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miércoles, 02 de julio de 2008

Notas para padres · Maite Hernández
MÁLAGA 29/06/2008  (LOM)
   
Llegan las vacaciones y con ellas un reencuentro familiar. Esos pequeñines, y no tanto, que dan vida al hogar más horas de las habituales, nos muestran una faceta que por falta de tiempo no tenemos el placer de disfrutar. Algunos padres y madres precavidos han concertado el cuidado de los hijos con los abuelos, familiares o, si la crisis lo permite, con centros de ocio vacacional. Todo lo necesario para que no se queden solos mientras los progenitores trabajan. Algunos han pedido sus vacaciones de tal manera que se reparten las semanas de libranza para lograr cubrir esos meses que pasan como agua. Dos meses en los que padres, madres y abuelos nos convertimos en sus únicos guías formadores. Es entonces cuando tenemos la posibilidad de observar lo mucho que han crecido física, mental y emocionalmente.

Los padres y madres que saben que el desarrollo de sus hijos continúa durante las vacaciones, planean rutinas estructuradas que los mantienen dentro de un marco de contención. Dicha rutina les permite saber qué es lo que está por venir, cual es la consecuencia de un acto y lo que es más importante, que están seguros. Sin embargo algunos creemos que la ley del adulto de no hacer nada durante las vacaciones, es apta para los niños y no es así. Los niños y niñas salen de varios meses de trabajo planeado y estructurado a un mundo anárquico y carente de vigilancia; es entonces cuando la ociosidad comienza a ocupar sus mentes. Si el niño tiene la fortuna de encontrar material creativo a mano y un acompañante que le proponga actividades interesantes, seguramente su ociosidad será potenciada de manera positiva, pero si eso no ocurre, su ociosidad le llevará a pasar largas horas frente al televisor, al picoteo continuo de comida chatarra y, aun peor, a la búsqueda de entretenimiento insano.

Planear los días de vacaciones requiere tiempo y negociación. Nuestras hijas e hijos de entre dos y 16 años tienen que comprender que al pasar más horas en casa adquieren ciertas responsabilidades que durante el periodo escolar no pueden cumplir por falta de tiempo. Así pues, se debe determinar un lapso de hasta dos horas para las labores del hogar: diariamente hacer la cama y ayudar en la preparación del desayuno y limpieza de la cocina, por ejemplo. En seguida una tarea semanal que se revisará el viernes y que les dará la posibilidad de adquirir un privilegio especial: ordenar armarios, escritorios, juguetes, limpiar ventanas. Es importante que haya un horario, no se trata de que las labores las realicen el lunes y el resto de la semana lo pasen dando vueltas sin quehacer. Es por ello que a las 10:30 a.m., se concluye ese trabajo y se come un buen plato de fruta fresca o un bocadillo. Es importante que los padres seamos precavidos y dejemos en la nevera grandes fuentes con comida sana ya preparada como rebanadas de sandía, zanahoria o pepino. Sugiero también tener yogur líquido, batidos de fruta natural, zumos, gazpacho, sorbetes, galletas integrales, gelatinas de colores. Y ojo, si no quieren tener niños alterados durante todo el día, eviten darles azúcar antes de las dos de la tarde y después de las siete.

El trabajo en casa les ayudará a desarrollar capacidades de trabajo en equipo y les generará actitudes de empatía hacia los padres y madres que diariamente se ocupan de esas labores. Es importante que ese esfuerzo se vea recompensado, por eso he mencionado la importancia de que el viernes se haga una revisión del trabajo y en caso de haberlo cumplido satisfactoriamente (es importante que lo que se hace se haga bien) se le otorgará un privilegio. La lista de ocho o nueve privilegios (uno por cada semana de trabajo) se acordará desde un principio y nunca deben ser excesivos (elegir una película, ir al zoo, un día de playa con algún amigo, una paga módica, etc.).
Para después del almuerzo se pueden proponer varias cosas. Dos o tres días de taller creativo. Sugiero tener en casa libros de actividades manuales como pintura, collage, papel maché, recetarios de cocina para niños, maquetas a escala y puzzles. Y para los más grandes, material para hacer collares, pulseras, carpetas de cds o álbumes con fotos y recortes en donde se haga memoria de su año escolar. Todo esto no se puede improvisar, hay que tener en casa una caja grande que ellos mismos pueden decorar en donde almacenemos lápices de colores, pinturas, revistas para recortar, material reciclado (botes, cartones, bases de rollos de papel)? hay tiendas especializadas a las que pueden ir con sus hijos e hijas para que ellos (una vez planeadas las actividades) elijan los materiales. Al final de las vacaciones tendrán grandes proyectos como un teatro con marionetas, una pecera de cartón, una armadura de botellas de plástico, una colección de pulseras para vender. Estos proyectos los pueden sumergir durante más de hora y media en el trabajo creativo. Otra actividad que hay que plantear como reto, es la lectura de al menos un libro por mes. Tengamos también en cuenta las ofertas del entorno y un día por semana salgamos a los museos, visitemos un barrio con ojos de turistas, hagámonos fotos en los monumentos de la ciudad. Si revisan las guías de ocio encontrarán exposiciones, conciertos, obras teatrales, quizá un concierto de jazz en alguna plaza puede marcar sus vidas. Pero sobre todo disfruten viendo cómo sus niños se alegran de su compañía.

En el caso de los preadolescentes, tenemos que ser aún más cuidadosos. Se encuentran en una etapa en la que se sienten grandes pero actúan sin mirar las consecuencias. Hace un par de días cinco niños de doce o trece años les pareció divertido apedrear a dos jóvenes que paseaban en el mar con sus piraguas. Al golpear una de las balsas su ocupante se acercó molesto. Tres niños corrieron asustados. A los dos que se quedaron les tocó una sanción ejemplar, y no hablo de un adulto enfurecido poniéndose a la altura de ellos, sino el de una persona educada que con toda calma les pidió respeto cuando él se los daba. Afortunadamente no hubo heridos y los muchachos pidieron disculpas, tomaron sus bicis y se fueron pensativos, no sabemos si a hacer más maldades o a intentar disfrutar las vacaciones sin dañar a nadie. Los actos delictivos de jóvenes aumentan durante las vacaciones. Muchos de ellos se inician en las drogas y el alcohol y los principales responsables de ello somos las madres y padres. Pero cualquier adulto debe sentirse con toda la autoridad de frenar esas agresiones en cualquier momento sin miedo, por que aún son niñas y niños que requieren acompañamiento. A ellos más que a nadie hay que mantenerlos ocupados. Felices vacaciones. LOM

escuelapadres@hotmail.es

Tags: vacaciones, curso, balance, notas, calificaciones, familia, estudios

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