La gimnasia femenina es un deporte en el que perdimos a las mujeres y
obtuvimos a las niñas
Nos separamos de la danza y nos acercamos a lo
imposible
· Ahora en Pekín, encarando a chinas perfeccionistas, pero semianónimas
por intercambiables y probablemente menores de la edad obligatoria de
16 años, tenemos a la fusión de las escuelas rusa y estadounidense
· El triunfo de las chinas hizo recrudecer las críticas y dudas sobre
la edad de las competidoras, que ya había sido objeto de comentarios y
cuestionamientos antes de las pruebas
· Jiang Yunyuan -16 años, 1,40m y 32 kilos-, en el punto de mira
· La polémica está abierta en un deporte protagonizado por niñas desde los años 70, pero que es de los pocos que limitan la edad para competir.
ANÁLISIS· Ignacio Herrera Cruz
20 AGOSTO 2008 MÉXICO
A aquellos telespectadores de comienzos de los setenta se nos permitió atisbar el futuro en los dos principales eventos deportivos que ocurren cada cuatro años.
Fue una revelación ver en el verano de 1974 a la Naranja Mecánica de Johann Cruyff masacrar inmisericordemente de forma sucesiva a los gigantes sudamericanos Uruguay, Argentina y Brasil con su futbol total, apoyados por miles de fanáticos que utilizaban playeras con los colores de su equipo; descubrir otra forma de entender un deporte que parecía circunscrito a ciertos límites, involucrando al público uniformado, era algo inédito. No se ha vuelto a admirar una selección que deslumbre de esa forma, no el Brasil de 1982, vencido por la marcación de Conti y los goles de Rossi, ni la Francia de 1998 que sólo en la gran final se vio como un equipo completo bajo la batuta de Zidane, aunque ahora lo normal en las tribunas es observar a los espectadores enfundados en la camiseta de sus amores.
Dos años antes, en los Juegos Olímpicos de Munich había habido otra iluminación: la de la pequeña Olga Korbut. Con borrosos recuerdos de 1968, refrescados ahora por los videotapes, teníamos la idea de las gimnastas olímpicas bien formadas, gráciles y artísticas ejemplificadas por la monumental checa Vera Chalavska, que en su rutina de manos libres se permitió bailar compases mexicanos y enloquecer a los asistentes al Palacio de los Deportes.
De pronto, en unos Juegos Olímpicos que muchos recuerdan por los terroristas que asesinaron atletas isralíes o las siete medallas doradas de Mark Spitz, para todos aquellos que nos acercamos a los deportes que no son de masas gracias a la convocatoria de la televisión, surgía una adolescente soviética que parecía desafiar las leyes de la física, sin dejar de ser una pequeña que soltaba lágrimas cuando sus ejecuciones no alcanzaban la perfección y que opacaría en nuestra memoria para siempre a la representante de la escuela tradicional, la de las mujeres curvilíneas que privilegiaban la estética al espectáculo, Ludmila Turisheva. Con Korbut comenzó una nueva dimensión, en la televisión y en la gimnasia.
Supongo que a partir de ese momento, la gimnasia femenil pareció absorber y simbolizar los cambios de la forma de transmitir los eventos olímpicos, a pesar de que en los demás deportes la evolución de la tecnología de la televisión ha sido evidente. Recordemos, por ejemplo, lo que el columnista de The New York Times Richard Sandomir escribe al comparar la cobertura televisiva y la moda de 1972 con la del 2008 en la natación olímpica: “No había cámaras submarinas, ni gráficas digitalizadas con los nombres de los nadadores y las banderas de sus países en cada carril, ni constantemente el tiempo de la competencia en la pantalla, ni repeticiones en supercámara lenta ni reporteros al borde de la piscina.
Los nadadores estadunidenses utilizaban pequeños trajes de baño rojo, azul y blanco, los que un hombre con cuerpo decente hubiera utilizado en esos días, no los de alta tecnología de cuerpo entero Speedo LZR Racer de Michael Phelps”.
Cuatro años después, en Montreal, aguardábamos de nueva cuenta la hora de la Korbut y “de la nada” brotaba la gracia de Nadia Comaneci, la adolescente de los dieces y la perfección en las barras asimétricas, los ejercicios a manos libres, el salto de caballo y la viga de equilibrios. La Comaneci parecía llevar los avances de Korbut a un nivel que creíamos imposible de superar.
En 1980 intuíamos que las soviéticas en sus Olimpiadas boicoteadas, afortunadamente no por las cadenas televisivas nacionales, para recuperar su orgullo nacional y reforzar una tradición iniciada en Helsinki 1952, intentarían destronar a Nadia, comenzando por Nellie Kim la gran atleta a quien el carisma de la Comaneci había opacado, como a todo el equipo soviético, en Montreal, como lo haría de nueva cuenta en Moscú, incluyendo al nuevo producto genial del sistema soviético, la grácil Elena Davidova; desconocíamos sin embargo, por haber sucedido fuera del ojo de las cámaras, que la futura gran estrella soviética de este deporte, Elena Mujina, yacía en una silla de ruedas, paralizada al quebrarse la espina dorsal, al intentar en una práctica desplegar una acrobacia casi imposible, en vísperas de la cita moscovita.
Esa lesión era una parte de la gimnasia que preferíamos omitir, al testimoniar las evoluciones que suspenden la descreencia y cerrar los ojos a los tratamientos inclementes a los que sus entrenadores, en nombre de la gloria y las medallas, sometían y someten a casi niñas para que adornen las horas estelares cada cuatro años.
Los Ángeles 1984 fueron los Juegos cocinados y devorados por los estadunidenses. Sin las soviéticas y otras notables ausentes, Mary Lou Retton, piernona, fuerte, sin tanta gracia pero con mucha potencia, convenció a los estadunidenses que tenían a la nueva soberana de la gimnasia. Lo importante de Retton fue sembrar en sus compatriotas la idea de que podían competir y vencer con/a las mejores, sus semillas las disfrutaríamos en años subsecuentes.
En Seúl, Barcelona, Atlanta y Sidney vimos actuaciones de Elena Shushunova, Daniela Siliva, Tatiana Gutsu, Shannon Miller, Lilia Podkopayeva, Simona Amanar que hacían aparecer lo hecho unos años antes por Korbut y Comaneci como algo sencillo y lo de las divas de los cincuentas y sesentas como ensayos de damas mayores, jugando a ser profesionales de verdad. Sin embargo, pese a sus innegables dotes atléticas, carecían de ese algo especial que había consagrado en su instante en el tiempo a Vera Chalavska, Olga Korbut y Nadia Comaneci como reinas de este deporte hecho para la televisión.
Tendríamos que esperar a Atenas 2004 a que madurara Svetlana Jokina, la rubia de leotardo negro y carácter explosivo, para recobrar una diva de este deporte. Su duelo con la estadunidense Carly Patterson fue memorable y uno de los puntos fuertes de esos Juegos Olímpicos, al otorgarle drama a algo que de por sí ya es muy tensional, ya que en estas competencias de alto rendimiento cada gimnasta compite contra los demás y contra sí misma, en la soledad absoluta.
Ahora en Pekín, encarando a chinas perfeccionistas, pero semianónimas por intercambiables y probablemente menores de la edad obligatoria de 16 años, tenemos a la fusión de las escuelas rusa y estadunidense en Nastia Liukin, que ejecuta sus evoluciones de un alto grado de complejidad con la gracia con la que ejecutaba sus ejercicios Natalia Kuchinskaya o Zinaida Voronina, las soviéticas que querían robarle los reflectores a la Chalavska, a la vez que lo hace con la fiereza de puro músculo heredada de Olga Korbut y asimilada a través de la Retton en los gimnasios estadunidenses.
La gimnasia femenil es un deporte en el que perdimos a las mujeres y obtuvimos a las niñas, nos separamos de la danza y nos acercamos a lo imposible; pero al que cada cuatro años nos acercamos para ver la magia que la televisión nos lleva directamente a nuestras salas. Le recomendaría a Televisa o a otra televisora que editara las mejores actuaciones de las grandes gimnastas para ver la evolución paralela de un deporte y de la televisión y de esa manera, en su convergencia, ver cómo hemos llegado a ser los telespectadores que somos en este 2008 y los que seremos en el 2012.
www.etcetera.com.mx
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PS
Pekín' 2008 Un día después de la clausura
Las apariencias no engañan
Periódicos chinos publicaron en 2007 que algunas de sus mejores gimnastas tenían 13 años
Las mismas deportistas han participado en los Juegos cuando la edad mínima era de 16 años

←Las seis componentes del equipo chino femenino de gimnasia artística, tras conseguir el oro en el concurso por equipos. / EFE
Oro en paralelas, dicen que tiene 16 años. Kexin puede ser una niña de 14 años / REUTERS→
ZIGOR ALDAMA | 25 AGO 2008- PEKÍN (EL CORREO)
Cada vez que salían a escena, el público fruncía el ceño. Incluso los espectadores chinos mostraban su sorpresa en voz baja: «¡Pero si son unas crías!». Enfundadas en sus mallots rojos decorados con barrocos dorados, las gimnastas chinas no engañaron a nadie. Aunque todavía no se ha probado oficialmente, y quizá no se haga nunca, en este caso las apariencias no engañaban: He Kexin, Jiang Jueyuan y Yang Yilin no tienen la edad mínima exigida por el COI para competir. Este periodista ha encontrado en la prensa china pruebas de que así ha sido, al menos en el caso de Kexin. La mayoría de pruebas han sido borradas, pero algunas se han pasado por alto.
El 5 de noviembre de 2007, el diario local 'Shenghuo Bao' publicó una noticia en la que hablaba de He Kexin antes de una prueba. El periódico señala que la gimnasta tenía entonces 13 años. En la publicación más reciente, el 22 de enero de este año, otro diario, 'Fazhi Wanbao' vuelve a mencionar a Kexin, y sigue dando como referencia la edad de 13 años. Además, el 3 de noviembre de 2007, tanto el periódico oficial 'Renmin Ribao' como la agencia de noticias de referencia en China, Xinhua, mencionan la misma fecha de nacimiento en el comentario sobre la actuación de la gimnasta, a la que se refieren como «gran promesa». Por lo tanto, durante los Juegos, Kexin habría tenido 14 años, dos menos del mínimo establecido. Pero la fecha de nacimiento de su pasaporte asegura que nació en 1992, lo cual lleva a pensar que el propio Gobierno está involucrado en el fraude. Muchos chinos piensan que no es la primera vez.
Promesas incumplidas
Desafortunadamente, el escándalo de la gimnasia artística es sólo la punta del iceberg. Pekín 2008 ha estado plagado de mentiras y medias verdades. Sobre todo, de promesas incumplidas. La primera se destapó antes de que se encendiera el pebetero: la libertad de prensa y el acceso a un Internet sin censura eran, simplemente, una falacia. Ni siquiera los periodistas acreditados han podido abrir en Pekín páginas controvertidas, y el caso de un periodista británico, que fue golpeado y detenido cuando trataba de fotografiar una manifestación de tibetanos, dejó bien claro que informar en China es un riesgo, incluso durante los Juegos. Organizaciones como Reporteros Sin Fronteras han tratado de emitir a través de radios clandestinas, pero sus intentos han tenido pobres resultados. Habrá que ver si ahora las autoridades vuelven a echar el cierre de páginas que antes de los Juegos estaban vetadas.
Poco después, la ceremonia de inauguración del reputado director de cine Zhang Yimou dejó con la boca abierta a los 4.000 millones de espectadores que la siguieron por televisión o Internet. Pero el espectáculo tuvo truco. Al día siguiente la prensa china descubrió a la niña que hizo playback, además de la destreza de varios informáticos para crear unos fuegos artificiales irreales durante el acto inicial. Para darle mayor realismo, imitaron incluso la neblina de Pekín, mezcla de humedad, calor, y polución. Demasiado perfecto para ser verdad.
Sin libertad
Los organizadores de los Juegos prometieron al COI que también se respetaría la libertad de expresión. Para ello habilitaron tres parques que no han visto más que ejercicios de tai-chi. Y no porque nadie haya querido protestar, sino porque las peticiones, entre 70 y 150 según las fuentes, han sido denegadas una detrás de otra. Hasta el punto de que, el diario 'New York Times' descubrió la historia de dos ancianas, de más de 70 años, que han sido sentenciadas a un año de «reeducación» en un campo de trabajo por tratar de obtener el permiso necesario para manifestarse. En su caso, por el descontento creado por la política de reubicación de los barrios reformados. Es una incógnita si finalmente estas dos mujeres, una de ellas medio ciega y ambas impedidas físicamente, terminarán siendo enviadas al interior del país, aunque ya casi nadie duda de que así vaya a ser. Es un castigo que la Policía puede imponer sin necesidad de juicio alguno.
Además, antes y durante los Juegos, importantes activistas han sido detenidos con diversas excusas. Algunos, según denuncia Amnistía Internacional y corroboran entrevistas emitidas por la BBC, han sido incluso torturados, y es probable que su situación empeore una vez hayan terminado los Juegos Paralímpicos. Las organizaciones de Derechos Humanos temen que, entonces, la apertura de China se confirme como un espejismo temporal que se desvanecerá tan rápido como surgió.
Uno de los tres lemas de Pekín 2008 ha sido 'la Olimpiada del pueblo'. Sin embargo, el ciudadano de a pie ha tenido escaso acceso al evento. En aras de la seguridad, todas las instalaciones olímpicas han permanecidos cerradas a quienes no tuvieran entrada o estuvieran acreditados, lo cual ha creado tensiones, sobre todo entre quienes deseaban fotografiarse junto a las maravillas arquitectónicas erigidas para la ocasión.
El gobierno chino también anunció que no habría reventa, y que las entradas tendrían el nombre de su propietario impreso en ellas. Ninguna de las dos cosas se ha cumplido, y se han podido encontrar tickets para casi todas las pruebas. Eso sí, a precios que han oscilado entre cinco y veinte veces el del papel. Y eso sin tener en cuenta las ceremonias de inauguración y clausura, por las que se ha llegado a pagar entre 5.000 y 20.000 euros.
Y, finalmente, Pekín 2008 no ha cumplido con la promesa de mantener su presupuesto por debajo del de su predecesora. Según las cifras oficiales, los Juegos chinos han costado alrededor de 3.000 millones de euros más que los de Atenas 2004, aunque esa cifra se multiplica por diez si se tienen en cuenta los factores colaterales de la Olimpiada.
Eso sí, no se puede negar que las autoridades se han esforzado en conseguir el cielo azul que habían prometido. Y lo han logrado en cuatro ocasiones, aunque durante todos los Juegos los niveles de contaminación no han alcanzado, en ningún momento, el nivel 'alto'. Junto a la gran actuación de los atletas, es una de las pocas luces de una gigantesca operación repleta de sombras.
EL CORREO
Un ‘hacker’ da la alarma sobre la edad de las chinas
Mike Walker, un experto en informática cuyo nombre de guerra es ‘Stryde’, fue el primero en encontrar serios indicios según las cuales algunas gimnastas chinas han falsificado la edad mínima para poder participar en los Juegos
SPORT 23 AGO 2008
El caso más aparatoso es el de He Kexin, doble campeona en asimétricas y por equipos que, según sus pruebas, tiene 14 años y 220 días en lugar de los 16 años que se exige como mínimo.
Dias después de que esta información haya circulado por la red y se haya convertido en la ‘comidilla’ de todas las delegaciones, especialmente la de Estados Unidos ya que Nastia Liukin tuvo que conformarse con la medalla de plata en asimétricas, el Comité Olímpico Internacional ha pedido a la Federación Internacional de Gimnasia que abra una investigación.
Mientras, el ‘hacker’ neoyorquino ha conseguido probar que para participar en los Juegos sólo se exige el pasaporte. En el caso de Kexin, la fecha de nacimiento que figura en su documento es la 1 de enero de 1992, pero a través de Baidu, un motor de búsqueda en idioma chino creado en 1999, ‘Stryde’ consiguió entrar en las listas oficiales de la Administración General del Deporte de China. Allí, se hace constar como fecha de nacimiento 1 de enero de 1994 y así, con 14 años, ha participado en varias competiciones.
Nueve meses atrás, Xinhua, la agencia oficial del gobierno, se refirió a Kexin, como la gimnasta de 13 años. Las dudas también se hacen extensivas a Jiang Yuyuan, oro por equipos, Yang Yilin, bronce en concurso completo, Deng Linlin y Li Shanshan. Bela Karolyi, entrenador sagrado de EE.UU., ha venido denunciando esta situación periódicamente: “Están usando niños y se creen que somos estúpidos”. Pero a Karolyi nunca le han hecho caso y para el CIO, no es una investigación, sino una aclaración del tema ya que la documentación presentada por China está en regla.
SPORT
Investigan edad de gimnastas chinas
Versiones no confirmadas ponen en duda la edad de la china He Kexin.
BBC Deportes 22 AGO 2008
El Comité Olímpico Internacional (COI) ha pedido a la Federación Internacional de Gimnasia que investigue si algunas gimnastas chinas tienen menos de 16 años, la edad reglamentaria para competir en los juegos.
"Si existe un interrogante, y tenemos una inquietud, entonces le pedimos al organismo competente de cualquier deporte que se ocupe del asunto", dijo una portavoz.
Los registros en la oficina de pasaportes china parecen confirmar, según fuentes del COI, que las gimnastas de ese país tienen por lo menos 16 años, la edad reglamentaria.
Pero numerosos informes periodísticos han dado crédito a versiones de que algunas de las gimnastas tienen 14 o 15 años.
Un portavoz de la Federación Internacional de Gimnasia anunció que este viernes se emitirá un comunicado.
Nuevos documentos
El entrenador del equipo chino de gimnasia, Lu Shanzhen, dijo que el jueves se había entregado a la federación nuevos documentos, para disipar las dudas sobre la gimnasta He Kexin, ganadora de la medalla de oro en la prueba de barras asimétricas.
Entre los documentos entregados figuran un viejo pasaporte, una cédula de residencia y su cédula de identidad actual, emitidos por diferentes departamentos del gobierno chino.
Un gimnasta debe tener por lo menos 16 años para competir en los Juegos Olímpicos.
El COI dijo anteriormente que había verificado los pasaportes de todos los competidores en los juegos.
Existen ciertos interrogantes y discrepancias, planteados por diversas fuentes,
y el COI simplemente quiere obrar con la máxima diligencia
y trabajar con la Federación", Portavoz Giselle Davies
La portavoz Giselle Davies dijo el viernes que "la información que hemos recibido parece satisfactoria en términos de la documentación, incluyendo certificados de nacimiento".
Agregó que "existen ciertos interrogantes y discrepancias, planteados por diversas fuentes, y el COI simplemente quiere obrar con la máxima diligencia y trabajar con la Federación para aclarar esta situación."
Las gimnastas chinas ganaron seis medallas, entre ellas el oro por equipos y el oro de He en las barras asimétricas.
Lu Shanzhen, el jefe de los entrenadores del equipo chino, dijo que la presión sobre este tema se debe "a la intensa competencia por medallas entre los equipos de Estados Unidos y China".
BBC
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