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lunes, 04 de agosto de 2008

Publicado por Seina @ 10:00


REVELA UN ESTUDIO
Cuando se comienza a leer, los niños aprenden reglas para transformar las letras o las sílabas en sonidos
· El trabajo, de un investigador de la Universidad de La Laguna y de un profesor de la Universitat de València, ha sido publicado en la revista científica  Spanish Journal of Psychology

menta
lenta
 renta
 manta
 venta
 mente
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  VALENCIA, 30 Jul. (EUROPA PRESS) - 
  Un estudio revela que los niños leen "más rápidamente y con menos errores" las palabras que tienen 'vecinos ortográficos', es decir, las palabras a partir de las cuales se pueden construir otras simplemente cambiando una letra (como 'menta', que puede dar lugar a ocho palabras diferente entra las cuales están lenta, renta, manta, venta, o mente). Por el contrario, las palabras con pocos 'vecinos' (como 'rural', que sólo puede dar lugar a una palabra, 'mural' ) presentan "más dificultades", según informaron hoy fuentes de la Universitat de València (UV) en un comunicado. 

  El trabajo elaborado por el profesor del Departamento de Psicología de la UV, Eduardo Vadal-Abarca, se ha resumido en el artículo científico 'Children like dense neighborhoods: Orthographic Neighborhood density effects in novel readers', publicado en la Spanish Journal of Psychology.

  Según el estudio, el efecto descrito se había encontrado con adultos, pero había "muy pocos" estudios con niños, y los que había solo habían examinado el caso de niños de segundo y tercero de primaria que hablan inglés como lengua nativa, manifestaron. 

  Para la investigación se han examinado más de 160 niños desde primero hasta sexto de primaria, escolarizados en castellano. En las pruebas, los niños tenían que decidir rápidamente si palabras aisladas que aparecían en el centro de una pantalla de ordenador durante unos segundos eran palabras reales o no. 

  En la pantalla se presentaban palabras reales, como 'menta' o 'mural', e inventadas, como 'juda' o 'deta'. Para esta investigación solo se analizaron los errores y la velocidad de lectura de las palabras que tenían muchos 'vecinos ortográficos' y las que tenían muy pocos.

  En este sentido, las mismas fuentes señalaron que el estudio arroja luz sobre cómo leen palabras los niños y explicaron que cuando se comienza a leer, los niños aprenden reglas para transformar las letras o las sílabas en sonidos. Por ejemplo, los niños aprenden que 'ma-no','ma-lo', o 'ma-sa', todas comienzan por unas letras que tienen el sonido 'ma'. 

  Poco a poco, los niños van aprendiendo a dividir las palabras en sílabas y a asociar rápidamente sílabas o letras con sonidos, de forma que, cuando ven una palabra que nunca han leído antes son capaces de leer la (por ejemplo, 'bro-mis-ta' ). Al respecto, conforme los niños van avanzando en la lectura, en lugar de emplear la ruta de lectura "indirecta" de dividir-asociar, como 'pa-jar', van empleando otra "directa" que les permite leer sin dividir 'pajar'. 

RUTA "INDIRECTA"


  Según el trabajo, se pensaba que en castellano los niños seguían empleando la ruta "indirecta" durante mucho tiempo ya que es una lengua con una correspondencia "muy clara" entre las letras y los sonidos, a diferencia del inglés donde las letras se pronuncian de forma diferente dependiendo del resto de letras que acompañan, como 'hair' y 'half'. 

  Además, el estudio prueba que también en castellano los niños usan la ruta "directa" muy pronto, por lo que la ruta "indirecta" es la entrada en la lectura, pero "muy rápidamente", al final de primer curso de primaria, los niños se pasan a la rutas "directa", que es el mecanismo habitual de lectura adulta. La ruta indirecta sólo se puede utilizar con palabras ya leídas previamente cuya forma gráfica se ha almacenado en nuestra mente. "Lo sorprendente" de los resultados "es lo rápidamente que nuestra mente aprende a utilizar una ruta de lectura más rápida y eficaz", concluyeron.
EP

Un estudi revela que els xiquets comprenen millor les paraules que tenen “veïns ortogràfics”

El trabajo, de un investigador de la Universidad de La Laguna y de un profesor de la Universitat de València, ha sido publicado en una revista científica

Los niños leen más rápidamente y con menos errores las palabras que tienen vecinos ortográficos, es decir, las palabras a partir de las cuales se pueden construir otras simplemente cambiando una letra (como ‘menta’, que puede dar lugar a ocho palabras diferente entra las cuales están lenta, renta, manta, venta, o mente). Por el contrario, las palabras con pocos vecinos (como ‘rural’, que sólo puede dar lugar a una palabra, ‘mural’ ) presentan más dificultades.

El trabajo está resumido en el artículo científico ‘Children like dense neighborhoods: Orthographic Neighborhood density effects in novel readers’, firmado por Jon Andoni Duñabeitia, investigador de la Universidad de La Laguna y por el profesor Eduardo Vidal-Abarca, del Departamento de Psicología de la Universitat de València. El artículo ha sido publicado en la Spanish Journal of Psychology.

El efecto descrito se había encontrado con adultos, pero había muy pocos estudios con niños, y los que había solo habían examinado el caso de niños de segundo y tercero de primaria hablantes de inglés como lengua nativa. En el estudio recientemente publicado se han examinado más de 160 niños desde primero hasta sexto de primaria, escolarizados en castellano. Los niños tenían que decidir lo más rápidamente si palabras aisladas que aparecían en el centro de una pantalla de ordenador durante unos segundos eran palabras reales o no. Se presentaban palabras reales (como ‘menta’ o ‘mural’ ), e inventadas (‘juda’ o ‘deta’ ), si bien para la presente investigación solo se analizaron los errores y la velocidad de lectura de las palabras que tenían muchos vecinos ortográficos y las que tenían muy pocos.

El estudio arroja luz sobre cómo leen palabras los niños. Cuando se comienza a leer, los niños aprenden reglas para transformar las letras o las sílabas en sonidos. Por ejemplo, los niños aprenden que ‘ma-no’, ‘ma-lo’, o ‘ma-sa’, todas comienzan por unas letras que tienen el sonido MA. Poco a poco, los niños van aprendiendo a dividir las palabras en sílabas y a asociar rápidamente sílabas (o letras) con sonidos de forma que cuando ven una palabra que nunca han leído antes son capaces de leerla (por ejemplo, ‘bro-mis-ta’ ). Conforme los niños van avanzando en la lectura, en lugar de emplear la ruta de lectura “indirecta” de dividir-asociar (p. ej., ‘pa-jar’ ) van empleando otra “directa” que les permite leer sin dividir “pajar”.

Se pensaba que en castellano los niños seguían empleando la ruta “indirecta” durante mucho tiempo ya que es una lengua con una correspondencia muy clara entre las letras y los sonidos (a diferencia del inglés donde las letras se pronuncian de forma diferente dependiendo del resto de letras que acompañan, como ‘hair’ y ‘half’ ). El estudio prueba que también en castellano los niños usan la ruta directa muy pronto, mucho antes de lo que se pensaba. Parece que la ruta “indirecta” es la entrada en la lectura, pero muy rápidamente, al final de primer curso de primaria, los niños se pasan a la rutas “directa”, el mecanismo habitual de lectura adulta. Naturalmente, la ruta indirecta sólo se puede utilizar con palabras ya leídas previamente cuya forma gráfica se ha almacenado en nuestra mente. Lo sorprendente es lo rápidamente que nuestra mente aprende a utilizar una ruta de lectura más rápida y eficaz. UV

Ficha del artículo

The Spanish Journal of Psychology

Children Like Dense Neighborhoods: Orthographic Neighborhood Density Effects in Novel Readers

ACCESO A TEXTO COMPLETO

Jon Andoni Duñabeitia; Eduardo Vidal-Abarca

Ver datos de los autores

Abstract

Previous evidence with English beginning readers suggests that some orthographic effects, such as the orthographic neighborhood density effects, could be stronger for children than for adults. Particularly, children respond more accurately to words with many orthographic neighbors than to words with few neighbors. The magnitude of the effects for children is much higher than for adults, and some researchers have proposed that these effects could be progressively modulated according to reading expertise. The present paper explores in depth how children from 1st to 6th grade perform a lexical decision with words that are from dense or sparse orthographic neighborhoods, attending not only to accuracy measures, but also to response latencies, through a computer-controlled task. Our results reveal that children (like adults) show clear neighborhood density effects, and that these effects do not seem to depend on reading expertise. Contrarily to previous claims, the present work shows that orthographic neighborhood effects are not progressively modulated by reading skill. Further, these data strongly support the idea of a general language-independent preference for using the lexical route instead of grapheme-to-phoneme conversions, even in beginning readers. The implications of these results for developmental models in reading and for models in visual word recognition and orthographic encoding are discussed.

Resumen

La investigación previa con lectores principiantes de ingles sugiere que algunos efectos ortográficos, tales como los efectos de la densidad (vecindad ortográfica), podrían ser más fuertes para los niños que para los adultos. En especial, los niños responden con mayor precisión a las palabras con muchos vecinos ortográficos que a las palabras con pocos vecinos. La magnitud de los efectos para los niños es mucho más alta que para los adultos, y algunos investigadores han propuesto que estos efectos podrían modularse progresivamente en función de la competencia lectora. Este estudio explora en profundidad cómo los niños de 1º a 6º curso llevan a cabo una decisión léxica con las palabras procedentes de vecindades ortográficas densas o escasas, atendiendo no sólo a las medidas de precisión sino también a las latencias de respuesta, mediante una tarea controlada por ordenador. Nuestros resultados revelan que los niños (como los adultos) muestran claros efectos de densidad (vecindad ortográfica), y que dichos efectos no parecen depender de la competencia lectora. Al contrario de observaciones previas, el trabajo actual muestra que los efectos de vecindad ortográfica no se modulan progresivamente según la competencia lectora. Además, estos datos claramente apoyan la idea de la preferencia por la ruta léxica, que no depende del lenguaje, en vez de las conversiones grafema-a-fonema, incluso en lectores principiantes. Se comentan las implicaciones de estos resultados para los modelos evolutivos de la lectura y para los modelos de reconocimiento visual de las palabras y la codificación ortográfica.

Descriptores: lexical access | reading development | orthographic neighborhood | density effect
Editor: Facultad de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid
Publicación: 2008-05
Tipo: artículo original
Formato: PDF
Fuente: The Spanish Journal of Psychology 1138-7416 2008, Vol. 11 nº 1
Idioma: Inglés
Derechos: De la revista

By: CSIC


Tags: lectura, estudio, investigación, sílabas, palabras, proceso, aprendizaje

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