| · Un informe de la Fundación Encuentro desvela que las inversiones en tecnología en la escuela son poco eficaces sin un cambio pedagógico · Los alumnos que fracasaban con el sistema tradicional siguen suspendiendo · Las familias deberían implicarse en la relación de sus hijos con nuevas tecnologías |
El presidente castellano y leonés se felicitó por el acuerdo y el espíritu de colaboración en un tema como la educación que definió como «vital» para el desarrollo de la sociedad del futuro. En este sentido, recordó que la Junta lleva años implicada en la extensión de las nuevas tecnologías en la enseñanza a través de proyectos como Red Siglo XXII, que ya ha dotado de 60.000 ordenadores en los centros educativos de la región. Con Escuela 2.0, Herrera mostró su confianza de alcanzar lo que denominó «aula digital», que supone extender la educación más allá de los centros, creando una red interconectada entre estos y los hogares de las familias, pues tanto Herrera como Gabilondo destacaron la imprescindible colaboración de los padres para lograr el máximo rendimiento de estas herramientas informáticas de cara a la excelencia educativa.
En este sentido, el Programa Escuela 2.0 incluye la formación específica del profesorado en estas nuevas tecnologías al objeto de alcanzar un desarrollo específico del material docente para estos novedosos soportes.
El ministro de Educación, Ángel Gabilondo agradeció la «corresponsabilidad» de la Junta de Castilla y León, que supone, en su opinión, un mensaje de que la política «es un medio» para lograr el bienestar de la sociedad, y «no un fin en sí misma». No obstante, Gabilondo advirtió que Escuela 2.0 «no es una distribución de ordenadores personales», «ni una mero reparto de juguetería», sino un elemento más para fomentar la relación y la comunicación a través del ámbito educativo. Además, subrayó que con este programa se logrará «una mayor cohesión social y territorial, del ámbito rural y el urbano».
La distribución de los ordenadores portátiles comenzarán este curso, beneficiando a 19.000 alumnos de todas las provincias, aunque Herrera indicó que se hará un esfuerzo especial en el ámbito rural. En los próximos cuatro años, se alcanzará la cifra de 80.000 alumnos, aunque el presidente de la Junta recordó al ministro que aún hay etapas educativas como la Formación Profesional o la Universidad que no se incluyen en esta iniciativa, por lo que pidió aumentar el esfuerzo presupuestario para hacer universal esta medida.
Un informe de la Fundación Encuentro desvela que las inversiones en tecnología en la escuela son poco eficaces sin un cambio pedagógico
Los alumnos que fracasaban con el sistema tradicional siguen suspendiendo
Las familias deberían implicarse en la relación de sus hijos con nuevas tecnologías
CÉSAR COCA, 05 NOV 2009 VALLADOLID (NORTE CASTILLA /seina)
Adquirir ordenadores para los colegios será un mero adorno pasajero mientras esa operación no vaya acompañada de un cambio pedagógico a fondo que en España no se está dando. Así de tajante es el 'Informe España 2009' realizado por la Fundación Encuentro que se ha presentado en Madrid. Los autores del mismo desvelan incluso que la Administración está ignorando los datos que muestran con claridad que algunas inversiones en tecnología presentan resultados muy pobres porque no afrontan el verdadero cambio que requiere el sector educativo.
El capítulo relativo a la aplicación de las nuevas tecnologías de la comunicación en la escuela es el más llamativo del Informe.La realidad que presenta es bastante más gris que la imagen generada por el anuncio a bombo y platillo de que todos los escolares españoles dispondrán en breve de un ordenador en su colegio. Un anuncio que generó unas expectativas sin duda desmedidas a la luz de lo que está sucediendo en aquellos colegios donde ya disponen de un número elevado de equipos. Y lo que ocurre en estos centros, apuntan los autores del documento, es que han cambiado muy pocas cosas. Por decirlo de manera muy prosaica: los alumnos que suspendían en un sistema de clases tradicionales siguen suspendiendo con ordenadores en las aulas y los que obtenían antes resultados brillantes son los mismos que ahora consiguen las mejores notas.
Los profesores tienen también su responsabilidad en la falta de resultados reales de esa cuantiosa inversión en tecnología. Escépticos buena parte de ellos, acomplejados ante unos alumnos que manejan los ordenadores con más soltura, se han quedado en la parte más superficial del uso de la tecnología: la que se refiere a la mera transmisión de información.
Son pocos los que han dado un paso más hasta convertir los ordenadores y la red en un elemento interactivo que permita a los estudiantes comunicarse entre ellos y con el profesor y a éste hacer un seguimiento personal y proponer nuevas tareas. Y nadie o casi nadie ha llegado hasta dar un carácter colaborativo a las tecnologías de forma que se intercambien ideas y materiales incluso entre estudiantes de diferentes grupos. Los expertos entienden que un uso verdaderamente creativo de la tecnología debe llevar a que se cubran esas tres etapas.
¿Y los alumnos? De momento, el uso que hacen de las nuevas tecnologías es limitado. Sólo uno de cada tres en los niveles de la enseñanza obligatoria los utiliza más de una vez por semana en el conjunto de sus asignaturas. ¿Y en casa? Dato positivo: la gran mayoría de los estudiantes, sobre todo en la ESO, usan con frecuencia la Red. Dato negativo:sólo uno de cada cuatro la utiliza de forma habitual para conseguir información para estudiar o hacer las tareas escolares. El resto es usuario de páginas de entretenimiento y redes sociales. Ynada más.
Un elemento crucial, a juicio de los expertos, sería que las familias se implicaran en la relación de sus hijos con las nuevas tecnologías. Sin embargo, a día de hoy es un factor que crea una división importante entre los jóvenes. En las familias con menos recursos, formadas en muchos casos por inmigrantes, o bien no hay ordenador en el hogar o bien los padres no tienen formación suficiente para cooperar con sus hijos en las tareas.
Quedan pendientes muchas tareas, por consiguiente, para rentabilizar en términos reales y no sólo electorales la gran inversión en ordenadores para la escuela. Los autores del informe apuntan sobre todo a la creación de una 'programación didáctica digital' que permita a los profesores su utilización directa en el aula; una renovación de la metodología de la enseñanza;y el adiestramiento de los alumnos en un uso selectivo y crítico de la información disponible en la red, porque el uso ágil de la misma no garantiza que aprendan mejor ni más rápido.
Además, los expertos coinciden en que el uso masivo de las tecnologías debe ser compatible con el libro, sobre cuya importancia capital nadie duda. Lo mismo sucede con el profesor. Su papel cambiará, pero seguirá siendo crucial en el proceso de la enseñanza. De ahí que sea imprescindible invertir en su formación, concluye el Informe. Invertir para evitar que magníficos profesores sean analfabetos digitales incapaces de incorporarse a los nuevos procedimientos de enseñanza e invertir también para que docentes virtuosos en el manejo de la tecnología tengan fondo que transmitir.
NC
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