Pocoyó arrasa en todo el mundo con permiso del joven mago Harry Potter, que pone fin a la saga fantástica
Pocoyó, Gerónimo y Tea Stilton o Kika Superbruja comparten juegos
imaginarios con los jóvenes lectores que inician su viaje literario de
descubrimiento y aprendizaje a través de las páginas de un libro.
Cristina Castillón 22 ABR 2008 (ADN)
Según el Barómetro de hábitos de lectura y compra de libros en 2007 de la Federación de Gremios de Editores, el 73,2 por cientos de los hogares con niños menores de seis años dedica una media de 3 horas semanales a la lectura. Algo de mérito tendrán las historias de Teo, ya treintañero, o de Carla, libros a partir del primer año de vida editados por Timun Mas.
Otra buena noticia, adelantaba el barómentro, es que el 84,5 por ciento de los niños entre 10 y 13 años se declaran lectores. Eso sí, necesitan altas dosis de aventura, si puede ser mítica o fantástica mejor, y mucha, mucha imaginación.
El pasado febrero vimos terminar la saga juvenil de mayor éxito: J. K. Rowling ponía punto y final a las vicisitudes de Harry Potter.
Sin embargo hay vida más allá del joven mago: arrasan todos y cada uno de los libros (y películas) de J.R.R. Tolkien, autor de El señor de los anillos, publicados por Minotauro; Las Crónicas de Narnia, (Destino Infantil y Juvenil), de C. S. Lewis; o la trilogía de Philip Pullman, La brújula dorada (Ediciones B).
Aunque no hay que olvidar a nuestra best-seller nacional, Laura Gallego. Alfaguara, en castellano y Bromera, en catalán, presentan La emperatriz de los etéreos. O la versión literaria de El internado, editado por Planeta Junior.
Sin dejar de lado que no sólo de sofisticados universos fantásticos viven los adolescentes, Zeta Bolsillo recupera la mítica colección de Historias Selección: de Sandokán a La Isla del Tesoro, de Viaje al centro de la Tierra a Ben-Hur.
Tras el paso indispensable por las lecturas míticas, vale la pena adentrarse en propuestas más adultas: la reflexiva El niño del pijama a rayas (Salamandra) o la divertida Insólita ilusión, insólita certeza (Mondadori). Además, encontramos en el universo del cómic, varios indispensables del año: Fun Home (Mondadori), de Alison Bechdel y La muerte de Superman, de Planeta DeAgostini.
MINILECTURAS
'Pocoyó hace fotografías', de Zinkia (Timun Mas)
Los minilectores, de uno a tres años, sienten devoción por este entrañable y juguetón pequeño. De producción española.
'Tea Stilton 1. El código del dragón' (Destino Infantil y Juvenil)
A Gerónimo Stilton le ha salido unos duros competidores en la ciudad de Ratford: el Club de Tea, la hermana del detective. A partir de los 8 años.
'El niño que se cayó en un agujero', de Jordi Sierra i Fabra, ilustrado por Riki Blanco (Libros del Zorro Rojo)
Marc ha caído en un agujero y nadie quiere ayudarle a salir. ¿Cómo superar tal adversidad?
'Kika Superbruja' / 'Tina Superbruixa, de Knister (Bruño / Brúixola)
Más de 300.000 ejemplares vendidos y 16 ediciones, las mágicas aventuras de esta divertida detective arrasan.
JÓVENES FANS
'El vuelo del dragón', de Anne Mccaffrey (Roca Editorial)
En el planeta Pern, Lessa es la única superviviente de una saga de gobernantes. La novela asegura batallas colosales e incluso viajes en el tiempo...
'Harry Potter y las Reliquias de la Muerte' / 'Harry Potter i les relíquies de la Mort', de J. K. Rowling (Salamandra / Empúries)
Último libro de la saga mágica.
'Eclipse', de Stephenie Meyer (Alfaguara)
Esta historia de amor adolescente entre vampiros góticos se postula como candidata a sustituir la obra mágica de J. K. Rowling.
'Grandes obras ilustradas de...' Emilio Salgari (Ediciones B)
Regresa la mítica colección Joyas Literarias Juveniles. Para abrir boca, seis aventuras a todo color con 1.800 ilustraciones.
'Alicia en el país de las maravillas', de Lewis Carroll (Alianza)
Uno de los clásicos más originales, surrealistas y fascinantes de la literatura inglesa. Una fábula ejemplar.
'El gran libro de Mortadelo y Filemón (50 aniversario)', de Francisco Ibáñez (Ediciones B)
Un clásico del cómic español, a revisión. Nuevas aventuras de los detectives de la TIA.
'Voces robadas', de Zlata Filipovic y Melanie Challenger (Ariel)
Los diarios personales de jóvenes que vivieron desde la Primera Guerra Mundial hasta las guerras en la ex Yugoslavia.
By: ADN.es
www.pocoyo.com/
El Barómetro de hábitos de lectura y compra de libros es realizado trimestralmente desde el año 2001 para analizar el comportamiento de los ciudadanos españoles
mayores de catorce años en materia de lectura y otros hábitos culturales. Los resultados
anuales se obtienen a partir de una muestra de 16.000 individuos:
-8.000 entrevistas aleatorias, 2.000 al trimestre, a la población en general mayor de 10
años , de ellas, 7.600 a mayores de 14 años y 400 a niños y niñas de entre 10 y 13 años
-12.233 entrevistas a lectores, 3.060 al trimestre, entrevistas a población lectora. 8.000
entrevistas específicamente dirigidas al universo de lectores (entrevistados que afirman
leer, al menos, una vez al mes), otras 4.233 entrevistas a lectores obtenidas finalmente
de la muestra aleatoria (3.913 entre los mayores de 14 años y 320 entre los de 10 a 13
años).
En España, la industria editorial mueve anualmente cerca de 4.000 millones de euros, un
0,7% del PIB, y da empleo, directo e indirecto, a más de 30.000 personas. Las 776
empresas editoriales agrupadas en la FGEE representan cerca del 95% del sector y a lo
largo de 2006 editaron más de 338 millones de libros y una cifra próxima a los 70.000
títulos con una tirada media por ejemplar de más de 4.900. FGE
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REPORTAJE· Los niños y las artes
Persiste gran vacío de análisis sobre esas
publicaciones: experto
ACÁ y ALLÁ Ganar autonomía, reto para ediciones infantiles
· Subrayan especialistas rezago de México frente a otros
países
· Positivo, acercar a los pequeños a realidades de la
cotidianidad
Fabiola Palapa Quijas 26 ABR 2008 MÉXICO (JORNADA,
UNAM)
El gran desafío que enfrenta el sector editorial destinado a
niños y jóvenes en México es ganar
espacios de
autonomía frente a los canales de venta y la
prescripción
escolar, para no depender de programas educativos que están
amenazados en su continuidad.
Especialistas en el tema consultados por La Jornada, consideran que la
literatura infantil y juvenil ha cambiado su discurso
didáctico
de moralización que impedía la
formación de
lectores y el placer por el texto literario. Sin embargo, existe un
gran vacío de ánalisis y reflexión
sobre esas
publicaciones.
De acuerdo con el editor Daniel Goldin, la creación de un
mercado que dote de autonomía a la producción
editorial
infantil y juvenil ayudaría a no depender de la buena
voluntad
de los funcionarios, aunque admite que el impulso del programa
Bibliotecas de Aula de la Secretaría de Educación
Pública (SEP) fue bueno. Alertó: existen grandes
titubeos
que afectan el fomento a la lectura y la formación de un
catálogo editorial mexicano que genere un mercado.
La literatura infantil ha padecido un menosprecio aquí,
porque
comparado con España, Argentina o Francia, donde existen
revistas y suplementos dedicados al análisis de los libros
para
niños, “en México estamos en
pañales”.
Todo se deja a la escuela
Daniel Goldin asegura que “no hay una sola revista
especializada,
no hay críticos, no hay muchos espacios en los
periódicos. Existe un desdén y se deja todo lo
relacionado con libros de niños a la escuela.
“No hay una circulación dentro del mercado normal,
de
ahí la importancia de desvincularnos un poco de la
escolarización y tratar de ganar
autonomía.”
Desde hace más de 25 años se dio un auge en la
literatura
destinada a los pequeños lectores, pero el discurso
didáctico prevalecía en la oferta editorial.
En la actualidad, las editoriales han dejado atrás los
libros
que enseñaban valores, al publicar textos narrativos, de
ciencia
y lúdicos.
Respecto de este tema, Miriam Martínez, subgerente de obras
para
niños y jóvenes del Fondo de Cultura
Económica
(FCE), explica que ocurre una efervescencia donde una oferta editorial
no tiene un propósito meramente didáctico para
los
niños.
“En el FCE –explica Martínez–
tratamos de
alejarnos de lo didáctico, buscamos estar más
cerca de la
literatura y el arte. Sabemos que hay libros de texto que siguen esa
línea, pero nosotros no tenemos ningún libro que
se
enfoque a enseñar.
“Por el contrario, queremos que los niños
disfruten de los
libros su estética y narrativa para que descubran el placer
de
leer.
“Lo didáctico a veces va implícito en
un libro, hay
cuentos que enseñan valores. Las obras literarias del Fondo
no
pretenden enseñar algo, sólo es una manera de
formar
lectores críticos y autónomos que disfruten la
lectura y
busquen información.”
El FCE –que edita al año alrededor de 35 novedades
editoriales para niños– desde hace 12
años ha
lanzado ininterrumpidamente el concurso de Álbum Ilustrado a
la
Orilla del Viento, para fomentar la creación literaria y
plástica dirigida a niños y jóvenes.
Añade que el género del álbum
ilustrado, que
empezó en Inglaterra y Estados Unidos en el siglo XVIII, se
desarrolló en México recientemente, pues por lo
general
esas obras se importan de España.
En opinión de la editora, la clave del boom que ha tenido la
literatura infantil y juvenil fue el programa de bibliotecas de aula,
que impulsó a muchas editoriales a publicar libros para
niños porque las que estaban disponibles en el mercado eran
muy
escasas.
Miriam Martínez plantea que “hay mucho por
desarrollar en
libros destinados a niños en México,
especialmente de
narrativa, y que sean muy gráficos abre una ventana para que
crezca el sector editorial. En el álbum la historia se
cuenta
con imágenes, con palabras y no sólo con texto,
aquí el ilustrador tiene voz propia”.
Sector con mucho dinamismo
Manuel Lezcano de Orleans Macherey, director general de Ediciones SM,
considera que la literatura infantil y juvenil es el área
que
más dinamismo tiene dentro del sector editorial, no
sólo
en México, sino en el mundo, aunque reconoce que el
país
está rezagado en relación con la tendencia
internacional.
“El rezago –explica Lezcano de Orleans–
es en materia
económica, porque los productos para neolectores, de hasta
seis
años, son libros cada vez más complejos, una
especie de
libro juguete. En México las tendencias de lectura no son
altas
y no se tiene la cultura de acercarse a este tipo de
producto.”
Las publicaciones de Ediciones SM han estado siempre a la vanguardia de
la literatura infantil y juvenil y desde su creación en 1976
se
han enfocado en apoyar y fomentar la educación,
así como
contribuir a la cultura y la promoción de proyectos
educativos.
Su catálogo está integrado por colecciones como
Barco de
Vapor para pequeños lectores y El Gran Angular para los
adolescentes. A su vez, los volúmenes de la primera se
dividen
de acuerdo con la edad de los lectores. También cuenta con
una
serie de divulgación para que los niños puedan
jugar,
reflexionar y aprender.
El director de SM sostiene que las temáticas que se abordan
en
la literatura infantil y juvenil tienen cada vez más
cercanía a las realidades que viven los niños en
un mundo
globalizado y con mayor tecnología.
“En la obra infantil –explica Manuel
Lezcano– es
importante usar un lenguaje adecuado a la edad de los lectores. Esto no
es una tendencia, es una obligación. Si se trata de un
primer
lector, el texto tiene frases cortas y sencillas para que la
comprensión sea fácil, con los lectores de nueve
o 12
años se utilizan ya otras palabras.”
Instrumento de
recreación
Por su parte Laura Delgado, directora de Ediciones El Naranjo,
manifiesta que las grandes obras de literatura clásica para
niños son convenientes, pero también la nueva
literatura
infantil porque acerca a los pequeños a realidades muy
concretas
de la vida cotidiana.
“Creo que la literatura permea más cuando acerca
al
niño a realidades que tiene y no se expresan como el tema
del
amor, la muerte, la soledad, las aventuras; situaciones cotidianas como
qué hacemos cuando llega un vecino nuevo.”
Los programas de fomento a la lectura y bibliotecas de aula que
promovió la SEP, “alientan la posibilidad de que
los
escritores mexicanos ganen espacio en las publicaciones tanto de
editoriales mexicanas como extranjeras”.
Revela que el libro ilustrado no rompe con los esquemas de la
expresión del arte ni con la palabra, pero deplora que los
editores tienen que competir contra los programas de
televisión,
Internet y videojuegos que saturan de información a las
niños.
“Necesitamos –explica Delgado– otros
referentes
literarios que no sean los que tienen comúnmente. La
literatura
infantil actualmente es más reflexiva y más
onírica, en el sentido de presentarle al niño
planteamientos de cosas que le suceden y no se planteaban visualmente
como por ejemplo los miedos.”
Al reflexionar sobre el desarrollo de la literatura infantil y juvenil,
la directora de Ediciones El Naranjo puntualiza que los editores deben
ser cada vez más creativos para acercar a los
niños a la
literatura al proponerles cosas que reúnan
estímulo
creativo y gran calidad.
Al respecto, agrega: “El libro es un instrumento de
recreación que es vital en la formación de los
niños”.
Los relatos de princesas que encuentran al príncipe ideal y
ven
en el matrimonio la felicidad, los cuentos donde los héroes
vencen todos los obstáculos, al igual que las
fábulas
didácticas, lentamente se han quedado en el pasado porque
los
nuevos escritores presentan una visión más
crítica
del mundo en el que viven los lectores; situaciones que inclusive los
padres de familia desconocen y no pueden hablar con sus hijos.
Recuperación
de la memoria
Laura Guerrero Guadarrama, autora del ensayo La narrativa infantil y
juvenil en las modalidades neosubversivas de la posmodernidad, percibe
en las publicaciones para niños las corrientes de la memoria
con
fijación en la oralidad; la fusión de realidad y
fantasía; el neorrealismo, el antiautoritarimo y el
neorromanticismo que incluye las producciones con humor.
Esas nuevas corrientes tuvieron gran impulso en la década de
los
90, ya que el gran bagaje de la producción es material que
revalora la oralidad y trabaja para mantener renovados los cuentos y
leyendas. Son textos de recuperación de la memoria.
El antedecente de estas publicaciones, de acuerdo con Guadarrama, son
los libros que editó el Consejo Nacional de Fomento
Educativo
(Conafe) en los años 80.
“El Conafe fue pionero dentro de la literatura infantil al
recopilar historias de las microcomunidades para publicar un libro. Sin
duda, esa institución es un punto de partida de esta
corriente
que tiene gran auge a escala internacional, no sólo en
México, donde las editoriales tienen un área
dedicada a
los cuentos tradicionales.”
Formar lectores
críticos
La corriente del antiautoritarismo implica la ruptura con la figura del
adulto y es muy vigorosa porque está acompañada
de humor,
es una parodia del discurso del adulto y tiene gran
aceptación
entre los niños.
El neorrealismo aborda temas no solamente románticos,
también relata cómo es el abandono familiar, la
violencia
sexual, la muerte, la guerra y la discriminación.
El neorromanticismo en la literatura infantil propone textos
informativos que pretenden educar sobre valores a los niños.
Laura Guerrero indica que el siguiente paso consiste en que los
niños sean más críticos, porque los
adultos somos
lectores sin habilidades críticas.
“Nos llegan los mensajes de medios y no somos
críticos, lo
ideal es formar a los niños en la literatura que es lo
más sano y gozoso para que vean a la lectura como una
herramienta.” JORNADA
Tags: lectura, libro, literatura, infantil, barómetro, comic, fantasía