejemplo, a las
obras), luego comprobadas a través de mediciones. Para el documento de
Valladolid se hicieron más de quinientas en 41 zonas y barrios de la
capital. El que peor parado sale es Soto de Medinilla.
La
cercanía con la ronda y con fábricas como Michelin dispara el ruido en
esta zona de la ciudad, sobre todo por la noche, puesto que el 70% de
la población padece ruidos superiores a 55 decibelios. «No obstante, el
ruido debido a las industrias es poco relevante con respecto al
tráfico, que enmascara otras fuentes de contaminación acústica», según
explican los responsables de este estudio. Así, las zonas más afectadas
son aquellas con mayor presión circulatoria, como San Pablo y San
Nicolás, La Antigua-Santa Cruz, Caño Argales y Campo Grande. A
continuación se sitúan Hospital, Circular, el entorno de la Plaza Mayor
y Delicias Canterac (por el tráfico que aloja las rondas). Las zonas
más tranquilas son Puente Duero, Las Flores, La Overuela y El Pinar de
Antequera.
ZONAS AFECTADAS
Zona centro:
CEPA Muro, Escuela de Arte, Núñez de Arce, Rafaela M., García Quintana,
La Merced, Cardenal Mendoza, San Juan Bautista de La Salle y Santa
Teresa de Jesús.
La Victoria y Parquesol: Alcazarén, Gonzalo de Córdoba, Pedro Gómez Bosque y Francisco Pino.
Zona sur: Alonso Berruguete, Apost. del S. Corazón y Vicente Alexandre.
Delicias:
Allúe Morer, Centro Específico de Formación Profesional, Escuela de
Idiomas, Fray Luis de León, instituto Arca Real, instituto Delicias,
Ramón y Cajal, Inmaculada Concepción, Luis Vives, Miguel de Cervantes,
Nuestra Señora del Carmen, Pablo Picasso, Hijas de Jesús, San Agustín y
Virgen Niña.
Paseo de Zorrilla-La Rubia:
Centro Cultural Vallisoletano, Nuestra Señora de Lourdes, Patrocinio de
San José, Ponce de León, Francisco de Quevedo y Villegas A y B, La
Anunciata, Nuestra Señora de la Consolación e Instituto Condesa Eylo.
Pajarillos: Cristóbal Colón, Galileo, Leopoldo Cano y Narciso A. Cortés.
Huerta del Rey-Girón:
Escuela de Arquitectura, Politécnica, Vega del Prado, La Inmaculada
Maristas, María de Molina, Niño Jesús, Cristo Rey, Corazón Corazonistas.
La Antigua-Santa Cruz:
Escuela Prof. M. Inmaculada, Facultad de Derecho, Grial, Jesús y María,
San José, Santa María La Real de Huelgas, Compañía de María.
La Rondilla-Hospital:
Gonzalo de Berceo, Juan de Juni, Santa Teresa, José M. Gutiérrez del
Castillo, León Felipe, Amor de Dios, Empresariales, Medicina y
Enfermería, Macías Picavea, Instituto Zorrilla, Isabel la Católica.
Otros:
Ave María, Col. Internacional, Hijos de M. Inmaculada. Sagrada
Familia-Primaria, S. Fernando, Santa María Micaela. Juan XXIII, Gabriel
y Galán.
NC
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Contaminación acústica
El ruido altera el sueño de uno de cada cinco habitantes en las grandes ciudades
El
ruido ambiental causa insomnio o alteraciones del sueño a casi uno de
cada cinco habitantes de las grandes ciudades (al 18,75 por ciento) y
provoca estrés, ansiedad y falta de concentración o de comprensión a
más del 27 por ciento.
EFE 14-04-2008
Éstas son las
conclusiones de una encuesta realizada por el Colegio Oficial de
Ingenieros Técnicos de Telecomunicación a 800 vecinos diez ciudades con
más de 250.000 habitantes (Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla,
Zaragoza, Palma de Mallorca, Bilbao, Córdoba, Vigo y Gijón).
La
contaminación acústica causa dolor de cabeza al 17,50 por ciento de los
encuestados y más de uno de cada cuatro entrevistados manifestaron que
les hace estar más irritables y agresivos.
Menos participantes
en el estudio afirmaron padecer a causa del ruido problemas de memoria
(un 8,33 por ciento), tristeza y síntomas depresivos (5,83 por ciento),
falta de deseo sexual (2,5 por ciento) o ataques de pánico (1,67 por
ciento).
La directora del estudio, Ana Peñaranda, aseguró que
los altos niveles de ruido ambiental hacen que el cuerpo aumente la
producción de adrenalina y otras hormonas, lo que eleva el estrés y
debilita el sistema inmunitario, por lo que aumenta la probabilidad de
caer enfermo.
A casi la mitad de los encuestados les molesta
bastante o mucho la contaminación acústica y un 17 por ciento asegura
que ha visto afectada su actividad diaria por esta causa.
No
sólo las metrópolis más grandes son ruidosas, afirmó Peñaranda, quien
puso el ejemplo de Granada y Cáceres, donde residen muchos estudiantes
y la el ocio nocturno produce un gran impacto acústico.
Aunque,
según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) la fuente de
ruido más denunciada es precisamente el ocio nocturno, al ser el objeto
del 37 por ciento de las reclamaciones frente al 6 por ciento que
denuncian el tráfico viario, es éste último el principal causante del
ruido ambiental, afirmó el decano del Colegio de Ingenieros Técnicos de
Telecomunicación, Ferrán Amago.
El tráfico rodado es la fuente
más acusada por los encuestados como origen del ruido ambiental en su
vivienda, (más del 55 por ciento la menciona), seguida de la
circulación de motos, el ruido emitido por el vecindario en general, el
de camiones y vehículos pesados, el causado por alarmas, sirenas y
cláxones y el ocasionado por las obras urbanas.
No alcanza el
trece por ciento el número de encuestados que apuntan a los bares y
zonas de ocio como origen de la contaminación acústica en su casa, un
porcentaje sólo ligeramente superior al de quienes acusan a las
molestias originadas por vehículos de recogida de basura y residuos
urbanos, o por los peatones.
Las molestias ocasionadas por el
tráfico no se denuncian porque los ciudadanos se habitúan, se sienten
impotentes, y asocian el ruido a la vida diaria de la ciudad, así que
lo dejan pasar a pesar de que genera un gran malestar, señaló
Peñaranda, quien afirmó que ante la contaminación acústica producida
por la circulación, los vecinos deben denunciar y pedir mediciones.
El
Colegio de Ingenieros ha detectado un 'grave incumplimiento' del Código
Técnico de la Edificación a la hora de cuidar la calidad de las
edificaciones o de acompañar su construcción con medidas para reducir
el impacto acústico y señalan que existe un vacío legal sobre elementos
responsables de la contaminación acústica.
Quienes más acusan la
contaminación acústica son los mayores de 25 años y los menores de 65,
pero más de un 60 por ciento no harán nada para frenar la contaminación
acústica.
Terra Actualidad - EFE
Tags: estudio, ruido, contaminación, acústica, decibelios, Valladolid, centros