Barcelona está de moda, y lo demuestran los más de siete millones de turistas que llegaron a la ciudad en 2007. Entre los países de procedencia del turismo, destacan los provenientes del resto de España, en primer lugar, Reino Unido, segundo, e Italia en tercer lugar. Y es entre los escolares de este último país donde Barcelona encabeza los destinos más deseados para los viajes de fin de curso y similares.Más de 250.000 estudiantes italianos viajaron a la capital catalana en 2007, y la tendencia se ha consolidado en 2008, algo que se hace visible en estos días, donde un paseo por el centro de Barcelona le hace dudar a uno de en qué país se encuentra, si en el nuestro o en la vecina Italia.
Italia es una de las destinaciones preferidas por los escolares españoles para viajar, y parece que en una especie de compensación, los italianos nos corresponden y vienen en igual medida. Un estudio realizado por el Centro de Estudio Tci de Milán confirma la importancia de Barcelona y España como destinaciones turísticas entre los escolares: España está en el primer lugar con un 24,2 por ciento y Barcelona es la ciudad más visitada con un 19,2 por ciento, por delante de Praga, París y Berlín.
Lejos de los padres
La Generalitat es consciente de la importancia de este segmento turístico, y a pesar de que no existen estudios específicos sobre el volumen del turismo escolar en Barcelona ni en Cataluña, tienen en cuenta este tipo de visitantes. «Hace años que enviamos los calendarios escolares a los empresarios del sector para que sepan cuándo son las épocas en las que vienen las escuelas. Es un tipo de turismo que tenemos en cuenta a la hora de promocionar Cataluña», explican desde la secretaría general de Turismo de la Generalitat.
El informe realizado por el Centro de Estudios Tci, que ha entrevistado para ello a 360 institutos de secundaria italianos, explica que el turismo escolar es una actividad complementaria a la escuela y «no una simple ocasión de evasión». En cambio, Federica, estudiante florentina de periodismo, define estos viajes como una perfecta ocasión para la diversión y la evasión de los estudios: «Nos lo pasamos genial en Barcelona. Nos gustaron mucho los monumentos de la ciudad, pero lo que siempre recordaremos son las fiestas en las habitaciones, el ambiente de las discotecas y pasar unos días con tus amigos antes de ir a la universidad y tener que despedirte de muchos de ellos. En realidad, los viajes escolares son para divertirnos lejos de nuestros padres».
Pier Paolo, camarero de Spoleto (Umbría), que también viajó a Barcelona con su instituto, está de acuerdo con Federica: «Cuando me enteré de que viajábamos a Barcelona de viaje de fin de curso, me encantó la idea. Salir de casa por primera vez sin los padres y a Barcelona, es una experiencia que nunca olvidaré. Además, nuestras anécdotas sobre el viaje protagonizaron todo el verano posterior. Aún ahora, cuando recuerdo las locuras de esos cuatro días en la ciudad, no puedo evitar sonreír».
En este sentido, son los profesores los que más sufren al intentar controlar a los alumnos con ansias de diversión sin límite. «Muchos de mis chavales tiene como objetivo no dormir durante la noche, con el resultado que de día van como zombis y no siguen las explicaciones. En ocasiones he tenido que llevar al hospital a alumnos que habían mezclado alcohol con sustancias estupefacientes, e incluso una vez, unos chavales incendiaron el hotel en el que estábamos por dejarse encendida una colilla», explica un profesor de instituto romano.
La «bella Barcellona»
A la hora de escoger las destinaciones, el estudio del Tci revela que en la mayoría de las ocasiones (85,6%) suelen ser los profesores quienes deciden por uno u otro lugar: «Nuestros profesores escogieron Barcelona por su arte y su cultura, sobre todo Gaudí, pero también tuvieron en cuenta que nosotros deseábamos ir», explica Pier Paolo.
Barcelona no deja indiferente tampoco a los alumnos, que a pesar de considerar los viajes escolares como viajes de ocio y diversión, destacan la belleza de la ciudad: «Había oído hablar de Barcelona por ser liberal en cuanto a los matrimonios entre personas del mismo sexo y por estar más avanzada en inseminación artifical, pero cuando la visité me di cuenta de porqué tiene tantos turistas: es preciosa. Me encantararon la Sagrada Familia y La Pedrera», explica Luca, estudiante toscano de Comunicación.