El mediático
Ruolin tiene el oro. Pero de todos los niños de los Juegos, el más mediático es el británico Tom Daley, a pesar de la frustración de haber perdido la final de salto sincronizado. En marzo, con trece años, se proclamó campeón de Europa en Eindhoven. En Pekín, con 14, finalizó octavo en la final de salto sincronizado en plataforma de 10 metros. El último puesto de la final. Blake Aldridge, el compañero en el que debe mirarse como un espejo, cargó contra el benjamín del equipo olímpico británico. «Yo no he estropeado nada, me voy a mi casa contento. Desgraciadamente, este es un deporte de equipo», espetó Aldrigde tras la competición.
El viernes de la próxima semana, Daley tendrá una nueva oportunidad. Pero solo.
La alegría es temporal
Ya lo dice Zhou Jihong, el todopoderoso entrenador que dirige el equipo nacional chino de saltos, una auténtica mina de oro olímpica. Para un deportista, la alegría es algo temporal, la mayor parte del tiempo tiene que sufrir y entrenar. Aunque se trate de un niño. LVG
Tags: JJOO, juegos, olímpicos, olimpiadas, Pekín, Beijing, adolescentes
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