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viernes, 18 de julio de 2008

Publicado por Seina @ 8:00


ACÁ y ALLÁ Niños Hiperactivos 
 
Dr. Javier Martínez Dearreaza· Neurólogo-Psiquiatra · Clínica San Francisco, Managua
No todo los niños inquietos son hiperactivos Los varones son más propensos a presentar déficit de atención e hiperactividad (1ª PARTE)
 
Los niños con TDAH se comportan persistentemente con desatención y/o hiperactividad-impulsividad más frecuente y grave que lo observado habitualmente en niños de su misma edad (2ª PARTE) 

 
MANAGUA Nicaragua 12/07/2008 (El Nuevo Diario)
 
3ª PARTE  Treinta preguntas
 
1. ¿Si ha habido problemas en el parto, el niño será hiperactivo? 
No necesariamente. Las complicaciones en el parto o inmediatamente después del parto, se consideraban hace años un factor de riesgo, tanto para presentar este trastorno como para otros; sin embargo, en la actualidad se considera que la condición DAH es heredada y, por lo tanto, independiente de las condiciones del parto.

2. ¿Es difícil establecer el diagnóstico del niño hiperactivo? 
Es difícil hacerlo sin suficiente experiencia y si se utilizan criterios inadecuados. Pero aunque resulta complejo y requiere obtener bastantes informaciones de padres, maestros y niño, no lo es tanto para profesionales con experiencia.

3. ¿La hiperactividad se hereda? 
Las pruebas a favor de esta hipótesis no son determinantes, pero cada vez son mayores los datos que apuntan a una posible transmisión genética.

4. ¿El niño hiperactivo tiene una lesión cerebral, un tumor, un daño...? 
No tiene ningún daño físico. Su cerebro es de aspecto absolutamente normal. Sencillamente “funciona de manera diferente” en alguna zona. Algunos estudios parecen poner de manifiesto algunas diferencias anatómicas entre estos niños y los demás (a los que se considera “normales” y un grupo homogéneo). Sin embargo, estas conclusiones no pueden darse por válidas hasta que no se realicen otros estudios, que comparen las características anatomo-fisiológicas de este grupo de niños con otros grupos de niños con otros problemas escolares o conductuales.

5. ¿Cómo suele ser la primera infancia del niño hiperactivo? 
Suelen presentar dificultades para comer, dormir; son inquietos, irritables...

Pero este comportamiento también lo presentan algunos niños que NO SON HIPERACTIVOS. Por lo tanto, sólo se consideran indicadores de una posible hiperactividad que se confirmará en el futuro.

6. ¿Cómo es el niño hiperactivo de 4 a 6 años? 
Es impulsivo, desobediente: quiere salirse con la suya, tiene malas relaciones con los demás, no se entretiene con nada, no está quieto nunca.

7. ¿Cómo es el niño hiperactivo entre los 7 y los 12 años? 
A los indicadores anteriores se añaden, progresivamente, problemas de ansiedad, estrés (resultado de los excesivos castigos que recibe) y los primeros fracasos escolares.

8. ¿Existe medicación para la hiperactividad? 
Sí. Existen ciertos productos farmacéuticos que ayudan al niño hiperactivo. El principal fármaco es el METILFENIDATO. Esta sustancia química se comercializa con distintos nombres, en países diferentes.

Sus efectos inmediatos son un aumento de la capacidad de atención y concentración, y una reducción de la hiperkinesia y la movilidad del niño.

Sin embargo, sus efectos duran poco tiempo: se elimina por la orina en unas cuantas horas y, es preciso volver a tomar otra pastilla.

Por lo general, se toma una pastilla al levantarse y otra a medio día; pero depende de la prescripción médica, que se realiza en función de la edad del niño, la intensidad de sus problemas, su peso...

Desde hace poco tiempo se comercializa esta sustancia en forma de liberación prolongada, lo que evita dar una segunda pastilla y la sustancia química mantiene sus efectos de manera más duradera.

En la actualidad se están desarrollando otros fármacos diferentes a los psicoestimulantes.

9. ¿Es aconsejable que tome medicamentos el niño hiperactivo? 
La decisión de proporcionar ayudas farmacológicas a las personas con trastornos del comportamiento es motivo de discusión entre profesionales, tanto en la infancia como en la adolescencia o adultez. Indiscutiblemente las sustancias químicas que alteran el comportamiento --en una u otra dirección--, pueden resultar una estrategia más cómoda y más económica en tiempo y dinero que un proceso de aprendizaje de nuevas destrezas cognitivas e instrumentales.

Sin embargo, la decisión de tomar fármacos no es una cuestión simple, de sí o no; sino más bien una cuestión de valoración de los recursos disponibles y de la gravedad del trastorno si lo hubiera.

En los casos de falta de recursos socioeducativos por parte de padres o maestros y de cierta gravedad del trastorno, el metilfenidato es un buen apoyo del tratamiento mientras se utilice de manera prudente (no masiva) y combinado con procesos de enseñanza para que aprenda a regular su conducta por sí mismo.

10. ¿Crean dependencia física los fármacos que se utilizan? 
No, no crean dependencia física.

11. ¿Qué efecto producen en el organismo? ¿Para qué sirven? 
Mejora la capacidad de mantener la atención y reducen el movimiento inadecuado, debido a que a través de este agente externo se estimula al cerebro para que alcance los niveles de activación necesarios para un correcto mantenimiento de la atención (lo que repercute en una mejora de muchos otros indicadores).

11. ¿Qué efectos secundarios pueden originar estos fármacos? 
En general se produce una reducción del apetito y dificultad para iniciar el sueño, sobre todo si se le proporciona otra dosis por la tarde, lo que conlleva a pérdidas de peso variables.

12. ¿En qué momentos del día es adecuado que el niño tome la medicación? 
Normalmente se recomienda tomar por la mañana y al mediodía, para que el efecto sea máximo en el momento en que el niño acude a la escuela.

13. ¿Por qué no se recomienda utilizar tranquilizantes con este tipo de niños? 
Porque dado que su hiperkinesia y cambios atencionales frecuentes cumplen una función de auto-estimulación cerebral, la ingesta de tranquilizantes los llevaría a tener que moverse más y reduciría aún más su tiempo atencional.

14. ¿Por qué no se puede saber si un niño es hiperactivo antes de los tres o cuatro años? 
Porque la capacidad atencional (sus destrezas atencionales) se está desarrollando y el niño está en un período de exploración y manipulación, que hace que los criterios de diagnóstico no discriminen claramente entre lo que es un comportamiento normal y el que no lo es.

15. ¿El niño hiperactivo nunca puede controlar su conducta? 
El autocontrol o auto-regulación del comportamiento es el resultado del desarrollo y de los procesos educativos recibidos en casa y en el colegio; es decir, de sus aprendizajes. Pero todo aprendizaje requiere de dos condiciones: una capacidad intelectual para relacionar acontecimientos (inteligencia lógica) y una atención eficaz y sostenida. Todos los niños tienen que aprender lo mismo: auto-regulación de su conducta. Pero para los niños con alguna limitación intelectual o déficit atencional esto se hace más complicado y requiere más tiempo, tolerancia, comprensión y otros métodos específicos de educación.

16. ¿Por qué le cuesta al niño hiperactivo seguir instrucciones? 
Por su dificultad para prestar atención y mantenerla.

17. ¿Por qué es más difícil controlar al niño hiperactivo cuando está con otros, que cuando está solo? 
Porque hay más elementos que lo distraen y que influyen en su comportamiento mediante recompensas u otros incentivos, fundamentalmente de tipo social.

18. ¿Por qué con frecuencia no presta atención a lo que es realmente importante, y se centra en aspectos que son secundarios? 
Porque no sabe distinguir lo principal de lo secundario y suele responder a lo que más llama su atención. En general, esto puede explicarse como una de las consecuencias de un retraso en el aprendizaje de habilidades cognitivas de resolución de problemas.

19. ¿Por qué deja las cosas a medio hacer? 
Porque no tiene autocontrol y le cuesta estar durante un tiempo prolongado prestando atención a una misma tarea.

20. ¿El niño hiperactivo tiene problemas intelectuales? 
La inteligencia no tiene relación alguna con la hiperactividad; por lo tanto, hay niños hiperactivos con una inteligencia normal, baja y alta.

21. ¿Cuáles son los típicos problemas de aprendizaje del niño hiperactivo? 
En la adquisición de la lectura, la escritura, el cálculo, problemas para memorizar y para generalizar lo aprendido.

22. ¿Por qué pueden tener dificultades aritméticas? 
En los escolares hiperactivos, con inteligencia normal o superior, las dificultades aritméticas pueden explicarse por la escasa atención que presta a las tareas; lo cual ocasiona errores en la ejecución de las operaciones de cálculo o bien retrasos en los aprendizajes de mecanismos y procesos.

23. ¿Por qué pueden presentar problemas de memoria? 
No tienen ningún problema de memoria; lo que ocurre es que no prestan atención suficiente para memorizar.

24. ¿Es normal que muchos padres demuestren sentimientos hostiles hacia sus hijos hiperactivos? 
Sí, debido a que no comprenden por qué el niño se comporta de ese modo y tampoco saben cómo abordar la situación.

25. ¿Cuál es el clima familiar que suele vivirse en el entorno de un niño hiperactivo? 
Se suele vivir un clima de tensión emocional, que hace que en general la convivencia familiar no sea agradable.

26. ¿En qué ambiente se detectan antes los síntomas hiperactivos? 
Se suelen detectar fundamentalmente en la escuela, ya que es el medio en el que las demandas atencionales y de seguimiento de instrucciones son mayores. También porque los profesores pueden comparar el comportamiento del niño hiperactivo con los demás y percibir las diferencias

27. ¿Cuáles son las quejas más frecuentes del profesorado de los niños hiperactivos? 
Se quejan de que no para de moverse, interactúa constantemente con los compañeros, habla mucho, no se centra en lo que hace y no sigue las instrucciones que se le dan.

28. ¿Qué actitud suele tener el maestro del niño hiperactivo? 
Suele tener una actitud negativa hacia él, ya que lo considera desafiante, desobediente, vago, descuidado. Con frecuencia atribuyen estos problemas de conducta a la mala educación que han recibido de sus padres o a problemas de adaptación del niño al colegio. Excepto cuando tiene buena información sobre la hiperactividad, el profesorado trata al niño hiperactivo como un niño desobediente y con mala fe. En cambio, cuando el profesorado adquiere información adecuada sobre las características de estos niños, distingue bien los déficit de atención suficiente, eficacia atencional, capacidad de razonamiento y malos hábitos educativos, adecuando entonces la enseñanza a las características del alumno mediante una Adaptación Curricular Individual Metodológica.

29. ¿Puede el maestro hacer algo por el niño hiperactivo? 
Sí, de hecho son los profesionales quienes más pueden ayudar al niño e influir sobre su aprendizaje y adaptación a distintos niveles.

30. ¿Qué puede hacer el maestro por el niño hiperactivo? 
Ayudarle a que aprenda a controlar su comportamiento en el aula, lo que repercutirá en una mejor relación con los demás, en unos mejores resultados académicos y en una mejora de su autoestima. Adaptar la metodología de aprendizaje a sus características mediante una Adaptación Curricular Metodológica.

Los trastornos de la mente causan muchas dificultades en el ámbito familiar, social y laboral. Estos trastornos no se deben a debilidad o incapacidad de las personas. Lo que sucede es que el cerebro es un órgano de nuestro cuerpo y puede enfermarse en cualquier momento. Si usted, un miembro de su familia o un amigo llegasen a tener un problema mental, lo más aconsejable es visitar al especialista.

La Clínica San Francisco ofrece asistencia a precios diferenciados los días jueves para personas de escasos recursos. END ni


Hiperactividad en los niños

Los varones son más propensos a presentar déficit de atención e hiperactividad
Dr. Javier Martínez Dearreaza  Neurólogo-Psiquiatra (I Parte)

MANAGUA 28/06/2008 (ElNuevoDiario)
Rolando, un niño de nueve años, me fue referido por su escuela, debido a las dificultades que crea en su clase. Este año ha sido expulsado tres veces de la escuela. Su profesora se queja de que es tan inquieto que no deja concentrarse al resto de la clase. Raramente está en su sitio y se mueve por toda la clase hablando con otros niños mientras están trabajando. Parece que nunca supiera lo que va a hacer después, y de repente se pone a hacer algo escandaloso.

Su última expulsión fue porque se dedicó a pegarles a todas las niñas de su aula, en especial a una que es algo tímida.

Su madre dice que la conducta de Rolando ha sido siempre difícil. A los tres años era tremendamente inquieto y demandante. Nunca ha dormido bien, por las noches da muchas vueltas en la cama, pide agua, a veces tiene sueños muy feos pues en la madrugada pega gritos y se despierta llorando y con mucho miedo. Por la mañana es el primero en estar despierto y desde que se levanta presenta gran energía.

Rolando también es bastante desobediente y frecuentemente se muestra provocativo y desafiante en la escuela y en casa. Tiene algunas manifestaciones obsesivas con el lavar bien un vaso con agua y jabón antes de tomar agua, conducta que se repite regularmente por las tardes y la noche.

El niño también tiene muchas dificultades en su lenguaje, pronuncia con dificultad algunas consonantes, principalmente la “r” y la “b”. También tiene dificultad para escribir, pues confunde algunas letras por otras. Con las matemáticas también presenta dificultades, principalmente en la secuencia de números; pero pese a sus problemas con las letras, Rolando logra hacerse entender bastante bien, el problema es que no sabe cuándo debe parar de hablar.

El psicólogo ha descrito el nivel de atención de Rolando como “muy pobre”; si tú le lees un cuento quizá ponga atención al inicio, pero luego está pendiente de todo lo que pasa a su alrededor; pierde el hilo del relato y cuando se le interroga sobre el desarrollo del cuento no sabe qué responder, o responde cosas que no tienen nada que ver con el relato. Con la televisión es muy selectivo, presta atención sólo a los programas que realmente le interesan. El resto del tiempo puede estar sentado frente al televisor, pero su mente vaga por el espacio o está en la silla, muy inquieto. No le gustan los juguetes o juegos que requieren cualquier tipo de concentración o paciencia. Prefiere estar al aire libre correteando y gritando. Si juega con juguetes, sus juegos son desordenados y a veces destructivos, y su madre no consigue que sea ordenado.

La conducta de Rolando demuestra gráficamente la falta de atención, impulsividad e hiperactividad; características del Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH). Tiene dificultades para permanecer sentado, es inquieto, no puede concentrarse en las instrucciones, no puede mantener la atención focalizada y, con frecuencia, no parece estar escuchando lo que se le dice; cambia constantemente de actividad, tiene dificultades para jugar en silencio y, a menudo, actúa peligrosamente sin considerar las consecuencias.

Debido a todos los síntomas que padece Rolando, he calificado su trastorno como grave.


¿Qué es el TDAH?
Es un trastorno de causa desconocida, probablemente provocado por la interacción de factores genéticos y ambientales, en el que existe una alteración a nivel central (en el cerebro), manifestándose mediante un aumento de la actividad, impulsividad y falta de atención, asociándose con frecuencia otras alteraciones.

El factor genético cobra cada vez más importancia, puesto que el TDAH es de 5-7 veces más frecuente en hermanos, y de 11-18 veces más frecuente entre hermanos gemelos. Se han descrito varios genes candidatos.

El TDAH es la causa más frecuente de fracaso escolar y de problemas sociales.


¿Qué no es el TDAH?

Niños inquietos pero con atención normal, situación que es frecuente en los menores de 5 años de edad.

* Retraso mental.

* Trastornos específicos del aprendizaje.

* Fragilidad del cromosoma X.

* Fetopatía alcohólica por ingestión de alcohol durante el embarazo.

* Fenilcetonuria.

* Intoxicación por plomo.

* Efectos adversos de fármacos como broncodilatadores, neurolépticos, antiepilépticos, etc.

* Trastorno psicológicos o psiquiátricos.

Antecedentes
El TDAH no es una enfermedad reciente Una de las primeras referencias se encuentra en una canción infantil escrita en 1863 por Heinrich Hoffmann: trata de un niño inquieto, nervioso e hiperactivo, que suponía un problema de comportamiento para su familia. En 1968 pasó a formar parte del sistema oficial de enfermedades. A mediados de la década de 1980 se hizo un gran esfuerzo en Estados Unidos para instruir a los padres y a los profesores acerca del TDAH.

A los padres les preocupaba que demasiados niños con un TDAH no fueran identificados adecuadamente, y que demasiados médicos desconociesen este posible diagnóstico.

En nuestro país estamos en una situación muy parecida a la que se vivió en Estados Unidos por esa época, y creo que peor, debido al conocimiento muy superficial que existe de la enfermedad.

No hay escuelas con un personal entrenado para poder tratar adecuadamente a estos niños. El Ministerio de Educación no tiene ningún Plan Educativo para ayudarlos, ya no se diga profesores especializados en los diferentes centros educativos.

En la actualidad pareciera que existe una plaga de niños que padecen TDAH, pero no hay datos estadísticos que puedan confirmar esta apreciación. Podría ser que hay más conocimiento de que existe este trastorno, conocimiento que se ha adquirido por programas en la televisión, radio y artículos periodísticos.

Los estudios llevados a cabo en Estados Unidos y en otros países, sobre todo en Nueva Zelanda y Alemania, indican que entre el 3 al 6 por ciento de la población en edad escolar padece de TDAH. Esta estadística es una de las más aceptadas por el momento.

Los estudios demuestran que el TDAH es más frecuente en los niños varones. Podría ser porque los niños, a diferencia de las niñas, expresan su frustración siendo agresivos o antisociales. Estos comportamientos son más perturbadores y, por lo tanto, son enviados al médico.

Los datos previos sugieren que las niñas son menos identificadas, a pesar de presentar problemas de atención parecidos a los de los niños con TDAH. Las niñas con TDAH son menos impertinentes y manifiestan menos síntomas agresivos; por lo tanto, es menos probable que lleguen a llamar la tención de profesores o de otros profesionales. El grupo de escolares que con más frecuencia no es identificado, ni derivado, ni recibe un diagnóstico de TDAH, probablemente es el de las niñas que sólo se distraen.

Los trastornos de la mente causan muchas dificultades en el ámbito familiar, social y laboral. Estos trastornos no se deben a debilidad o incapacidad de las personas, lo que sucede es que el cerebro es un órgano de nuestro cuerpo y puede enfermarse en cualquier momento. Si usted, un miembro de su familia o un amigo llegasen a tener un problema mental, lo más aconsejable es visitar al especialista.

La Clínica San Francisco* ofrece asistencia a precios diferenciados los días jueves para personas de escasos recursos. END ni

Niños Hiperactivos

Dr. Javier Martínez Dearreaza  Neurólogo-Psiquiatra (2ª Parte)

MANAGUA 05/07/2008 (ElNuevoDiario)
Los niños con un Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH), se comportan persistentemente con desatención y/o hiperactividad-impulsividad, que es más frecuente y grave que lo observado habitualmente en niños de su misma edad. Estos problemas tienen que ser crónicos, es decir, que deben haber aparecido antes de los 7 años de edad. También deben ser generalizados y producirse por lo menos en dos situaciones (por ejemplo: en la casa y en la escuela).

Los niños con TDAH suelen tener algunas dificultades en todas las áreas, pero con diferente intensidad. Algunos niños y adolescentes presentarán desatención, otros desatención e hiperactividad o impulsividad, y algunos presentarán las tres dificultades: desatención, hiperactividad e impulsividad. Sin embargo, no es necesario que manifiesten las tres.

Un niño puede estar relajado, incluso hipoactivo, y tener un TDAH, si muestra desatención o distraibilidad. Muchos clínicos piensan que el niño o adolescente debe ser hiperactivo para poder aplicar el diagnóstico de TDAH; son muchos los sujetos que no son diagnosticados adecuadamente.

Cuando un padre tenga un niño distraído, inquieto e impulsivo, no debe pensar inmediatamente que su hijo tiene un TDAH; lo recomendable es que lo haga ver por un clínico experimentado para determinar si no sufre de otro trastorno. Una de las causas más frecuentes de la hiperactividad, distraibilidad y/o impulsividad entre niños, adolescentes y adultos, es la ansiedad.

Cuando una persona siente ansiedad no puede quedarse quieta, ni prestar atención, y puede volverse irritable y hablar con brusquedad a los demás. La segunda causa más frecuente de estos comportamientos en cualquier grupo de edad es la depresión.

Como ocurre con los adultos, los niños que están deprimidos pueden estar inquietos y ser incapaces de concentrarse. La tercera causa más frecuente de estas manifestaciones son los trastornos del aprendizaje. En este caso, el niño o el adolescente no termina las tareas de clase, le cuesta hacer los deberes o parece que no escucha.

Trastornos asociados

La comorbilidad está presente en cerca de dos terceras partes de los niños con TDAH; incluyen de un 30 a un 50% de trastorno de conducta (TC), de 15 a 20% de trastornos afectivos, y de 20 a 25% de trastorno de ansiedad. El síndrome de Tourette y el trastorno de tics crónico frecuentemente se presentan en estos niños. Esto quiere decir que un niño o adolescente que sufra un trastorno de TDAH puede tener asociados las patologías que he mencionado anteriormente.

En los adolescentes también puede aparecer abuso de sustancias. Recientes estimaciones de trastornos de aprendizaje en TDAH los sitúan en un 10 a 25%. Los retrasos del habla y del lenguaje son también comunes.

El Ontario Child Health Study encontró que, en niños entre 4 y 11 años, un 53% de los niños y un 42% de las niñas que padecían TDAH tenían al menos otro diagnóstico. Para las edades de 12 a 16 años, la proporción de sujetos con TDAH, y al menos otro diagnóstico, fue de 48% para niños y del 76% para niñas.

Durante mi experiencia clínica he podido observar que los niños que sufren un TDAH tienen varios problemas o patologías asociadas, por lo que en realidad el TDAH es un síndrome, es decir, un conjunto de patologías asociadas.

La conducta delictiva o la personalidad antisocial se ve en un 25 a 40% de los adolescentes y adultos remitidos de niños con TDAH, especialmente en niños con trastornos de conducta tempranos.

Trastornos asociados más frecuentes

* Trastorno Oposicionista Desafiante (TOD):
Consiste en un patrón de conductas negativitas, hostiles y desafiantes. Dichas conductas incluyen discusiones con los adultos, rabietas, enfados; se niegan a cumplir las normas establecidas o las órdenes de los adultos, mentiras culpan a otros de su mala conducta.

Aunque para su existencia no es imprescindible que haya un TDAH previo, si existe un TDAH, éste multiplica por 10 el riesgo de padecerlo. Entre un 50-70% de niños con TDAH presentan también un Trastorno Oposicionista Desafiante, y es con frecuencia precursor de un Trastorno de Conducta.

El Trastorno Oposicionista Desafiante es uno de los problemas que causa mayores dificultades, tanto en la escuela como en casa. Los padres por lo general, ante el desafío del hijo, pierden el control y terminan castigando al niño. Muchas veces este comportamiento afecta la estabilidad de la familia y en ocasiones los padres terminan enfrentándose.

* Trastorno de Conducta (TC):
Consiste en un patrón de comportamientos en el que se violan sistemáticamente las normas sociales o legales y los derechos básicos de los demás; se da de forma persistente. Pueden presentarse conductas agresivas hacia personas y animales (intimidación, amenazas, peleas, uso de armas potencialmente dañinas, crueldad física), destrucción de propiedad, robos y mentiras para eludir responsabilidades y violaciones graves de las normas establecidas.

Se presenta en un 20-50% de niños y adolescentes con TDAH, y algunos evolucionarán hacia un Trastorno Antisocial de la personalidad en la vida adulta.

Trastorno por abuso de drogas: El riesgo en el TDAH de presentar abusos de sustancias en la adolescencia o en la vida adulta es del 12 al 24%, y la presencia TOD y/o TC es un predictor para presentar posteriormente dichos trastornos. Estos trastornos se presentan con frecuencia más temprano, y duran más que en las personas que no padecen TDAH.

Algunos clínicos han señalado que el uso de Metilfenidato (Ritalina) podía inducir a los adolescentes al uso de drogas; pero los últimos estudios de seguimiento parecen apuntar a que el tratamiento con psicoestimulantes, mantenido por más de un año, actúa como factor protector frente al desarrollo de abuso de drogas en la adolescencia o en la vida adulta.

Trastorno de ansiedad: La presencia de TDAH aumenta por 3 el riesgo de padecer un trastorno de ansiedad.

* Trastornos afectivos:
La mayor parte de los estudios sitúan el rango de presencia de un trastorno afectivo en el TDAH (ya sea una depresión mayor o una distimia) en el 20-30%, con un riesgo de padecerlos para estos niños 5 veces superior al de la población normal. La presencia de un Trastorno Bipolar parece estar marcado por antecedentes familiares. En cualquier caso, el diagnóstico de TDAH, no aumenta el riesgo de padecer un Trastorno Bipolar.

* Trastorno del sueño:
Los niños con TDAH tienen problemas para conciliar el sueño, para mantenerlo (se despiertan durante la noche) y en su duración (se despiertan antes). Pueden presentar también somniloquio (hablan dormidos), terrores nocturnos, pesadillas, movimientos involuntarios, sonambulismo.

* Trastorno de tics y Síndrome de Gilles de la Tourette:
Los afectados notan cómo se contraen grupos de músculos, provocando lo que se denominan tics motores. Otros quizás experimentan la necesidad de pronunciar determinados sonidos o palabras: es lo que se denomina tics vocales. El Síndrome de Gilles se caracteriza por contracturas espasmódicas de los músculos, coprolalia y múltiples tics que afectan cara, cabeza y miembros.

* Trastornos de coordinación motora:
Problemas de equilibrio, torpeza en motora fina (dificultad para coger el lápiz, usar el teclado del ordenador) choques, caídas frecuentes.

* Problemas de rendimiento académico:
Más del 20% presentan problemas específicos del aprendizaje en lectura, escritura, matemáticas, etc.

* Problemas intelectuales:
El grupo de niños con TDAH está entre 7 y 10 puntos menos que sus iguales en las pruebas de inteligencia, sobre todo en el área verbal.

Lesiones y accidentes: el niño hiperactivo tiene 4 veces más posibilidades de sufrir accidentes y lesiones graves (fracturas óseas, traumatismos cráneo - encefálicos, rotura de dietes, etc.) que el niño sin este trastorno, debido a su impulsividad y a la presencia de trastornos de la coordinación motora.

Los trastornos de la mente causan muchas dificultades en el ámbito familiar, social y laboral. Estos trastornos no se deben a debilidad o incapacidad de las personas. Lo que sucede es que el cerebro es un órgano de nuestro cuerpo y puede enfermarse en cualquier momento. Si usted, un miembro de su familia o un amigo llegasen a tener un problema mental, lo más aconsejable es visitar al especialista. La Clínica San Francisco ofrece asistencia a precios diferenciados los días jueves para personas de escasos recursos. END ni


*
Dr. Javier Martínez Dearreaza 
Neurólogo-Psiquiatra
Universitá degli Studi di Pavia-Italia.

Clínica San Francisco.
De Camas Luna Montoya, 90 varas arriba. MANAGUA Nicaragua
Contiguo a Lolo Morales.


PS

Déficit de atención: qué es y cómo reconocerlo

Una psicóloga costarricense habla del trastorno que preocupa a docentes
· Marina Peña caracterizó los síntomas de este trastorno que se presenta con frecuencia en las aulas. Sostuvo que es asombroso el cambio que pueden tener los niños cuando se encuentran dentro de un ambiente de respeto y valoración.

SANTA FE Costa Rica- 30 JUL 2008 (EL LITORAL)
Juan es un nene de 8 años repetidor. Desde que pasa la puerta de la escuela llama la atención porque empuja a los otros chicos y no se queda en silencio durante el izamiento a la bandera. Adentro del aula no respeta la exposición de la maestra, habla a los gritos, se levanta y cambia de lugar, habla con uno y con otro, y "se engancha" con sólo algunas actividades escolares propuestas por la docente.

La falta de atención y la inquietud constante son síntomas que pueden indicar que se está frente a un niño con Déficit de Atención, un problema que afecta a 1 de 14 chicos de la Ciudad de Buenos Aires, según las cifras disponibles.

Definido como "un trastorno conductual, de origen neurológico y con un fuerte componente genético", está caracterizado por "la falta de control de la impulsividad, atención y movimiento", explicó Marina Peña, psicóloga de Costa Rica que dictó en Santa Fe un seminario de capacitación sobre el tema.

La psicóloga diferenció el déficit de atención de los problemas de conducta o las dificultades de aprendizaje. Sin embargo, advirtió que "en un alto porcentaje son trastornos que están asociados entre sí".

Las dificultades de aprendizaje -explicó- particularmente se refieren a un grupo heterogéneo de trastornos, manifestados por dificultades significativas en la adquisición y uso de la capacidad para entender, hablar, leer, escribir, razonar o resolver las matemáticas. El trastorno oposicional desafiante (TOD) es un patrón recurrente de conducta negativista, desafiante, desobediente y hostil, dirigido a los padres y a las figuras de autoridad. Se estima que el 40% de los chicos con Déficit de Atención de predominio impulsivo lo presentan como un trastorno asociado.

Peña se ha distinguido por su trabajo en capacitación a docentes a nivel internacional, como psicóloga, máster en Educación, autora de varios libros y por ser una incansable promotora de la atención a la diversidad a nivel mundial. Estuvo en nuestra ciudad el 28 y 29 de julio invitada por la Universidad Católica de Santa Fe, junto con la Fundación Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad.

- ¿Qué características presenta el chico que padece esta dificultad de poner atención en clases?

- Existen tres clasificaciones del Trastorno de Déficit de Atención (TDA): el predominantemente inatento, donde suele verse como un chico muy pasivo, disperso. O predominantemente impulsivo, hiperactivo donde prevalece una conducta impulsiva y un chico muy inquieto. O el tipo mixto donde ambas conductas son manifiestas de manera fluctuante. El TDA es muy característico por la intensidad y la frecuencia de las conductas que interfieren en su comportamiento, y en las habilidades para el aprendizaje como la organización y la persistencia en el trabajo.

- ¿Hay casos en que los chicos con Déficit de Atención son tratados con medicamentos?

- El tratamiento del TDA particularmente incluye el uso de medicamentos, los cuales no son la única opción. La intervención en casa y en la escuela son sumamente valiosas para el control de su conducta y la preparación del chico para el manejo de esta diferencia.

- ¿Puede el docente por sí solo identificar las dificultades de los estudiantes?

- El educador no está capacitado para hacer diagnósticos clínicos, sin embargo, sí está formado para reconocer las dificultades conductuales y educativas de sus estudiantes. De hecho, el educador suele ser la primera persona que refiere al chico cuando existe una dificultad. Mientras más información y conocimiento obtenga el educador, mayor capacidad puede tener para sospechar la presencia de un trastorno a temprana edad.

- Los docentes se quejan siempre de tener dos o tres alumnos inquietos que "desarman" la clase. ¿Qué hacer ante estos casos? ¿Es conveniente que esos chicos estén todos juntos en un mismo salón o, por el contrario, requieren ser incluidos en grupos que los incentiven al aprendizaje?

- El alto porcentaje de prevalencia del TDA indica que puede haber por lo menos dos o tres de estos chicos en cada clase. Hay varios criterios que sugieren que estén integrados en grupos regulares dado que:
a) la segregación ya dejó de ser una visión educativa en nuestro tiempo bajo el criterio de la necesidad de aprender a convivir con las diferencias;
b) es muy difícil para el educador manejar una clase con 25 niños o más con estas características;
c) las intervenciones educativas no necesariamente son específicas: ellos responden positivamente ante un ambiente de enseñanza motivador, un buen manejo de la autoridad y una forma de enseñanza para todos.

- ¿Qué estrategias de intervención tiene a mano el docente para que el chico con dificultades de atención, conducta y aprendizaje pueda culminar con éxito el proceso escolar?

- La actitud es la herramienta más fuerte del educador, quien debe tener el interés y la sensibilidad suficiente para aceptar las diferencias y hacer algo al respecto. Hay muchas estrategias de conducta, motivación y formas de enseñanza que favorecen a estos chicos pero sin actitud, todas ella carecen de valor.

- ¿Se puede -y cómo- despertar el interés del chico por el conocimiento cuando éste trae una carga emotiva muy fuerte desde su hogar (violencia familiar, pobreza extrema)?

- La pobreza y la violencia constituyen una realidad de nuestros tiempos, la escuela y en especial el aula pueden convertirse en el mundo ideal dentro del mundo real. Es asombroso el cambio que pueden tener los niños cuando se encuentran dentro de un ambiente de respeto y valoración.

En los adolescentes

- ¿Es más difícil contener a un adolescente que a un niño con dificultad de atención?

- La dificultad es la misma y se mantiene con el tiempo, la diferencia con el niño es que la demanda del ambiente y de estudio es mayor y sus dificultades son un obstáculo para lograrlo. Además muchos de ellos arrastran experiencias de fracaso, castigos, recriminaciones que han dañado su autoestima. Son jóvenes que no tienen hábitos, no saben cómo estudiar, están desmotivados y muchas veces tienen una actitud desafiante.

En el caso de los que presentan dificultades de aprendizaje, el mayor problema es que muchos quizás no han recibido ayuda y tienen un mal aprendizaje. Quizás la mayor barrera en el adolescente es la actitud de desmotivación y falta de confianza en sí mismo como consecuencia de sus previas experiencias. Los padres y educadores pueden enfrentar este reto con una actitud sensible a la necesidad y con el conocimiento de las estrategias para lograrlo; son ellos los que pueden hacen la diferencia en la vida de estos chicos. EL LITORAL


Tags: hiperactividad, TDHA, TDH, indicadores, psiquiatra, neurologo, tratamiento

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