La edad de la inocencia se agota cada vez más rápido
Expertos
coinciden en que la sensualidad prematura, en especial en las niñas, se
alimenta de modas y estereotipos de la televisión
ANA | Diario PAIS uy 29.06.2008- MONTEVIDEO Uruguay
Ya
ningún niño se cree que lo trajo la cigüeña. La frase "las nenas con
las nenas y los nenes con los nenes", es tan anticuada como los
vestidos color rosa con volados. Los más pequeños se comportan, visten
y hablan como grandes. Pero no lo son.
"La infancia es una
construcción cultural. Por eso hasta el siglo XVIII la idea de que el
niño era una entidad con leyes de funcionamiento psíquicas y biológicas
propias no existía. Estaba la llamada `teoría del homúnculo`: se lo
consideraba un hombre imperfecto, que con el tiempo se iba a terminar
de desarrollar", explicó el psicólogo Luis Correa.
El cambio
conceptual no sólo implicó defender el derecho de los niños a no
trabajar, sino también a proteger el valor de la inocencia. De ahí la
historia de la cigüeña, el repollo, la semillita y todas sus variantes.
Para Correa, "en los últimos 10 años se ha dado un proceso con mucha
rapidez por el que nuevamente se ha perdido el derecho a la inocencia
de los niños. Son hiperconscientes de los mecanismos vinculados a la
vida afectivo-sexual".
-Mamá nos dimos un piquito con mi novio. ¿Cuándo nos podemos dar un beso en serio? -preguntó la pequeña de 8 años.
-Cuando llegues al liceo - respondió su madre tras recuperarse del estado inicial de shock.
La niña se conformó con la respuesta, pero un par de días después le dijo a su madre:
-¿Y en 6° año no puede ser?
El
diálogo que reprodujo la madre en consulta con un colega de Correa, es
sólo un ejemplo de que la prematura madurez de los más pequeños, y en
especial de las niñas, trae también como consecuencia la erotización de
la infancia.
Las niñas ya no quieren ser princesitas, mucho
menos jugar a las mamás. Ahora sueñan con formar parte de las "divinas"
como en el programa televisivo Patito feo, bailar como Shakira y ser
igual de lindas que Luciana Lopilato.
En la película Pequeña
Miss Sunshine una familia viaja durante dos días en una destartalada
camioneta para que Olive, una niña de 7 años, participe en uno de los
concursos de belleza más prestigiosos de Estados Unidos. "¿Soy
bonita?", le pregunta Olive a su abuelo varias veces, a pesar de que en
el trayecto se desata una profunda crisis familiar.
La pequeña
de lentes grandes, un poco gordita y paletas separadas, sólo sueña con
ser la niña más linda del país. Aunque casi le cueste dejar de tomar
helado.
La productora de modelos Patricia Chabot, dijo que "el
motor de las nenas y nenes para subir a la pasarela es ser famosos.
Quieren destacarse, no importa si suben con ropa suya. Es el ego en su
enésima potencia".
A veces los padres llevan a sus hijos a la
agencia de modelos de Chabot para "cumplirles su sueño de ser famosos".
Otras veces, porque ellos mismos los ven lindos y quieren darles la
oportunidad de convertirse en estrellas. "Antes estaba el sueño del
hijo futbolista. Ahora a la par existe el del nene modelo o actor",
contó Chabot.
La sensualidad. Según explicó Correa, en el
Psicoanálisis se considera que los niños tienen un erotismo innato que
desemboca en el complejo de Edipo. Llevado al lenguaje del cómic, sería
cuando Guille, hermano de Mafalda, le dice a su padre: "Ezta ez MI
mujed", refiriéndose a su madre.
Con la represión del deseo de
incesto se inicia un período llamado de "latencia", que dura desde los
4 o 5 años hasta los 9 o 10. "Hasta que la maduración biológica no
instaura la demanda pulsional en el cuerpo, se entiende que los niños
permanecen en un estado de sexualización latente. Entonces, desde la
perspectiva psicoanalítica, este período hoy se ha desdibujado", dijo
el psicólogo.
La moda es una de las pruebas más vistosas de la
erotización de la infancia. Minifaldas, tops, zapatos con taco y
remeras con inscripciones sexy en tamaño micro, se pueden ver tanto en
puestos de ferias como en tiendas de shoppings.
"¿Ya vinieron
las botas?", preguntaban las madres en el local de Muaa del Punta
Carretas Shopping. Las empleadas todavía no sabían a qué se referían,
pero empezaron a tomar nota de las reservas. A las semanas llegaron: se
trataba de unas botas de charol altas que Antonella, la líder de las
"divinas" de Patito feo, había lucido por arriba de unas calzas durante
un capítulo del programa.
Mientras que Muaa viste al elenco de
Patito feo, 47 Street hace lo mismo con el de Casi ángeles. Es la
guerra televisiva Marcelo Tinelli (Ideas del Sur) versus Cris Morena,
traducida a marcas de ropa para niñas y adolescentes. La diferencia
entre las prendas para unas y otras está sólo en el talle.
El
proceso de erotización de la infancia "trae fenómenos de rivalidad y
enfrentamientos muy prematuros, porque el mundo de la sexualidad es de
competencia y no de colaboración", explicó Correa, que también es
director de ciclo básico del colegio Juan Zorrilla de San Martín
(Maristas).
En general el maltrato entre pares está vinculado
al lugar que ocupa el niño en la escala de intereses del sexo opuesto.
"Hoy los grupos son las divinas y las populares (como en Patito feo).
En una época teníamos a las trolas y las monjas, con esa crudeza de
lenguaje", contó el psicólogo.
Laura Martínez, del programa
Cacho Bochinche, dicta clases de danza en la academia Knockout. En los
últimos 5 años vio "un cambio profundo" en los gustos musicales de las
niñas y su forma de bailar.
"Tienen 3 o 4 años y en lugar de
bailar canciones de María Elena Walsh, La paloma blanca o El payaso
Plin Plin, hacen coreografías más sensuales que pueden quedar
graciosas, pero a mí como madre no me gustaría que bailaran. Es un poco
violento", opinó.
Martínez contó que las niñas llegan a la
academia pensando que sólo van a bailar canciones de Patito Feo,
Floricienta y Casi ángeles: "Se trabajan en clase pero dosificadas,
porque con la danza también hay que aportar cultura. Se baila música
clásica, como Bach y Vivaldi, salsa, merengue, Rada, Cacho Bochinche...
También temas comerciales, pero adecuando las coreografías a las
edades".
Según explicó Correa, "la sexualización prematura de
niños y púberes tiene un efecto sobre aquellos adultos que no tienen
una estructura mental sana y participan de estas cosas espantosas
(abuso de menores) que se asocian con la marginalidad económica,
social, intelectual y psicológica, y otras veces adoptan formas más
sofisticadas como redes de pornografía infantil que circulan por
Internet".
Psicológico y físico. La pediatra María José Moll
dijo que el "adelanto en los niños no sólo es comportamental, sino
físico en el empuje puberal". Por distintos motivos que están siendo
estudiados en el mundo, la edad promedio de desarrollo se ha
adelantado: si antes se daba a los 12 años en las niñas y a los 14 en
los varones, ahora sucede a los 10 y 12 años respectivamente.
Moll
contó que en las consultas, muchas veces se dirige al niño para
preguntarle desde el nombre completo hasta qué le duele, a pesar de que
estén los padres presentes.
De hecho, según los nuevos
protocolos de trabajo de Salud Pública, a una niña de 12 años
sexualmente activa se le debe hacer el Papanicolau si lo pide, aunque
no esté autorizado por sus tutores, explicó. Esas "conductas
adultoides" llevan a cambiar también el abordaje médico.
Para
Correa, la forma en que se les plantea el deporte, la moda o la agenda
de actividades a los niños, por ejemplo, "tiene más que ver con el
logro de competencias pensadas en clave adulta que infantil. La idea
del juego, de la socialización y la amistad no están jerarquizadas,
aunque nadie haga un discurso en contra".
La psicóloga Martha
Imperial explicó que como los niños tienen actividades, comportamientos
y exigencias de adultos, también sus problemas son de grandes. Así es
como aparece la depresión o el suicidio infantil, los trastornos
alimenticios y preocupaciones por el cuerpo o la estética en general.
De
vuelta con Mafalda, el cómic que cuestionó la inocencia de la infancia,
Miguelito dijo una vez: "La vida no debiera echarlo a uno de la niñez,
sin antes conseguirle un buen puesto en la juventud".
Prendas de ropa para pequeñas grandes
Chaleco de piel
"Las
niñas tienen mucha personalidad. Ellas eligen su ropa", contó Mariana
Aprato, encargada del local Agrandaditas de Expo Yi. El pequeño chaleco
vale $ 550.
Minifalda
Aunque el promedio de edad de
las compradoras de Muaa es de 10 a 17 años, muchas van solas y pagan en
efectivo. La minifalda vale $ 925 y suele ir con calzas.
Camperita
A
las tiendas de 47 Street entran niñas desde los 6 años, a las que la
mayoría de prendas les quedan grandes, hasta madres. La camperita azul
cuesta $ 2.450.
Calzas
Las calzas plateadas y
metalizadas por $ 865 son de las prendas más novedosas de Muaa. Son las
mismas que usa Antonella, líder de Las Divinas en Patito feo.
Patito feo acusado de satánico
"Todos
saben quién manda en este school, porque nosotras somos gente cool
(...). Sea como sea, aquí no entran feas", dice una parte de la canción
de las "divinas" de Patito feo. Si bien varios especialistas coinciden
en que el programa propone estereotipos nocivos para los niños, la
Fundación Misericordia Divina de Argentina da unos pasos más y afirma
que transmite de forma subliminal un mensaje satánico. Las pruebas son
extractos de imágenes de coreografías en las que los actores hacen
"cuernitos" o fragmentos de canciones que escuchados al revés contienen
mensajes anticatólicos. La ya citada estrofa "porque nosotras somos
gentes cool", al revés diría: "somos el pozo negro".
Princesas, pop stars y spa: sólo para niñas
Te
quiero rosa es un salón de cumpleaños exclusivo para niñas. Allí los
varones de la clase no son bienvenidos. Y tampoco les haría demasiada
gracia un festejo donde las opciones son tomar el té, disfrazarte de
princesa o relajarse en el spa.
Una de las dueñas del local
que se encuentra en Pocitos, Patricia Martínez dijo a El País que
existen varias opciones de festejos según las edades: princesas para
las más chicas, pop stars para 7 a 9 años, y spa para después de los 10
años.
La idea es "que jueguen con lo que a ellas les divierte,
que es diferente a lo que le gusta a los varones, como castillos
inflables o maquinitas. Han venido hermanos, pero no hay actividad
donde se puedan sentir cómodos", explicó Martínez.
En los cumpleaños, las niñas "bailan, hacen coreografías, toman té en tazas, hacen bijouteries, las peinan y pintan las uñas".
A
las más chicas les organizan todo tipo de actividades, como contar
cuentos y jugar con varitas mágicas. Pero a las niñas de más edad
"hasta les embola que estés". Por eso "hacemos como que no
controlamos", dijo la dueña. En la opción spa, las niñas usan vinchas,
se ponen cremas y les hacen peinados.
Los equipos de
cumpleaños están formados por una coreógrafa, una o dos peluqueras, una
doncella que sirve el té, una maestra de preescolar y una animadora.
"Pijama party" en hotel
"¡Una
propuesta super divertida fuera de casa para los festejos de los chicos
y el descanso y la tranquilidad de los padres!", se explica en la
página web del Armon Suites, sobre los festejos de "pijama parties" en
el hotel. El servicio incluye cena y desayuno, además de piscina
climatizada, televisión, DVD y equipo de música. Hasta hace unos años
esta actividad se organizaban a partir de los 12 años. Hoy lo hacen
niños de 8 años, contó Martha Imperial, psicóloga en un colegio. Para
ella es importante que los "pijama party" se festejen en el ambiente
familiar, porque la presencia del adulto establece límites, pero
también contención y seguridad. De todos modos, en la web del hotel se
aclara que "en todos los casos, es un requisito imprescindible que un
mayor permanezca a cargo de los niños". Diario EL PAIS uy
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