Un sistema educativo flexible que adelgace el parque universitario y prime la formación de grado medio en nuevas tecnologías, clave para salir de la crisis
↓ Ampliar la FP para atraer alumnos hasta los 18 años · Gabilondo quiere "abrir el debate" sobre la educación obligatoria
Madrid, 31 oct. (COLPISA, Miguel Lorenci).
Más Formación Profesional y menos Universidad. Es, en trazos gruesos, la receta que expertos y economistas proponen en el campo educativo para lograr el modelo productivo equilibrado y basado en la tecnología que España necesita para conjurar la crisis y superar la economía de sol y ladrillo. Los excedentes de licenciados y doctores que surgen de unas universidades “anquilosadas” y obligadas a redimensionarse deben dejar paso a técnicos de grado medio capacitados en el último ciclo de Secundaria y en Formación Profesional. Para volver al crecimiento sostenible en una economía de base tecnológica, urge reformar un sistema educativo castigado por el abandono escolar y el desajuste ente formación media y la superior. Los nuevos profesionales serán la savia que precisa el mercado laboral.
Ese sistema educativo “más flexible” es una exigencia para el ministro de Educación, Ángel Gabilondo, y los expertos economistas a los que Fedea (Fundación de Estudios de Economia Aplicada) ha puesto a analizar las claves de la profunda crisis económica y a buscar soluciones y propuestas para un cambio de patrón hacia un modelo productivo que garantice un crecimiento sostenible. Los expertos señalan que las altas tasas de abandono escolar, el desajuste educativo con enormes desequilibrios entre la educación media y superior y la baja formación de la mayoría de los trabajadores están en la raíz de que, en los “años dorados”, la economía española se volcara en el sector de la construcción.
Urge el cambio de modelo y la apuesta por las nuevas tecnologías, la investigación y la formación de técnicos de grado medio y operarios cualificados. Para lograrlo, proponen invertir en un nuevo modelo educativo que adelgace el parque universitario frente a una expansión de la enseñanza superior ajena a nuestra realidad demográfica.
Conseguida la equidad educativa de la que se felicita Ángel Gabilondo –acceso a las mismas oportunidades para todos- el reto es la calidad y la flexibilización de la enseñanza Secundaria y la Formación Profesional, junto a una profunda revisión de la educación superior. Un sistema universitario con exceso de oferta genera desequilibrio, según el análisis de Fedea, y no se adecúa a las necesidades del mercado laboral. España cuenta con 47 universidades públicas y 23 privadas, con 117 y 48 campus, casi una universidad por cada gran ciudad, pero muchas con pocos alumnos.
Fusiones
Juan José Dolado, profesor de economía en la Universidad Carlos III, anticipó esta semana las conclusiones del informe de Fedea sobre el ‘Nuevo modelo de crecimiento’ que necesita España para salir de la crisis. Apuesta por un “proceso de concentración” universitaria, y destaca la incongruencia de que “con 45 millones de habitantes, tengamos los mismos universitarios que Alemania con una población de 80 millones”. Otros datos avalan esta tesis. La Oficina Estadística Europea censa a 77.000 estudiantes españoles de doctorado, frente a los 69.000 de Francia, con un tercio más de habitantes.
Para Dolado el modelo universitario español “está anquilosado”. Necesita una “profunda reestructuración” que contribuya a crear el nuevo patrón económico que acabe con la dependencia de turismo y la construcción. Aboga por “quiebras y fusiones” para reequilibrar una oferta universitaria que satura el mercado de licenciados y doctores, mucho menos demandados que los técnicos y operarios especializados que deberían salir de la una Formación Profesional revitalizada y flexible.
Pone como ejemplo a Finlandia, país que sistemáticamente obtiene las mejores calificaciones en el Informe Pisa que mide la calidad educativa europea y un referente en educación superior, cuyo parlamento acaba de aprobar por unanimidad una ley que ha fusionado universidades que redujo de 38 a 17 los centros de educación superior. Esta ley impone que los rectores sean ajenos al claustro y acaba con la condición de funcionarios de todos los profesores para convertirlos en contratados laborales.
En su empeño por lograr un pacto de Estado sobre Educación, el ministro Ángel Gabilondo reclama un modelo educativo “menos rígido” y “más flexible” para cambiar el modelo productivo. Como los economistas de Fedea, defiende que la potenciación de la Formación Profesional y la lucha contra el abandono escolar –que encabezamos en Europa-, son claves de un cambio hacia un sistema más “trasversal”. Su última propuesta, abrir el debate sobre la extensión de la educación obligatoria hasta los 18 años, camina en la misma dirección: lograr que el grueso de la población laboral esté más preparada.
Y es aquí donde los economistas y expertos como Florentino Felgueroso, de la Universidad de Oviedo, y Sergio Jiménez, de la Pompeu Fabra de Barcelona, dicen que se ha de realizar el esfuerzo “aumentando la proporción de jóvenes con estudios medios” e incrementando “la formación en las tecnologías de la comunicación”. Denuncian que el “cuello de botella” del mercado laboral está en la educación Secundaria y la Formación Profesional, que son justamente “los niveles necesarios para los empleos que demanda el nuevo modelo económico marcado por la tecnología”.
COLPISA
Ampliar la FP para atraer alumnos hasta los 18 años
Gabilondo quiere "abrir el debate" sobre la educación obligatoria
— "No todos los alumnos tienen que estudiar bachiller", dice el ministro
DIEGO BARCALA - MADRID - 31/10/2009 08:00
¿Más estudiantes o mejores estudiantes? La propuesta lanzada al debate público el pasado jueves por el ministro de Educación, Ángel Gabilondo, de aumentar la edad de escolarización obligatoria a los 18 años ha despertado el miedo al fracaso escolar. Frente a los que opinan que la medida acabaría con el abandono (un 30% de los jóvenes deja de estudiar tras completar la ESO) aparecen los que creen que serviría para acumular alumnos que engrosen el fracaso (otro 30% no obtiene un título de Secundaria).
Gabilondo señaló el fin, pero obvió los medios. En el Ministerio señalan que sólo se pretende abrir el debate y que la reforma del bachillerato planteada por el Gobierno en el punto 5 del documento inicial del pacto educativo es una cuestión "aparte".
Las propuestas lanzadas tras el globo sonda de Gabilondo pueden concretarse de distintas formas: retrasar un año la entrada en la universidad, empezar un año antes el bachillerato o ampliar la Formación Profesional (FP). Esta última opción es la favorita del Gobierno. El ministro abrió ayer la puerta de la FP a los alumnos desmotivados. "No todos tienen que estudiar el bachiller", detalló tras firmar un acuerdo en Sevilla con la Junta de Andalucía.
"Si abrir el debate sirve para que todos sepan que han de permanecer en el sistema educativo cuanto más tiempo mejor, doy por bienvenido el debate", declaró Gabilondo a Europa Press.
La vía de la formación profesional es la que funciona en los países europeos que han aumentado la educación obligatoria hasta la mayoría de edad. Los alumnos que no escogen la formación académica en Bélgica y algunos estados federales de Alemania comparten su formación con la entrada en el mundo laboral a media jornada.
La debilidad de la FP es el pilar básico que falla en el edificio educativo español. Los titulados de grado medio de FP que acceden en España tras estudiar la ESO son un 27%, frente al 45% de la media de la UE. El Gobierno tiene una hoja de ruta cuyo objetivo es sumar 200.000 alumnos de FP en 2012. Aumentar la edad escolar obligatoria contribuiría de manera decisiva a cumplir ese propósito.
Evaluar los costes
"Lo más complejo del asunto es el momento económico. En una crisis como la actual, no sé si lo prioritario es crear más intitutos, más plazas de profesores...", reflexionó el secretario general de la federación de Enseñanza de UGT, Carlos López. Este sindicato señala que inyectar un 30% más de alumnos al bachillerato o la FP tendría un coste impresionante.
A pesar del precio, "desde un punto de vista social es muy positivo", opina López. El matiz progresista de expansión de la formación a más población también fue destacado ayer el conseller de Educació de Catalunya, Ernest Maragall. En su opinión, la propuesta de Gabilondo es "coherente" con los objetivos de la Ley de Educación de Catalunya (LEC) de hacer de la "educación postobligatoria universal y gratuita.
Los sindicatos insisten en que el fracaso escolar es motivado por la falta de dinero y esa es la "prioridad".
PUBLICO