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martes, 28 de octubre de 2008

Publicado por Seina @ 9:00


Considera que la educación actual que se da a los niños "va en el sentido equivocado"
Naouri afirma que "el padre contará para el niño, en la medida en que vea que cuenta para su madre"


ALDO NAOURI /LE FIGAROOponiéndose a las teorías de Françoise Dolto, Aldo Naouri quiere rehabilitar la autoridad parental. /LE FIGARO

   MADRID, 27 Oct. (EUROPA PRESS) -
   El pediatra y escritor, Aldo Naouri, uno de los mayores expertos de Francia en relaciones intrafamiliares, manifestó que la educación actual que se da a los niños va en el sentido equivocado, así como explicó algunas de las claves que recoge en su último libro 'Educar a nuestros Hijos. Una tarea urgente', durante una entrevista concedida este lunes a Europa Press.

   Naouri es visto en su país como 'el pediatra que cuida a los padres', ya que estudió también psicoanálisis para dar respuesta al comportamiento de los progenitores y contribuir a la mejora en la educación y las relaciones entre padres e hijos. "Me encargo de lo que los padres piensan del niño. Me gusta decir que no sólo me ocupo de la parte física, sino también del bienestar emocional de los pequeños", apuntó.

   "Mi interés por la infancia viene de lejos, llevo toda la vida explorando este tema, tratando de dar a los niños la felicidad que tuve yo", afirmó el pediatra. En ese sentido, Naouri relató como sigue guardando un recurdo nítido de su infancia, que fue maravillosa y como su gran deseo ha sido siempre conseguir lo mismo para los hijos de los demás.

   Naouri no se considera un educador tradicional, a pesar de declararse consciente de los resultados positivos aportados por el modelo clásico de educación. "No ignoro cómo es la sociedad hoy en día y sé que existen distintos modelos de familia divergentes del clásico, por eso lo que intento, es dar a los padres pautas para que se logren los resultados del pasado, en los modelos de familia novedosos", afirmó el francés.

LA IMPORTANCIA DE LA AUTORIDAD

   El pediatra aboga por la autoridad como principal pilar de la educación. Para él, es imprescindible colocar barreras a los hijos, que limiten su poder e impidan que se conviertan en unos "tiranos". "Los padres permisivos, son la peor influencia para los niños, acaban conviertiéndose en "esclavos" de sus propios hijos", declaró Naouri. Asimismo, subrayó la importancia de que los progenitores aprendan a decir "no". "Es fundamental que el niño sepa que no tiene el poder de la casa, que no puede dominar a sus padres y que ni con lloros o chantajes podrá conseguir lo que quiera", explicó.

   Según Naouri, el niño es un ser tremendamente egoísta, que nace y se mueve por pulsiones incontroladas, por eso es fundamental aprender a educarlo. "La autoridad radica en hacer cumplir las órdenes al niño sin tener que darle explicaciones por ello", declaró el pediatra. "Si hay que decirle 'ponte el abrigo' o 'cómete eso', se le dice sin tener que darle explicaciones", afirmó. Pues, para Naouri, el niño no tiene capacidad para entender y asimilar como los adultos. "El gran error de los padres en la actualidad, es que ponen a sus hijos a su mismo nivel, dialogan con ellos, intentan razonar, cuando esto es imposible", manifestó.

   El hecho de que actualmente se defienda un modelo educativo más cercano al diálogo y a la empatía con el niño proviene, según el escritor, de que ahora los hijos son productos puros, totalmente buscados y que se tienen en el momento en que son deseados. "Eso hace que se críe al niño entre algodones, que busquen darle lo mejor y evitar que sufra; sin embargo antes, cuando el niño era un subproducto de la actividad sexual de los padres, esto no pasaba", declaró.

   Finalmente, Naouri remarcó el importante rol que cumple la madre y cómo se diferencia mucho del papel desempeñado por el padre. "El niño comparte un lazo biológico con la madre que no tiene con el padre y este vínculo hace que la relación entre ambos sea mucho más fuerte. Por el contrario, el padre es sólo quien su madre le dice que es y contará para el niño en la medida en que vea que cuenta para su madre", concluyó.
EP

Aldo Naouri defiende en un libro la necesidad de educar sin permisividad

El pediatra Aldo Naouri defiende la necesidad de educar a los hijos con autoridad y cariño, pero sin permisividad, un modelo de educación que ha creado durante años generaciones de niños maleducados.

EFE  25-10-2008
Naouri, reconocido especialista en relaciones intrafamiliares en Francia, aporta en su libro 'Educar a nuestros hijos. Una tarea urgente', de Taurus, una reflexión y consejos prácticos a los padres, a los que sugiere que consideren a los niños 'con sus características de niño, sus insuficiencias, su irresponsabilidad y con unos conocimientos limitados'.

El doctor Naouri, Libia 1937, ha trabajado con la infancia durante cuarenta años y ha escrito varios libros sobre la convivencia entre padres e hijos en los que sostiene la teoría de que la frustración es el motor de la educación.

El autor asegura que los padres deberían preguntarse si en realidad las condiciones sociales, a las que se hacen permanentemente responsables de lo que va mal, explican todos los comportamientos de unos hijos descontrolados, y si es suficiente educar con amor.

El pediatra recupera el principio de que toda educación está dirigida a la vida en sociedad, lo que exige que cada uno acate ciertas reglas y las haga suyas, un principio del que hoy estamos cada vez más apartados, y aporta en el libro su visión sobre los fallos y carencias de los padres, así como de las necesidades de los niños.

Cuestiones como la resistencia de los padres a negarse a los deseos de los hijos, o la falta de obediencia de los chicos, los resuelve el libro con sugerencias de como decir no, desde que son bebés, y al aprendizaje de que 'en la vida no se puede tener todo'.

En opinión de Naouri la decisión de educar hijos contentos y entre algodones no es la mejor fórmula, y alerta en su análisis de que la falta de esfuerzo podría derivar en un problema social, lo que comienza a apuntar como un problema académico, podría hacer peligrar en unos años los niveles superiores de enseñanza y la investigación.

Naouri anima a los padres a no tener miedo de sus hijos, y también a no tener miedo de darles miedo, y a que tengan en cuenta la importancia de la jerarquía en la educación.

La práctica del 'poder absoluto infantil', es decir niños y adolescentes consentidos, incapaces de resistir una frustración y partidarios del mínimo esfuerzo, junto con un malentendido sentido de la igualdad y de la protección, sin una jerarquía familiar, es el peor maltrato al niño, advierte el autor.

El pediatra explica en su libro que 'por pereza y dejadez' dejamos que nuestros hijos se conviertan en sujetos maleducados y reclama la responsabilidad de los padres en la implantación y elaboración de la educación básica, mientras que de la escuela se espera que imparta conocimientos.
Terra Actualidad - EFE

  Aldo Naouri, le pédiatre qui soigne les parents

S'opposant aux théories de Françoise Dolto, Aldo Naouri entend réhabiliter l'autorité parentale.

Le célèbre pédiatre, partisan d'une éducation ferme des enfants, sort un livre d'entretiens avec sa consœur Edwige Antier, «Faut-il être plus sévère avec nos enfants ?»
 

Agnès Leclair- 21/10/2008- PARIS (LE FIGARO)
Élever ses enfants, c'est devenu tout un art. Avec ses maîtres à penser, ses pédopsychiatres ou autres «coachs parentaux». De cette cohorte, un nom, parfois, se détache. En France, c'est celui d'Aldo Naouri. À 70 ans, ce pédiatre aux accents sévères a tout d'un charmeur. Dans le grand salon clair de son appartement parisien du XIIIe arrondissement, il déploie ses théories sur les bénéfices de l'autorité parentale, à grand renfort de regards complices, de tapes amicales et rires sonores. Le message qu'il délivre n'a pourtant rien de gai : les parents, faute de s'opposer à la toute-puissance infantile, à force de vouloir plaire à leurs petits, créent des «tyrans domestiques». À ce laisser-aller, Aldo Naouri oppose des principes aux allures de commandements : l'arrêt de la tétine, du biberon et du doudou avant deux ans, sans autre forme de procès, ou encore la suppression des rituels du coucher. Des injonctions rébarbatives qui n'empêchent pas ses ouvrages de devenir des best-sellers. Sorti au printemps, son livre «Éduquer ses enfants. L'urgence aujourd'hui» s'est taillé un succès à 120 000 exemplaires. Réactionnaire Naouri ? «Réaliste», rétorque-t-il, malicieux, en prenant tout de même le soin de se désolidariser de Françoise Dolto, dont on célèbre le centenaire cette année. «C'est à partir d'elle qu'est née cette idée de “sainteté” de l'enfant. Ses théories ont été surexploitées», pointe-t-il.

Dans un nouveau livre d'entretiens où il partage la vedette avec la pédiatre Edwige Antier, «Faut-il être plus sévère avec nos enfants ?» (Éditions Mordicus), Naouri enfonce le clou. Sa réponse n'est pas difficile à imaginer. Il n'a eu de cesse de la marteler dans ses livres. Car le pédiatre se figure en Caton l'Ancien, plaçant son Delenda Carthago dans chacun de ses discours. Quel que soit l'angle sous lequel il aborde la famille - dans Adultères ou Les Mères et les Filles -, il rappelle que cette institution est pyramidale. Les parents au sommet et leur progéniture à la base. Enfant, Aldo Naouri a, lui aussi, été tout en bas de cet édifice, dernier d'une fratrie de dix enfants. Né en Libye, en 1937, il a perdu son père deux mois avant sa naissance. «Il était quand même là. Ma mère le faisait revivre en paroles» , se souvient ce fils éperdu d'admiration. Dans ce pays sous domination italienne, sa famille a hérité d'un ancêtre la nationalité française, mais parle un dialecte judéo-libyen et ignore tout de l'Hexagone. Quand Mussolini décide d'expulser les «ennemis» de son territoire, la famille s'exile en Algérie française. Pour les Naouri, ce sera Orléansville et sa communauté juive. «Habillés à la Libyenne, projetés dans un monde inconnu sans parler un mot de français ou d'arabe, nous étions des étrangers radicaux», se souvient le pédiatre. La famille s'installe dans une cave. Le tableau a de quoi apitoyer. «C'était merveilleux, jubile Aldo Naouri, savourant le paradoxe. J'étais incroyablement aimé par ma mère et l'ensemble de la fratrie». Mieux encore. Il estime avoir développé une faculté précieuse durant cette période. Celle de lire sur les visages, faute de comprendre la langue  : «Cela a donné une grande acuité à mon regard, instrument d'une extrême importance pour un médecin, et a déterminé toute la suite de mon aventure.»

La suite a pour théâtre Besançon, puis Paris et la faculté de médecine. Ses débuts comme pédiatre ont lieu dans le XIIIe, un quartier auquel il est resté fidèle. C'est son métier qu'il aurait pu quitter après avoir fréquenté le divan d'un lacanien sept années durant. Sans être devenu psychanalyste, Aldo Naouri a changé de rôle. «En quarante ans de pratique, l'exercice de la pédiatrie s'est transformé, résume-t-il. Au départ, je diagnostiquais des tuberculoses. À la fin, je ne recevais plus que des enfants bien portants et des parents à éduquer.» Face à ce spécialiste qui ne mâche pas ses mots, quelques parents ont claqué la porte sans attendre la fin de leur première consultation. Nombre d'entre eux manifestent avant tout de la reconnaissance. «Son diagnostic médical est remarquable, s'enthousiasme l'un. Et son livre, L'Enfant bien portant , est un manuel de pédiatrie indispensable.» «Notre garçon de 4 ans s'était remis à faire pipi au lit. Il a débloqué la situation en une consultation», remercie un père de famille. D'autres relativisent. «Centré sur les parents, il regarde à peine l'enfant, regrette un papa. Sa force, c'est de ne pas être anxiogène. C'est un pédiatre pour jeunes parents, un “débroussailleur” de parentalité.» Pour certains, il fut un dernier recours, une bouée de sauvetage. Une maman se rappelle être allée le quérir en pleine crise. Elle venait de quitter le père d'un enfant à naître et avait déjà une petite fille non reconnue par un autre père. «Il m'a débarrassée d'une culpabilité que je ne voulais pas faire porter à mes enfants, confie-t-elle. Tous les parents font des erreurs m'a-t-il rappelé, estimant que lui-même était sans doute meilleur pédiatre que père.» Sa propre paternité, Aldo Naouri refuse de l'étaler. Pourtant, on ne peut s'empêcher de se demander comment ont tourné les enfants d'un célèbre pédiatre. Son fils, Laurent, excelle dans l'art lyrique. Une grande photo de lui dans Pelléas et Mélisande illumine le salon. Sa première fille, Agnès Desarthe, est devenue romancière. Elsa, la seconde, se consacre à la mise en scène d'opéra. «Même si ce n'était pas mes enfants, je serais extrêmement fier de les connaître», rayonne leur papa.

* « Faut-il être plus sévère avec nos enfants ? » d'Aldo Naouri et Edwige Antier, Éditions Mordicus.

LE FIGARO

Tags: padres, autoridad, hijos, permisividad, Naouri, pediatra

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