ANÁLISIS· Carlos A. Miguélez Monroy. Periodista
Casi
el 80% de los adolescentes y el 65% de los niños españoles tienen un
teléfono portátil
No sólo llaman y envían mensajes de texto a sus
amigos. También descargan música, videos y videojuegos, sacan fotos y
graban lo que les rodea
· Incluso participan en sorteos de coches que no
podrán conducir hasta que cumplan la mayoría de edad

Aguascalientes, México- 28/06/2008 (AGUASDigital)
Como
en otros países, algunas compañías han sacado teléfonos adaptados para
niños, contratos especiales para que los padres puedan ‘controlar’
gastos, restringir algunos números y no tengan que castigarlos cada mes
cuando llega la factura del teléfono. Para su tranquilidad, cuentan
también con modernos servicios de localización.
A estas empresas
de telefonía les beneficia el ansia de control de muchos padres, la
manera en que sus hijos distribuyen su tiempo liberado y el acceso que
tienen a la televisión, a las computadoras y las nuevas tecnologías.
Igual que las personas mayores, a las que el marketing convirtió en
‘seniors’, los menores representan un nicho a explotar por las
ganancias que reportan a las empresas de los productos que compran.
Sin
embargo, son tan determinantes la educación, los cambios generacionales
y de las estructuras de las familias, del estilo de vida y de la
economía, que dan como fruto a una generación de niños que cuentan con
más información, con más recursos materiales y, por ende, con más
‘necesidades’. Pocos padres resisten el «todos mis amigos lo tienen (la
Playstation, la Wii, el X-Box y los teléfonos móviles)».
La
publicidad y el marketing han sabido hacerse camino para implantar un
pensamiento único por medio de la repetición de ciertos mensajes que ha
devorado parte de la sociedad civil, responsable de educar a las
generaciones de hoy.
Los niños de ocho años no distinguen entre
publicidad y el resto de la programación. Además, la publicidad
dirigida a esos menores es engañosa en la mayoría de los casos,
denuncia la Academia de Pediatría de Estados Unidos. Les fascina porque
las imágenes van deprisa.
En el informe Marketing de comida y de
bebidas sin alcohol para niños, la Organización Mundial de la Salud
(OMS) plantea las posibles amenazas de la mercadotecnia dirigida a los
niños. También indica las posibilidades que tiene a la hora de promover
dietas saludables y contrarrestar la obesidad infantil que ya afecta a
algunos países empobrecidos tanto como a los países ‘desarrollados’.
Las
industrias alimenticias europeas han creado un marco de principios en
la mercadotecnia y la publicidad para que las adopten Gobiernos,
industrias y compañías. Sin embargo, estos principios no cambiarán por
sí solos los hábitos alimenticios de los niños y deben formar parte de
un esfuerzo conjunto que implique a la sociedad civil.
«Para un
cambio en la alimentación de las personas, se tiene que diseñar un
enfoque de colaboración que combine el poder de la comunicación social
y comercial para alcanzar los objetivos. Las normas en el marketing son
una parte incuestionable en el proceso, pero se deben abordar en el
contexto de un plan positivo», concluye el informe de la OMS.
Toda
la sociedad civil tendrá que implicarse en ese esfuerzo conjunto para
evitar que los mensajes publicitarios se conviertan en pensamiento
único capaz de desvirtuar a las nuevas tecnologías. Por sí solos, la
televisión, el acceso a Internet o a los móviles, no representan ningún
riesgo. La respuesta no está en prohibirlos, sino en cambiar ciertas
actitudes. Por ejemplo, dejar de dar a los hijos «todo lo que no tuve»
con tal de ‘tranquilizarlos’.
En vísperas de un viaje a
Marruecos que organizaba un profesor universitario en Madrid algunos de
sus alumnos de periodismo, el padre de uno de ellos le prometió a su
hijo un viaje familiar y una Playstation si renunciaba a su proyecto de
conocer un país «peligroso».
En cuestiones de educación, los
padres y los profesores deben sentar unos criterios y unos principios
que sirvan de referencia a los jóvenes en lugar de pretender llevarlos
de la mano a todos lados. Si en su afán de sentirse seguros y de
sobreproteger los padres no educan para la responsabilidad, si no
exigen nada y todo lo permiten, si ellos mismos adoptan actitudes
infantiles frente a la presión publicitaria y de sus hijos, el
comportamiento de nuestra sociedad se verá marcado por el pensamiento
único del marketing. AGUAS digital
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