
Catalunya reabre el debate sobre la reforma del calendario escolar
España inicia el curso más tarde que el resto de la UE
La reforma que estudia Educación catalana mantiene la cifra de días lectivos anuales
JORDI CASABELLA / BARCELONA (EL PERIODICO)
La reapertura del debate sobre la reforma del calendario escolar, anunciada el martes por el president Montilla en el Parlament, no podrá pasar por alto dos de los rasgos que lo convierten en una anomalía en Europa. Catalunya, junto con algunas, no todas, comunidades autónomas españolas y Portugal, ha iniciado el curso 2008-2009 más tarde que los restantes países de la Unión Europea (UE), y las vacaciones estivales del alumnado, de más de 12 semanas, figuran, con las de Italia y otra vez Portugal, entre las más extensas del continente, según los últimos datos de la Comisión Europea.
El principal órgano asesor de la Conselleria d'Educació, el Consell Escolar de Catalunya, ya elaboró un documento en el 2002 que aludía a "la concentración excesiva de días de vacaciones en verano" y, por contra, a la existencia, durante el año, de "periodos lectivos muy largos sin descanso" que resultan perjudiciales para el rendimiento del alumno.
En los primeros meses del año, por ejemplo, la pausa varía en función de la posición de la Semana Santa en el calendario, lo que en ocasiones demora la finalización del trimestre. "Sería deseable ir hacia una reducción de las vacaciones estivales que tendría que compensarse con un incremento equivalente en otras épocas del año", proseguía diciendo el Consell Escolar. Y proponía que, a modo de ejemplo, el periodo de vacaciones de verano "podría acortarse dos semanas y redistribuirlas a lo largo del curso".
DIVERSIDAD DE SOLUCIONES
También recomendaba "huir de la tendencia a la uniformidad" y reclamaba que "las peculiaridades sociales y climáticas" de las diferentes zonas de Catalunya fueran tenidas en cuenta a la hora de fijar no solo el calendario, sino también el horario.
Llegados a este punto, pedía "cierto margen de autonomía" para los consejos escolares municipales, o los consejos comarcales en el caso de las poblaciones más pequeñas, para que "opinaran" e incluso decidieran acerca de cuál era la mejor solución para sus respectivos territorios. El caso alemán es, en ese sentido, el más esclarecedor, por lo acusado de las diferencias entre unos estados y otros. Mientras que en Renania del Norte-Westfalia el curso comenzó el pasado 11 de agosto y concluirá el primero de julio del próximo año, en Baden-Württemberg, que lo inauguró el 7 de septiembre, las clases no finalizarán hasta el 29 de julio.
En cualquier caso, el informe ya dejaba claro entonces que "el análisis comparativo evidencia que, en la enseñanza primaria, el número de horas y días lectivos por curso no difiere del de la mayoría de países europeos" y se valoraba como "correcto". No podía decirse lo mismo de la secundaria, pero desde el 2002 se ha registrado un incremento de la carga horaria de los alumnos en esa etapa que ha tendido a reequilibrar la situación. Es más, aquel texto denunciaba "la excesiva carga curricular asociada a los horarios", que hacía aconsejable recortar los contenidos antes que ampliar las horas de trabajo de los estudiantes.
EL COSTE DE LOS MONITORES
O sea, que si se trata de avanzar en la conciliación del calendario escolar con el laboral, la solución no pasa exclusivamente por recortar el descanso estival, sino también por mantener abiertos los centros escolares durante las vacaciones adicionales que se programen a lo largo del año, para que durante esas jornadas el alumnado pueda ocupar el tiempo en actividades extraescolares. La cuestión que se plantea entonces es quién se hace cargo del coste los monitores que se requieren para llenar ese tiempo libre. Educació sugirió en su día que fuesen los municipios y las familias. Y ahí se quedó el debate. EL PERIODICO 2/10/2008
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