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 Los chicos del Portal C  11-15 a.

    

lunes, 02 de noviembre de 2009

Publicado por Seina @ 8:05


Algunos europeos pasan en la educación obligatoria hasta 4 años más que otros
El Reino Unido e Italia prevén ampliar la escolarización para el 2015
Finlandia y Bélgica también piensan en alargar la escolaridad
   
DIVERSIDAD EN EUROPA
· En Francia concluye a los 16 años y en Alemania la edad depende del land, como ocurre en los diferentes estados de EEUU
· En Portugal se calcula que sea hasta los 18 años en 2012
· Países Bajos y Hungría tienen el período más largo de Europa: 13 años de escolarización (5-18)
· El que menos con 8 años obligatorios es  Turquía
·  Con 9 están Austria, Bulgaria, República Checa, Estonia, Lituania, Portugal [hasta 2012] , Eslovenia, Suecia, Liechtenstein y la mítica Finlandia  

MADRID, 30-10-09 (ABC /seina)
PORTUGAL
La educación en Portugal es obligatoria y gratuita para la franja escolar comprendida entre los 6 y los 18 años de edad. El abandono prematuro asciende al 56 por ciento del alumnado en aquel país. Sólo cuatro de cada diez estudiantes de enseñanza obligatoria continúan en algunos de los niveles posobligatorios.

ITALIA
La educación obligatoria se extiende en Italia hasta los 16 años, según el Decreto 139 del 22 de agosto de 2007. El recorrido educativo en este país se prolonga de este modo durante 10 años, en los que los más de 7,7 millones de niños italianos, pasan de la escuela de la infancia (de 3 a 5 años), a la primaria con 40 horas semanales durante los tres años de duración, finalizando con los estudios de secundaria de primer y segundo ciclo con 30 horas semanales de clase.

REINO UNIDO
La enseñanza es obligatoria actualmente hasta los 16 años, pero se ha aprobado una normativa para ampliar la edad escolar hasta los 18 de una manera gradual. Así, en 2013 pasará a ser de 17 y en 2015 llegará a los 18. Falta por concretar cómo se llevará a cabo esta reforma, pero lo más probable es que no se obligue a los alumnos a estar todo el tiempo en clase. De hecho, podría compensarse con fórmulas como prácticas en empresas. Otra discusión se ha centrado en la posibilidad de retrasar la edad en la que se comienza a impartir clases. El estudio británico más completo sobre la enseñanza primaria ha aconsejado mantener el comienzo de la escolarización a los 5 años, pero no impartir enseñanza formal hasta los 6, dedicando el curso inicial a mejorar destrezas sociales mediante juegos.

ALEMANIA
La escolarización obligatoria no está inscrita en la constitución federal, pese a que en alguna región fuese introducida ya por la Iglesia desde 1559, Prusia la impusiera en 1717 y desde 1919 se extiende a todo el territorio. Desde entonces depende de los parlamentos y las constituciones regionales. La extensión del régimen forma parte de las potestades regionales y empieza entre los 5, 6 y 7 años y se prolonga hasta 12 en Sajonia Inferior. Cinco estados extienden la obligatoriedad hasta los 18 años.

SUECIA
En Suecia, la Educación obligatoria tiene una larga historia. El «Riksdag» o Parlamento impuso por ley en 1842 la obligatoriedad de la enseñanza de los 7 a los 14 años. Hoy, independientemente de la edad que entren, los niños tienen que estudiar 9 cursos.

ESTADOS UNIDOS
Son los estados y no el gobierno federal los que fijan a qué edad empieza y acaba la enseñanza. Generalmente termina a los 16, aunque varios estados tienden a ampliarla hasta los 18 años
ABC

El Reino Unido e Italia prevén ampliar la escolarización

 EL PERIÓDICO, BARCELONA
Aunque en la mayor parte de los países de la Unión Europea (UE) el periodo obligatorio de escolarización finaliza a los 16 años, diferentes países ya se han propuesto ampliarlo hasta los 18 en los próximos años. El Reino Unido, Portugal e Italia, país en el que el alumnado que accedió por primera vez a la escuela en el 2007 ya debe seguir escolarizado hasta los 18, son una muestra de ello.
El ministro de Educación, Ángel Gabilondo, se refirió ayer de nuevo a ese planteamiento durante una visita a Sevilla, e insistió en que sus palabras iban encaminadas hacia un horizonte temporal que, al igual que se hace en los países donde se prevé acometer esa reforma, se sitúa alrededor del año 2015.

En cualquier caso, Gabilondo añadió que en ningún caso quiso decir que «todos tienen que estudiar el bachillerato», y propuso un sistema «flexible, transversal y permeable», aunque sin precisar a que se refería. En algunos países europeos se identifica con la flexibilidad un modelo que combina las estancia temporal en las aulas con las prácticas profesionales o incluso el trabajo remunerado desde los 16 a los 18 años.

DIVERSIDAD 
El panorama europeo en materia de escolarización obligatoria es diverso. En Francia, por, ejemplo concluye a los 16 años, y en Alemania la edad depende del land, como ocurre en los diferentes estados de EEUU. Finlandia y Bélgica también piensan en alargar la escolaridad.
ePC

Algunos europeos pasan en la educación obligatoria hasta 4 años más que otros

EFE, Madrid 
Aparte de la disparidad de edades de comienzo y término, el mapa europeo tampoco es uniforme en la duración de la educación obligatoria, con diferencias entre países de hasta cuatro años (cinco si se considera Turquía), mientras que España se coloca en la media, que es de diez cursos teóricos.

El ministro de Educación, Ángel Gabilondo, ha planteado esta semana el debate sobre la posibilidad de una enseñanza obligatoria hasta los 18 años, dos más que ahora, aunque ha matizado que la prolongación sería insensata si el sistema siguiera siendo rígido y todos tuvieran que cursar lo mismo.

"No todos tienen que estudiar el bachiller" después de la secundaria obligatoria (ESO); "hay otras formas de prepararse para el desarrollo de una vida digna profesional", ha indicado en referencia a la FP.

Trece años escolarizados

En estos momentos, Países Bajos y Hungría son los estados de Europa donde el período de enseñanza básica es más largo, trece años, ya que comienza a los 5 y termina a los 18.

Algo parecido ocurre en un puñado de estados alemanes, desde los 6 hasta los 19 años, con la particularidad de que los tres últimos pueden dedicarse a cursar FP a tiempo parcial.

Son datos de este mismo curso 2009-2010 publicados por Eurydice, la red europea de información sobre educación, creada por la Comisión Europea y formada por una treintena de países, que mantienen su autonomía sobre cuestiones organizativas como la duración de los estudios.

Los que menos

En el lado opuesto se sitúan los ocho años obligatorios de Turquía y los nueve de Austria, Bulgaria, República Checa, Estonia, Lituania, Portugal, Eslovenia, Suecia y Liechtenstein.

También nueve dura en Finlandia, cuyos alumnos de 15 años están entre los que obtienen mejores resultados en ciencias, matemáticas y lectura de la evaluación internacional PISA, que convoca la OCDE.

En la mayoría de los estados de Alemania y en Bélgica y Polonia, los alumnos tienen que cursar un mínimo de doce años, entre los 6 y los 18, si bien los dos o tres últimos, según el país, pueden estudiarse a tiempo parcial.

Diez años de media

En la media de diez años, aparecen Dinamarca, Irlanda, Grecia, Francia, [España -6 EP y 4 ESO-,] Italia, Chipre, Rumanía, Eslovaquia, Islandia y Noruega; y en otros se llega a los once: Letonia, Luxemburgo, Malta y Reino Unido (excepto Irlanda del Norte, donde son doce).

La edad de comienzo varía también, entre los 4 años de Luxemburgo e Irlanda del Norte y los 7 de Estonia, Lituania, Finlandia y Suecia, en tanto que la conclusión se establece en los 15 ó 16 años mayoritariamente.

Algunos países han decidido ya la extensión de la enseñanza obligatoria, como Portugal, donde se calcula que sea hasta los 18 años en 2012, y el debate está abierto en otros, como el Reino Unido.

Aunque son períodos y edades de primaria y secundaria obligatorias fijados por las legislaciones nacionales, el tiempo real puede ser mayor en función de las repeticiones y debido a la alta escolarización infantil en la práctica, que en España también es etapa gratuita desde los 3 años.

En la educación española, la obligatoriedad comienza a los 6 años y termina a los 16, pero el alumno puede permanecer hasta los 18 en régimen ordinario si no consigue el graduado en ESO.

La comunidad educativa se ha preguntado estos días si aumentar la permanencia escolar resolvería de veras o sólo "estadísticamente" el fracaso en la ESO y el abandono educativo, que en España rondan el 25 y el 30 por ciento, respectivamente.

Además se han mencionado asuntos como "los objetores escolares", el incremento presupuestario, la extensión de los conciertos o la edad mínima laboral.

Para el sindicato STES, la idea de ampliar hasta la mayoría de edad es "interesante" en consonancia con la necesidad de alargar la formación de las personas, pero advierte que antes se debe dar prioridad a las inversiones en las etapas obligatorias vigentes.

También duda de que más tiempo en las aulas modere el fracaso escolar, dado que éste también se produce en niveles postobligatorias, como el bachillerato.

De manera similar, el sindicato CSIF opina que no es la solución, sino que podría agravar las dificultades, y apunta la "urgencia" de ampliar el bachillerato a tres años.

La patronal de centros CECE asegura que ya defendía la ampliación hasta los 18 años y propone que el último curso de la ESO sirva para preparar el bachillerato o la FP, según elijan los alumnos.
ADN
___
PS

A clase hasta los 18, quieras o no
Varios países han aumentado la escolarización obligatoria para luchar contra el abandono escolar - Para muchos, obligar a estudiar a alumnos casi adultos es ineficaz, inviable y contraproducente - Para otros, mejora su perspectiva laboral

J. A. AUNIÓN 04/11/2009 (EL PAIS) 
La cohesión social, la igualdad de oportunidades y la justicia han sido los motores clásicos para intentar que cada persona, cada joven estudie lo máximo posible. A este argumento se le fue uniendo otro que apela más a la rentabilidad colectiva: el crecimiento económico en la sociedad del conocimiento requiere una población cada vez más formada. La mezcla de ambos es una obsesión en los países desarrollados, que buscan fórmulas para erradicar o, al menos, mitigar el principal obstáculo: el número de chavales que dejan de estudiar tras la escolarización obligatoria -muchos ni siquiera consiguen obtener el título más básico-. Si les ocurre a países como Reino Unido o Francia (con un 13% de abandonos) mucho más a España (con más del 30%).¿Habría que extender la educación obligatoria hasta los 18 años?

"Los 'forzados' complicarían la vida en las escuelas", dice un profesor
En España es imperativo hasta los 16; Gabilondo ha sugerido elevarlo
En Alemania y Bélgica deben estar dos años más a tiempo parcial
"Los problemas serían menores que los beneficios", contesta otro
Antes de hablar de ello hay que reducir la cifra de abandono, reclama STES
La idea suena bien a quien teme el coste político del paro, asegura un experto


Mejorar la calidad de la enseñanza con más medios, ofrecer otras vías de escolarización y de reenganche para los que abandonaron e, incluso, pagar a los más pobres, con mayor riesgo de exclusión, para que sigan estudiando son algunas de las estrategias posibles. Pero hay una que cíclicamente se coloca sobre la mesa, que consiste en obligarles a que estén más tiempo en el sistema, es decir, aumentar la edad de escolarización obligatoria, que en España está en los 16 años.

Esta idea es para algunos una auténtica locura por inviable, ineficaz y contraproducente. Obligar a permanecer en las aulas a jóvenes de 16 y 17 años que no quieren estar en ellas provocaría graves problemas en las aulas y ni siquiera sería beneficioso para ellos, opinan expertos como el catedrático de la Universidad Complutense de Madrid Julio Carabaña. Para otros, como el profesor de la Universidad de Barcelona Francesc Raventós, aunque causase "problemas menores", también puede ayudar a "resolver problemas mayores", como esa alarmante cifra de abandono escolar. Y recuerda que ese aumento hasta los 18 años ya se ha llevado a cabo en países como Alemania, Bélgica u Holanda. También en un buen número de Estados de EE UU, Hungría Polonia e Israel. Otros países, como Portugal o Reino Unido, planean hacerlo.

En España, el ministro de Educación, Ángel Gabilondo, volvió a abrir la espita del debate la semana pasada, al sugerir la posibilidad de aumentar de los 16 a los 18 años la edad de escolarización obligatoria. Fuera una propuesta, un deseo o una llamada a la reflexión -como apuntó la secretaria de Estado de Educación, Eva Almunia- sus palabras plantean una vez más si realmente debemos obligar a los chicos a seguir en la escuela aunque no quieran.

El profesor de la Universidad de Toronto Philip Oreopoulos se plantea esa duda en un reciente estudio. Tras analizar las subidas de la edad de escolarización obligatoria que han hecho muchos Estados de EE UU (en 28 de ellos, la edad mínima está en 17 o 18 años), se responde a sí mismo, como Raventós: "Da más beneficios que problemas", sobre todo si "va acompañada por esfuerzos para hacer que esos años extra sean más productivos y aceptables para aquellos que realmente no quieren estar en la escuela", dice por correo electrónico. Oreopoulos calculó en su trabajo que un año más de escolarización obligatoria aumenta de media un 10% la riqueza que obtendrá una persona a lo largo de su vida, que las tasas de abandono escolar caerán un 1,4% y las de matriculación en la escolarización posobligatoria subirán un 1,5%.

Pero no todo en la vida es estadística y, ésta, además, es muy discutible, según Julio Carabaña. Los datos son tan interpretables que las predicciones se convierten en muy débiles, asegura. Además, como admite el propio Oreopoulos, el hecho de que chavales que no quieren permanecer estén más tiempo en la escuela no significa que vayan a aprender algo. "Se puede escolarizar obligatoriamente a los niños, pero no a los adultos. Si fuera posible, sería contraproducente: los forzados complicarían la vida en las escuelas. Y aun cuando no fuera contraproducente, sería estéril: los forzados no ganarían nada, y mucho menos la economía", dice Carabaña. Sin embargo, Oreopoulos sostiene que hay una parte de alumnos que abandonan, no tanto porque estén hartos de la escuela, sino porque se dejan arrastrar por su entorno y por lo que llama una visión miope, es decir, que las ventajas laborales de la educación quedan tan lejos en el tiempo que no se ven. A estos jóvenes sí les beneficiaría más tiempo de escolarización, asegura.

Pero, por beneficioso que pueda ser, la cuestión sigue tocando temas muy delicados de libertad individual. "¿Hasta qué punto tiene la sociedad derecho a obligar a una persona a permanecer escolarizada hasta los 18 años? Por muy importante que sea el conocimiento y por muy beneficiosa que pueda (y digo pueda) resultar la educación, no debemos olvidar que estamos hablando de una forma de institucionalización, de internamiento forzoso a tiempo parcial", dice el catedrático de la Universidad de Salamanca Mariano Fernández Enguita.

Aún echando en falta más detalles sobre la idea que lanzó Gabilondo, padres y sindicatos como FETE-UGT y CC OO ven bien la posibilidad de subir la edad obligatoria, aunque otros más pequeños como Anpe y Csif, no. Algunos empresarios de la enseñanza privada, como CECE, lo ven con buenos ojos, pero tampoco todos; la católica FERE, principal representante de la educación concertada en España, dijo que no le parece adecuado, aunque esté dispuesta a hablarlo en el marco del pacto educativo, como lo planteó Gabilondo. E incluso el PP dijo que no se opone de primeras, aunque no le parece prioritario.

"La idea puede sonar bien a quienes temen el coste político del paro y no hay nada sorprendente en el contento de las asociaciones de padres, los sindicatos de profesores y la enseñanza privada", dice Fernández Enguita. "Sobre el papel es la bomba: calculando a ojo podría ser un cuarto de millón de parados menos, hasta 300.000 alumnos nuevos y, en consecuencia, más de 30.000 nuevas plazas de profesores, además de la gratuidad para la enseñanza privada en el tramo".

Lo que sí dijo el ministro es que no se podría hacer de un día para otro y que el sistema educativo tendría que ser mucho más flexible de lo que es ahora, dando a los alumnos diferentes opciones de estudio y escolarización, algo en lo que coincide el trabajo de Oreopoulos. El profesor de Toronto pone el ejemplo de la provincia de Ontario (CanadáGuiño, donde el aumento de la escolarización hasta los 18 se acompañó de un aumento de los programas de FP y de oportunidades de aprobar créditos como aprendices en trabajos o tomando cursos en la universidad. Precisamente, el tiempo parcial es lo que imponen, como mínimo, entre los 16 y los 18 en Alemania, Bélgica y Polonia. En EE UU, la mayoría de los Estados que han subido la edad obligatoria contemplan la posibilidad de eximir a los jóvenes de 16 y 17 años que cuenten con el permiso familiar para dejar los estudios.

Raventós dice que España "no se puede permitir el lujo" de tener un 31% de abandono escolar temprano. El profesor dirigió en 2005 junto a Joaquim Prats un estudio sobre los sistemas educativos europeos y admite que algunos países de los que han aumentado la obligatoriedad hasta los 18, como Alemania u Holanda, tienen en sus sistemas educativos serios problemas de equidad (los alumnos se separan muy jóvenes en caminos estancos que les llevan a la FP o a la universidad), pero asegura que la forma en que esos países abordan sus problemas "les suele dar mejores resultados". También recuerda el gran retraso educativo que se produjo en España por el franquismo. Cuando se empezó a hablar en serio de obligatoriedad hasta los 18 años en Europa, a finales de los ochenta, España todavía tenía el tope en los 14 y poco después, en los noventa, fue cuando se aumentó a los 16. "Pero en la medida que vamos rezagados, debemos hacer unos esfuerzos extra, y no los estamos haciendo", dice. Y remata que, por supuesto, elevar la escolarización obligatoria, aparte de más recursos económicos y humanos, requeriría garantizar la autonomía de los centros, buenos profesores y buenos directores.

Los Sindicatos de Trabajadores de la Enseñanza (STES) también se refieren a ese retraso, pero al contrario que Raventós, sostienen que el sistema aún no se ha llegado a recuperar del todo del aumento de escolarización hasta los 16, por lo que sugiere hacer las cosas al revés, es decir, mejorar primero lo que ya hay, reduciendo ese gran fracaso escolar, y empezar a hablar de aumentar la edad obligatoria. No sería lo mismo obligar a seguir dos años a un 31% de chavales que potencialmente preferirían estar en otro lado, que a un 15%, que es la media de abandono en la UE. Así, la medida más ajustada del efecto que podría tener la iniciativa en España la dará Portugal (con un 36% de abandono) que quiere elevar la obligatoriedad a los 18 en 2012.

"Si lo que quieren es rellenar las estadísticas, que las llenen", insiste Carabaña. Duda de las bondades de los programas de aprendices que existen en Alemania para esos alumnos a tiempo parcial y recalca: "De lo que se trata es de convencer a la gente, no de obligarles". La escolarización ha ido aumentando conforme ha crecido la demanda de educación, dice, y es ahí donde hay que actuar.

A Fernández Enguita una subida de la escolarización obligatoria le parecería "una fuga hacia delante" y desde luego no cree que el problema del fracaso se vaya a arreglar con más de lo mismo, sino con esas nuevas y variadas formas de escolarización, de "combinación de estudio y trabajo y de retorno ulterior y voluntario al sistema educativo", eso sí, no obligatorias, además de una revisión de lo que se hace en las clases. "Lo que hay que hacer, primero, es averiguar qué es lo que expulsa a los jóvenes de las aulas, hasta qué punto se ha divorciado el conocimiento escolar de las necesidades y oportunidades sociales", dice. No hay que olvidar que España es uno de los países en los que menos diferencia salarial supone tener un título superior, y que las distancias son enanas entre los que sólo terminaron la ESO y los que se sacaron la FP de grado medio, aunque las diferencias de paro sí son importantes y las salariales estén aumentando debido a la crisis económica.

En cualquier caso, algunas de esas medidas de las que habla Enguita, mal o bien, se están intentando -en 2008 se firmó un acuerdo entre Gobierno y autonomías contra el fracaso escolar-. Así que la cuestión sería, si merece la pena y si es lícito añadir el empujón coercitivo. El responsable del Informe Pisa de la OCDE, Andreas Schleicher, no se decanta, pero le quita importancia: "Ya hay fuertes incentivos económicos para que la gente permanezca en la escuela y grandes desventajas laborales para los que no tienen ninguna formación. Elevar la edad de escolarización obligatoria puede ser una manera de mejorar los resultados, pero motivar a los jóvenes para seguir en la escuela y ofrecer una instrucción de gran calidad es, por lo menos, igual de importante".
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DISEÑO y RECOPILACIÓN © seina <>

Tags: extensión, escolarización, europa, abandono, cualificación, laboral, certificado

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