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lunes, 05 de enero de 2009

Si hay algún día especial para los niños, ése es el de los Reyes Magos
Las connotaciones mágicas de estos seres tienen un efecto muy beneficioso en los más pequeños

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No hay reino donde mejor se encuentren que en el de la fantasía. Cuando aprenden a disfrutar de ella, están más preparados para las frustraciones a las que se enfrentarán a lo largo de su vida, siempre y cuando durante su infancia hayan tenido la dosis de magia necesaria para su bienestar psicológico.

Uno de los momentos que más tristeza despierta en los padres es cuando los hijos hacen la pregunta que Alberto dirige a su madre: “Mamá, Nacho me ha dicho que los Reyes son los padres. ¿A que no es verdad?”.


Isabel Menéndez, Diciembre 2008- Dominical Mujer Hoy
 
Alberto tiene seis años y la expresión de haber recibido un impacto emocional. Su madre no sabe qué decir y para ganar tiempo le pregunta: “¿Y a ti qué te parece?”. El pequeño responde: “Pues que no puede ser verdad, porque vosotros no tenéis camellos y no podríais llevar tantos regalos a todos los niños en una noche”. Esta respuesta nos rebela que Alberto necesita más tiempo para aceptar la noticia y abandonar ese mundo fantástico en el que los Reyes Magos hacen realidad sus sueños, es decir, sus deseos.

Estos famosos personajes simbolizan para el niño la creencia en un mundo en el que se da todo sin pedir nada a cambio. Es como el mundo del lactante, donde todo llega por arte de magia. Los Reyes representan no sólo la generosidad de los padres, sino la buena voluntad del mundo entero. El antropólogo francés Claude Lévi-Strauss decía acertadamente: “No mantenemos la creencia en Papá Noel únicamente para engañar a nuestros hijos. Su fervor nos reconforta y nos ayuda a creer que un mundo de generosidad sin contrapartida no es absolutamente incompatible con la realidad”. Quizá con ellos volvemos a recordar que un día vivimos en un mundo feliz, donde el principio de realidad no venía a poner límites a nuestros deseos.

La imaginación infantil es necesaria para que se desarrolle el pensamiento con normalidad. El niño aprende, poco a poco, a discernir entre la fantasía y la realidad, entre lo interno y lo externo. En los primeros años tiene una imagen de sus padres totalmente idealizada, que corresponde al mundo de sus deseos y no a cómo sus padres son en realidad.

Creencia imprescindible

Día a día, el niño va constatando las dificultades y las limitaciones de sus mayores. Los Reyes Magos vienen a sustituir las primeras fantasías que los niños se han hecho sobre ellos. Esto les da seguridad. Necesitan creer que, al menos una vez al año, el país de las hadas existe. Antes de los seis años la creencia en los Reyes Magos (o en Papá Noel, en otras culturas) es imprescindible para ellos. En ambos casos, estamos hablando del gran padre que sabe lo que quieres y te da todo sin pedirte nada a cambio; que te adora sin condiciones, como eres; que no te pone límites, al contrario que el amor de los padres, que está condicionado a portarse bien, a hacer lo que te pidan.

Ningún niño piensa que los Reyes no le van a traer cosas si no ha sido bueno. Eso son argumentaciones propias de los padres, no de los Reyes Magos. Muchos padres se preguntan hasta cuándo hay que mantenerles en esa idea, o si es perjudicial no decírselo y que luego la decepción sea mayor y sientan que les hemos engañado. Si a un niño se le explica cual es la realidad antes de tiempo, se negará a aceptarlo. Al pequeño le importan los regalos porque representan que lo quieren, pero no tanto como el soporte de seguridad que la ilusión le da. El niño abandona el pensamiento mágico de forma gradual, a medida que su experiencia de la realidad se va ensanchando y adquiere más capacidad para enfrentarse la vida. Llegará un día en que no creerá en ellos, digan lo que digan los mayores, aunque la tradición se repetirá como un juego en el que todos se lo pasan bien.

Evitar errores


• Pensar que porque el niño sea muy fantasioso va a aceptar mal las limitaciones que la educación le impone es un error. La fantasía y el mundo mágico de los pequeños les ayudan a aceptar mejor la realidad cuando su psiquismo está preparado para ello.

• Si el niño tiene la convicción de que los Reyes Magos o Papá Noel existen, hay que dejarle seguir con su sueño.

• El pensamiento mágico, durante los primeros años de la vida, está relacionado con la falta de recursos psicológicos para examinar la realidad. La impotencia que siente el niño la suple con la omnipotencia del pensamiento, donde todo es posible según sus deseos. A los niños no hay que quitarles las ilusiones antes de tiempo, pero tampoco ocultarles lo que quieren saber cuando están dispuestos a ello.

¿QUÉ PODEMOS HACER?

• Es preferible que nuestro hijo esté preparado para oír la verdad antes de confirmársela. Si su pregunta consiste en verificar la existencia de Papá Noel o de los Reyes Magos, se puede responder con una sencilla pregunta: “¿Tú qué piensas?”. Si afirma, se le dice que él mismo sabe la respuesta. Si lo niega, está en camino, pero conviene esperar un poco.

• Se le puede explicar que siempre habrá regalos, existan o no. Esto le hace ir más tranquilo hacia la verdad que tiene que asumir. Sus padres no lo pueden todo, como los Reyes, pero los regalos los siguen viviendo como un acto de amor hacia ellos.

• Si se opta por decirle la verdad, hay que pedirle que no lo cuente a los más pequeños que él, porque si no ellos no podrán soñar como hizo él.

• Cuando al niño se le confirma lo que sucede, el mundo encantado desaparece, pero la complicidad con nosotros y la convicción de que pertenece a partir de ese momento al clan de los mayores le ayudará a perpetuar esa tradición tan necesaria para la vida psíquica como los sueños y las ilusiones.
HOYMUJER

El mito de los reyes ayuda a estructurar la mente infantil

Los especialistas sostienen que contribuye a que los niños adquieran mediante la tradición, valores como el de la recompensa por el esfuerzo.


BUENOS AIRES, Argentina 4 de enero de 2009 (El Día)
Mónica Cruppi, integrante de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA) indicó que "los Reyes Magos son una representación social que se viene transmitiendo a lo largo de siglos".

Cruppi agregó que "a partir de su origen se transformaron los Reyes Magos en algo mítico y llega a nuestros días con una suerte de ritual como el de poner los zapatos o juntar pasto para los camellos".

En ese sentido, la psicoanalista que es especialista en niños y adolescentes puntualizó que "como toda tradición, la de los Reyes Magos sirve para ir estructurando la mente infantil".

Acotó que "también encierra una enseñanza moral porque los chicos van advirtiendo que, a través del esfuerzo y el portarse bien, son recompensados".

Por eso, insistió en la importancia de mantenerles a los niños esa ilusión "hasta que el chico perciba la realidad y empiece a preguntar sobre la misma".

Explicó que "los chicos captan lo que sucede a su alrededor y uno de los dolores que sufren es la incomprensión del adulto sobre la realidad que está viviendo".

Por eso, Cruppi dijo que "cuando el niño percibe la realidad sobre los Reyes Magos es el momento en que se está en condiciones de hablar sobre ella" y estimó, que "eso ocurre alrededor de los 6 años".

"No hay que mentir ante las preguntas que hacen los chicos, ni tampoco decir las cosas antes de que surja la interrogación", puntualizó.

En cuanto a la elección del juguete para regalar en la fiesta de Reyes, consideró que "los padres tienen que tener criterio de la realidad y que hay juguetes para cada edad".

Explicó que "los chicos no tienen en cuenta el valor del juguete sino la funcionalidad, por eso es importante conocer lo que desean y lo que verdaderamente necesitan".

Alertó que "un juguete tiene que ver con la habilidad psicomotriz y si el chico tiene un año, no se le puede dar algo que se hizo para uno de 4, porque en vez de un regalo es una frustración que se le genera al niño ante lo que no puede hacer".

"Por eso es muy importante tener en cuenta la etapa emocional que atraviesa el niño a la hora de comprar un regalo", destacó.

Indicó que en la etapa de "los 3 a los 4 años es común que el chico atraviese la etapa de la diferenciación sexual y pida algún muñeco o una muñeca".

Agregó que "alrededor de los 5 años los juegos suelen ser de dramatización porque les encanta representar roles como el del padre o de la madre".

En tanto, que señaló que "a partir de los 6 y 7 años empiezan a desarrollar la habilidad psicomotora y piden triciclos y bicicletas, así como también juegos de habilidades básicas".

Cruppi agregó que "de los 9 a los 12 es cuando se recomiendan regalos de tipo tecnológico y juegos de habilidades más complicados, pero siempre teniendo en cuenta la necesidad del momento".

Por eso insistió en que "para saber cuál es el mejor juguete hay que ver que representa el juego para el niño de acuerdo a la etapa que atraviesa".
 
EL DIA

Tags: Reyes, Magos, fantasía, magia, ilusión, inocencia, candor

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