6-7 junio, Zaragoza I Congreso Mundial de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos
Barreras frente al derecho a la educación
Padres de todo el mundo alertan sobre el riesgo de que los gobiernos utilicen la educación para perpetuarse en el poder
· Venezuela constituye un ejemplo de «ahogo» de la libertad de enseñanza
· Asistieron al encuentro padres de 22 países europeos; 10 países sudamericanos, así como de representantes de algunos países africanos y asiáticos, además de Australia, Canadá y Norteamérica.
MILAGROS ASENJO 10 JUN 2008 MADRID / ZARAGOZA (ABC)
«Ninguna instancia distinta a los padres tiene legitimidad para usurpar su derecho a educar ni para imponer un adoctrinamiento moral e ideológico». Esta es una de las conclusiones del primer Congreso Mundial de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos, que se han plasmado en «La Declaración de Zaragoza 2008 por la Educación»*, suscrita por representantes de familias de todo el mundo.
Las experiencias narradas por los padres en el transcurso de los debates reflejan que el ejercicio de su derecho a educar a sus hijos «de acuerdo con sus principios y convicciones morales, filosóficas y religiosas o pedagógicas» encuentra todavía serias dificultades y que el «pluralismo educativo» es aún una quimera. Sin embargo y aunque se evitaron referencias exhaustivas, las barreras son distintas según se trate de países desarrollados o en vías de desarrollo y, lógicamente, de la ideología que sustente al poder en cada caso. Y en algunos, superan los límites de lo imaginable.
Los cinco continentes
Al encuentro, promovido por la Confederación Católica de Padres de Alumnos (Concapa), la Unión Iberoamericana de Padres de Alumnos (Uniapa) y la Asociación Europea de Padres (EPA), asistieron también representantes de las Confederaciones de Padres Africanos, de Asia y de Australia.
Las sesiones se desarrollaron en torno a cuatro grandes temas: libertad y pluralismo, implicación y compromiso de los padres, asociacionismo y calidad de enseñanza-excelencia educativa. El Congreso pretendía «consensuar un marco compartido de principios y valores que ayuden a construir un mundo mejor» y diseñar modelos interculturales que refuercen el papel de los individuos y de las familias a través de la sociedad civil, «frente a los gobiernos que, a menudo, los ignoran o minimizan su importancia».
Entre las situaciones más comprometidas para los padres ante el derecho a educar destaca la que se vive en Venezuela, tal como relató la representante de ese país. Eleida Romero, madre de cuatro hijos y empleada en una petrolera, preside la Confederación Nacional de Federaciones de Sociedades de Padres y Representantes de la Educación Católica de Venezuela. Es una mujer curtida en mil batallas, que defiende con vehemencia aquello en lo que cree, aunque pueda poner en peligro su puesto de trabajo y perturbar su vida personal y familiar.
Eleida lanza durísimas acusaciones contra el líder bolivariano del que asegura que «utiliza la educación para perpetuarse en el poder». Con este objetivo, «ha emprendido una transformación sistemática del sistema educativo en beneficio de la revolución bolivariana que viola la Constitución y las leyes venezolanas», asegura. Para la presidenta de la Confederación de padres venezolana, esto constituye un «auténtico secuestro de la educación».
Aleida Romera advierte asimismo de que el gobierno chavista ejerce «la coacción a través del dinero y, sirviéndose de las necesidades de las familias, compra voluntades y hasta acorta la duración de los estudios que conducen a títulos como el de Medicina».
Finalmente, denuncia el afán de control de Chávez que contrata «comisarios políticos» en los barrios para que vigilen si en las escuelas se llevan a cabo sus propuestas. Además, le reprocha la «asfixia» a la enseñanza privada para que muera por inanición y el sometimiento de toda la población a sus deseos, al establecer que todos los ciudadanos deben realizar trabajos gratuitos para el Gobierno durante un tiempo no fijado con exactitud. «Ante esa situación -pretexta Romero-, nos negamos a que utilicen la educación para hacer a nuestros hijos a su imagen y semejanza, convertirlos en los nuevos republicanos que se parezcan al Gobierno, porque es el nuevo totalitarismo que se extiende a otros países iberoamericanos».
El continente africano tampoco goza de libertad de enseñanza, aunque su situación es muy diferente. Su principal problema radica en los bajos niveles de escolarización, sobre todo entre las niñas, y los deficientes niveles de calidad, algo que comparten muchos países asiáticos. Emeka Enemuoh, profesor en un colegio de Nigeria, llamó la atención sobre la intolerancia de los musulmanes radicales como uno de los elementos perturbadores de la libertad de enseñanza.
Por su parte, José Bustillo, de Puerto Rico, centro su intervernción en los valores, tema esencial del Congreso, y lamentó la inversión de los mismos en su país por la influencia de las sociedades consumistas. Señaló que debido a la necesidad de soportar un alto nivel de vida y trabajar muchas horas para mantenerlo, los padres dejan a sus hijos en la escuela desde las siete de la mañana a las siete de la tarde, «con el consiguiente perjuicio para los niños».
Llamada a la solidaridad
Tras los debates y discusiones, los congresistas suscribieron el manifiesto que, enmarcado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, concentra en doce puntos los principios que deben guiar una educación que conduzca a la consecución de «la felicidad, la justicia, el bien, la verdad y la tolerancia». Esos principios conductores son «valores compartidos como la paz, la solidaridad, la responsabilidad social, el esfuerzo, el compromiso, el diálogo y la trascendencia».
Para lograr los objetivos marcados, «es necesaria una activa y continuada colaboración e implicación de las familais en el proceso educativo de los hijos así como el respeto y apoyo al profesorado para que la escuela pueda potenciar el esfuerzo individualizado del alumno para lograr la excelencia educativa».
El documento hace un llamamiento al «deber moral de la solidaridad» para que los hijos de los más desfavorecidos puedan tener acceso inmediato a la educación primaria. ABC
DECLARACIÓN DE ZARAGOZA 2008 POR LA EDUCACIÓN
I CONGRESO MUNDIAL DE ASOCIACIONES DE PADRES Y MADRES DE ALUMNOS
Reunidos en Zaragoza (España) el 7 de junio de 2008 queremos transmitir a la comunidad educativa de nuestros respectivos países, a los responsables políticos y a toda la sociedad internacional nuestro compromiso por conseguir la efectividad y el cumplimiento de los derechos y objetivos contenidos en la siguiente declaración:
1.- Los padres tienen derecho prioritario y preferente a educar a sus hijos de acuerdo con sus principios y convicciones morales, filosóficas, religiosas o pedagógicas y, por tanto, a escoger el tipo de educación y de centro que desean para sus hijos. Ninguna otra instancia tiene legitimidad para usurpar este derecho ni para imponer un adoctrinamiento moral o ideológico.
2.- Todas las personas tienen derecho a recibir una educación de calidad en libertad que les permita mediante su propio esfuerzo alcanzar su autonomía personal y su realización integral para el acceso a un trabajo digno que debe repercutir en beneficio propio, de la familia y la sociedad.
3.- Todas las familias tienen un deber moral de solidaridad para que los hijos de las más desfavorecidas puedan tener acceso inmediato a la educación universal primaria. A tal efecto consideramos que deben asumir el compromiso de cooperar individualmente o mediante sus asociaciones y exigir a sus respectivos gobiernos la necesaria colaboración internacional para alcanzar lo antes posible este derecho universal que permita erradicar la pobreza y el trabajo infantil.
4.- La educación debe buscar la felicidad, la justicia, el bien, la verdad y la tolerancia y construirse sobre la base de valores compartidos como la paz, la solidaridad, la responsabilidad social, el esfuerzo, el compromiso, el diálogo y la trascendencia. Ningún ciudadano rectamente formado puede permanecer ajeno o indiferente frente a la pobreza o la ignorancia padecida por otros con quienes tiene un deber de solidaridad universal.
5.- El pluralismo educativo es un valor fundamental inherente a la educación y supone la diversidad de opciones que caben en una sociedad libre y democrática donde todos los individuos pueden ser distintos en ideología, raza, sexo o religión pero son iguales en dignidad y derechos. Este pluralismo se garantiza, entre otras formas, a través del derecho de los centros a asumir un ideario educativo propio.
6.- Es necesaria una activa y continuada colaboración e implicación de las familias en el proceso educativo de los hijos así como el respeto y apoyo al profesorado para que la escuela pueda potenciar el esfuerzo individualizado del alumno para lograr la excelencia educativa.
7.- Los centros de enseñanza y autoridades educativas deberán actuar bajo los principios de evaluación objetiva, transparencia y rendición de cuentas que permitan conocer a los ciudadanos la marcha y el nivel de cada escuela para hacer efectivo el derecho de elección de centro y para subsanar las deficiencias o la falta de calidad en cuanto estos se produzcan.
8.- Todas las familias con hijos en edad escolar deben comprometerse a una mayor participación e implicación en el proceso educativo a través de las asociaciones de padres y madres de alumnos que deberán contar con medios suficientes facilitados por las administraciones públicas para ejercer su labor de defensa de los derechos de los padres y su formación con la adecuada competencia y profesionalidad.
9.- Ningún gobierno democrático puede discriminar a las familias imponiendo la obligatoriedad de que sus hijos cursen estudios en una escuela gubernamental, sostenida con fondos públicos o de titularidad privada. Tampoco puede obligar a que los alumnos asistan a una escuela mixta o a una diferenciada por sexos, ni imponer una enseñanza laica o fundada en valores religiosos si no es de conformidad con la voluntad de los padres.
10.- Consideramos valores fundamentales propios de una correcta educación, además de la formación intelectual, la formación física o deportiva de los alumnos, la enseñanza de idiomas y las nuevas tecnologías, que deben ser objeto de aprendizaje en todos los centros.
11.- En un mundo globalizado los alumnos deben aprender a convivir respetando la diversidad y pluralidad de culturas, la sostenibilidad ambiental, y las ideas y creencias de los demás, sin que ello suponga menosprecio o renuncia de las propias, esforzándose activamente en la integración de los más débiles o necesitados.
12.- Ratificamos en lo relativo a la educación lo dispuesto en la Declaración Universal de los Derechos Humanos
Revista ECCLESIA 09 de junio de 2008
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