Las aulas hospitalarias andaluzas atendieron el pasado curso escolar a más de 25.000 niños que se encontraban ingresados por su enfermedad
Los profesores, en coordinación con los centros de enseñanza, imparten provisionalmente sus clases en los centros sanitarios el tiempo que el menor pasa en el Hospital y hasta que éste puede regresar a casa
Muchos centros hospitalarios cuentan hoy con aulas de informática para los menores ingresados
Antonio Campos, 13 SEP 2009 (Sevilla Actualidad)
Es la vuelta al cole, como se le ha venido a llamar. Pero no en todos los casos la expresión es del todo acertada. Ellos también han retomado la enseñanza en un nuevo curso escolar pero, en su caso, no asistirán a clase como todos los demás de su edad.
Son los menores que, hoy día, se encuentran hospitalizados a causa de enfermedades que le impiden la asistencia a las aulas como el resto de alumnos. Para ellos, el de ahora es tiempo también de reencuentro con la enseñanza aunque sea, al menos, de otra manera.
La Consejería de Salud ha dado a conocer las cifras del pasado curso. Así, 25.015 niños ingresados en centros hospitalarios de nuestra comunidad recibieron sus clases en aulas habilitadas en los hospitales para el tiempo en que permanecieron ingresados. Por tanto, y de media, 415 pequeños recibieron sus clases en un aula de un centro hospitalario cada día.
Pero a estos pacientes en edad escolar atendidos en los hospitales el pasado curso hay que sumar los 27 alumnos que recibieron docencia en sus propios domicilios -por padecer patologías que les impiden acudir a su colegio- y otros 423 alumnos más atendidos en las unidades de salud mental infanto-juveniles (USMIJ) de la sanidad pública andaluza.
En definitiva, se trata de llevar la enseñanza a los menores estén donde estén, se encuentren en la situación en que se encuentren, y que su proceso educativo no se vea mermado por posibles dificultades de salud.
Coordinación entre profesores
Como aseguran desde Salud, el objetivo de estas aulas es que los niños continúen su formación, de manera que una vez que sean dados de alta del hospital puedan seguir las clases en sus colegios sin ningún tipo de problema. Unas aulas que se hacen especialmente necesarias para los casos en los que los niños deben pasar mucho tiempo ingresados.
Por ello, se establece una estrecha coordinación entre los profesores hospitalarios y los del centro escolar del niño, de modo que las clases del aula hospitalaria puedan ajustarse al ritmo que llevan los compañeros de clase del menor ingresado.
En total, se proporcionó apoyo educativo a 25.518 niños. La Junta de Andalucía, a través de las consejerías de Salud y de Educación, destinó un total de 74 profesores a atender a todos estos pequeños, 44 de ellos en los hospitales, 26 en los domicilios –ocho de los cuales realizan también su labor en los hospitales- y 12 en las USMIJ.
Cabe recordarse que la sanidad pública andaluza cuenta con 44 aulas hospitalarias, de las que cinco están en los hospitales de Almería, ocho en los de Cádiz, cinco en Córdoba, cinco en Granada, tres en Huelva, cinco en Jaén, cinco en Málaga y ocho en Sevilla.
Atención Integral al Niño Hospitalizado
La atención educativa de los menores ingresados en los centros sanitarios es una de las medidas contempladas en el Decreto de Atención Integral al Niño Hospitalizado, que establece el derecho de los menores a recibir una atención adaptada a sus características y necesidades. En esta línea, se indica que los hospitales deberán poner a disposición de los menores ingresados salas lúdico-pedagógicas, ciber-aulas y espacios al aire libre, para hacer lo más agradable posible su estancia.
En esta línea, los niños disfrutan de espacios educativos y lúdicos propios dentro de las plantas de hospitalización infantil de los centros y pueden tener acompañamiento familiar durante las 24 horas del día. Asimismo, la decoración y el equipamiento se dirigen a que los días de ingreso de la población infantil transcurran en un entorno agradable y familiar.
SA
Más de 25.000 niños ingresados en hospitales públicos andaluces continuaron su formación gracias a las 'aulas hospitalarias'
Muchos centros hospitalarios cuentan hoy con aulas de informática para los menores ingresados
SEVILLA, 10 Sep. (EUROPA PRESS) -
Un total de 25.015 niños ingresados en hospitales públicos andaluces continuaron su formación académica durante el pasado curso escolar en dichos centros, gracias al proyecto 'aulas hospitalarias', el cual también permitió que otros 27 pequeños más pudiesen recibir estas clases en sus domicilios, tras el desplazamiento de los propios docentes a sus domicilios y como consecuencia de las exigencias que imponen las enfermedades que padecen.
Según informó hoy el Gobierno andaluz, esta iniciativa permitió, de media, que cada día un total de 415 niños recibieran sus clases en un aula de un centro hospitalario. A los 25.015 escolares atendidos en los hospitales y los 27 que recibieron docencia en sus domicilios, se unen otros 423 alumnos atendidos en las unidades de salud mental infanto-juveniles de la sanidad pública andaluza.
En total, se proporcionó apoyo educativo a 25.518 niños. La Junta de Andalucía, a través de las consejerías de Salud y de Educación, destinó un total de 74 profesores a atender a todos estos pequeños, 44 de ellos en los hospitales, 26 en los domicilios --ocho de los cuales realizan también su labor en los hospitales-- y 12 en las unidades de salud mental infanto-juveniles.
El objetivo de estas aulas es que los niños continúen su formación, de manera que una vez que sean dados de alta del hospital puedan seguir las clases en sus colegios sin ningún tipo de problema.
Estas aulas se hacen especialmente necesarias para los casos en los que los niños deben pasar mucho tiempo ingresados. Por ello, se establece una estrecha coordinación entre los profesores hospitalarios y los del centro escolar del niño, de modo que las clases del aula hospitalaria puedan ajustarse al ritmo que llevan los compañeros de clase del menor ingresado.
La sanidad pública andaluza cuenta con 44 aulas hospitalarias, de las que cinco están en los hospitales de Almería, ocho en los de Cádiz, cinco en Córdoba, cinco en Granada, tres en Huelva, cinco en Jaén, cinco en Málaga y ocho en Sevilla. El número de niños atendidos en las aulas de los hospitales de cada provincia fue el siguiente: Almería (2.216), Cádiz (8.600), Córdoba (1.803), Granada (5.008), Huelva (2.023), Jaén (1.511), Málaga (504) y Sevilla (3.350).
La atención educativa de los menores ingresados en los centros sanitarios es una de las medidas contempladas en el Decreto de Atención Integral al Niño Hospitalizado, que establece el derecho de los menores a recibir una atención adaptada a sus características y necesidades.
EP
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* LIBRO , ENTREVISTA y HEMEROTECA
LIBRO
Vado a farmi la chemio e torno.
Combattere il tumore a 14 anni con un sorriso
di Paolo Crespi
Descrizione
Paolo ha appena finito la seconda media quando, nell'estate del 2008, mentre è in campeggio con gli amici, si accorge che qualcosa non va, il suo ginocchio sinistro è gonfio. Una volta a casa gli esami lo mettono di fronte all'ultima cosa che si sarebbe aspettato: ha un osteosarcoma... Cento casi all'anno in Italia. Da quel momento cambia tutto: niente basket, niente computer, niente uscite con gli amici.
Paolo capisce di dover mettere in campo una risorsa che non gli manca: un po' di sfrontatezza; il coraggio di affrontare la "sfiga" tra impegni e distrazioni. Una lotta che decide di raccontare prima in un blog e poi in questo libro. Quattordici cicli di chemioterapia, quattro interventi chirurgici, sfilze di esami e terapie di riabilitazione. La vita d'ospedale, l'antidoto del gioco (le bische clandestine coi compagni di stanza, le sgommate in carrozzina, gli scherzi dei clown). La paura, lo sconforto, e persino il dolore si possono superare grazie all'affetto di chi gli sta vicino e con la caparbia riconquista di spazi di normalità. Paolo rientra in classe dopo mesi di lezioni a domicilio, torna sui campi di basket a tifare per la sua squadra, esce coi compagni per una pizza. L'antidoto più potente, però, è la sua incredibile volontà di non lasciarsi sopraffare dalla malattia e non rinunciare mai ai propri sogni: vuole diventare un grande chef e lavorare sulle navi da crociera.
FICHA
Dettagli del libro
Titolo: Vado a farmi la chemio e torno. Combattere il tumore a 14 anni con un sorriso
Autore: Crespi Paolo
Editore: Rizzoli >online
Data di Pubblicazione: 2009
Collana: Saggi italiani
ISBN: 8817033022
ISBN-13: 9788817033022
Pagine: 217
Reparto: Medicina
ENTREVISTA A PAOLINO el periódico regional VARESSE NEWS · Miércoles, 16 SEP 2009
Ho sconfitto il cancro e sono tornato a vivere
«Ho avuto paura in questi mesi. Paura di non farcela, paura del dolore, paura di perdere la gamba... Ma ho imparato a pensare positivo, a tenere duro, a non mollare mai. È con le mie gambe che andrò incontro alla vita. Meno spericolato, certo, e con il sostegno di tutti quelli che in questi mesi mi sono stati vicini. Ma con le mie gambe».
Venegono Inferiore IT, 16/09/2009 (VARESSE NEWS)
Si chiude con queste parole il libro di Paolo Crespi, Vado a farmi la chemio e torno. Paolino ha vinto una partita importante, la più difficile, la più terribile.
A 13 anni ha scoperto di avere un tumore al ginocchio. La fine della sua estate, prima di iniziare la terza media, diventa un incubo. È il 31 agosto del 2008 e la sua vita all'improvviso cambia. Il giorno prima, dopo aver accusato dei dolori al ginocchio, entra all'ospedale di Tradate e dai controlli emerge una situazione terribile. Lo spediscono d'urgenza a Milano, all'Istituto nazionale per i tumori. «Per la prima volta entro in ospedale dove ci sono molti bambini senza capelli che camminano attaccati a un tubicino collegato a un flacone, le pompe della chemioterapia. Per la prima volta sento parlare di «osteosarcoma», un tumore maligno molto aggressivo. Non so cosa mi stia succedendo, mi sento come dentro un vortice, tutto mi gira intorno. Piango terrorizzato con mamma mentre papà è nell'ufficio a parlare con una dottoressa che mi ha visitato».
Inizia così la lunga avventura di Paolo. Quattro interventi, una serie di cicli di chemioterapia, mesi di ricoveri, ma alla fine vince lui. Non dovranno amputargli la gamba e gli ricostruiranno il ginocchio. Lui ci scherza e, da quell'operazione, trova l'ironia per darsi anche un nuovo nome: Titan Paul.
Da metà ottobre decide di aprire un blog dove raccontare il suo dolore, la malattia, ma anche la speranza, la sua forza per uscire da quella battaglia. Da qui all'idea di pubblicare un libro di strada ancora ne deve fare, ma alcuni mesi dopo arriva la proposta dalla Rizzoli e inizia una nuova avventura che porterà il racconto di quell'anno sugli scaffali delle librerie all'inizio di settembre. Un libro, come scrivono Piercarlo e Rosanna, i genitori di Paolo, che non «ha la presunzione di essere di aiuto a tutte le persone colpite da un cancro. È solo la testimonianza semplice di una storia comune a tante altre. Da cui trarre, magari, un briciolo di speranza in più per superare li ostacoli della vita».
Parte del ricavato dei diritti di autore del libro sarà devoluto all'Associazione italiana per la ricerca sul cancro.
Paolo, un capitolo del tuo libro lo hai titolato «Faccia faccia con il nemico». Come è andata?
«All'inizio è stato molto dura perché non ero mai stato all'ospedale. Pensavo che sarebbe stata una cosa di poco conto. Non avevo capito la gravità della questione».
E quando te ne sei reso conto?
«Quando ho iniziato a fare la chemio. Ho avuto molta paura. Stavo male e pensavo di non farcela. Poi guardando a quante persone stavano peggio di me ho reagito. In ospedale ho conosciuto anche le persone che non ce l'hanno fatta. Io invece sono ancora qui e con la mia gamba».
Come stai adesso?
«Bene. Sono guarito, cammino e da ieri vado a scuola da solo con il treno e poi l'autobus. Devo fare solo un controllo al mese. Mi spiace solo che non posso più giocare a basket»
Sei stato tanto tempo in ospedale. Che ricordi hai?
«A parte i momenti delle chemio e subito dopo le operazioni sono stato bene. All'istituto per i tumori si fanno tante attività. Si dipinge, cucina, gioca con il computer e altro. Anche gli spazi sono organizzati bene e si può stare con i genitori come si fosse a casa».
E con gli altri pazienti com'era?
«Bello. Ho fatto tante amicizie e ci sentiamo ancora. Filippo è stato il mio faro perché lui aveva la mia stessa malattia e quello che doveva fare lui poi lo avrei fatto anche io. Un altro a cui mi sono legato è Antonio, un siciliano di Belpasso. Lui ha 43 anni, ma mi faceva ridere e divertire tanto. Fa l'agricoltore e coltiva le arance. Lo vedrò anche in questi giorni perché torna a fare dei controlli a Milano».
In questi mesi hai dovuto rinunciare a tante cose tra cui giocare a basket, però hai avuto delle soddisfazioni proprio in questo campo...
«Si ho provato delle emozioni fortissime. Sono stato a trovare i giocatori della Cimberio e sono stato con Galanda. Loro mi hanno preparato la maglia ufficiale con il mio nome e il numero 18 che è quello che usavo io quando giocavo. Poi la sera della vittoria che ha riportato Varese in serie A1 sono stato negli spogliatoi con la squadra e Galanda e Childress mi hanno regalato le loro scarpe autografate. Ho messo la foto nel libro perché per me averle è un sogno ».
Hai conosciuto anche Fabrizio Macchi...
«Si anche se è stata una cosa di corsa, molto di corsa. Mio papà gli aveva scritto e l'ho incontrato al termine di una gara e abbiamo parlato pochi minuti. Lui ha vinto tanto ed è un esempio di cosa si può raggiungere con la forza di volontà».
Un'altra tua passione sono i Fichi d'India. Sei riuscito a conoscerli?
«No, sono stato a vederli, ma non ci ho mai parlato. Adesso però vado a scuola con il figlio di Bruno Arena e così magari qualche volta capiterà di incontrarlo».
A proposito di scuola, cosa fai adesso?
«Vado al De Filippi a Varese perché voglio fare il cuoco. Sono due anni che avevo deciso di fare questa scuola. Mi piace tanto cucinare».
E da piccolo cosa pensavi ti sarebbe piaciuto fare da grande?
«Tante cose. Avevo un libro con tutti i mestieri e così ogni sera cambiavo lavoro. Poi per un bel po' volevo fare l'allevatore di cavalli così non serviva andare a scuola. Poi, come sempre fanno gli adulti, mia mamma mi ha smontato perché mi disse che tanto dovevo studiare lo stesso».
Non ti piaceva la scuola, ma come te la cavavi?
«Nè una cima, né una capra. Il mio punto debole è stata sempre la storia e i testi. Adesso mi sembra strano vedere il mio nome sul libro...»
Quali sono le tue passioni?
«La cucina e il basket».
E i sogni?
«Andare a cavallo. Quando ero piccolo non sono riuscito mai a salire perché avevo paura. Una paura strana perché pensavo mi volesse mangiare la mano con cui gli davo da mangiare. Adesso, per un po' non potrò andarci perché con il ginocchio bionico è pericoloso. Ma ci proverò».
Tu hai una sorella di 17 anni, Alice. Andate d'accordo?
«Insomma... una lite unica. Litigavamo sempre per le stupidate tipo chi doveva usare il computer più nuovo, per il posto sul divano, il mangiare... Quando sono stato male però è stata bravissima e mi è stata vicino. Adesso ricominciamo a litigare, ma per gioco».
Come hanno vissuto la malattia i tuoi amici?
«All'inizio male anche loro perché erano spaventati, ma grazie anche a questa esperienza abbiamo legato sempre di più con ragazzi e ragazze di altre classi con cui non parlavo nemmeno».
Da quando in ottobre dello scorso anno hai iniziato a tenere un blog hai conosciuto tantissime persone come è stato?
«Strano, ma anche bello. Mi scrivevano da ogni parte d'Italia e sono venuti a trovarmi pefino due ragazzi dalla Sicilia per portarmi un vassoio di cannoli. Una cosa da non credere perché si sono fatti più di mille chilometri solo per conoscere me».
Questa notorietà come l'hai vissuta? Ti piace? Non hai il timore che possa falsare i rapporti?
«Non me l'aspettavo davvero. Ho iniziato a scrivere per me e un po' per papà e mamma e anche per passare il tempo. Non mi piace la notorietà e dopo che è stato pubblicato il primo articolo su Varesenews sono arrivati tanti altri giornali. Il corriere della sera, Studio aperto, e anche El pais. Non ci avrei mai creduto. Qualche volta ho avuto la paura che tante persone mi cercassero solo perché ero malato, ma adesso che sto bene quelle amicizie continuano».
Con il blog hai trovato anche una fidanzata...
«Si Elisa di Torino. Ci siamo scritti tanto. Tanti sms e telefonate e ci siamo visti due volte ma poi è finita».
A proposito del blog, adesso che farai? I tuoi genitori ti tirano un po' le orecchie perché dicono che "ora il tuo tempo lo impegni in altro modo che non sia racchiuso tra quattro mura, di una casa o di un ospedale". Vuoi smettere di scrivere?
«Non lo so. Ci sto pensando perché adesso devo pensare alla scuola e vorrei ricominciare a divertirmi e a fare le cose che non ho potuto fare quest'anno. Intanto uso Facebook e sto battendo mia sorella. Ho più del doppio dei suoi amici...».
E con questa aria soddisfatta Paolo chiude questa lunga chiacchierata. Mostra il suo ginocchio bionico e la lunga ferita che è stata necessaria per introdurre la protesi interna. Ora deve sperare di non crescere tanto, ma di centimetri in altezza non ne ha proprio bisogno, sfiorando ormai il metro e ottanta. Resta sul divano a sorridere e giocare con il telefonino che, come per tutti gli adolescenti, è quasi un'altra protesi, quella che lo tiene attaccato ogni momento ai suoi amici. È consapevole di aver vissuto un'esperienza forte, che lo ha cambiato, ma il suo sguardo, la sua timidezza, i suoi occhi che si illuminano quando viene toccato da una domanda più provocatoria mostrano tutta la sua voglia di «normalità».
È contento di poter raccontare quanto ci sia bisogno della parola speranza per combattere ogni terribile malattia, ma oggi sogna di poter andare un giorno a cavallo e intanto sfida le comprensibili ansie e le paure dei suoi genitori volendo uscire di casa da solo, salire e scendere da un treno, un autobus e farsi un bel pezzo di strada a piedi per arrivare a scuola.
La sua sfida adesso è quella lì. Stare dietro ai fornelli e diventare cuoco e un giorno proporre ai clienti del suo ristorante «gli spaghetti alla girasole della nonna Giulia».
VN
Recensione
Vado a farmi la chemio e torno
È uscito il libro di Paolo Crespi dove lui racconta la sua stessa storia, la battaglia contro il tumore e la guarigione
Marco Giovannelli, 16/09/2009 (VARESSEnews)
"Un libro che in fondo non è un libro. Un libro che racconta storie, come altre. Si, perché, purtroppo, ne abbiamo viste altre di storie simili alla nostra, in questo ultimo anno. Una storia che certamente non avremmo voluto vivere. Non volevamo spettacolarizzare la nostra storia. Ma forse lo stavamo già facendo incosciamente con il blog". Piercarlo e Rosanna Crespi, il papà e la mamma di Paolino raccontano così le ragioni di un libro che per lungo tempo non volevano che fosse pubblicato.
Vado a farmi la chemio e torno in libreria per la Rizzoli da settembre, racconta la storia di Paolo, che è l'autore stesso del testo. Il contenuto è esplicito giàdal titolo e dal sottotitolo, "combattere il tumore a 14 anni con un sorriso".
Dal blog alla carta stampata mantenendo uno stile veloce, diretto, proprio modello post. Capitoli brevi e scrittura diretta, come un diario dove Paolo racconta la sua odissea iniziata il 30 luglio.
A fine giugno l'ultima chemio. "Che raccontare, le solite cose. L'MTX mi devasta come al solito ma si tratta solo di nausee e qualche vomitatina ... niente di più. Ho fatto anche terna e tombola alla tombolata del giovedì ... come al solito mega regaloni. L'ultima sacca di liquidi però non finiva più, sembrava eterna. Ma quando ho sentito l'ultimo bip bip della pompa sono scattato giù dal letto, nonostante la nausea, mi sono precipitato in sala medici per farmi staccare tutto "l'ambaradam". Quando l'infermiera mi ha sfilato dal PORT l'ago mi sono sentito di nuovo un uomo libero!"
Il libro scorre veloce, viene da dire anche leggero malgrado il dramma che si abbatte su tutta la famiglia. E bastano poche righe per capire cosa si poteva provare in quei giorni.
"Ho avuto paura in questi mesi. - Scrive Paolo, - Paura di non farcela, paura del dolore, paura di perdere la gamba... Ma ho imparato a pensare positivo, a tenere duro, a non mollare mai. È con le mie gambe che andrò incontro alla vita. Meno spericolato, certo, e con il sostegno di tutti quelli che in questi mesi mi sono stati vicini. Ma con le mie gambe".
Gli fanno eco il papà e la mamma. "Non dormi più, non ci riesci. Ti svegli nel cuore della notte, stanco, indebolito, distrutto e piangi, piangi".
Oltre duecento pagine dove non campeggia solo il dolore. Non c'è traccia di disperazione, ma di voglia di battaglia,di non darla vinta al dolore, alla malattia.
Paolo deve guardare in faccia la morte. Non ne può fare a meno, ma solo in poche righe si legge quello che pensa, come la vive. Come per la sua amica Tina. Dopo averle mandato l'ennesimo sms per raccontargli come sta, arriva la telefonata della mamma della ragazza che racconta che lei "non ce l'ha fatta. Ho visto papà piangere. Ha pianto come un bambino per due ore. Non ha trovato le parole per confortare la sua mamma. Ha singhiozzato al telefono senza riuscire a dirle niente".
L'ospedale per Paolo non è solo sofferenza, ma anche rapporti umani profondi come con Filippo e Antonio. Gioca, canta, scrive e da le pagelle su tante cose. ma soprattutto sogna. Sogna di diventare cuoco e di riprendere a vivere come tutti i ragazzi della sua età.
varesenews.it
La storia di Paolo Crespi, tra un tumore a 14 anni e l'amore per il basket: in libreria "Vado a farmi la chemio e torno"
Luca Bertelli
Paolo Crespi ha avuto la forza e il coraggio di mettere in un libro (il titolo è esemplificativo della sua gioia di vivere, così come il sorriso: "Vado a farmi la chemio e torno") la sua storia di ragazzo colpito da un tumore a soli 14 anni. Ne sta uscendo, ci sta provando, grazie alla forza del suo sorriso e all'amore per il basket che ricorre spesso tra le pagine di una storia tutta da vivere. Perchè godibile e vera.
Il preambolo: Paolo ha appena finito la seconda media quando, nell'estate del 2008, mentre è in campeggio con gli amici, si accorge che qualcosa non va, il suo ginocchio sinistro è gonfio. Una volta a casa gli esami lo mettono di fronte all'ultima cosa che si sarebbe aspettato: ha un osteosarcoma... Cento casi all'anno in Italia: "Ma proprio a me?" Da quel momento cambia tutto: niente basket, niente computer (perché in ospedale non ci si può connettere), niente uscite con gli amici. Paolo capisce di dover mettere in campo una risorsa che non gli manca: un po' di sfrontatezza; il coraggio di affrontare la "sfiga" tra impegni e distrazioni...
Infatti, giorno dopo giorno, le sue parole semplici "postate" in un blog dal letto dell´ospedale (http://ilpaolino.blog.tiscali.it) hanno stimolato il balsamico tifo di chi gli stava vicino, anche su internet. Tifo? Sì, perché lo sport è la chiave di lettura di questa gimkana tra la scuola a Venegono, l´ospedale di Tradate e l'Istituto Tumori di via Venezian, dalla cui stanza egli vede la Madunina. Durante i cicli di chemio (14 come i suoi anni) vince i vomiti immaginando di «conquistare la medaglia d'oro alle Olimpiadi del catino» e quando al Gaetano Pini gli ricostruiscono il ginocchio "al titanio" la carrozzina è per lui una fiammante monovolume: alla sua guida, diventa Titan Paul. E il basket resta la sua passione: uno dei regali più belli, alla fine del calvario, sarà essere festeggiato dal suo idolo Jack Galanda della Cimberio Varese.
Paolo rientra così in classe dopo mesi di lezioni a domicilio, torna sui campi di basket a tifare per la sua squadra, esce coi compagni per una pizza. L'antidoto più potente, però, è la sua incredibile volontà di non lasciarsi sopraffare dalla malattia e non rinunciare mai ai propri sogni.
Il mio sogno è quello di raccontare un giorno le sue gesta cestistiche, su questo blog o altrove. Forza Paolo! E grazie..
BK
HEMEROTECA
El adolescente es italiano y se llama Paolo Crespi
Prefiere que lo conozcan como Titán Paul
· Con lujo de detalles y sin perder el humor, cuenta en ilpaolino.blog.tiscali.it cómo cada día pelea contra la enfermedad
DICIEMBRE 2008
Paolino lucha contra el cáncer desde su blog, con sólo 13 años
«Tengo un tumor ¿os parece poco?»
· Un adolescente de 13 años está dando toda una «lección de vida» a la sociedad italiana a través de su blog en internet, el que narra su lucha para combatir un tumor que tiene en la rodilla
DICIEMBRE 2008
«Soy una pequeña estrella estrellada»
Una oleada de mensajes a través de internet se solidariza con Paolo
Personas de todas las edades apoyan al niño que narra su lucha contra el cáncer
ABC entrevista al protagonista de esta historia que cautiva a los internautas
JUNIO 2009
«Qué guay volver a la vida normal», exclama el joven Paolino tras superar 14 ciclos de quimio
9 meses contra un osteosarcoma en la rodilla
Recién cumplidos 14 años, este joven italiano cuenta en su blog cómo lucha contra el cáncer
Lleva un implante de titanio, y ya comienza a caminar con autonomía
Venegono Inferiore Varese IT, 04/07/2009 (postato da Paolino)
Vaya!Dejé caer que era el final, que los médicos dijeron que yo estoycurado. He desatado un tam tam de llamadas telefónicas defelicitación. En realidad he vencido la primera batalla. He terminado el protocolo de la quimio, 14! [NR "casi ná", seina]. Por ahora todo ha ido según lo "programado".
Tags: aulas, hospitalarias, enfermedad, informática, atención, especialistas, cáncer