A medida que los niños se adentran en la adolescencia realizan menos ejercicio y a los 15 años, sólo un 30% sigue
↓ Sí tienen tiempo para ver la tele
Celeste López | Madrid | 12/08/2008 (LA VANGUARDIA)

La actividad física ya no es una característica de los adolescentes. Adiós a esos chavales sanos, llenos de músculos, cuyas imágenes mantienen en el recuerdo como ejemplo de "aquellos maravillosos años". Los chicos de ahora no se mueven, por lo menos, no se mueven lo suficiente. De hecho, sólo el 30% de los chavales de 15 años realizan el ejercicio recomendado por los expertos (una hora cada día), una minoría frente a casi el 99% que sí se ejercitaba cuando contaban 9 años. Y es que las féminas cuando cumplen los 13 y los varones cuando cumplen los 14 años deciden, en términos generales, colgar el chándal. La mayor parte de ellos no lo volverá a usar en su vida.
Ésta es la principal conclusión de un estudio realizado por un equipo multidisciplinar de la Universidad de San Diego (Estados Unidos) y cuyos resultados han sido publicados en el número de julio en la revista Jama. Esta conclusión coincide con la obtenida por la Organización Mundial de la Salud (OMS), tras la publicación de un informe sobre la salud de los adolescentes, aunque en este caso, el porcentaje de adolescentes de 15 años que practica ejercicio se reduce drásticamente al 16%.
Los autores del estudio americano recopilaron datos de la actividad física realizada por 1.032 niños desde que cumplieron los 9 años hasta los 15. La actividad se midió mediante un acelerómetro (dispositivo que registra el movimiento) que llevaban instalado en el cinturón. Los menores, ubicados en diez puntos geográficos distintos de Estados Unidos, utilizaron el dispositivo cuando tenían 9, 11, 12 y 15 años, desde los años 2000 hasta el 2006.
El citado estudio revela que desde los 9 hasta los 11 años casi todos los niños realizaban la cantidad de ejercicio recomendada, pero a los 15 sólo un 31% y un 17% de los adolescentes se ejercitaban físicamente durante los días de diario y el fin de semana, respectivamente. En total, los investigadores comprobaron que entre los 9 y los 15 años, los chicos habían disminuido su tiempo de ejercicio cada año una media de 38 minutos durante la semana escolar y 41 en los fines de semanas.
De hecho, mientras los más pequeños realizaban unas tres horas de actividad física diarias tanto entre semana como los fines de semana, cuando pasaban el umbral de los 12 años ese ejercicio se había reducido a la mitad durante la semana escolar y a 75 minutos en los días de ocio. Hacia los 15, sólo realizaban 49 minutos de ejercicio al día durante la semana escolar y 35 minutos el fin de semana.
Durante la semana, las chicas dejaban de realizar los 60 minutos de ejercicio recomendado hacia los 13 años y los chicos a los 14 años. Los sábados y los domingos las féminas no alcanzaban la hora recomendada de actividad física ya a los 12,5 años en comparación con los chicos, que hasta los 13,5 no dejaban de practicar los minutos de ejercicio necesarios.
¿Por qué ese abandono de la práctica deportiva? Según el presidente de la sección de cardiología pediátrica y cardiopatía congénita de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), José Manuel Guía Torrent, la causa hay que buscarla en la creación de una sociedad sedentaria, que favorece la inactividad. "Los chicos están rodeados de cosas que no les invita en absoluto a moverse, es el caso del televisor, el ordenador y las videoconsolas. El resultado es inactividad. El problema es que eso lleva aparejado sobrepeso, obesidad, hipertensión, colesterol alto... y un futuro sombrío en cuanto a salud se refiere".
Estos datos sobre el descenso de la actividad física en los adolescentes van en la línea con los recogidos en el Estudio sobre las conductas saludables de los jóvenes escolarizados (2005-2006), proyecto auspiciado por la Organización Mundial de la Salud, en el que participan 41 países occidentales y que fue publicado el pasado mes de junio. Aunque en este caso, las cifras de inactividad son aún más alarmantes.
La OMS constata que los más pequeños (en este caso, los niños de 11 y 12) son más activos que los que han cumplido los 15. De hecho, el 26% de los niños de 11 años realizar al menos una hora diaria de ejercicio físico, porcentaje que desciende al 20% a los 13 años. A los 15 años, sólo el 16% reconoce realizar una actividad.
En el citado estudio colabora también un grupo español, de la Universidad de Sevilla, financiado por el Ministerio de Sanidad. Según los datos recogidos por este grupo, sólo el 24% de las españolas de 11 años y el 32% de los varones de la misma edad realizan el ejercicio recomendado, porcentajes que descienden de manera notoria cuando cumplen los 13 años (14% y 21% respectivamente) y, sobre todo, a los 15: sólo el 12% de las chicas y el 19% de los chicos realizan una hora diaria de ejercicio. Estos datos fueron obtenidos en base a las respuestas facilitadas por 21.811 menores en un total de 1.119 aulas, durante el año 2006.
Pero, pese a estos negativos resultados, los menores españoles no son, ni mucho menos, de los más sedentarios de Europa y América del Norte. Según el estudio de la OMS, los niños de 11 años españoles se sitúan en el puesto 13 (de 41), descendiendo al puesto 16 a los 15 años. Los chavales de 13 años, sin embargo, se sitúan en el puesto 24.
Los niños de 11 años que más actividad física realizan diariamente son los eslovacos (43% de las chicas y el 51% de los varones practica algún deporte durante al menos una hora diaria), seguido de los irlandeses (38% de las féminas y el 51% de los chicos) y finlandeses (37% y 48% respectivamente). Los que menos son los suizos (sólo el 11% de las chicas y el 19% de los chicos hacen ejercicio), luxemburgueses (13% y 18%) y rusos (12% y 20%).
A los 13 años, la situación de los países no cambia, pero sí a los 15, donde los menores de Groenlandia y de EE. UU. desbancan del segundo y tercer puesto a los irlandeses y finlandeses en cuanto a realizar más actividad física, y en la cola, se sitúan como los más inactivos los adolescentes israelitas, rusos y portugueses.
Sí tienen tiempo para ver la tele
Otro de los datos interesantes de este estudio sobre la salud y los comportamientos de los adolescentes realizado por la OMS es el tiempo que los menores pasan viendo la televisión, algo que, unido al sedentarismo, se relaciona directamente con la obesidad. Según este informe, el 61% de los niños de 11 años reconocen pasar frente al televisor más de dos horas diarias los días de diario, porcentaje que se eleva al 70% entre los de 13 y 15 años. Los niños españoles se sitúan entre los que menos ven la televisión en los días de diario: 53% de los varones de 11 y el 45% de las féminas de la misma edad, cifras que se elevan hasta casi el 70% en ambos géneros cuando cumplen los 15. El informe no analiza cuántas horas pasan los menores frente al ordenador, aunque sí revela que el 50% de los chicos de 15 años tiene contacto diario con sus amigos a través de la red. LA VANGUARDIA
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"El mayor problema" de la obesidad en los jóvenes es que "va a limitar la expectativa de vida", según un experto
"La obesidad conlleva un problema psicológico importante, por la dificultad que tienen estos chicos para relacionarse"
SANTANDER, 7 Ago. (EUROPA PRESS) -
El catedrático de Pediatría, Julio Ardura, afirmó hoy en Laredo que "el mayor problema de la obesidad en los jóvenes es que va a limitar la expectativa de vida, va a suponer un gasto sanitario y un motivo de consulta continuo, y va a provocar una calidad de vida deficiente que arrastrará a la edad adulta".
Ardura se pronunció así durante su intervención en el curso de verano de la Universidad de Cantabria (UC) 'Prevención de la obesidad en el adolescente', que se desarrolla esta semana en la sede de Laredo, y que organizó hoy una mesa de expertos en la que se analizaron las consecuencias que conlleva la obesidad en los adolescentes.
En la misma, además de Ardura, participaron el catedrático de Pediatría Serafín Málaga; las profesoras Margarita Alonso y Cristina Campoy, o Juan José Díaz e Isolina Riaño, ambos pertenecientes a la Unidad de Gastroenterología Pediátrica del Hospital San Agustín de Avilés, según informó la UC en un comunicado.
Entre las dificultades asociadas al exceso de peso, los especialistas consideraron como las más importantes la hipertensión y el síndrome metabólico, que pueden provocar en los jóvenes patologías cardiovasculares graves.
Los especialistas señalaron que la obesidad infantil actúa como reflejo de lo que puede pasar en la vida adulta de los individuos que la padecen, y concluyeron que los enfermos pueden arrastrar múltiples enfermedades que afectarán a su nivel de vida.
"Sobre todo verán perjudicado su sistema cardiovascular y se producirá un aumento de la presión arterial", comentó Ardura, que actuó como moderador de la mesa de expertos.
Además, se analizaron otras alteraciones asociadas a la obesidad, como la pérdida de la condición física de los individuos por razón de su sobrepeso y su sedentarismo.
En este sentido, los expertos apuntaron como la mayor dificultad sobrevenida, la posibilidad de inflamación en los vasos arteriales, que puede provocar en un futuro angina de pecho, infarto o accidente cerebro-vascular.
El problema se complica aún más porque estas patologías en la infancia son "subclínicas", es decir, no se detectan aunque se hagan ciertos análisis, porque pueden pasar desapercibidas.
También se incidió en la percepción del estilo de vida de los adolescentes con obesidad, para ofrecer una panorámica de la gravedad que tiene el exceso de peso como problema de salud pública.
"La obesidad conlleva un problema psicológico importante, por la dificultad que tienen estos chicos para relacionarse", señaló Ardura.
La mesa de expertos reflexionó acerca de este aspecto, dado que las medidas de intervención que se pueden programar para mejorar la salud del joven deben tener en cuenta el componente psicológico, porque "el interés y la motivación del adolescente con sobrepeso u obesidad tiene una connotación muy grande para que tenga éxito la intervención", subrayó el moderador.
EUROPA PRESS
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