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jueves, 16 de octubre de 2008

Culmina el curso del programa Activa en Albacete con óptimos resultados
La mayoría de los alumnos, formados en electricidad y restauración, han encontrado un puesto de trabajo

En Granada 4.000 jóvenes sin título  se reenganchan  a los centros de adultos para obtener el graduado
· Ante las dificultades para insertarse en el mercado laboral


00:30 Campaña MEPSYD pro titulaciones FP
En el País Vasco más de 3.000 jóvenes con fracaso escolar  podrán reengancharse al sistema educativo
· Estudiar un oficio y aprobar la ESO

ALBACETE 08.10.08 - LA VERDAD
La concejal de Empleo, Nieves García, y el delegado provincial de Educación y Ciencia, Valentín Castellanos, clausuraron el curso de formación del programa Activa del Ayuntamiento de Albacete, al que han asistido un total de 26 alumnos que integran la primera promoción de este programa, en el que han participado quince empresas locales.

El programa Activa está destinado a jóvenes de 15 años que no cursan enseñanza reglada pero que están obligados a seguir escolarizados ya que no tienen edad para acceder al mercado laboral. De esta forma los alumnos deben cumplir los 16 años antes de la finalización del curso para poder optar a un puesto de trabajo.

La finalidad del programa es elaborar itinerarios de formación, prevención y orientación con jóvenes en riesgo de abandono escolar y en este curso la formación ha estado orientada al perfil laboral de ayudante de restaurante e instalaciones eléctricas.

La delegación provincial de Educación ha contribuido a través de los orientadores que han visitados los institutos, remitiendo alumnos al programa. En este sentido, el delegado provincial, Valentín Castellanos, felicitó a todos los participantes que han finalizado su formación y al Ayuntamiento de Albacete por este programa, que es pionero en España y del que dijo, sería importante por sus resultados, trasladar esta iniciativa a otros municipios. Por su parte, Nieves García, subrayó que a pesar de que el proyecto no cuenta con un presupuesto ambicioso, está resultando de gran utilidad para permitir una formación y mayores oportunidades de empleo a los jóvenes que quieren acceder al mercado de trabajo e incluso, propiciar la reincorporación al sistema educativo.

«Este proyecto -dijo a los jóvenes- tiene un valor añadido que se lo dais vosotros con vuestra asistencia y participación. Es un proyecto dirigido a las personas, que es como quiere gobernar este Ayuntamiento, y que ha sido posible gracias también a familiares, educadores y empresas colaboradoras».

De los 14 alumnos matriculados en instalaciones eléctricas, el cien por cien de los que han cumplido la edad legal para acceder al mercado de trabajo han encontrado empleo y en el caso de los 12 alumnos matriculados en ayudantes de restaurante, más del 50% desempeñan en la actualidad un puesto de trabajo, mientras que el resto están en procesos de selección por las distintas empresas.

Asimismo, un 30% de los matriculados ha decidido realizar inscripciones para continuar sus estudios en Escuela de Adultos o en módulos de FP.
LV

GRANADA
La falta de trabajo obliga a regresar a la escuela a más de 4.000 jóvenes sin título

Las dificultades para insertarse en el mercado laboral les empuja a engancharse a los centros de adultos para obtener el graduado
· Estos complejos educativos han experimentado una fuerte demanda y han pasado de los 10.000 a los 20.000 alumnos en apenas una década


JOSÉ R. VILLALBA 08/10/2008 GRANADA (IDEAL)
El fracaso escolar en Granada como en el resto de Andalucía y España es un problema serio. El 36% de los adolescentes abandonan sus estudios antes de obtener el título de enseñanza secundaria, el de menor cualificación académica. A cambio obtienen un trabajo de baja cualificación profesional donde suelen estar 'explotados'. Eso ocurre en el mejor de los casos. La otra alternativa es abandonar los libros de texto y otear el horizonte desde casa, sin trabajar, sin estudiar y sin hacer nada. Más de cuatro mil jóvenes granadinos han vuelto a las escuelas de adultos este curso para conseguir el título más elemental, el de graduado en secundaria.

«La mayoría de los adolescentes no suelen dejar los estudios a cambio de insertarse en el mercado laboral, sino que lo hacen porque no son capaces de adaptarse al sistema académico. Les faltan habilidades». Las palabras pertenecen al orientador psicopedagógico del instituto Ave María Casa Madre, Carlos García. IDEAL

Ciclo Formativo Técnico en Jardinería


04:11  Reportaje emitido en mayo de 2007 en Radio Aljarafe Televisión (Sevilla)
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PS
La nueva cualificación profesional. Estudiar un oficio y aprobar la ESO

Más de 3.000 jóvenes con fracaso escolar podrán reengancharse al sistema educativo

Educación del País Vasco facilita sacar el título de Secundaria mientras se aprende una profesión

26.10.08 - MARTA FDEZ. VALLEJO | BILBAO (EL CORREO)

EL PROGRAMA VASCO
Duración: Se desarrollan en 2 cursos escolares. Cada uno de ellos tendrá una duración de 1.050 horas, con una jornada semanal de 30 lectivas. Realizarán practicas en empresas entre 280 y 350 horas.
Formación: Los alumnos podrán cursar los módulos voluntarios de formación que les permitirán obtener el título de ESO.


Es una última oportunidad para los estudiantes con fracaso escolar. ¿A quién se coloca esta etiqueta? A los jóvenes que cumplidos los 16, 17 o 18 años no han logrado sacar el título de Secundaria Obligatoria y cuelgan los libros. Una inmensa mayoría de estos chavales aterriza en los hasta ahora denominados Centros de Iniciación Profesional (CIP), en los que los alumnos aprenden un oficio, desde camarero a albañil. La Ley Orgánica de Educación (LOE) les abre una puerta con los nuevos programas de cualificación profesional, que facilitan que logren el título mientras estudian un oficio, una iniciativa que el Gobierno vasco ha puesto en marcha este curso. Más de 3.000 jóvenes podrán beneficiarse de la nueva vía para reengancharse al sistema educativo.

Sin el graduado en ESO, los adolescentes se topan con un callejón sin salida. No pueden continuar sus estudios por el camino del Bachillerato y la Universidad ni tienen acceso a la Formación Profesional. En Euskadi, el 10% de los estudiantes no logra sacar ese título básico durante su escolarización obligatoria y abandona el sistema educativo reglado -en el conjunto del Estado el fracaso escolar es superior al 20%-. Un 14% de los jóvenes de entre 18 y 24 años de la comunidad ya no sigue estudio oficial alguno.

Los centros de iniciación profesional vascos - la mayoría vinculados a fundaciones e, incluso, ONGs- acogían el pasado curso a cerca de 3.900 alumnos entre 16 y 18 años, que se preparaban para ser pasteleros o carpinteros, entre una larga lista de profesiones. El certificado que expiden estos centros les permite acreditar la formación en el oficio que van a ejercer. Si querían sacar el título de ESO debían recurrir a la Educación a Distancia. «En ese examen se les exigía lo mismo que en el instituto y el profesor no les conocía ni podía valorar su progresión», explica un docente de un centro de Vizcaya. Y sin el graduado en Secundaria, su integración en el mercado laboral y sus posibilidades de progresar en un trabajo son difíciles. Muchos eran víctimas del empleo precario.

La LOE quiere tapar ese agujero. Ha creado los programas de cualificación profesional inicial que facilitan que el alumno, a la vez que aprende un oficio, pueda sacarse el título de ESO en el mismo centro. Los chavales que han fracasado en los institutos «suelen tener verdadera aversión a estudiar, a las clases tradicionales y los exámenes», explican los técnicos del Ministerio. Otros son inmigrantes que llegan a una edad y con un nivel de formación que les impide integrarse en el sistema educativo.

Los nuevos programas utilizan un plan de estudios adaptado a sus posibilidades. «Se emplean otras recetas. Es una enseñanza más individualizada y flexible, en la que se tiene en cuenta a los chicos, sus dificultades y sus necesidades», señalan las mismas fuentes. Además, los profesores del centro son los que hacen las pruebas al alumno -no tienen que recurrir a examinarse por libre- y pueden valorar su actitud y progresión en los estudios.

Cortos y prácticos

Institutos y colegios concertados se sumarán ahora a estos proyectos, ya que les permitirá impulsar una oferta para los alumnos que no logran superar la ESO tradicional. Los programas de estudios son cortos y muy prácticos. Suelen ser ciclos de dos años, en los que se intercala el aprendizaje propio del oficio con las materias de Secundaria. Cursan unos módulos obligatorios y otros voluntarios, que les permitirán obtener el título de Graduado en Secundaria Obligatoria. «Se les enseñan las competencias básicas de Lengua, Matemáticas, Inglés... Es una enseñanza adaptada», añaden los portavoces del Ministerio que dirige Mercedes Cabrera.

«Constituyen una medida eficaz, compensadora de desigualdades, y facilitadora de oportunidades para la inserción social, educativa y laboral de estos jóvenes, que verán mejoradas sus condiciones para incorporarse de manera cualificada al mercado laboral o para seguir aprendiendo a lo largo de la vida adulta», señalan desde el Departamento vasco de Educación. Los responsables ministeriales califican el proyecto como una de las principales «novedades de la ley», con la que se quiere combatir el fracaso escolar. El Ministerio calcula que en España puede conseguir que más de 50.000 jóvenes regresen al sistema educativo, principalmente a la FP.
 EL CORREO

La nueva cualificación profesional. Estudiar un oficio y aprobar la ESO

Retomar el camino

Cuatro chavales cuentan su experiencia escolar y cómo llegaron al Programa de Iniciación Profesional

26.10.08 - GUILLERMO ELEJABEITIA | BILBAO
El Centro Montaño, en Bilbao, es uno de los que ofrecen la posibilidad de reengancharse a los estudios a jóvenes que no han logrado acabar Secundaria. Ésta es la historia de cuatro de ellos.

YASSIM B A
17 años. Marruecos

«Aprender un oficio me ha cambiado la vida»
Yassim es de Tánger y tiene 17 años. Hace tres cruzó el Estrecho escondido en los bajos de un camión. «Tenía problemas en casa, me habían echado del colegio y no tenía nada que hacer. Iba todos los días al puerto, hasta que un día me decidí», recuerda. Después de un periplo de varios meses por Gibraltar, Granada, Córdoba o Valencia, donde lo único que hacía era «meterme en problemas», llegó a Bilbao.
Estudió Secundaria en un instituto, «pero sólo duré tres meses y medio, porque me expulsaron». Su problema no estaba en las clases, sino en lo que hacía fuera de ellas. «Sí me gustaba estudiar, pero siempre andaba peleando con la gente, con movidas en el recreo...»
Eso ocurrió el primer año que estuvo en España; pronto acabó en un centro de menores, «encerrado y sin hacer nada». Ahora está en otro albergue, en Deusto, donde, según él, le ofrecen más oportunidades: «Allí me hablaron del Montaño. Desde pequeño me gusta la cocina y me apunté». Es su primer curso y tiene ganas de «aprender un oficio, algo que para mí es un cambio de vida importante». Quiere trabajar y no se plantea seguir estudiando: «No tengo familia aquí; si estuvieran, no me importaría». Tarde o temprano, su intención es volver a Marruecos.

IGOR C M
18 años. Bilbao

«En el instituto estaba perdiendo el tiempo»
Como a muchos chavales de su edad, a Igor simplemente no le gustaba estudiar. Tiene 18 años y cursó hasta 4º de ESO en el Instituto Amor Misericordioso de Zabalburu. «Soy muy vago y me costaba mucho aprobar las asignaturas», confiesa. Cuando agotó las posibilidades en el instituto lo intentó en una academia, pero tampoco resultó. «Mi padre me dijo que había visto en el periódico un anuncio de este centro, así que llamé y me apunté». Así es como Igor desembarcó en el Centro Montaño, donde además de aprender un oficio, recibe clases para sacarse, por fin, el graduado de Secundaria.

En el instituto se le daban bien la Historia y las Ciencias Sociales. Ahora estudia pastelería, y aunque alguna vez había pensado en dedicarse a la cocina, reconoce que nunca en serio. Sin embargo está satisfecho porque «se me da bien, sobre todo las tartas y la bollería», y también porque «mis padres están contentos. El otro día visitaron el centro y les gustó lo que hago».
«Mi problema era que no me gustaba estudiar y que tenía la sensación de estar perdiendo el tiempo». Ahora aprende un oficio y está más motivado. Incluso se plantea seguir formándose: «Si salgo con trabajo de aquí seguiré con la pastelería, pero si no, me gustaría hacer un grado medio de técnico de aire acondicionado».

IÑAKI B
18 años. Bilbao

«Estuve dos años metido en casa»
A Iñaki se le daba bien estudiar, pero cuando tuvo que hacer un esfuerzo mayor las circunstancias no le acompañaron y acabó dejando de ir a clase. «Mis padres se separaron, tuve un montón de problemas, no me llevaba bien con los profesores y en clase estaba a disgusto, así que en cuarto de ESO casi ni aparecí por el instituto». De sus ausencias «mi padre ni se enteraba, y mi madre se iba a trabajar por la mañana temprano y no podía hacer nada».

Repitió curso, pero volvió a suspender. Tras abandonar el instituto las opciones eran cada vez más complicadas: «Yo prefería sacarme la ESO a distancia y trabajar a la vez, pero mi madre me buscó un centro en Indautxu donde daban clases de auxiliar de secretaría», cuenta Iñaki. Allí estuvo unos meses, pero «no era lo que quería y no me gustaba el ambiente, así que decidí dejar de ir a clase». Una vez más.

Al final consiguió aprobar «casi todo menos las Matemáticas», pero 'casi todo' no fue suficiente para obtener el graduado, así que ahora aprende pastelería en el Montaño. Su madre está contenta, «porque ve que vengo a clase todos los días, después de estar dos años metido en casa». «Cocinar siempre me ha gustado, aunque para estudiar tenía otras preferencias», asegura Iñaki, convencido de que «aprender un oficio está bien, pero mi objetivo es seguir estudiando».

ARITZ C
17 años. Venezuela
«Tuve un problema y me desmotivé»

A Aritz las clases de integración no hicieron más que disociarle del resto del instituto. Es de Venezuela y tiene 17 años. «Hace cinco años que estoy aquí. Mi madre es de Bilbao y mi padre venezolano». Estudió en el instituto de Txurdinaga Behekoa.
Los estudios no se le daban del todo mal, pero tuvo algunos conflictos con el profesorado. «Nada más llegar, a los que éramos de fuera nos pusieron en una clase aparte», lamenta Aritz. «Yo no me llevaba bien con el profesor de Lengua y Euskera», dos de las asignaturas que suspendía sistemáticamente.

«Este problema me hizo empezar a desmotivarme. Dejé de ir a sus clases y también a las de otras asignaturas. Cuando tienes 14 años el mínimo obstáculo se hace más grande», reconoce. Repitió tercero y cuarto, «y como ya no pude repetir más me tuve que marchar». Ahora estudia pastelería gracias a que «mi madre se informó», explica. «Me gusta el oficio, pero además estoy aquí para sacarme la ESO e intentar hacer un grado medio, así que si puedo seguir estudiando lo intentaré».
EL CORREO

Tags: cursos, formación, fracaso, cualificación, graduado, mercado, laboral

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